Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura de la UNERMB
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Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura.
Año 1 N° 2/ Julio 2013 pp. 132-151
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
Recibido: 10/02/2013 Aceptado 19/03/2013
* Este artículo presenta resultados parciales del proyecto de investigación“Reconstrucción
geohistórica de El Consejo de Ciruma”, adscrito al Centro de Estudios Sociohistóricos y Cul-
turales (CESHC) de la Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt” (UNERMB)
(Zulia-Venezuela) y nanciada por el Consejo de Desarrollo Cientíco, Humanístico y Tecno-
lógico (CDCHT) de la mencionada casa de estudios.
** Estudiantes del Proyecto Ciencias Sociales (PCS) de la Universidad Nacional Experimental
Rafael María Baralt. Investigadores en diversos proyectos de investigación en la UNERMB, tan-
to el el CESHC como en el Centro de Estudios Administrativos y Políticas Públicas (CEAPP).
Participantes en el Programa de Estímulo a la Innovación e Investigación (PEII), con la catego-
ría "Investigador", nivel “A”.
Los consejeros cuentan su historia:
reconstrucción geohistórica de las
localidades desde el discurso de sus
habitantes*
GONZÁLEZ, Danny**
LÓPEZ, Joel**
DURAN, William
URDANETA, Darío**
Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt”
Proyecto Ciencias Sociales
Wiiliam_duran125@hotmail.com
Resumen
Esta investigación tiene como nalidad un ejercicio de reconstrucción geohistórica
de El Consejo de Ciruma partiendo del discurso de sus habitantes. La tesis central se
orienta a que los “consejeros” puedan dar a conocer y reconocer su historia, a través de
las anécdotas, de sus vivencias en general, originadas de la cotidianidad. Se reconocen
presupuestos de Medina Rubio (1992), Cunill (2001), y Urdaneta y otros (2010).
Los habitantes más longevos reconocen pistas sobre sus orígenes, como el traslado
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del poblado Ciruma hasta el emplazamiento de El Consejo, así como la importancia
de las ferias de San Antonio como punto de encuentro de los lugareños a través de la
concreción de la fe. La reconstrucción geohistórica a través del discurso local propi-
cia el reconocimiento de las comunidades en su memoria, que genera un sentido de
pertenencia en miras de una cohesión social para una convivencia sustentable frente
a un mundo globalizado.
Palabras Clave: Reconstrucción Geohistórica, El Consejo de Ciruma, Historia local,
Memoria.
Consejeros tell their history: geohistorical reconstruction of the localties
through peoples speech
Abstract
is research aims to an exercise of geohistorical reconstruction of El Consejo de Ci-
ruma starting the speech of its inhabitants. e central thesis is focused on “conseje-
ros” can raise awareness and recognize their history through stories, their experiences
in general, originating from the everyday. Ideas from Medina Rubio (1992), Cunill
(2001), and Urdaneta & others (2010) are recognized. Elders recognize clues about
their origins, such as moving the village to the site of Ciruma to El Consejo, and the
importance of the fairs of San Antonio as a meeting point for locals through the rea-
lization of faith. e geo-historical reconstruction through local speech recognition
fosters communities in its report that generates a sense of belonging in view of social
cohesion for sustainable living in a globalized world.
Keywords: Reconstruction geohistorical, El Consejo de Ciruma, Local History,
Memory.
Introducción
El fortalecimiento de las identidades locales frente a los procesos de
dominación cultural constituye una imperiosa necesidad en las sociedades
actuales, ya que los pueblos padecen de un proceso de desarraigo de sus
orígenes debido a la impronta de la globalización y su consecuente ujo
de información. Si bien se asume que las identidades no son entes jos
ni inmutables en el tiempo, -que lejos de desaparecer, se transforman- es
pertinente reconocer las consecuencias del desarraigo, en especial la des-
vinculación de la gente con su espacio. Dicha desvinculación o desarraigo
trae como consecuencia una pérdida de cohesión entre los habitantes de las
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localidades
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, de una u otra manera, genera problemas sociales que ponen
en peligro la sustentabilidad tanto material como social de la comunidad.
Se parte de que la historia es escrita por los vencedores, no sólo en el
aspecto bélico, sino político y económico, quienes plasman su propia ver-
sión de lo acontecido como plataforma para la justicación ideológica de
su ejercicio del poder sobre la sociedad. Por tanto, la historia contada, “o-
cial”, sólo responde a las necesidades de estos actores, quienes se encuentran
en centros urbanos, en la que prima los aspectos políticos y económicos,
minimizando la cotidianidad, en especial de los grupos de las periferias, en
tanto que la historia de los poblados en las zonas rurales aparentemente se
han quedado sin voz.
En el caso de El Consejo de Ciruma, se han presentado una serie de
intentos de socializar los aspectos más resaltantes de la memoria local de sus
habitantes. Dichos estudios se enmarcan dentro de la historia anecdótica
de personalidades inuyentes de la localidad, pero no necesariamente se
abocan a la reconstrucción de la historia local propiamente dicha ni toman
en cuenta las dinámicas espaciales, por lo que dicho material bibliográco,
si bien es valioso, no deja de ser mera base documental para una reconstruc-
ción geohistórica. Por tanto, estos intentos de socialización de la memoria
local constituyen antecedentes clave para la reconstrucción geohistórica,
que aún está por darse.
Esta investigación tiene como nalidad la realización de un ejercicio de
reconstrucción geohistórica de El Consejo de Ciruma partiendo del discur-
so y voces de sus propios habitantes, en el que se socializa la memoria histó-
rica local. Se plantea la necesidad de reconstruir un discurso donde el prota-
gonista sea el pueblo, mediante el cual sus habitantes narren las experiencias
vividas y que, a partir de la revisión de la historia local, se puedan reconocer
en su discurso, sin la imposición de factores externos. Se puede entender
las potencialidades, en cuanto a lo económico, sirvan para reconstruir esos
procesos y los benecios que tienen los “consejeros” a partir de su cotidiani-
dad. Asimismo, al reconocerse como “consejeros”, los habitantes conocerán
y asumirán sus potencialidades, así como sus debilidades en su accionar
1 Para Durkheim la sociedad es cohesión social y es resistencia a la disolución. (García Ga-
vidia, 2005). Una sociedad sin cohesión se disuelve y es asimilada por los grupos ostentadores
de poder.
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cotidiano. De ahí se parte del estudio de las actividades socioeconómicas
presentes en el sector y el análisis del impacto en los circuitos económicos
regional y nacional, en donde los habitantes de la localidad reconocerán y
asumirán su rol dentro de la dinámica geopolítica de la nación.
1. Fundamentos teórico-epistémicos
El proceso de globalización ha generado un abanico de problemáticas,
entre las cuales resaltan dos: 1) una casi absoluta incertidumbre de la si-
tuación político-económica sobre el porvenir inmediato del estado de las
cosas; y 2) el rol que cada nación, región o comunidad debe asumir dentro
de un mundo globalizado, el cual está marcado por cambios constantes e
impredecibles. Las localidades corren el riesgo de pérdida de cohesión tras
el inujo de información propio de la sociedad global, que resulta en una
imposición de valores ajenos a local.
A escala mundial, ha habido un repunte en lo referente a los estudios
locales: unos, por iniciativa de entes gubernamentales o del campo acadé-
mico, otros más por iniciativa de las propias comunidades. Ambos escena-
rios parten de una misma premisa: los estudios a profundidad en una escala
espacial reducida, lo que ha permitido el conocimiento y reconocimiento
de dinámicas y relaciones de orden histórico, político, económico, socio-
cultural, que de una u otra forma inuyen en las dinámicas producidas en
escalas mayores.
En los últimos 30 años, en la mayoría de los países de América Latina,
se han emprendido signicativos procesos de descentralización y/o descon-
centración político-administrativa. Como consecuencia de ello, en muchos
países, los gobiernos municipales viven un momento caracterizado por la
ampliación de sus competencias y de los recursos que deben gestionar. En
otros casos, se ha ido más allá como en Venezuela, donde se ha propiciado
la participación de las comunidades en la toma de decisiones, a través de la
gura de los Consejos Comunales.
Es importante destacar que el nuevo protagonismo de las organizaciones
comunales y vecinales conlleva la transformación de sus dinámicas internas,
pero también requiere cambios en la relación con los ciudadanos y con las
otras instituciones gubernamentales. En el primer caso, el desafío es cam-
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biar la cultura burocrática por otra que posibilite modalidades de gestión
más adecuadas a las nuevas responsabilidades y expectativas de los ciuda-
danos. En el segundo, los desafíos son abrir los procesos de planicación,
ejecución y control de las políticas locales a la participación ciudadana y
coordinarse adecuadamente con otras municipalidades y con los demás ni-
veles de gobierno aprendiendo a funcionar en redes multinivel. Para lograr
dichos cambios, es necesario llevar a cabo estudios e investigaciones que
permitan reconocer las particularidades de cada localidad, así ampliar las
potencialidades, que de una u otra forma garantizarán una mejor calidad de
vida y la sustentabilidad de la sociedad.
Cunill (2001) argumenta que la “extraordinaria hetereogeneidad del te-
rritorio venezolano y la plena vigencia de factores geofísicos de incomunica-
bilidad favorecieron en el devenir de los siglos coloniales el surgimiento de
identidades regionales que hoy están en plena eclosión”. Esta incomunica-
bilidad era un factor presente en Venezuela hasta entrado el siglo XX, por lo
cual se evidenciaron diferencias, incluso a escala regional. A raíz de las dis-
tancias, centros poblados en la actualidad relativamente cercanos -gracias a
las comunicaciones- desarrollaban patrones identitarios diferentes (en reali-
dad pequeñas diferencias) debido a la incomunicabilidad. La centralización
del Estado venezolano durante el siglo XX, las crecientes posibilidades de
comunicación (carreteras, medios de comunicación masivos) permitió una
ocupación del territorio más allá de que se logró en 400 años.
A mediados del siglo XX surgen varias corrientes en respuesta a la premi-
nencia de la historia político-económica contada por los actores de poder.
Una de tales corrientes es la denominada “microhistoria” o “historia local”.
Desde el punto de vista espacial, el estudio histórico de un pueblo (Historia
Local), de un estado, municipio, parroquia o sector (Historia Regional),
aporta visiones muy valiosas desde lo micro histórico para el análisis de las
estructuras de una sociedad. Lo importante es la “Historia conectada” e
Historia comparativa, según Ocampo (2007), con otros estudios de Histo-
ria local o microhistoria en sus diversas dimensiones.
El estudio profundo de un pueblo determinado lleva a conocer en forma
inductiva los rasgos históricos más característicos de una gran región y de
una nación. Medina Rubio (1992:27), por su parte, expone que la Historia
es la memoria colectiva “de una sociedad cualquiera, a partir de la cual los
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hombres tratan de comprender y de explicar el pasado en todas sus dimen-
siones y expresiones, descubriendo sus constantes… y proponiendo líneas
para el desarrollo ulterior de esos mismos hombres”.
Urdaneta (2010), entretanto, considera que para la elaboración de la
historia de las comunidades partiendo de las memorias colectivas responde
al compromiso y necesidad de dar respuesta a los avances de un mundo
globalizado que amenaza con debilitar las identidades nacionales y locales;
por ello, se impone la necesidad de demostrar la manera cómo los colectivos
locales y regionales fueron -y son- actores protagónicos en la conformación
de la identidad venezolana a medida que participaban en la formación y
consolidación del Estado nacional. Para dar respuesta a este compromiso, la
historia desempeña un papel fundamental pues debe rescatar los anónimos
actores políticos, sociales y económicos de las localidades y regiones que
también fueron constructores del país.
1.1. ¿Por qué reconstrucción geohistórica y no histórica?
El tiempo y el espacio constituyen constantes fundamentales e indisolu-
bles de todo proceso histórico. Ambas categorías corresponden a dos pers-
pectivas básicas del análisis cientíco: lo sincrónico, que implica el análisis
estructural de los fenómenos, y lo diacrónico, relativo a la sucesión de pro-
cesos en el tiempo. Para Tovar, citado por Rojas, lo anteriormente expuesto
conduce al enfoque geohistórico, “[…] respondería por una parte a la ca-
lidad estadial [diacrónico] y por la otra, a la espacial [sincrónico] del ente
geográco plenamente localizado e identicado (1995: 31)”.
Partiendo de la idea anterior, tanto la investigación histórica como geo-
gráca se integran, en donde se abordan las categorías de estudio de ambas:
espacio y tiempo. Todo hecho histórico sucede en un espacio determinado
y todo espacio sufre un proceso de cambios a lo largo del tiempo, de tal ma-
nera que estudiar los procesos históricos sin tomar en cuenta las dinámicas
espaciales y abordar los espacios geográcos sin tomar en consideración su
evolución temporal resulta en un abordaje incompleto, una mirada frag-
mentaria. En este sentido:
Y dentro de los indicadores a estudiar en una región o una
localidad históricamente determinada destacaremos: el espacio
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geohistórico que ocupa, destacando una ubicación cronológi-
ca y el espacio que da lugar a la sociedad a historiar, las rela-
ciones económicas de producción, las relaciones sociales que
derivan de la producción, las formas jurídico-políticas y las
expresiones culturales (Gómez, 2009: 26).
Entre las propuestas de estudios de reconstrucción geohistórica se pre-
senta la reconstrucción participativa. Dicho proceso de conformación de
una comunidad local determinada, se entiende como el estudio que se rea-
liza para conocer la historia de dicha comunidad llevado adelante de una
manera tal que permita que en todas las fases de la investigación participen
miembros de la comunidad referida (Kaplum, s.f.). Implica la participación
activa de la comunidad, en tanto la misma es la que cuenta su historia. El
recorrido por la comunidad permite que el o la participante mientras de-
sarrolla su acción investigadora vaya comprendiendo la situación comunal,
detectando los problemas y obstáculos que impiden su desarrollo; así como
las capacidades, potencialidades y posibilidades para superar esos obstácu-
los.
Aunado a ello, se deben visualizar las fortalezas y debilidades que se pre-
sentan en la comunidad, ya que esto propicia la oportunidad de cruzar
fortalezas con debilidades en la solución de los problemas. El punto central
de lo anteriormente descrito es que se inserte a la comunidad en el proceso
de reconstrucción histórica, en el cual no se limiten a exclusivamente ser
fuentes de información, sino que también participen en el proceso de re-
construcción geohistórica de su comunidad, para que la misma tenga perti-
nencia y trascienda los espacios académicos.La reconstrucción geohistórica,
asimismo, sensibiliza y motiva a los actores de este proceso para el cambio la
construcción colectiva de conocimiento, el fortalecimiento de la conciencia
crítica sobre sí mismo y el contexto donde viven. Los sujetos se hacen pro-
tagonistas activos de un dialogo donde todos intercambian informaciones,
interpretaciones, puntos de vista y signicados; escuchando y contribuyen-
do cooperativamente nuevas interpretaciones.
2. Contexto de El Consejo de Ciruma
El Consejo de Ciruma se encuentra ubicado en la parte sureste del Mu-
nicipio Miranda del Estado Zulia, en las estribaciones de la Serranía de
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Ciruma. Capital de la parroquia San Antonio, que cuenta con 11.558 per-
sonas en su territorio, concentrados en el pueblo propiamente dicho, y en
otras aglomeraciones como Quiroz, La Ceiba, El Pensado, El Cabimito,
entre otros. Adornada por grandes árboles de copaiba (cabimos) y por un
verdor que emana de sus fértiles tierras, que la ubican entre las mejores zo-
nas del estado Zulia, para el desarrollo de la actividad agropecuaria (Strauss
y Fuenmayor, 2010). Según Nava (1999) desde el punto de vista geográco,
El Consejo de Ciruma:
es un gran valle de tierras fértiles, regado por los ríos el Taparo,
el Gunimaral, el Maporal, el Cocuiza, el Quiroz, el Palmar de
la Sepultura y otros. El Cerro de la Puente y la serranía de Ci-
ruma bordean por su oriente el gran valle en cuyo centro está
el lago de Maracaibo desde donde se ve en las mañanas claras
y entre el zócalo de la serranía la cima del Socopo que mide
1400 metros de altura aproximadamente.
Los terrenos llanos del territorio presentan sabanas y bosques en los cua-
les hoy en día hay estancia ganadera y algunas aldeanas. La zona montañosa
está cubierta por espesas selvas y se encuentra casi despoblada. A pesar de
que la topografía en general es plana, con ciertas pendientes, en algunos sec-
tores es muy ondulada. Otros de los elementos a resaltar en su geografía son
sus ríos que mantienen sus aguas permanentes y forman pequeñas cuencas
hidrográcas aprovechables.
Según Strauss y Fuennmayor (2010), la serranía de Ciruma o El Em-
palao es una zona con un clima subhúmedo (situada por debajo de los
800msnm que varía entre los 22 y 29°C grados centígrados, es decir, se
podría calcular una temperatura media de 24°C. En esta zona también se
encuentra el llamado bosque con especies deciduas, sus presentantes: el gua-
simo, el cedro amargo, el apamate, el gateado, la ceiba, el pardillo, el samán,
el roble y la copaiba, este último conocido como el cabimo por los “conse-
jeros”, y de gran importancia por su aprovechamiento económico y por su
importancia histórica para el pueblo, constituye un símbolo de identidad de
los mismos… en palabras del Sr. Adalberto Nava (2013):
…el cabimo es nuestro árbol identitario… en su alrededor
existe todo un pasado histórico de nuestro pueblo… en un
principio era utilizado para el comercio… debido a la desfo-
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restación todos en el pueblo han decido resguardar cada uno
de ellos… si te pones a ver el cabimos es referencial en la zona
en los más grande conuyen todas unas dinámicas socioeconó-
micas y socioculturales que lo hacen nuestro… en los cabimos
se hacen las festividades como por ejemplo las de San Antonio.
Este sector del municipio es catalogado como el segundo productor de
leche y carne en la Costa Oriental del lago de Maracaibo. Se produce ade-
más gran cantidad de productos agrícolas como maíz y yuca. A pesar de la
desaparición de tantas especies, El Consejo de Ciruma
2
fue decretado el
6 de Octubre de 1979 “Pueblo Jardín del Zulia” por la antigüedad de las
especies que aún sobreviven.
Con respecto a la toponimia de El Consejo, los habitantes cuentan que
existía un poblado llamado Ciruma que se encontraba sobre una sabana en
las cercanías del piedemonte de la Sierra de Ciruma o El Empalao. En esa
época, había unas personas, conocidas como sabaneros, eran los que arrea-
ban el ganado en bestias. Según palabras del Sr. Rafael López (2013):
que se dice que por esta zona paso uno sabanero (otros dicen
que fue el cura fundador), y cuando llego al caserío de Ciruma
se encontró con que los habitantes se estaban muriendo de
una epidemia; entonces reunió a los moradores y les dio un
consejo: que se fundaran para una zona muy bella, que tenían
unos “ojos de agua maravilloso”. Los habitantes de Ciruma, se
dice, que siguieron el consejo del sabanero; “de allí surgirían
entonces el nombre del el Consejo de Ciruma”.
Algunos llaman al pueblo San Antonio de Ciruma pero se le conoce más
frecuentemente como San Antonio, y comenzó como pueblo de misión
2 En su contexto histórico el nombre de pueblo tiene un signicado que etimológicamente
la palabra Ciruma es una expresión guaraní: Cir-uma que signica “Árbol de Espina” lo cual
concordaría con la existencia de una palabra gregoriana perteneciente al género BATRIS, (que
posee un tronco armado de espina, y que pueden encontrarse en el empalao, nombre origina-
rio del actual Consejo de Ciruma). Esta denitivamente descartada la relación del nombre de
Ciruma con el vocablo “Ziruma” de origen wuayu, el cual signica “Cielo” cuando la etnia
wuayu se establece en Maracaibo se cuenta que densos nubarranos cubrían la ciudad y de allí
surgiría el nombre de Ziruma que signica cielo tormentoso. No concuerda este ambiente con
el paisaje claro fresco del Consejo de Ciruma. El vocablo Ciruma, es frecuente conseguirlo en
el Caribe (Nava, 1999).
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(asentamientos de los indios jirajara, encargada a capuchinos de Valencia,
frailes, catequistas guiados bajo la congregación mariana). Tuvo su primer
establecimiento en el rio Chiquito, lugar que se debe su nombre al rio que
nace en las depresiones del cerro del Socopo, en los límites del estado Fal-
cón.
Para 1774, el obispo Mariano Martí vistió el Curato de Ciruma; y desde
la misión, en Cabimas, tardó dos días en recorrer las 16 lenguas que hay
entre la misión y el Consejo de Ciruma. Al obispo no le gustó el estado de
abandono en la que se encontraba la iglesia, que también que se encontró
en las paredes de bahareque y techos de palma. El gobierno de la provincia
de Maracaibo y el obispo de la de la diócesis solicitaron al Rey la creación
de la alcaldía y el curato de San Antonio, la cual se obtuvo por la real cédula
el 12 de 1775 (Nava, 1999).
Para nales del siglo XIX, Ciruma se constituyó en un próspero centro
ganadero y de apreciable desarrollo agrícola mucho más que otras regiones
del Zulia, a pesar del saqueos en los hatos, que en la guerra de la independía
efectuaban tanto las tropas realistas como republicanas. Se dice que a prin-
cipio del siglo XX hubo una corriente de obreros proveniente del estado Fal-
cón para trabajar en industria petrolera. Se armaba la presencia de pozos
petroleros en las cercanías de El Consejo, aunque bien esta explotación se
fue haciendo dicultosa debido a lo pesado del petróleo, hasta que se cortó
denitivamente. Hoy en día se habla de las existencia de gases en la zona, y
de un “Ojo de agua” con sabor a metal.
Las viviendas se caracterizan por ser unifamiliares, multifamiliares y de
tipo rancho siendo esta última poco común, algunas de las costumbres o
tradiciones que caracterizan el colectivo es esa actividad que realizan por lo
general en las tardes de sentarse frente a sus hogares en familia a conversar
y compartir con el resto de los vecinos sobre los acontecimientos del día.
El agua es adquirida a través de pozos subterráneo ubicados en una de las
granjas y en algunas casas de los moradores del cual surten el sector en ge-
neral (Prado y Leal, 2006). También cabe acotar que otro rasgo resaltante
que caracteriza la comunidad son los valores humanos que hay presente en
cada uno de sus habitantes (característica del bien común que practican
por enseñanzas religiosas), siendo estos característicos por su solidaridad,
amistad y carisma con la cual se relacionan entre ellos mismos, y reciben a
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todo ente externo que se inserte como visitante. Precisamente, una de las
características son los vínculos de solidaridad y amistad que se forman con
los visitantes.
Entre las características geográcas del espacio, tenemos; el Parque el
Cardón, que consta de una selva tropical húmeda con una temperatura de
35 a 40°C. Fue reinaugurado el 06 de julio del año 2013 bajo el nombre
“Parque Ecoturístico El Cardón”. Presenta unos árboles entre ellos uno de
18 metros de altura llamado “algarrobo” (corobore, para los lugareños) y
cabimos (Copaiba).
3. Los “consejeros” cuentan su historia; Resultados preli-
minares del abordaje de la investigación.
El origen del nombre y poblamiento de este sector tiene varias hipótesis
según el señor Adalberto Nava (2013), cuenta en la entrevista:
Gráco1: Plano de El Consejo de Ciruma elaborado por el personal
del Infocentro local
Fuente: González, López y Durán, 2013.
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Hay muchas versiones. Una de las versiones que me contó mi
papá, hace muchísimos años, es que aquí habitaba pura saba-
na y que muchas personas llaman ojo de agua pero más allá
había un caserío llamado Ciruma. Por aquí paso un señor que
llamaban sabanero; ese era una persona que andaba en bestia.
Se encontró que la gente se estaba muriendo de una peste que
seguro se morían 2 o 3 diarios y el sabanero les dijo: "le voy a
dar un consejo, yo acabo de pasar por una zona muy bonita y
le voy a decir que se muden para allá". Bueno, la gente le hizo
caso y cogió consejo; y por eso se llama El Consejo de Ciruma.
Es por ello, que uno de los lugares emblemáticos dentro de la cultura
de los “consejeros” es El Cardón (ojo de agua), el cual, según la señora Taya
(Moradora de 75 años y popular en la zona por su longevidad) lo describe
como “un lugar natural donde los “consejeros” se podían recrear y tenían
benecio, las mujeres iban con sus latas y regresaban cargada de agua pa
llevar a sus casas, y en ese sito lavaban y dejaban tendía la ropa. Debido a
que este un lugar adentrado en un ecosistema selvático que ha sobrevivido
a la tala, existen diversos mitos y leyenda propios de los pobladores de esa
época y los cuales se mantienen vivos hasta ahora, el señor Rafael López
antiguo morador, contó de los duendes y el conocido fantasma del hacha-
dor. Este lugar ha sido muy respetado por sus habitantes debido a que ahí
se encuentra uno de sus principales patrimonio del poblado como lo es el
árbol de cabimo.
Para la mayoría de los “consejeros”, los orígenes de El Consejo de Ciru-
ma se remontan a nales del siglo XIX o a principios del XX, si bien algunos
pobladores tienen referencias de presencia prehispánica. Pedro Colina, uno
de los moradores más célebres de El Consejo (2013) recuenta:
…porque ella decía aquí vivían unos indios, aquí esto era
una... Una aldea de indios, y ahí se veían las bromas de... de
metal de ese del que usan los indios, tinajas y cosas de esas. Y
todavía a última hora Saulito -el papá de Eloísa-, haciendo un
hueco pa’ enterrar a una madrina, un puntico que tenía pa
allá, se consigue una botella y se contentó y lo que tenía era un
polvo, sería un polvo que hay en un cementerio -Ese era un
muerto (entre risas)-. -De muerto, como él hablaba así ¡Ya me
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hallé la riqueza! y cuando sacó la botella era una botella de...
De puras cenizas. De puras cenizas, de pura arena, uida ya.
Según la versión escrita en el libro “San Antonio de Padua”, Nava,
(1999), moradora y conocedora de la historia del sector, dice;
En lo relativo a lahistoria,El Consejo de Ciruma, se funda
como pueblo de misión, a cargo una orden capuchina de Va-
lencia, los primeros pobladores de esta misión fueron indíge-
nas Jirajara. El poblado tuvo su primer establecimiento en el
sitio Río Chiquito, lugar que debe su nombre al río que nace
en las depresiones del cerro Socopo, en los límites del Esta-
do Falcón. El nombre que recibió fue de Nuestra Señora del
Carmen hasta 1732. En este mismo año se realizó el primer
bautizo en la capilla de Río Chiquito, el día 21 de mayo, de allí
se mudaron al sitio de Ciruma, donde se construye el nuevo
poblado bajo la advocación de San Antonio de Padua. Este do-
blamiento debió efectuarse a consecuencias de un litigio entre
autoridades eclesiásticas y propietarios de tierras del lugar. El
primer bautizo según documentos de la época se realizó el 15
de marzo de 1733.
Por otra parte, la evolución propia de El Consejo de Ciruma ha sido
lenta y por ende, tiende hacer catalogado como pueblo, debido a su estruc-
tura sociocultural la cual se mantuvo durante mucho tiempo. Uno de estos
aspectos se ve reejado en el uso de parteras para los nacimientos de quienes
fueron los primeros “consejeros”… El Sr. Rafael López (2013) comenta:
Aquí no había calles, solo estaba la principal, y donde está la
iglesia había nada más cuatro o cinco casas. Para movernos,
era en burro o mula, hasta los años '60 fue el deprave con los
carros y eso. Me acuerdo que donde está la plaza había un
negocio que eran los que tenían un televisor, donde Hugui-
to Chávez y después derrumbaron e hicieron la plaza… Re-
cuerdo que aquí vivíamos de la siembra. Mi papá sembraba
mucho, tenía unos conucos, también en frente de donde está
el depósito había una señora que tenía unas vacas y vendía a
veces una lechita y cuajaita que llama uno. También había un
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señor que se llamaba Juvenal que era el que tenía un carro pero
lo prendía por tiempo y viajaba mucho pa’ Cabimas y se lle-
vaba la leche el queso y hasta gallinas y duraba hasta ocho días
por el camino porque no había carretera sino caminos. Para el
agua aquí, nosotros era la que caía del cielo la de Dios, mi papa
tenía muchas pipas. Y también la del ojo de agua, que la gente
la iba a buscar en burro y cuando la feria de San Antonio, en el
mes de junio, la gente de iba a bañar era allá a pie.
Se pueden ver en comparación a lo anteriormente expuesto, que los rela-
tos de los informantes se evidencia una memoria colectiva que hace referen-
cia a una reubicación del poblado ubicado anteriormente (no se dispone de
una fecha determinada a este acontecimiento) en la serranía de El Empalao,
especícamente en el piedemonte del sector mencionado. Tal reubicación
acontece debido a una epidemia que obligó a este colectivo social a emigrar
hasta el actual sitio de residencia.
Son los más ancianos los que hacen referencias al pasado, mientras que,
la población joven no posee ninguna información al respecto. Estos relatos
de reubicación del poblado, donde el análisis del discurso realizado por
la investigadora revela un pasado común que hace alusión a otro sitio de
habitación diferente al actual, existencia de una epidemia y el culto a San
Antonio de Padua como un referente simbólico relevante.
Los códigos referenciales de lareligión y reiligiosidad del consejeroestán
determinados por el culto a San Antonio de Padua y San Benito de Paler-
mo. El día dedicado a la esta de san Antonio es el 13 de junio, considerado
como la fecha más importante del año, donde retornan al pueblo los hijos,
las familias se unen, los sueños y visiones sobre El Consejo de Ciruma se
crean y recrean en una festividad en la que se suplican favores divinos, vin-
culados al futuro, la salud, la economía y el trabajo en el caso de San Benito,
sus estas se celebran el primer domingo de octubre y el 27 de diciembre.
Estos días los tambores suenan en el pueblo, los vasallos tocan sin parar
durante cada jornada, mientras consumen bebidas alcohólicas para que los
cuerpos resistan, el santo es bailado y bañado con ron por quienes suplican
promesas en medio de la procesión la cual recorre todo el poblado, lo cual
trata cuando nos referimos a El Consejo de Ciruma como comunidad, en-
contramos una socio-política que se ha venido construyendo a través de los
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años, por la gran necesidad y el gran crecimiento de dicha comunidad. En
cuanto a la feria de San Antonio, la Sra. Mercedes Díaz (2013) cuenta:
Tiene mucha importancia porque tienen un signicado de
mucha fe a San Antonio… Aquí las personas se enferman y él
los cura… yo le pido a San Antonio pa’ lo que sea, pa’ quien,
pa un enfermo y el cumple… Bueno nosotros éramos tremen-
das… Te diré que Onilda Suarez, Maria Payare, Maleimaliar
y yo Gumaz también estaba, pero no nos gustaba pasarnolas
con ella, por eso no la invitábamos, esas 5 que nos gustaba
andar juntas… Nosotras nos vestíamos, nos poníamos la ropa
y todo el mundo tirándonos fotos… y nosotros les decíamos:
señor, señor tómenos una foto a nosotras cinco. Él nos la
tiraba, ey de una vez. Cuando él la tiraba, en seguida le decía-
mos: ay préstemela, préstemela pa verla”; y llegaba a otra y lo
entretenía y una se la pasaba a la otra y la escondía y se escapa
con la foto… Y él decía: denme la foto”; y nosotras decíamos:
no señor, vino una señora ahí y agarro la foto y se la llevo y
no sabemos… Y zarcillos, estrenábamos como se dice ahora
como arroz picao… Una entretenía al señor que los vendía y
la otra agarraba como no tenéis idea… una ahora pelea con los
muchacho por eso y uno lo así más… Me preparo como quien
dice, relajá’a… yo me relajo porque el 9 yo doy mi caminaita,
el 10 y el 11 y pa´mi eso es ná’a… porque todavía quedo con
ganas de caminar…
La feria de San Antonio constituye el evento social emblemático para
los “consejeros”. Todos tienen que contar una historia sobre la feria, una
anécdota. La Sra. Mercedes relata que parte de sus más gratos recuerdos son,
precisamente, de la feria:
Bueno, yo tenía 7 años, cuando vivíamos por que Mercedes,
la peluquera. De ahí nos mudamos en esta casa; vivíamos no-
sotros cuando éramos triponas. Ahí murió mi mamá, imagi-
nate desde cuándo por ahí por 1942… y ¿Qué se hacían en
esas ferias? En esas ferias... ahí donde es la plaza, ahí habían 2
negocios y 3 casas. En unas de esas casas había una enramada
donde ahí se reunía las gentes y hacían gaitas y el 12 a las 5 de
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la mañana. Se hacía la procesión y se volvía hacer a las 5 de la
tarde… el 13 la procesión se salía a las 6 de la tardes hasta las
12 de la noche que se recogía… yo hice mi primera comunión
a los 9 años en la iglesia…
Cuando se alude al discurso de los “consejeros”, no es exclusivamente
oral, mediante la palabra, sino también desde las representaciones mentales
de su espacio a través de la cartografía cognitiva
3
. La noción de espacio se
conforma por tres propiedades básicas: identidad, o grado de distinción de
un elemento con respecto al resto; estructura, o relación espacial o pautal de
un objeto con el observador, y con los otros objetos; y signicado, o valor
emotivo o práctico de un elemento (un elemento puede contener en sí un
signicado mítico, social, económico, político, ancestral y patrimonial, o
puede contener una signicación utilitaria) (Villasante, citado por Carrero,
2005). La cotidianidad es contada a través de las rutas y caminos que los
consejeros” siguen a en su diario vivir, dándole sentido a cada pisada que
ponen en su terruño. Varios pobladores describen su espacio:
3 Según Castro (citado por Carrero, 2005), el mapa cognitivo es o consiste en información
espacial, pero de ningún modo se trata de una información desplegada sobre un plano. Es
información a la que se recurre para la consecución de una ruta, que no está gracada en dos
dimensiones como la está en un plano, sino en tres dimensiones y activados todos los sentidos,
entramados en puntos de referencia. Esa información, que tiene su asiento en la mente, genera
y establece relaciones en el espacio en que nos movemos y por ello recibe la denominación de
mapa cognitivo” (ibíd.)..
Gráco 2: Representación cognitiva del espacio del Sr Nicolás Reyes.
Fuente: Reyes, 2013
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Estos ejemplos de cartografía cognitiva resaltan la conguración del es-
pacio, así como la identicación de los puntos de referencia que forman
parte de la cotidianidad de los “consejeros”, pues el espacio es una construc-
ción social, en donde los grupos sociales interactúan y conviven. Reejan
la representación y simbolización de los espacios locales, partiendo de la
mirada de la propia comunidad. Estas representaciones reejan un discurso,
parte de la memoria local, que no es exclusivamente verbal o escrita.
Conclusiones
Es común dentro de los espacios académicos y políticos la superación
de la visión de la historia como una ciencia que narra sucesos en base a los
Gráco 3: Representación cognitiva del espacio de la Sra Francisca Sánchez.
Fuente: Sánchez, 2013.
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documentos escritos y fuentes ociales, elementos que denotaban a una
sociedad que estaba regida bajo preceptos paradigmáticos positivistas los
cuales reejan fundamentalmente acontecimientos vividos por los grupos
dominantes, quienes eran los únicos con derechos a escribir su historia,
fundamentalmente de orden político y económico. Esta historia escrita, a
su vez, dejaba por fuera los aspectos cotidianos, que si bien era considerados
como trivialidades, eran, en realidad los que dejaban huellas en las personas
tomando en cuenta las percepciones del colectivo y unicando criterios se-
mejantes en las opiniones emitidas por los “consejeros”.
A pesar de los sostenidos esfuerzos e interés por estudiar las historias lo-
cales, todavía es asunto de debate la metodología y las estrategias para lograr
la reconstrucción geohistórica
4
de las comunidades. Más que abogar o bus-
car “el método” que permita la reconstrucción histórica, es pertinente dejar
que los propios habitantes cuenten su historia, y que ellos mismos guíen
el proceso, pues son los que construyen y reconstruyen su propia historia,
en tanto que el historiador se vuelve el mediador de ese pasado y presente.
Para ello, es indispensable la superación de la noción del “experto”, quien
impone sus criterios frente al sujeto de estudio, aferrado a la creencia de que
el conocimiento es poder”, que el cientíco cree tener; pero la fuente del
conocimiento viene es del sujeto, materia prima del saber. historias que se
construyen a partir de las memorias colectivas, que cohesionan a los grupos
que la comparten y generan identidades que se denen y reconstruyen por
una convivencia en espacios comunes.
El conocer la historia por parte de las comunidades, y que la misma par-
ta de sus habitantes, constituye un elemento para el empoderamiento co-
munal. Dicho empoderamiento consiste en que los grupos tengan concien-
cia de sí mismos, de sus problemas y que planteen soluciones a los mismos,
pues al reconocerse a sí mismos como grupo, tienen mayor conciencia de
sus necesidades y plantear soluciones a sus problemas. Por su parte, el reco-
nocimiento en un espacio a través de las vivencias y memorias promueve un
sentido de pertenencia, que es crucial para un mejor cuidado y aprovecha-
4 Se alude a reconstrucción y no a construcción, debido a que se parte de la idea que la historia
se construye con el día a día, en tanto que el historiador ayuda a la comunidad a sistematizar
sus vivencias. Muchos hablan de historias de vida, otros de entrevistas colectivas, otros más de
etnografía, entre otros tantos métodos.
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miento de los recursos, elementos clave para garantizar la sustentabilidad
ambiental y social de cualquier asentamiento humano.
Para que los “consejeros cuenten su historia” es crucial escuchar más allá
de sus anécdotas y sus discursos, como si se tratase de una mera recolección
de data. Parte de los testimonios de los habitantes, permite mostrar la devo-
ción de San Antonio de Padua como el santo que representan a la comuni-
dad instando a un cambio notable en la organización cultural de quienes en
el mes de junio dan un paso importante a la concreción de la fe, del espíritu
y de quienes habitan en líneas generales la importancia del santo como me-
canismo de rendir tributos y peticiones, al mismo tiempo la representación
que tiene el cabimo como forma de identidad cultural entre sus habitantes
además de concentrarse en una zona estratégica comercial y social para el
pueblo, el aprovechamiento ecológico y natural que el mismo trasmite.
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