Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura de la UNERMB
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Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura.
Año 3 N° 5/ Enero-Junio 2015, pp. 97-111
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
Recibido: 15/10/2014
Aceptado: 30/11/2014
El movimiento popular y cooperativista:
una mirada axiológica desde la intervención
social
ACOSTA, Yenna*
CHIQUITO, María**
REYES, Teresa***
Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt
Departamento de Ciencias Sociales
yennaacosta@gmail.com
Resumen
Se analiza el movimiento comunitario y cooperativo desde la óptica de la intervención
social en lo axiológico. Es necesario el análisis del movimiento desde la óptica de la
intervención social, partiendo de lo axiológico, el empoderamiento de la sociedad a
través de la participación del poder popular como elemento valorativo al movimiento
cooperativista como medio de vida y elemento dinamizador de la economía popular.
Esto ayudará a la participación formal y organizada de los principales actores de la
sociedad organizada, a través de sus diversas formas: consejos comunales, bancos co-
munales, comunas, empresas de propiedad social, cooperativas y otras tantas más que
aún no han nacido, pero que por la dinámica de la sociedad sabemos que aparecerán
en el escenario social, político, ideológico, económico y cultural, mal podemos noso-
tros los futuros intervencionista estar a espalda de la explosión de empoderamiento
popular en América Latina y especialmente en Venezuela.
* Socióloga Maestrante en Intervención Social, Docente de pre grado en la Universidad Nacio-
nal Experimental “Rafael María Baralt”, Investigadora Ministerio del Poder Popular para las
Comunas y movimientos Sociales.
** Licenciada Docente de pregrado, Investigadora
*** Licenciada en Educación. Magister Scientiarium en . Docente de pre grado en la Univer-
sidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt”. Tutora de Taller Acción Profesional,
Pasantía y Servicio Comunitario.
ACOSTA, Yenna; CHIQUITO, María y REYES, Teresa
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Palabras clave: Movimiento cooperativista, Axiología, intervención social, Empode-
ramiento social.
Popular and Cooperative Movement: An Axiological Look from the Social
Intervention
Abstract
Community and cooperative movement is analyzed from the perspective of social in-
tervention in the axiological. Motion analysis from the perspective of social interven-
tion, based on the axiological, empowerment of society through popular participation
as evaluative element to the cooperative movement for a living and dynamic element
of national economy is necessary. is will help formal and organized of the main
actors of organized society participation through various forms: community councils,
community banks, municipalities, socially owned enterprises, cooperatives, and so
many more that have not yet been born, but due to the dynamics of society we know
that they will appear in the social, political, ideological, economic and cultural scene,
bad interventionist future we can be back on the explosion of popular empowerment
in Latin America and especially in Venezuela.
Keywords: Cooperativity movement, Axiology, Social intervention, Social empower-
ment.
Introducción
En Venezuela, las comunidades indígenas desarrollaban su trabajo en
forma colectiva. Los instrumentos de trabajo eran de propiedad comunita-
ria y la distribución de la cosecha equitativa. La cayapa o forma de trabajo
colectivo, para lograr un benecio común, es una expresión de organización
de nuestras comunidades indígenas; Lo anterior puede decirse que, cons-
tituyen las raíces de cooperativismo venezolano. Al respecto, Celis (2002)
arma: En Venezuela el cooperativismo surge como una propuesta de so-
cializar los medios de producción mediante la valoración del trabajo como
factor fundamental del proceso por encima del capital” (p. 16). Si tomamos
en cuenta lo planteado podemos partir desde lo axiológico, ya que la colum-
na vertebral de la expresión del cooperativismo se fundamenta en los valores
de organización comunitaria.
Aquí se tomará desde la perspectiva de la intervención social, ya que es
todo un proceso sistemático y coherente orientado fundamentalmente a la
modicación y transformación de algún contenido o problemática social de
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orden individual, institucional y colectivo (PROUTSE, 2006). Es posible
decir que el movimiento popular y cooperativista en Venezuela bien puede
tomarse como una mirada axiológica y como un elemento de intervención
social ya que compete al estado desde el ámbito institucional y al colectivo
desde el fundamento de los valores con un punto de vista comunitario y
educativo. Toda investigación por muy sencilla que sea debe tener presente
el origen epistemológico, losóco, ideológico y axiológico y en este caso
su accionar se orienta desde la intervención social pero aquí se esboza desde
la experiencia.
Es así como el movimiento también puede denirse desde la perspectiva
del cambio social ya que se modica de acuerdo a las sociedades y sistemas
de expresiones, siendo el cooperativismo parte de esa expresión de cambio
que presentan las sociedades en constante evolución. El objetivo de la in-
tervención social es fundamentalmente la “producción de un nuevo tipo de
saber social” producción que solo se da cuando el grupo intervenido parti-
cipa en la conformación en ese saber (PROUTSE, 2006).
Es así como el movimiento popular y cooperativista se da gracias a los
modos de comportamiento organizativos que las sociedades han desarro-
llado en la búsqueda de su equilibrio, convirtiéndose en prácticas sociales
y por lo tanto legitimándose en la política social. Se propone en estas pala-
bras analizar el movimiento comunitario y cooperativo desde la óptica de
la intervención social en lo axiológico. Ello nace de la necesidad del análisis
del movimiento desde la óptica de la intervención social, partiendo de lo
axiológico, el empoderamiento de la sociedad a través de la participación
del poder popular como elemento valorativo al movimiento cooperativista
como medio de vida y elemento dinamizador de la economía popular.
1. La mirada axiológica desde la visión del movimiento po-
pular y cooperativista
Si tomamos la axiología como principio, debemos comenzar por el con-
cepto de cooperación como manifestación actitudinal de solidaridad, hacia
la solución de necesidades o problemas comunes. Se entiende que el coo-
perativismo es una doctrina que desarrolla principios y valores dirigidos
a la creación de teorías y practicas contextualizadas en una problemática
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comunitaria que requiere de un enfoque organizativo para darle respuestas
a situaciones generadas. Las condiciones presentes de la sociedad conllevan
a una realidad concreta en la cual se generan procesos de tomas de decisio-
nes en función de dar respuestas puntuales a las necesidades creadas; es así
como desde el inicio de la humanidad de la cooperación como principio de
intercambio vital ha desempeñado un papel relevante en la existencia de los
seres vivos.
Particularmente se considera como ejemplo abejas y hormigas, mayor
expresión histórica y antropológica del cooperativismo. por intuición, y los
seres humanos por socialización siempre han necesitado a sus semejantes
para enfrentar las vicisitudes impuestas por el contexto de sobrevivencia,
en este sentido, la sobrevivencia evolutiva de la especie animal nos brinda
muchos ejemplos de cómo agrupándose, es la única posibilidad de vivir
frente al peligro natural existente y es desde los principios de cooperación
y la integración que cada día cobran mayor vigencia los organismos que
tienen como función el trabajo conjunto y comunitario para la consecución
de objetivos comunes a través de la ayuda mutua, unión de esfuerzo y la
solidaridad. En concordancia con armaciones de Lasserre (2008) las ideas
de cooperación “son hermosas y generosas, pero que solo pueden funcionar
con hombres y mujeres mejores que el promedio. En el aspecto profunda-
mente humano, la cooperación consiste en una superioridad que complica
las cosas, pero cuyo valor es inestimable”.
Formalmente, la cooperación se presenta en la denominada integración
vertical como lo plantea la Ley especial de Cooperativas (2002) en sus artí-
culos del dos (2) al ocho (8); que parte de la base cooperativa, formada por
personas naturales que constituyen organismos superiores. Cooperativas
de dos o más grados conformadas por personas jurídicas de carácter local,
regional, nacional, internacional de línea abierta o especializada y que tie-
nen por objeto la prestación de servicios económicos, nancieros, técnicos,
educativos o de representación, orientación, fomento y defensa del sistema.
A escala internacional existen organismos de integración encargados de
la promoción del movimiento en cuanto se reere a la divulgación de los
valores, principios, medios de trabajo, asesoría, relaciones económicas y re-
presentación ante los gobiernos, entre otros aspectos. Dichos organismos
son representativos del movimiento cooperativo en sus diferentes activida-
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des, teniendo como objetivo fundamental facilitar la integración del mismo
prestándole apoyo organizativo, técnico y de representación institucional,
esto lo podemos notar a través de los intercambios internacionales que hace
el gobierno con otras naciones en la búsqueda del equilibrio y la igualdad
de los recursos.
Visto de esta manera en América Latina debido a todos los cambios que
ha tenido gracias a los procesos sociopolíticos vividos desde la década de los
60 en adelante, se vieron en la necesidad de implementar modelos de polí-
ticas sociales que dieran respuesta de manera generalizada a las sociedades.
Es así de esta manera aparece el Movimiento Cooperativista en América
Latina como propuesta de modelo económico que busca el equilibrio y la
distribución equitativa de los recursos económicos y minerales.
Este modelo dio sus frutos en Europa antes y después de las guerras mun-
diales, siendo los problemas de post guerra tales como desempleo, deserción
escolar, migraciones, escases de recursos minerales y movimientos políticos y
sociales entre otros, fueron los que dieron pie a los acontecimientos que lle-
varon a este continente a aplicar este tipo de propuesta cooperativista tratan-
do de buscar el equilibrio social que demanda las sociedades en estas décadas.
Debido a los cambios que se están presentando en Venezuela, es necesa-
rio el análisis del movimiento desde la óptica de la intervención social, to-
mando como elemento clave lo axiológico ya que los acontecimientos están
generando nuevas propuestas y una de estas es, el empoderamiento de la so-
ciedad a través de la participación ciudadana como elemento valorativo con
especial atención en este caso al movimiento cooperativista como medio de
vida y elemento dinamizador de la economía popular, que tiene dentro de
sus estructuras a las cooperativas siendo estas empresas gestionadas, “con la
participación democrática de todos se logra bienestar personal y colectivo
(Ley Especial de Asociaciones Cooperativas, 2002).
El movimiento social es muy importante en la medida que estos espacios
se mantengan abiertos y la dicultad mayor para estos espacios sociales no
está en voluntad política ya que de una u otra manera el gobierno lo está
proporcionando a través del impulso al movimiento cooperativista y otras
formas de acción comunitarias (bancos comunales, consejos comunales,
microempresa, EPS), sino en su propia dinámica que debe de romper con
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lo convencional para convertirse en una sociedad de cooperación entre per-
sonas libres e iguales. El estudio de este fenómeno desde la perspectiva de
la acción social analizando lo axiológico y con la intervención social como
componente transformador, es parte de construcción de espacios sociales y
es pertinente y necesario ya que el mundo del cooperativismo es un medio
de socialización no solo con sus dimensiones actuales sino también con
códigos, símbolos y valores que hoy día presentan los cambios actuales que
se modican de acuerdo al contexto que se presenta en su espacio y tiempo
determinado, siendo una de las mayores contribuciones de este proceso ha
sido reivindicar el movimiento cooperativista como forma asociativa que
impulsa el modelo económico socialista.
Por ello se realiza un estudio a través del modelo de intervención social
desde la perspectiva axiológica ya que la columna vertebral de este movi-
miento son los principios y valores en esta investigación y es estratégica
debido a su importancia proporcional al movimiento cooperativista aan-
zando la acción social por medio de los valores, la convivencia, la educación
formal y no formal y la constitución de los sujetos sociales capaces de asu-
mir e interpretar la realidad de manera ética y responsable.
El tema al ser estudiado cuenta con varios antecedentes, en cuanto a lo
que signico y signica el movimiento cooperativista en el mundo y con
especial atención en Venezuela; la investigación brinda la posibilidad de
abordaje del tema desde la perspectiva desde la construcción de los ele-
mentos para analizar el movimiento con una visión axiológica, sociológica,
ideológica y con enfoque intervencionista.
Para iniciar la investigación en el conocimiento del cooperativismo, ima-
ginémoslo como objeto de un gráco que tiene como telón de fondo a
Venezuela y se debate al interior de una matriz situacional conformada por
innitos procesos sinérgicos que lo modican permanentemente, atrave-
sándolo al menos por cuatro ejes:
1. “Lo histórico”. Hilo conductor con interrupciones incluidas, partien-
do de la Ley de cooperativas de 1966, que se remonta a su tejido inicial”
asando por inuencias de cualquier tipo hasta llegar al momento actual. Ese
hilo, bien tejido, debería facilitar la comprensión de su situación actual y su
proyección internacional.
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2. “Lo cooperativo”. Este eje va desde los elementos cooperativos univer-
sales: principios, valores, formas y procesos organizacionales, por ejemplo,
hasta las expresiones y experiencias cooperativas locales y de base con el
elemento propio de cada cultura que aplique el cooperativismo.
3. “Los propios aspectos del cooperativismo”. Comprendería su diná-
mica, sus contradicciones y síntesis, que marcaría las pautas tangibles de su
perl e imagen, elementos fundamentales para quienes desean aproximarse
al movimiento.
4. “Las relaciones del cooperativismo con el entorno”. Se debe considerar
todas las actividades que en ese entorno pudieran afectarlo o el afectar. Acá
cobra especial peso el Estado, ente que en Venezuela es imposible relegar.
2. Reseña histórica sobre las cooperativas en Venezuela
En 1890, se constituye la primera cooperativa en el estado Mérida, espe-
cícamente en la población de Chiguará, cuyo objeto era el ahorro y crédi-
to. Una década más tarde, en el estado Nueva Esparta, en Porlamar nace la
primera cooperativa de artesanos carpinteros, dedicados a la producción de
bienes. En 1910, se promulga la primera Ley de Cooperativas, considerada
una copia de la Ley Francesa vigente en ese entonces. Para 1919 desaparece
esta Ley y la regulación del funcionamiento de las cooperativas fue atribui-
da al Código de Comercio, considerándolas como Sociedades Mercantiles
(Melcher, 2008).
Bajo la dirección del gobierno de Presidente Lopez Contreras, en 1937,
se ordena la promoción del cooperativismo a través de los Presidentes de
Estado y diversos funcionarios. En 1939 se dictó un Decreto Presidencial
sobre el fomento y constitución de sociedades cooperativas, dicho Decreto
estableció un incipiente sistema de nanciamiento, mediante el cual, las
cooperativas podían emitir acciones, que una vez adquiridas y pagada por
sus titulares, se incorporaba su valor al capital social de las mismas. En 1942
se promulgó Ley de cooperativas, la que entre otras cosas, exoneró a estas,
del pago de impuestos y asignó a los Ministerios de Agricultura y Cría, Edu-
cación y Trabajo las funciones de registro, vigilancia, sanción, estímulo y
protección de las cooperativas y constituyó el Fondo Nacional Cooperativo
con aportes obligatorios de todas las cooperativas. En 1944, el Presidente
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Medina Angarita promulga una nueva Ley de Cooperativas, obligándose el
Estado a la promoción del sector cooperativo (Melcher, 2008).
Durante la década de los años 1940-1950 se crearon diversas coopera-
tivas dedicadas a la producción, de consumo, agrícolas, ahorro y crédito,
vivienda y pesca, despareciendo bajo el Gobierno de Pérez Jiménez. Con
el derrocamiento de Pérez Jiménez en 1958, se activa nuevamente el movi-
miento cooperativista en Venezuela, el Estado promueve las constituciones
de las cooperativas, ejecutando acuerdos con la Alianza para el Progreso
conjuntamente con el Movimiento Antigonish de Canadá. Desarrollo de
las cooperativas desde 1960 hasta nuestros días (Melcher, 2008).
Se promociona la formación y educación cooperativa a través de sectores
de la Iglesia Venezolana, como el Centro Gumilla de Jesuitas, Otras institu-
ciones que promovieron el cooperativismo fueron: Fundacomún, CIARA,
Centro Nacional de Estudios Cooperativos, (CENECO), y universidades
como la UCV, ULA y LUZ (Melcher, 2008). En 1966 se promulgó la Ley
General de Asociaciones Cooperativas (LGAC), mediante la cual se pro-
fundiza los preceptos del derecho cooperativo del país y se crea la Superin-
tendencia Nacional de Cooperativas (SUNACOOP) adscrita al Ministerio
de Fomento, como órgano regulador del movimiento cooperativo nacional,
lo que signicó una nueva etapa en las relaciones de las cooperativas con el
Estado, ya que de acuerdo a la ley de 1942, estas se desarrollaban de manera
atomizada a través de varios ministerios, con distintas normas y procedi-
mientos (Melcher, 2008).
El 18 de septiembre de 2001 entra en vigencia la Ley Especial de Aso-
ciaciones Cooperativas publicada en Gaceta Ocial N° 37.285. En el año
1975 se realizó la reforma de la ley de 1966, apuntando esta, fundamental-
mente a la integración cooperativa. Esta Ley le atribuyó a SUNACOOP las
funciones de legalización, registro, inspección, vigilancia y fomento de las
cooperativas rurales y urbanas, así como la supervisión de su funcionamien-
to y desarrollo, además, la inspección de las Cajas de Ahorro, los Fondos de
Empleados y similares. Mediante la Resolución 002 publicada en Gaceta
Ocial Nº 36.123 de fecha 10/01/1997, la Superintendencia Nacional de
Cooperativas pasa a ser una unidad básica del Ministerio de la Industria
y Comercio. Al no existir un marco político para que las cooperativas se
desarrollaran como empresas de gran empuje en la economía del país, el
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organismo regulador y de fomento de sus actividades (SUNACOOP) no
fue considerado como un ente de mucha importancia, y por consecuencia
de poder político, lo que condujo a que se mantuviera como una institución
de bajo perl y poco impacto social en la Administración Pública (Melcher,
2008).
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela promulgada
en 1999 establece importantes disposiciones en los Artículos 70, 118, 184
y 308, sobre el cooperativismo como movimiento social protagónico y par-
ticipativo de la población y sobre las cooperativas como unidades produc-
tivas para la construcción de un nuevo modelo económico-social (Melcher,
2008). En las “Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social
de la Nación 2001-2006” se establece la participación de las asociaciones
cooperativas en dos (2) de los equilibrios que lo componen, como son:
el económico, que plantea el desarrollar la economía social a través de la
democratización del capital del estado y la legitimación del mercado, brin-
dando a las cooperativas preferencias para la contratación de sus servicios
o adquisición de sus productos y brindarles mecanismos para que puedan
acceder a un crédito o nanciamiento y el equilibrio social, que propone
fortalecer la participación social y la generación de poder ciudadano en
espacios públicos de decisión (Melcher, 2008).
Con base a la importancia que le conere el Estado al cooperativismo, el
movimiento cooperativo nacional impulsó la reforma de la Ley de Asocia-
ciones Cooperativas de 1975 y el 02 de Julio de 2001 se promulgó la Ley
Especial de Asociaciones Cooperativas, que establece en su Capítulo XII,
Artículos 77 al 85, el objeto, funciones y la adscripción de SUNACOOP al
Ministerio de la Producción y el Comercio. Posteriormente, mediante De-
creto Presidencial No. 3.125 del 15/09/2004, se adscribe al Ministerio para
la Economía Popular, hoy Ministerio del Poder Popular para la Economía
Comunal, con rango de Dirección General (Melcher, 2008).
3. El cooperativismo como argumento de la política social
venezolana
El cooperativismo venezolano se viene construyendo de manera sosteni-
da a lo largo de los últimos cuarenta y dos años por sectores de la población
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que creen en las cooperativas como fórmula para enfrentar problemas co-
munes con sus propios esfuerzos.
En los cuatro ejes anteriores aparecen como constantes: visión del movi-
miento cooperativista, deseos, creencias, valores, práctica, ubicación social,
cultura entre otros. Sus condiciones organizacionales; misión, estructura,
actividades, recursos, decisiones, democracia, procesos de dirección y ope-
raciones. Sus variadas relaciones e impactos, de integración u otras, en el
entorno, pero sobre todo en las comunidades, de conformidad con los prin-
cipios cooperativos. Lo histórico explica el desarrollo del cooperativismo de
manera integral y no por sectores. Es abordado, en lo posible, por décadas,
y concede prioridad a los hechos producidos por el propio movimiento
cruzándolo oportunamente con hechos o hitos importantes políticos, eco-
nómicos y sociales, como por ejemplo la caída de la dictadura de Pérez
Jiménez, y el tránsito hacia la democracia, hasta llegar la Constituyente
Nacional de 1999. (Carlos Molina, 2006, ex superintendente Nacional de
Cooperativas).
El cooperativismo en cuanto a sus antecedentes hasta llegar al gobierno
actual, se divide en tres periodos:
El que comprende desde la primera cooperativa hasta el inicio de la de-
mocracia representativa en 1958. Desde el inicio de la democracia represen-
tativa en 1958 hasta el surgimiento de las Centrales Cooperativas Regiona-
les (CCR’s) y de la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (Ceconave)
1966. Desde la constitución de Ceconave como jefe integrador del coopera-
tivismo nacional hasta el momento actual. Este es el momento más rico en
explicación pues por ser relativamente reciente presenta más información y
sus actores aportan a ellos. Aborda las experiencias más signicativas del coo-
perativismo y considera la economía social como un nuevo precepto cons-
titucional que sin dudas producirá sinergias al cooperativismo venezolano.
Ese cooperativismo que puede calicarse como tradicional, sin que este
término indique atraso o rechazo de él al cambio; y donde se ha desarro-
llado importantes experiencias locales con ciertas proyección nacional con-
virtiéndose en referencia para varios sectores del país, se encuentra con el
nacimiento de otro cooperativismo constituido bajo la cobertura de una
transformación que comenzó a marchar y no es solo nacional sino también
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latinoamericano (Oscar Bastidas Delgado 2003).
Dentro de las políticas del estado que propone el gobierno intenta cons-
tituir cooperativas y convertirlas en “puntas de lanza de su gestión” y sobre
todo de la economía que sustenta el país. Estableciéndolas, a través de varia-
dos mecanismos, en prácticamente en todos los ámbitos de la vida del país,
surgiendo así, lo que pudiera calicarse como emergente o simplemente
nuevo cooperatisvismo”, cooperativismo sobre el cual ya existen numero-
sas críticas por las debilidades que presenta, pero al cual, en benecio de la
duda, se le desea que forme genuinas cooperativas para que, junto con el
tradicional, constituyan un movimiento cooperativa exitoso antes los cons-
tantes cambios que presenta el país y donde el gobierno crea mecanismo de
participación; es así como el cooperativismo y la Economía Social aparecen
en el texto en la Constitución Nacional de 1999.
El interesante proceso de reforma de la Ley especial de Asociaciones de
Cooperativas 1975 hasta la promulgación de la Ley especial de Asociaciones
de Cooperativas 2001 y otras asociaciones Gubernamentales que conduje-
ron el nuevo cooperativismo y a la creación del Ministerio del Poder Po-
pular para las Comunas con el enfoque hacia la Economía Social. Destaca
en este punto el crecimiento desordenado del nuevo cooperativismo como
consecuencia, en parte, del facilismo extremo y las ligerezas en el proceso
de constitución de cooperativas. Es aquí donde la intervención social se
hace necesaria para la nueva construcción del movimiento como expresión
y modo de vida que debe de incubarse de manera social en el comporta-
miento del ciudadano común.
En este sentido el movimiento cooperativo, con la lógica de la economía
solidaria, gana fuerza como una verdadera alternativa a la crisis formal del
empleo, en una ideología especica del trabajo colectivo y de auto-geren-
cia, siendo un verdadero contrapunto a lógica capitalista y a sus medios de
producción, en los cuales perfectamente se inserta el modelo de Economía
Social dentro de las nuevas políticas.
El concepto de Economía social tiene que hacer con un modelo de de-
sarrollo, un modelo de la sociedad civil y de sus y de sus relaciones sociales;
es aquí donde la participación ciudadana a través de todas sus medios de
producción, en los cuales perfectamente se inserta el modelo de Economía
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Social dentro de las nuevas políticas. El concepto de Economía Social tie-
ne que hacer con un modelo de desarrollo, un modelo de desarrollo de la
sociedad civil y de sus relaciones sociales; es aquí donde la participación
ciudadana a través de todas sus expresiones tienen un papel dominante en
la sociedad que actúan principalmente desde lo local generando integración
con otros espacios similares en redes, desempeñando roles fundamentales
en un diverso espectro de la intervención social hacia el individuo, la fami-
lia, la comunidad, grupos de interés, minorías, exclusivo; llevando con esto
inuencia en el campo político, económico e ideológico del país y sobre
todo en los actuales acontecimientos de transformación mundial generando
con esto un efecto dómino en América latina.
El concepto de política social, según Baigorri (1995) es una mera abs-
tracción en un modelo interpretativo de la realidad social, y como lo pri-
mero que necesitan conocer son los llamados espacios cooperativos que
ocupan un sujeto o un grupo. Concepto desarrollado por la Sociología de
Grupos a partir del interaccionismo simbólico, el movimiento cooperati-
vista también se representa a través de un mundo de simbologías; hoy lo
utilizamos en el análisis estructural de la sociedad, hablando del espacio
social que ocupan las sociedad, hablando del espacio social que ocupan las
sociedades, un espacio social no tiene por qué tener supercie concreta, a
diferencia del espacio físico ya que el espacio social es una representación
abstracta en donde los individuos se relacionen y se cohesionen a través de
símbolos, signicativos y representaciones en este caso identicados con el
movimiento cooperativista.
La denición de Max Weber de acción social, en el comienzo de Econo-
mía y sociedad (1921): lo tomare por aquello de que el movimiento coo-
perativista es parte de la nueva economía solidaria y social que pretende
lleva el gobierno bolivariano “Se comprende por acción aquella conducta
humana que su propio ser entiende como subjetivamente signicativa”, y
además, “en la medida en que lo es, tal conducta puede ser interna o extre-
ma y puede consistir en que el ser social haga algo, o se abstenga de hacerlo
o permita que se lo hagan”.
Es aquí donde el movimiento cooperativista permite contribuir con el
desarrollo nacional apartando un medio de educación, organización, y de
protagonismo económico y social de gran importancia, mostrando una al-
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ternativa a toda la sociedad; desarrollando procesos democráticos que no
se limitan a la esfera estrictamente política sino que abarca lo social y lo
económico.
El interaccionismo simbólico es, según Martínez (2001), una de las
orientaciones metodológicas que aparten las ideas básicas del proceso her-
menéutico o interpretativo.; pues aquí es indispensable el análisis y la inter-
pretación del fenómeno cooperativista como expresión de la construcción
del nuevo ciudadano que se busca interiorizar o incubar en el pensamiento
ideológico y accionar de símbolos con signicado al lenguaje hablado o es-
crito y al comportamiento en la interacción social. Según Williams (citado
por Martínez, 1999).
Y por último y no por eso menos importante la teoría intervencionista
de Paulo Freire, a través de la educación liberadora, reeja la experiencia
de Recife y revela sus tesis fundamentales sobre la necesidad de desarrollo
de una capacidad crítica para poder actuar como agentes transformadores.
Expone el concepto de concientización, referida no con sentido político o
cotidiano, sino suponiendo la transformación de las estructuras mentales,
es decir, hacer que la conciencia se vuelve una estructura dinámica, ágil y
dialítica que posibilite una acción transformadora, un trabajo político sobre
la sociedad y sobre sí mismo. Esta transformación es la que se busca desarro-
llando la conciencia de la sociedad, a través de la educación continua formal
o no formal para la construcción del movimiento cooperativas, es decir
formar una conciencia crítica mediante una pedagogía liberadora.
El argumento central de Freire es que la educación es siempre un acto po-
lítico, que puede utilizarse tanto para mantenerte el statu que como para pro-
mover el cambio social. Así, la Pedagogía del Oprimido no postula modelos
de adaptación, de transición ni de modernidad de la sociedad sino modelos
de ruptura, de cambio, de transformación total. Se destaca la unidad entre
pensamiento y acción, entre compresión crítica y acción transformadora. El
carácter esencialmente transformador que reconoce en la actividad huma-
na, señala el rasgo fundamental que han de tener las acciones de aprendizaje
del educando. Para él, una palabra dicha sin una acción o intento de acción
es verbalismo “No existe una palabra verdadera que no sea al mismo tiempo
praxis”. Es por eso que el movimiento cooperativista debe convertirse en
práctica de vida, para que de verdad sea interiorizado el movimiento.
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Conclusión
La visión sobre los movimientos cooperativos ha sido muy amplia, los
gobiernos han empezado a tomarla en cuenta desde el momento que inter-
pretaron que las sociedades son cambiantes y que de manera espontanea se
renuevan.
Los Estados con tendencias progresista y de corte izquierdista están
volteando la mirada hacia este movimiento, creando leyes y ministerios re-
conociendo la peculiaridad de este fenómeno que se produce dentro de los
espacios de la economía social y con sus respectivas cargas valorativas.
Es aquí donde el investigador social a través de la intervención social
toma importancia y entra en juego, los cambios son necesarios y en cierto
modo deben ser acompañados; los pueblos son expresiones de intercambio
y auto reconocimiento, la educación desde todas sus modalidades esta vi-
viendo el mejor de sus momentos, ya la información no es secuestrada y está
al alcance de todos, queda de parte de nuestra y de todo aquel que cree en
los cambios continuos darle paso a nuevas y de todo aquel que cree en los
cambios continuos darle paso a nuevas formas de interacción y entre estas
el movimiento cooperativas.
El cambio debe ser de conciencia, de cultura de ideología, solo arries-
gándonos una nueva forma de vida podemos transformar la acción de los
movimientos cooperativista, cada vez más las políticas de los estados van
quedando integradas en el desarrollo del acuerdo de complementación eco-
nómica y profundizando con la rma de los tratados e intercambios que
también van hacia el cooperativismo.
Todo esto ha permitido la participación formal y organizada de los prin-
cipales actores de la sociedad civil, a través de sus diversas formas: consejos
comunales, bancos comunales, comunas empresas de producción social,
cooperativas y otras tantas más que aún no han nacido, pero que por la
dinámica de la sociedad sabemos que aparecerán en el escenario social, po-
lítico, ideológico y cultural, mal podemos nosotros los futuros intervencio-
nista estar a espalda de lo que ya ha sido una explosión de empoderamiento
popular en América Latina y en especial en Venezuela.
EL MOVIMIENTO POPULAR Y COOPERATIVISTA: UNA MIRADA AXIOLÓGICA...
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura de la UNERMB
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