
La responsabilidad social en el proceso de transformación universitaria venezolana
Johan MÉNDEZ REYES, Ana PADRÓN MEDINA
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Desde este ideario pedagógico martiano podemos resaltar su propuesta
de impulsar una nueva universidad arraigada en nuestras propias culturas,
despojada del ropaje tradicional y de viejas concepciones colonialistas euro-
peas, impulsando un cambio educativo que no esté al servicio de los privile-
giados y de la clase dominante sino al servicio de “los pobres de la tierra”. La
universidad nuestraamericana –en términos martianos- ha de venir de nues-
tras propias culturas y contextos históricos, debe alimentarse de nuestras cir-
cunstancias para buscar una educación que engreden valores tan anhelados
desde la conquista: justicia, libertad, equidad y respeto a lo autóctono, a lo
propio, a lo nuestro, sin menospreciar a la ciencia y sus aportes a la sociedad.
Una verdadera transformación universitaria debe estar orientada a rom-
per con las estructuras disciplinadas de las Escuelas y Facultades, de las espe-
cializaciones restringidas para que se pueda analizar, desde la perspectiva de
las teorías de la complejidad, los grandes problemas de la humanidad, tales
como el ecocidio planetario, las formas de explotación del trabajo, la mercan-
tilización de todo lo existente, el impacto contradictorio de la tecnociencia,
las transformaciones educativas y su relación con las políticas imperialistas
del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (Méndez, 2013).
El paradigma emergente promueve cambios no solo en el ámbito episte-
mológico y metodológico sino también a nivel de estructura universitaria, el
pensamiento complejo, por ejemplo, promueve la transdisciplinariedad, con-
sidera que la universidad tradicional sigue pensando un mundo complejo de
forma simple; continúa formando profesionales arborescentes, cartesianos,
humanistas, disciplinarios, incapaces de intervenir en un mundo que funcio-
na con una lógica compleja y diversa. La transdisciplinariedad introduce un
viejo principio ignorado por el pensamiento analítico de las disciplinas: la
ley de la coincidencia oppositorium. En el conocimiento, como en la vida, los
contrarios no pueden separarse. Ellos se complementan, se alimentan mutua-
mente; no puede existir el uno sin el otro, como quiso la lógica excluyente de
la ciencia occidental (Castro, 2007).
Para Castro (2007), es necesaria que la transformación universitaria sea
asumida desde una pedagogía transcultural, donde las diferentes formas cul-
turales de producción de conocimientos puedan convivir sin quedar someti-
dos a la hegemonía única de la episteme de la ciencia occidental. Se debe bus-
car articular los parcelamientos disciplinarios –quebrados por el pensamien-
to disgregador– a n de construir un conocimiento multidimensional que
se oponga a la supremacía de una ciencia sobre cualquier otra, a una omnira-