Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura.
Año 3 N° 6/ Julio-Diciembre 2015, pp. 82-102
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
Recibido: 28/02/2015
Aceptado: 05/04/2015
+
Este artículo recoge resultados parciales del proyecto de investigación Geohistoria, Identidades y Re-
presentaciones Sociales en el “Barrio Punto Fijo I y II, adscrito a la línea de investigación Dinámicas
geohistóricas, representaciones y sostenibilidad, a su vez adscrita al Centro de Estudios Sociohistóri-
cos y Culturales de la Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt” (UNERMB). Este
proyecto se encuentra registrado y nanciado por el Centro de desarrollo cientíco, humanístico y
tecnológico (CDCHT) de la UNERMB, registrado con el código PR04020301-144.
* Lcdo. en Educación, Mención: Ciencias Sociales. Área: Historia (UNERMB). Estudiante de la
Maestría en Antropología (LUZ). Investigador activo en proyectos en la UNERMB. Docente en
instituciones de educación media en el área de Ciencias Sociales. Participante en el Programa al
estímulo a la Innovación e Investigación (PEII), nivel A-1.
Identidades y representaciones sociales del barrio
Punto Fijo I: Experiencia de reconstrucción
geohistórica
+
Joel LÓPEZ POLANCO*, Danny GONZÁLEZ ALDANA**, Neybelis
SOLER GUTIÉRREZ***
Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt”
Colectivo de Investigación Dinámicas Geohistóricas, Representaciones y Sostenibilidad
joellopez48@hotmail.com
Resumen
Esta investigación tiene como eje principal la reconstrucción de la memoria histórica de los habi-
tantes del sector “barrio Punto Fijo I, haciendo énfasis en los saberes sociales y en las dinámicas
espaciales que se generan a partir de las relaciones Pluri e interculturales, estas, que construyen
las identidades locales, con los preceptos de Matos (2006), Geertz (2003), Abric (2001), Hérin
(2006) y Fiore (1985). Se recurrió al método etnográco para el abordaje de los principales
personajes de la comunidad, con visitas de campo y entrevista. Se resaltan en este artículo dos
visitas a la casa del Sr. Humberto Chirinos, uno de los fundadores de la comunidad, en donde se
entrevistó al círculo familiar presente y la observación participante. La reconstrucción geohistó-
rica implica el reconocimiento de los actores sociales de la comunidad como protagonistas de su
historia, en tanto que son quienes la viven en su entorno inmediato y mediato.
Palabras clave: Identidades, Representaciones sociales, Reconstrucción geohistórica,
Comunidades, Barrio Punto Fijo I.
Identidades y representaciones sociales del barrio Punto Fijo I...
Joel LÓPEZ POLANCO, Danny GONZÁLEZ ALDANA, Neybelis SOLER GUTIÉREEZ
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** Lcdo. en Educación, Mención: Ciencias Sociales. Área: Historia (UNERMB). Estudiante de la
Maestría en Historia, Mención: Historia de América Contemporánea (UCV). Investigador activo
en proyectos en la UNERMB Participante en el Programa al estímulo a la Innovación e Investiga-
ción (PEII), nivel A-2.
*** Lcda. en Educación, Mención: Ciencias Sociales. Área: Historia (UNERMB. Docente en institu-
ciones de educación media en el área de Ciencias Sociales. Investigadora activa en proyectos en la
UNERMB.
Identities and social representations of the neighborhood Punto Fijo I: A
Geohistorical Reconstruction Experience
Abstract
is research has as its main axis the reconstruction of the historical memory of the inha-
bitants of the area “barrio Punto Fijo I, emphasizing social knowledge and dynamic space
that is generated from relationships Pluri and intercultural , these , that build local identi-
ties , with the precepts of Matos (2006 ) , Geertz (2003 ) , Abric (2001 ) , Hérin (2006) and
Fiore (1985 ) . He turned to the ethnographic method for addressing the main characters
of the community, eld visits and interviews.Two visits to the house of Mr. Humberto
Chirinos, one of the founders of the community, where he met with this family circle and
participant observation are highlighted in this article. e geo-historical reconstruction
implies the recognition of social actors of the community as protagonists of their history,
as they are those who live in their immediate and mediate environment.
Keywords: Identities, Social representations, Geohistorical reconstruction, Communi-
ties, Barrio Punto Fijo I.
A modo introductorio
Las primeras escuelas historiográcas, particularmente las surgidas a me-
diados del siglo XIX como las inuenciadas por el positivismo y marxismo,
se basan fundamentalmente en acontecimientos de gran magnitud, como las
guerras, aspectos políticos y económicos en una escala nacional e internacional.
Aunado a esto, la historia conocida es escrita por y para los grupos dominantes
en un momento histórico dado, “vencedores” en las dinámicas socio espaciales
e históricas. En miras de la justicación del orden establecido, como instru-
mento de dominación y por años se han dominado a las masas con ideologías
impartidas desde afuera (occidente), sepultando así los rasgos identitarios de
los pueblo de cada nación. En este sentido, la relatividad intrínseca en el mun-
do, conlleva a la aparición de corrientes para aborda la historia sin dejar a un
lado algunas característica que también forman parte de esta.
Para corroborar lo anterior, se puede mencionar que durante el siglo XX,
en especial con el surgimiento de la escuela de los Annales, aparecen algunas
propuestas como la microhistoria o historia local esto parte de que desde lo
micro puede comprenderse a las sociedades, validando a las localidades, mu-
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nicipios o regiones, que han sido ignoradas de alguna manera por una histo-
ria ocial y con poco sustento. Se considera, por tanto, necesaria la escritura o
reescritura de la historia bajo una mirada más localista, donde los personajes
principales sean las comunidades; donde sean las mismas reescriban su his-
toria, basada en sus memorias. De esta manera se generan valores además de
una cultura de arraigo por lo suyo, y esa no desvinculación con su entorno
social abre paso a una verdadera participación social que es lo que se busca.
Partiendo de lo anterior, se toma en cuenta al barrio Punto Fijo I, sector que
solo cuenta con una fuente escrita, la cual comprende una historia general de lo
que fue su fundación. Si nos basamos en la validación exclusiva de las fuentes
escritas, no se tendría mayor registro de la comunidad. Ello supondría un vacío
con respecto al ámbito social, económico, cultural y territorial, que va de sus
primeros pobladores hasta la actualidad. Esto no signica, necesariamente, que
esta comunidad quede sin historia; en este caso, las fuentes orales, audiovisuales
y de otra índole es clave para esta investigación que busca hacer una historiogra-
fía partiendo de la memoria de sus habitantes y de las representaciones de los
saberes sociales que tienen de su localidad, partiendo estar perspectiva desde la
fundación de la comunidad hasta la actualidad.
Cabe resaltar que dentro de los aspectos a desarrollar están; las dinámicas
espaciales que se generan a partir de las relaciones pluri e interculturales, estas,
que generan las identidades locales. En aras del reconocimiento de la diversidad
cultural que existe en las comunidades, la investigación; se enmarcado en los pa-
radigmas de la investigación cualitativa y en las nuevas políticas que buscan tras-
cender las estructuras sociales heredadas de la colonia y del sistema capitalista e ir
hacia la construcción del poder comunal.
En un ensayo de reconstrucción geohistórica, se propone en estas líneas el estu-
dio de las identidades y representaciones sociales presentes en el barrio Punto Fijo I,
en la parroquia Rómulo Betancourt, del municipio Cabimas (Estado Zulia).
1. Implicaciones teórico-metodológicas
1.1. Identidades y representaciones sociales
Matos (2006) plantea que las representaciones de identidades son con-
tinuamente producidas por actores sociales individuales y colectivos que se
constituyen y transforman a través de estas prácticas simbólicas y sus relacio-
nes con otros actores sociales, sean éstas de alianza, competencia, lucha, ne-
gociación, entre otros. El autor mencionado no arma el carácter construido
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de las identidades en contraposición a algo supuestamente más “real”. Desde
mi perspectiva, los dilemas propuestos entre real vs Imaginado, auténtico vs
Falso o genuino vs Ilegítimo, no son pertinentes. El armar que las identida-
des son socialmente construidas no implica que sean falsas o arbitrarias, sino
que las identidades no son fenómenos naturales, sino cuestiones de acción
y disputa social. Los actores sociales colectivos se forman y transforman a
través de procesos de producción de identidades.
Dichos actores participan en procesos de producción de identidades en
una amplia gama de colectividades sociales, tales como las denominadas so-
ciedades étnicas, locales, regionales y nacionales. Participan en estos procesos
avanzando y transformando sus propias representaciones de sí mismos –ya
sean elaboradas consciente o inconscientemente.
En la presente era de globalización, las identidades –así como otras repre-
sentaciones-se producen socialmente en contextos que están crecientemente
interconectados tanto de forma internacional como transnacional
1
. Se asume,
entonces, que la identidad de un grupo comporta una condición que le permite
presentarse de forma múltiple de acuerdo “con la situación que la determine,
en este sentido es construida desde dentro de un grupo y reconstruida en la
interacción con aquellos que existen más allá de la frontera de quienes se adscri-
ben y componen el ‘nosotros’” (Valbuena, 2005:30); acciones e interacciones
que describen, conforman y delimitan dichas fronteras de quienes se adscriben
como grupos a través de sus prácticas, que los unen y denen.
Se puede armar que una representación social es “un conjunto organizado
de cogniciones relativas a un objeto, compartidas por los miembros de una po-
blación homogénea en relación con ese objeto” (Flament, 2001:33). Por otra
parte, Abric expande este argumento sobre las representaciones sociales:
Si, por ejemplo, un individuo (o un grupo) expresa una opinión (es
decir, una respuesta) respecto a un objeto o a una situación, dicha
opinión en cierta forma es constitutiva del objeto, lo determina. El
1 Partimos de la siguiente denición de cultura de Geertz: “El concepto de cultura que propug-
no y cuya utilidad procuran demostrar los ensayos que siguen es esencialmente un concepto
semiótico. Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de signi-
cación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la
cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia
interpretativa en busca de signicaciones. Lo que busco es la explicación, interpretando ex-
presiones sociales que son enigmáticas en su supercie. Pero semejante pronunciamiento, que
contiene toda una doctrina en una cláusula, exige en sí mismo alguna explicación” (2003:20)..
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objeto reconstruido es entonces de forma tal que resulta consisten-
te con el sistema de evaluación utilizado por el individuo. Es decir,
por sí mismo un objeto no existe. Es y existe para un individuo o un
grupo y en relación con ellos. Así pues, la relación sujeto-objeto de-
termina al objeto mismo. Una representación siempre es la represen-
tación de algo para alguien. Y como lo dice Moscovici (1986:71),
esta relación, «este lazo con el objeto es parte intrínseca del vínculo
social y debe ser interpretada así en ese marco». Por tanto, la repre-
sentación siempre es de carácter social (Abric, 2001:12).
Esta hipótesis lleva al otorgamiento de un status nuevo a lo que se identica
como realidad objetiva y que es denida por los componentes objetivos de la
situación y del objeto. Se puede argumentar, a priori, que no existe realidad
objetiva, pero que toda realidad es representada, apropiada por el individuo o el
grupo y reconstruida en su sistema cognitivo, integrada en su sistema de valores
que depende de su historia y del contexto social e ideológico que le circunda.
Y es esa realidad apropiada y reestructurada que “para el individuo o el grupo
constituye la realidad misma. Toda representación es así una forma de visión
global y unitaria de un objeto, pero también de un sujeto” (Abric, 2001:12).
1.2. ¿Por qué reconstrucción geohistórica y no construcción?
La reconstrucción geohistórica es, además, una necesidad que tienen al-
gunos miembros del sector por conservar la memoria de los primeros pobla-
dores, de contar, pues, con una historia mucho más amplia donde se incluya
la cultura y el aspecto territorial del sector; esto es, que permita el reconocer-
se como entidad local con sus características propias.
Desde el punto de vista ontológico, se fundamenta en la concepción del
ser humano como sujeto que construye y reconstruye su realidad social; ra-
zón por la cual, la identicación de un determinado paradigma se origina
al conocer cuál es la creencia que mantiene el investigador con respecto a
la naturaleza de la realidad que se investiga. Ello obedece a una perspectiva
que concibe al hombre “como un ser viviente que construye y reconstruye
permanentemente su mundo y su conducta mediante el uso del lenguaje y
del pensamiento, que despliega su ser en un devenir necesariamente social,
cultural e histórico. Este planteamiento permite ver a los seres humanos
como co-creadores de su propia realidad, en la que participan a través de su
experiencia, imaginación, pensamiento y acción. En este contexto de ideas, el
investigador puede observarse como un constructor y reconstructor del ám-
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bito investigativo, al ubicarse en una realidad social como proceso histórico,
en donde su acción continuamente produce y reproduce el mundo material,
social y cultural en el cual vive. Puesto que desde el punto de vista gnoseológi-
co toda investigación cientíca tiene como base una determinada concepción
losóca del mundo, el conocimiento de la realidad debe ser precedido por la
indagación acerca de la idea que se tiene de la realidad.
De modo que la gnoseología dentro de la presente investigación debe
abordar las siguientes cuestiones losócas: ¿Existe la realidad? ¿Qué carác-
ter tiene, es decir, tiene una existencia objetiva, independiente de la concien-
cia del hombre, o es un producto de la mente humana? ¿Los elementos que
conforman esa realidad se pueden identicar y conocer o la realidad es in-
cognoscible? ¿La forma en que conocemos esa realidad es generalizable? ¿La
realidad es material o tienen un carácter ideal?
El término reconstrucción alude a que el análisis y sistematización de la
información por investigadores, o personas que no hayan “vivido” directa-
mente la experiencia sólo pueden armas las piezas del rompecabezas que no
es más que la cotidianidad de los habitantes de una comunidad, quienes, al
n y al cabo son los que elaboran las piezas.
En este sentido, quienes construyen la historia son quienes la viven, en
tanto que los que la analizan y sistematizan la reconstruyen. En este sentido,
es posible hacer una analogía con la antropología interpretativa de Geertz
(2003), en donde los escritos antropológicos son, en sí mismos, interpreta-
ciones y por ende interpretaciones de segundo y tercer orden (Por denición,
sólo un “nativo” hace interpretaciones de primer orden: se trata de su cultu-
ra.). De manera que son cciones; cciones “en el sentido de que son algo
‘hecho, algo ‘formado, ‘compuesto’ —que es la signicación de ctio—, no
necesariamente falsas o inefectivas o meros experimentos mentales de ‘como
si’” (2003:28).
1.3. Geohistoria
La Geohistoria es un enfoque que constituye una propuesta teórico-meto-
dológica desde una visión interdisciplinaria y transdisciplinaria para el análisis
y explicación de la realidad geográca venezolana, en atención a las condicio-
nes históricas. La Geohistoria al tener por objeto de estudio los fenómenos
sociales en su dimensión tempo-espacial, evidencia el manejo de la unidad dia-
léctica tiempo- espacio, la Historia (el tiempo, lo diacrónico), permite seguir
la pista a las relaciones, contribuye a descubrir cómo se produce el fenómeno;
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la geografía (el espacio, lo sincrónico) demuestra cómo la sociedad actúa sobre
su medio; por lo tanto constituye el análisis y la síntesis de la organización y
estructura del espacio.
La dirección metodológica propuesta es del presente al pasado, el presen-
te por ser síntesis del proceso histórico. Tovar (1986:63) señala, “la Geohis-
toria es en términos del conocimiento, una representación de la realidad a la
cual tratamos de dar respuesta…donde se integran, por una parte el espacio
y por la otra el tiempo: las dos grandes variables del conocimiento cientíco
social”. El estudio del espacio desde el Enfoque Geohistórico conduce a su
análisis objetivo, estableciendo correlaciones en las diferentes escalas: local,
regional, nacional, internacional y/o mundial.
La conformación del espacio venezolano ha sido el resultado de una di-
námica histórica la cual ha estado determinada por el capitalismo mundial;
la estructura del espacio geográco es producto de una dinámica social, su
forma y contenido cambia con la Historia, “…el espacio geográco, dada su
complejidad, no puede captarse de manera homogénea, ni estática,…hay
que denir con suciente precisión los parámetros cronológicos y espacia-
les que nos interesan.
Para Hérin (2006:45), el espacio geográco es considerado desde la
perspectiva física, biológica y cósmica, en sus interrelaciones con los grupos
humanos, el espacio ecológico, grosso modo. El autor propone una combi-
nación de los dos tipos anteriores; espacio socio-geográco, el cual abarca
“la proyección en el espacio geográco de las estructuras sociales, de las re-
presentaciones, de los mitos de la sociedad” (2006:45); espacio en el cual se
reejan las jerarquías sociales, conictos de grupos, donde también cabe el
espacio de lo imaginario, de lo religioso, proyectado en el espacio concreto.
Este espacio social es producto de las relaciones sociales presente en esa
espacialidad concreta. Por ello, es posible armar que el espacio es, también
un producto cultural, en tanto que los grupos sociales o colectivos cultural-
mente diferenciados lo viven, imaginan u representan. Entonces, es posible
aseverar que un colectivo culturalmente diferenciado es capaz de emprender
la ocupación de un espacio, con lo que éste deja de ser una mera supercie,
unas coordenadas o un lote más, pues tal como lo enuncia Fiore (1985:3),
un espacio objetivo, un espacio en sí, de hecho no existe, siendo el espacio
ante todo una creación cultural”, por lo cual “es posible la creación de un es-
pacio por parte de un grupo local” (Valbuena, 2005:32).
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1.4.-Notas sobre etnografía
La etnografía antropológica es una metodología, que se centra en el estu-
dio de las personas en sus ambientes con sus creencias y costumbres acerca
del mundo. Esta media alude a un proceso metodológico característico de la
antropología cultural como un paradigma losóco internamente diferen-
ciado con múltiples perspectivas y estilo, entre las distintas características del
método, que busca la interpretación de las dinámicas espaciales, están:
Explorar la naturaleza de los fenómenos sociales.
Aborda la realidad desde una perspectiva holística, considerando da-
tos “emic” y “etic”, es decir, tanto la visión interna de las participantes
como la visión externa cientícas del investigador.
El investigador permanece largo tiempo en el lugar de estudio.
Por tanto la investigación etnográca resulta ser útil para este estudio de
la reconstrucción geohistórica partiendo de las representaciones sociales ge-
neradora de identidad del sector barrio Punto Fijo I, pues permite la partici-
pación conjunta del colectivo, donde todos se sienten importantes y tomados
en cuenta para la construcción de su historia. Cabe resaltar, que el mismo,
permitirá hacer vida con los habitantes del sector, para comprender sus com-
portamientos, sus vivencias, su cultura en general, entre otros aspectos a tra-
vés del convivir entre el investigador y las comunidades.
2. Contexto geohistórico del barrio Punto Fijo I
Podemos visualizar por medio de los testimonios preliminares de la
presente investigación, que la comunidad barrio Punto Fijo I, se encuentra
ubicada en el municipio Cabimas un poblado de duración efímera en 1758,
fundado por un grupo de monjes capuchinos que fundaron la Misión de San
Ambrosio de Punta de Piedra. Tiene un segundo resurgir o crecimiento a
partir de principios del siglo XX ocurrió el descubrimiento de petróleo con
el pozo Santa Bárbara (R2) en 1917. Sin embargo fue el pozo “Los Barrosos
2” (R4) en cuyo reventón se liberaron 100.000 barriles por día de petróleo el
que atrajo la atención mundial hacia la población.
Esto creó una auténtica refundación de Cabimas en 1931 creándose cam-
pos petroleros por las concesiones de extracción de petróleo cedidas a empre-
sas estadounidenses y holandesas por el dictador Juan Vicente Gómez (Fuen-
mayor, 2011). En estos campos petroleros se instalaron los trabajadores de las
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transnacionales, y en los alrededores, campesinos pobres de la zona, peones
que huían de las haciendas vecinas y grupos de indios guajiros sin trabajo.
Se convertirían en actores, sin saberlo, de un proceso de cambio de mayor
complejidad que el de la adaptación de grupos humanos de culturas rurales a
condiciones urbanas (Quintero, 2014).
Las personas que lo habitan pertenecían al campo petrolero y actuaban de
acuerdo con normas de conducta propias que se aplicaban constantemente.
Se les creaban modos de participar y creencias que contribuyeron al manteni-
miento del orden y la estabilidad del campo.
La Comunidad barrio Punto Fijo I, se funda a partir de unos asentamien-
tos de personas o familias procedentes del estado Falcón, a inicio de los años
de 1950. También por personas que llegan de otras comunidades asentadas
ya, en el municipio Cabimas, las mismas que venían migrando de otros es-
tados; mayormente de Falcón, que se fueron adentrando a estas zonas, que
en un principio eran colinas y llanuras, y que poco a poco con el transcurrir
del tiempo fueron parcelando los terrenos enmontados y formando grandes
caseríos.
Esta comunidad tiene algunas características producto de su proceso de
ocupación, conformación y organización (procesos que no necesariamente
se tienen que dar en un orden establecido). Lo anterior se denota con, por
ejemplo, gran parte de los vecinos como miembros de una familia (hermanos,
tíos, primos, sobrinos, etc), ya que las primeras personas que llegaron, fueron
trayendo a sus familiares para establecerse en el sector… nada más hacía falta,
medir el terreno; colocar los estantillos y el alambre para apropiarse del espa-
cio. Así mismo, son de tipo caserío; grandes extensiones de terreno con un
propietario (en la mayoría de los casos, mamá y papá), y dentro del mismo,
se fueron construyendo casas de los hijos, nietos, y otros descendientes, en la
medida que fueron creciendo como familia, presentándose un modelo de fa-
milia extendida multigeneracional (hasta tres o cuatro generaciones pueden
convivir en un mismo espacio).
La comunidad que se conoce hoy día como barrio Punto Fijo I, anterior-
mente se llamaba “El Pringamozal”, debido a que en la zona, a la llegada de
las primeras familias, existían muchas platas de pringamozas, vegetación que
n se conserva pero a menor escala. En el trascurrir del tiempo pasa a lla-
marse Punto Fijo, bajo decisión concertada entre los vecinos, al momento de
organizarse como comunidad; asociaciones de vecinos y luego como Conse-
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jos Comunales (año 2006). Ahora bien, para el año de 1995 en el municipio
Cabimas, se crea la parroquia Rómulo Betancourt tomando territorio de la
parroquia Jorge Hernández, quedando el sector Punto Fijo dividido en dos
parroquias, ya para el año de 2006, cuando se comienzan a crear los Consejos
Comunales, se sectoriza o divide el barrio Punto Fijo en I y II, y es de allí la
demonización de la comunidad “barrio Punto Fijo I, quedando ubicada en
la parroquia Rómulo Betancourt del municipio Cabimas.
Anteriormente, las actividades económicas del sector solo dependían del
acceso a los centros más urbanos del municipio Cabimas. Dedicados a la caza
de animales como por ejemplo; iguanas, conejos, perdices, palomitas, cachi-
camos, entre otras cosas. Muchas de las personas recurrían al botadero muni-
cipal que quedaba dentro del sector y que denominaban “El Cerrito, con la
nalidad de conseguir objetos que pudieran vender y generar sustentos para
el hogar. Esto producto de la necesidades, pero que debido al desarrollo eco-
nómico del municipio y al crecimiento poblacional, se fueron perdiendo esas
prácticas; ya las personas tenían acceso algún trabajo directamente o indirec-
tamente a la industria Petrolera, que los llevaba a poder adquirir productos
para en consumo en abastos.
Actualmente se conserva una cultura de siembra de hortalizas, árboles
frutales, plantas medicinales; resultado de una cultura heredada de creencias,
saberes populares, etc, mayormente traídos del estado Falcón. Se pierde mu-
Mapa 1: Mapa satelital del sector barrio Punto Fijo I.
Fuente: Google Earth (2016).
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cho con el tiempo la cría de animales como el porcino, ovino, bobino; pero se
conserva aún la cría de gallinas criollas.
Por otra parte, presenta algunas dinámicas económicas escasas; pocas bo-
degas o abastos, un taller mecánico, algunas quincallas, un cyber, juegos de
azar (parley, terminales, apuestas de caballo, peleas de gallo), una boquera,
pero no hay una producción que pudiera autoabastecer o generar ingresos
que contribuyan a un desarrollo social en la comunidad.
En el ámbito religioso o dentro de lo mágico espiritual se encuentra una
capilla de nombre La Inmaculada Corazón de María, que desde los años 50,
se fundó en el sector, a partir de la llegada de unas misioneras, que eran unas
Monjitas, que llegaron a la comunidad para evangelizar; al inicio se comen-
zaron las misas en unas banquitas debajo de unas chozas, y en el transcurrir
del tiempo se fue construyendo y remodelando hasta ser uno de los espacios
patrimoniales más resaltante del sector, donde se realizan festividades religio-
sas, para el crecimiento espiritual de la comunidad.
Imagen 1: Vista panorámica Iglesia Inmaculada Corazón de María.
Fuente: López (2016).
3. experiencia en el barrio Punto Fijo
3.1. Visita al barrio Punto Fijo I: primera visita diagnóstica
El día 07 de febrero 2016, representantes de la Fundación Copaiba
(FUNCOPAIBA) y del Colectivo de Investigación “Dinámicas Geohistó-
ricas, Representaciones y Sostenibilidad” (CIDGRYS), realizaron una visita
diagnostica a la comunidad barrio Punto Fijo I. El recorrido comenzó a las
8:00am, entrando por la calle principal que inicia desde la carretera 43 en la
esquina de la bloquera “Punto Fijo I, nos dirigimos con sentido hacia el este,
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hasta llegar a la Iglesia o Capilla Inmaculada Corazón de María, para conver-
sar con los feligreses y habitantes de la comunidad.
A llegar, en el sitio nos encontramos con la señora Belkis Gutiérrez, con
quien establecidos un primer dialogo, explicándole quienes éramos y que
fuimos hacer en su comunidad, es decir hacer un proceso de reconstrucción
histórica de la comunidad, ella nos comenta, que casualmente dentro de la
iglesia habían varias personas mayores que tienen muchos años residiendo
en la comunidad, pero que teníamos que esperar que nalizara la misa a las
10:00am.
Al nalizar la misa, conversamos con varios de los presentes, quienes
nos aportaron datos muy signicativos y con quienes intercambiamos con-
tactos para programar próximos encuentros o visitas. Asimismo, la señora
Belkis Gutiérrez nos presentó con la señora Judith Chirinos; encargada
del cuidado de todo lo concerniente a la Iglesia, quien nos comenta que
ella es hija de unos de los fundadores del Sector y nos invita a casa de su
papa, con quien podíamos conversar bien acerca del proceso fundacional
del barrio.
En el sitio (Iglesia) se tomaron algunas evidencias fotografías y grabacio-
nes de audio con la respectiva aprobación de los moradores, quienes se mos-
traron muy receptivo al dialogo y dados a contribuir con nuestro trabajo de
investigación. De la Iglesia partimos a la casa del Padre de la señora Judith
Chirinos, seguimos (Equipo de trabajo y la señora Judith Chirinos) rumbo
con dirección oeste misma vía que nos llevó a la Iglesia.
Llegamos a la casa de sus padres y nos presenta con ellos, y es cuando
conocemos al señor Humberto Chirinos, de 85 años de edad, con quien es-
tablecemos un dialogo a meno, y nos comienza hacer una reseña histórica de
sus orígenes, hasta llegar al sector; de orígenes falconianos, llega a Cabimas
o al Zulia, en los años 40, conoce a quien sería su esposa, y a mediados de los
50 se muda a lo que se conoce hoy en día barrio Punto Fijo I, pero según él,
llamado anteriormente El Pringamozal.
Luego de un rato de conversatorio en donde el señor nos permitió la
recolección de material de registro y apoyo audiovisual, así como compar-
tir con su espíritu alegre y jocoso; planicamos una nueva visita a su casa,
para seguir profundizando acerca de sus memorias sobre la comunidad. Nos
disponemos entonces de irnos de la comunidad a eso de la 1:00pm, con el
compromiso de regresar.
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3.2. Visita al barrio Punto Fijo I: Segunda Visita
El día 28 de febrero 2016, a las 9:00 am, representantes de la Fundación
Copaiba (FUNCOPAIBA) y del Colectivo de Investigación “Dinámicas
Geohistóricas, Representaciones y Sostenibilidad” (CIDGRYS), realizaron
una nueva visita a la comunidad barrio Punto Fijo I, con el objetivo de dar
continuidad a la entrevista realizada al señor Humberto Chirinos, fundador
del sector. Nuevamente el recorrido inicio desde la carretera 43 con esquina
de la bloquera “Punto Fijo, nos dirigimos con sentido hacia el este, aproxi-
madamente 400metros hasta llegar a la casa del señor Humberto Chirinos.
Llegamos y nos recibió el señor Humberto Chirinos y su familia, nos fui-
mos hasta le patio trasero de su hogar y debajo de unos árboles de mango,
y rodeado de un sin número de plantas frutales y medicinales iniciamos la
entrevista de corte abierta con el señor Humberto y demás miembro de la
familia que se encontraba presente. Se generan una gran cantidad de apor-
tes signicativos sobre la historia de la comunidad, desde cómo se da origen
al crecimiento del sector, con cuantas familias se inició el sector, nombres y
orígenes de los nombres del sector, dinámicas socioeconómicas de la comu-
nidad, sociocultural, entre otros.
Asimismo, conversamos con la señora Judith Chirnos, quien nos habla
sobre el desarrollo histórico de la iglesia o la capilla Inmaculada corazón de
María. En medio de todo el conversatorio, lleno de risas, seriedad, nostal-
gia, compartir familiar, se captan nuevos informantes que pudieran ser claves
para el desarrollo de la investigación (Ver imagen 2).
Ya para las 3:00pm, nos despedimos e iniciamos nuestro viaje de regreso
antes de salir de la comunidad nos detuvimos en la bodega de la señora Liseth
Soler, con quien establecemos un pequeño dialogo y nos genera nuevos apor-
tes signicativos sobre la historia de la comunidad y con quien programamos
una nueva visita de campo.
Fragmentos del testimonio del Sr. Humberto Chirinos:
Llegamos al barrio Punto Fijo, desde los las de la 5 Bocas (sector aleda-
ño), llegamos aquí (énfasis al barrio Punto Fijo I), porque yo me vine
con una hermana, teníamos este terreno, para como se dice, para venir
a establecernos aquí, pues, aquí esto era una montaña, puro monte,
llegamos antes por los años 60 algo así, que fue que empezamos noso-
tros, ya, a establecernos por acá para ir preparando las cosas por aquí.
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Que sepa yo, cuando llegamos aquí (énfasis al barrio Punto Fijo I),
había 3 casas no más, una era de Manuel Córdova, otra de Manuel
Ulacio y parece ser la otra de uno de los, la señora María Ulacio. Pues.
La iglesia comenzó por ahí por los 60 también, cuando llegaron unas
monjitas y entonces ahí en ese terreno que está aquí actual, y ahí a
mundo, en banquitas y eso, hacían las ceremonias que se llama.
El dueño de todos estos terrenos era Víctor Mora, él nos dio un pe-
dazo de terreno, porque nosotros éramos pariente de ellos y él nos
cedió, pues. Por aquí cerca estaba lo que se conocía como la zona
de tolerancia, la llamaban era la Nueva Rosa, eso era todo nosotros,
esto por aquí, eso de Punto Fijo fue a última hora o algo así, pero la
zona de Tolerancia era la Nueva Rosa, por los años de1959.
Esta calle por aquí se llamaba Nueva Vía desde la esquina de la Go-
chita hasta allá, buscando pal’ Pringamozal. El sector se le deno-
minaba antes Pringamozal, será porque había mucha pringamoza,
porque de verdad que había, muchas.
Aquí (énfasis al barrio Punto Fijo I) hubo un botadero, ese se selló
hace tiempo; a ese lo llamamos el cerrito. Nosotros, ahh mundo,
nos surtíamos de todo, dios querido, cuando estaba mala la cosa,
en el cerrito conseguíamos de todo, dios.
Imagen 2: Sr. Humberto, Centro y sus hijos.
Fuente: López, 2016.
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Ahí era el relleno sanitario de Cabimas, ahí; ahí era donde reco-
gíamos el papelito, el cartón… hay veces que recogíamos cartón y
vendíamos. Ve, cuando nosotros nos encontrábamos un poco apu-
raito que tal, ve, pal’cerrito, ahí agarrábamos la latica, la vainita y
ahí mismo nos veníamos a venderla y nos daban nuestros 2 bolos
y ahí mismo ¡comprábamos carajo! Y yo viví de eso, ya trabajé de
eso, yo tuve todos mis sijos que tal, era de la basura.
Aquí (énfasis al barrio Punto Fijo I) se daba mucho maíz, lecho-
sa, pero yo no sembraba, pero si daba risa. Estos numeritos pa´aca
esos daban una yuca tan buena y todavía se da.
Aquí tenemos una parte que’ta pa’ya patras que llamamos la polle-
ra y la vaina, bueno ahí siembran yuca y plátano y eso. Tuve chivo a
mundo, pero cuando la cosa comenzó con la maluqueza y la vaina,
se lo robaban; decía mi cheñora “Ve que no vino la blanquita” (chi-
va), entonces los abandonamos.
También teníamos cochinos hijo, que eso no valía nada, dios mío,
que cochinera (cría de porcino) tan grande tenía yo ahí (señalaba
hacia el patio de su casa), dios, llegaban la familia de ella (señalaba
a su esposa) le decía, dale, le daba cochinos de 20 kilos, que eso no
valía nada, antes valía 2 bolívares. Cuando parrandiábamos, dale,
hacíamos de todo, comía pa’ todo el mundo, esos chivitos los pei-
namos, que sabrosura vivimos nosotros antes.
Aquí casamos de todo. Yo pasaba y a la mierda, aquí estaba el cone-
jo y a ahí lo tiraba muerto. Yo mataba muchas perdices y palomas,
con eso yo mantuve mis sijos; mis sijos tuvieron comiendo palo-
mas, perdices, conejos y esas cosas del monte, pues, iguanas y todo
eso, pero por demasiado tiempo.
Esos fueron los años como antes del 60 por ahí, se acababa de ir
Pérez Jiménez, tenía mi hija mayor 2 saños. En esa época uno no
pensaba en nada, si no, en atender a los muchachos ¡carajo! Traba-
jar pa’ tender tus muchachos.
¿Por qué yo no tuve más terreno aquí? Haaa porque cabe ciaba pa
comprar el estantillo que valía 1 bolívar y el alambre que valía 25
bolívares, pa’ coger todo el terreno que uno quisiera, de acuerdo que
las posibilidades que uno tuviera, a, pero no tuve más posibilidades,
tuve que empezar aquí, nos venían midiendo 25m2 por 50m2.
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4. A manera de análisis
Uno de las ventajas, por decirlo de algún modo, en la realización de estudios
sobre historia local en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo (COL) es que
la mayoría del espacio ocupado y habitado es de reciente data (siglo XX) debi-
do al auge de la explotación petrolera en la subregión, por lo que los fundadores
de muchas comunidades todavía se encuentran con vida para la fecha de las vi-
sitas de campo (2016). Ello permite recurrir a la oralidad como fuente primaria
de información para la realización de la reconstrucción geohistórica local en
los espacios arriba mencionados. Aunado a ello, las fuentes hemerográcas y,
en menor medida, las audiovisuales, de data reciente, constituyen fuentes tanto
primarias como secundarias en el presente estudio.
Es importante y necesaria la recolección de estos testimonios orales, que
constituyen no solamente fuente de primera mano, sino también parte de la
memoria colectiva de las comunidades, en donde se reejan la cotidianidad,
los imaginarios y las representaciones sociales del sector. Asimismo, es opor-
tuno el registro de los mismos para la conservación de la memoria histórica y
futuros estudios. Cabe destacar que si bien la oralidad constituye una fuente
bastante valiosa, no se debe limitar exclusivamente al uso de la entrevista.
Imagen 3: Recorrido cartográco elaborado a partir del testimonio de vida del Sr.
Huberto Chirinos, del recorrido de su lugar de nacimiento hasta su asentamiento en
el Barrió Punto Fijo I.
Fuente: García Delgado, 2016.
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En este sentido, la etnografía juega un papel estratégico, por decirlo así, en
el momento de la realización de las visitas de campo. La observación parti-
cipante permite, en gran medida, captar los comportamientos, las imágenes,
que detrás de ellas subyacen los imaginarios y las representaciones.
Se debe, entonces, reconocer la gestualidad, la corporeidad y la organi-
zación del espacio como discursos que dejan entrever las cosmovisiones de
las comunidades, incluso más que la misma oralidad. Un discurso oral es fá-
cilmente estructurable y se puede prestar a dar información “falsa” u obviar-
la también; si bien los gestos, la organización del espacio y las condiciones
materiales del mismo son menos estructurales en el momento y, en muchos
casos, se producen de manera inconsciente o involuntaria, por lo que son un
apoyo complementario, e incluso, tan importante como la oralidad misma.
Ejemplo de ello fue la visita a la casa del Sr. Humberto, en donde se ob-
servaron las dinámicas familiares, en especial en la segunda visita. La orga-
nización espacial de las viviendas del sector reeja un modo de ocupación
familiar, en donde los miembros de la familia, lejos de dejar el terruño, cons-
truyen en los alrededores de la casa principal, conformando así una suerte de
conjunto residencial, en donde el patio y los terrenos son compartidos por los
miembros de la familia y amistades cercanas.
No en balde, este patrón de ocupación es bastante común en la Costa
Oriental del Lago, particularmente en los sectores de ocupación espontánea
o no organizada, a diferencia de los campos petroleros (hasta la década de
1950) y los complejos urbanísticos promovidos por el Estado Venezolano (a
partir de la década de 1960) como Nueva Cabimas y Los Laureles, construi-
dos para reubicar a los habitantes de zonas de riesgo o de poca habitabilidad.
Sectores como Guabina, Federación, Punto Fijo, H5, Los Médanos, entre
otros reejan el patrón de ocupación familiar en torno a las familias origina-
rias y fundadoras.
Esa misma ocupación del espacio se reeja en las interacciones familiares,
las cuales presenciamos en ambas visitas, que tratándose de un domingo, pu-
dimos observar la reunión familiar, en donde se intercambiaban experiencias,
anécdotas, que dejan entrever las relaciones entre sus miembros y con otros
habitantes de la comunidad.
El Sr. Humberto comentaba sobre su asentamiento en el sector y cómo,
de una u otra manera, se “trajo” sus costumbres, sus memorias y su modo de
vida falconiano a Cabimas. Al contar sobre la costumbre de cazar conejos
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y de criar chivos, deja entrever el traslado del modo de vida de su tierra de
origen, no solo para sustento económico, sino por “traerse” un pedazo de
Falcón a donde él se trasladara. Lo del modo de vida se reflejaba también en
gran parte de la comunidad que vino de otras zonas del centrooccidente ve-
nezolano, que incluso, hasta en la toponimia se reeja, al cambiar el nombre
de la comunidad de El Pringamozal, al de Punto Fijo, en remembranza a la
ciudad ubicada en la península de Paraguaná. Por ello no es atrevido armar
que el ser humano viaja con su cultura, la lleva a donde se establezca.
La implantación de los modos de vida de origen, en donde el ser humano
trae la cultura consigo y a través de la toponimia como forma de apropiación
del espacio, de hacerlo más habitable, mas “propio, en concordancia con lo
establecido por Hérin (2006), al concebir el espacio como fenómeno y pro-
ducto social. En Cabimas tenemos, por ejemplo sectores como Corito, Los
Médanos, con una organización espacial similar a la del barrio Punto Fijo, en
la que, a través de la toponimia, se aluden a espacios de la geografía falconia-
na, lugar de origen de la mayor oleada migratoria hacia la COL a principios
del siglo XX, junto con la de margariteños y larenses. A partir de la década
de 1960, esta oleada migratoria empezaría a redirigirse hacia Maracaibo y,
después de los años ’70 hacia el centro del país.
Consideraciones nales
Mediante la presente investigación no se ha pretendido crear la idea de
sustitución de las fuentes documentales en el estudio de particularidades
históricas; se trata, por el contrario, de la incorporación de otras formas de
contar la historia, otros medios, estrategias y métodos para realizar recons-
trucciones geohistóricas en las comunidades, con el n de rescatar el discurso
de los habitantes de las comunidades, protagonistas de su propia historia.
La oralidad, por sí sola, no da abasto para una aproximación o reconstruc-
ción geohistórica sistemática de una localidad; en ello, la observación de los
comportamientos para descifrar los elementos simbólicos y las representacio-
nes constituyen un gran aporte de la antropología, así como de sus categorías
de análisis. Nos referimos más a la antropología que a la etnografía, pues esta,
por sí sola como método, sin las categorías de análisis, muchos elementos que-
darían fuera de la observación, y, por ende, de la reconstrucción geohistórica.
Se busca, a través de estas experiencias de reconstrucción geohistórica, el
rescate y valoración del testimonio oral, audiovisual, y de la observación parti-
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cipante como fuente para la producción de conocimiento histórico y acercar
la historia a las comunidades, darle rostro a la palabra que ha estado silencia-
da o ausente en muchas investigaciones históricas y geográcas. Asimismo se
busca que los propios habitantes quienes cuenten su historia, que sean ellos
mismos que guíen los procesos de construcción y reconstrucción de su reali-
dad histórica y contexto social, sean quienes determinen y lleven el horizonte
de su colectividad. Esto es, empoderar a las comunidades para que cuenten
su quehacer y hagan su historia, de ser espectadores pasen a ser actores de su
historia. Debe destacarse, por su parte, el interés de este proyecto en el rescate
y preservación de la historia personal de la gente común, en cuanto a la cons-
trucción de la fuente oral y su divulgación al incorporarla la reconstrucción
de la historia regional y local, para el enriquecimiento de la historiografía na-
cional.
El uso de la etnografía y la recurrencia a categorías de análisis de la antro-
pología (cultura, identidades, representaciones sociales, poder, entre otras)
constituyen un aporte fundamental para la reconstrucción geohistórica de
las localidades, debido al carácter totalizador e integrador de la antropología,
que contribuye, a su vez, en el acercamiento de la historia y geografía, tanto
epistémicamente como en el abordaje de los sujetos de estudio.
Partiendo de que los procesos de expansión urbana de la Costa Oriental
del Lago fueron propiciados por la transición de un modelo agroexportador
a un monoproductor petrolero (Ceballos, 2008), gran parte de los funda-
dores de sectores en la subregión siguen con vida, es posible entrevistarlos
y hacer visitas de campo en sus moradas, lo que permite aplicar el método
etnográco en las comunidades. Los entornos familiares, la organización del
espacio, los gestos, el arte, en n, elementos de la cotidianidad que dejan en-
trever los elementos simbólicos e identitarios de las localidades, elementos
cohesionadores (Durkheim, en García Gavidia, 2005) que los denen y re-
denen ante los “otros.
Lo anterior representa un potencial para el estudio de la Costa Oriental
del Lago, debido al escaso abordaje que las comunidades de la subregión han
tenido. Si bien se ha tenido una “cobertura” historiográca de ciertos proce-
sos, fundamentalmente ligados a la industria petrolera, los sectores populares
y, sobre todo, las zonas rurales han sido olvidadas y silenciadas. Lo anterior,
además de potencial, representa un compromiso de los espacios académicos
que hacen vida en la COL para con las comunidades, quienes reclaman su
voz y acción en la historia que los ha relegado como espectadores.
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Orales
Humberto Chirinos, realizada el 07 de febrero de 2016 en el barrio Punto
Fijo (Cabimas).
Humberto Chirinos, realizada el 21 de febrero de 2016 en el barrio Punto
Fijo (Cabimas).
Judith Chirinos, realizada el 07 de febrero de 2016 en el barrio Punto Fijo
(Cabimas).
Judith Chirinos, realizada el 21 de febrero de 2016 en el barrio Punto Fijo
(Cabimas).