
De El Cardonal a Los Laureles: Memorias de los desplazados por el petróleo
Juliana Noheli CASTILLO ÁVILA
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po la creole hizo ahí mismo el patio de tubos que por cierto se
llama El Cardonal.
Por otra parte, en 1974 luego de proclamarse Presidente de la Repúbli-
ca Carlos Andrés Pérez se ordena la construcción de la Urbanización Los
Laureles, cuestión que se hizo realidad el 23 de diciembre de 1975 cuando
es inaugurada, fue construida en un terreno perteneciente al Municipio y
adquirido por INAVI (Instituto Nacional de la Vivienda), antiguo Banco
Obrero, inicialmente fueron construidas 1965 viviendas unifamiliares de 4
tipos: Las de techo de loza prefabricadas (Asbesto a y b), las de canal a y b, en
sus inicio contaba con 5 kínderes, 2 escuelas, 1 liceo y 22 comercios aislados.
De acuerdo con la señora Francisca Carrasquero (1943):
Bueno aquí las casas eran rusticas, las paredes no tenía friso, las
carreteras no estaban asfaltadas sin embargo, tenían acera. Había
luz y agua en la regadera, pero pa ir pa Cabimas había que caminar
hasta la H por que los carritos no se metían pa cá (Junio de 2013).
La urbanización Los Laureles, fue creciendo y la ciudad se ha ido exten-
diendo hacia este lugar con una población numerosa, en donde se constru-
yeron varias escuelas y funciona la Sede de la Universidad Nacional Experi-
mental “Rafael María Baralt”, el cementerio Municipal de Cabimas (llamado
cementerio Los Laureles) este es considerado parte de Los Laureles pese a
pertenecer a la Parroquia San Benito, también cuenta con módulos asisten-
ciales de salud, resguardo policial, sitos de esparcimiento y práctica deporti-
va, iglesias de diversos cultos, entre otros.
2. Memorias Históricas de los Desplazados por el Petróleo
Las memorias o los recuerdos colectivos, ya sean públicos, privados o fa-
miliares, convierten a un pueblo, un barrio o una ciudad en lugares en los
que la vida se ha sedimentado, lo cual hace precisamente que estos lugares
sean habitables; esto a su vez permite que se establezca una retroalimentación
entre el grupo y la personas. En un sentido antropológico, nosotros valemos
sólo en tanto estemos vinculados a un grupo, sea esta vinculación real o fan-
tasiosa. Así, podemos decir que realmente nunca estamos solos, que un pen-
samiento personal seguimos pendiente de un pensamiento colectivo.
En este caso, la memoria colectiva constituye el conjunto de representa-
ciones del pasado socialmente compartidas por una colectividad. Represen-
taciones que se ubican, en el imaginario social, entre la memoria histórica y
los recuerdos individuales. Entre lo que se políticamente se impone como
memoria de todos y las vivencias particulares de cada miembro de la colec-
tividad. Es la memoria compartida de lo que ha vivido en común, como in-
dividuos y como miembros de una colectividad, reconstruida a instancias de
interacciones sociales y condicionadas por los marcos sociohistóricos en los
que se produce (Halbwachs 1950).
Los aportes de los relatos presentados a continuación, remiten de nuevo a
la utilización de la memoria individual y colectiva como fuente primaria para
hacer historia en esta comunidad, registrando los gestos y las actitudes de lo
cotidiano del ayer, de hombres y mujeres que vivieron la vida plena con sus
virtudes y defectos, son sus sueños y frustraciones en su lucha cotidiana por
la existencia.
Fuente: http://wikimapia.org/(2016)
Ubicación de la urbanización Los Laureles, municipio Cabimas del estado Zulia
Testimonio 1: Rafael Quero (1940):
Mirá aquí no había un barrio más sano que el Cardonal, vivíamos
tranquilos allá no nos faltaba nada, nada pero nada, ahí no había
que malandros, ni ladrón. (…) Las casas eran de madera y barro, eso
se inundaba maginate hasta las rodillas llegaba el agua cuando llovía.
Yo me vine pa acá el 24 de diciembre, me trajeron pa acá porque yo no
me quería venir. Cuando llegó ese comboy bueno… cuando salimos
enseguida le metieron el tractor a eso, allá se quedaron las gallinas, los
cochinos, todos… nada nos trajimos pa acá, allá no se pasaba hambre,
pa acá todo el rial, allá si teníamos hambre salíamos a pescar.