
La abstención electoral: breve acercamiento a la realidad colombiana
Aquilino COTES ZULETA
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te justa y adecuada al bien del propio país. O no votan porque no
llegan a comprender los programas políticos: ante la confusión de
campañas electorales llenas de frases rimbombantes y vacías de pro-
puestas, muchos están tan confundidos que preeren no usar una
papeleta electoral de valor desconocido. (Pascual, 2012).
La coloquial opinión de Pascual no está lejana de la realidad y, por el con-
trario, parece reejar en mucho lo que se vive en países como Colombia, en
los que el ciudadano tiene libre opción de participar en los comicios y no lo
hace, a despecho de otros países en los que los ciudadanos deben aceptar las
decisiones de los gobiernos, como sucede en Hong Kong, ciudad en la que re-
cientemente los ciudadanos se levantaron contra la imposición de candidatos
por parte de la clase gobernante. (Espinoza, 2014).
En algunos países, resulta difícil entender las razones de la total partici-
pación o de la deciente participación electoral de sus habitantes. Son países
que, en términos generales, evidencian una situación ya identicada y cono-
cida; Suecia y Canadá son dos ejemplos de países en los que, se supone, el
ciudadano se halla gustoso de participar en los comicios populares.
No es este, tristemente, el caso de Colombia, un país que en la actualidad
trata de recuperar su imagen internacional, empañada por actividades que,
como el narcotráco, el secuestro, la violencia común, el conicto interno,
ocupaban los titulares de los periódicos del mundo, lo que conllevó a que los
colombianos fuesen discriminados, maltratados e incluso rechazados en al-
gunos países. Es decir, un país en el que se vive este tipo de situaciones, se ha-
lla en dos disyuntivas: o el ciudadano vota a conciencia para tratar de cambiar
la situación nacional o el ciudadano considera que no vale la pena el esfuerzo,
que todo está perdido y que en el liderazgo nacional no hay una persona que
capte su atención y mucho menos, que le venda la idea de un cambio positivo,
que eleve la calidad de vida de los ciudadanos.
Sin embargo, la situación en Colombia es compleja; los ciudadanos, en
aproximadamente un 50%, participan en las elecciones, mientras el otro 50%
(también aproximado) preere marginarse de los comicios. El problema radi-
ca en que el 50% que vota no ha logrado cambiar la situación del país con su
voto, lo cual permite presumir que se equivocan o que, sencillamente, el 50%
abstencionista tiene la razón: no hay nada que hacer.
Ahora bien. ¿Cuáles son las razones por las que un 50% de los ciudadanos
preere no votar en las elecciones, ni siquiera en las elecciones presidencia-