
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura de la UNERMB
Año 4 N° 7/ Enero-Junio 2016 / ISSN: 2343-6271
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de otra clase» resultado de la vida común que expresan la reexión del colec-
tivo respecto a los objetos que le rodean. De ese proceso de reexión colecti-
vo emergen las concepciones religiosas, los mitos y las creencias las represen-
taciones colectivas comunes a los individuos de una sociedad» (Durkheim,
1988 [1895]:56-68).
1.3. El fenómeno de la representación
El concepto y la teoría de las representaciones sociales se reeren a for-
mas o modalidades de conocimiento social mediante las cuales las personas
interpretamos y pensamos nuestra realidad cotidiana. De manera que las re-
presentaciones pueden ser: imágenes que condensan un conjunto de signi-
cados; sistemas de referencia que nos permiten interpretar lo que nos sucede,
e incluso, dar un sentido a lo inesperado; categorías que sirven para clasicar
las circunstancias, los fenómenos y a los individuos con quienes tenemos algo
que ver; teorías que permiten establecer hechos sobre ellos (Jodelet, 1986
[1984]:470-473).
El nivel elemental de la representación social entendida como fenómeno
es el acto de pensamiento mediante el cual nos relacionamos activamente con
un objeto. Si seguimos a Jodelet (1986 [1984]:475-478), puede decirse que,
en primer lugar, representar essustituir, «poner en lugar de»; la representa-
ción vendría a ser la sustitución cognoscitiva del objeto, sea éste real, mítico o
imaginario. Representar, por otra parte, eshacer presente en la mente, es de-
cir, reproducir mentalmente una cosa, se trate de personas, objetos, eventos,
ideas, etc. En ambos casos, el acto cognoscitivo de representar es semejante a
lo que hace el actor o la actriz en el escenario, representar el personaje; o es un
acto análogo a la representación política, el elegido políticamente sustituye,
en buena medida, a sus electores: actúa y decide por ellos en la esfera pública.
Pero la representación no es puramente un acto reproductivo. «Repre-
sentar una cosa, un estado, arma Moscovici (1979 [1961]:39) no es sim-
plemente desdoblarlo, repetirlo o reproducirlo, es reconstituirlo, retocarlo,
cambiarle el texto.» Cuando nos representamos algo no solamente restitui-
mos de modo simbólico lo ausente sino que esa representación tienesigni-
cadopara alguien. Bien sea para nosotros mismos o para otra persona. Ello
hace surgir una dimensión deinterpretación. De allí, dice Jodelet en el mis-
mo lugar, deriva el carácter constructivo de la representación, se establece su
autonomía y su naturaleza innovadora y creativa, en términos individuales y
sociales.