
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura de la UNERMB
Año 4 N° 7/ Enero-Junio 2016 / ISSN: 2343-6271
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…Esta crisis está vigente, sin que haya visos de que pueda remediar-
se. La crisis literaria cuya investigación ha promovido Uslar Pietri,
existe de manera visible y audible, pero ella aunque pudiera expli-
carse fácilmente, tanto por deciencia de recursos como por falta
general de ligámenes entre el escritor y el ambiente nacional, no es
sino el aspecto más pequeño, quizás de un fenómeno general de
Venezuela, desgraciadamente, hay sobre todas las crisis, una crisis
de pueblo (Briceño Iragorry, 1981:32).
Aun cuando estas palabras se plasman desde anterior, las mismas están muy
presentes en esta revolución de pueblos en la que se vive hoy, aun cuando se
han tratado de instaurar elementos en el pensamiento educativo actual, sigue
habiendo una crisis de pueblo, una crisis de ser, una crisis de hombre en estos
momentos, hay una población juvenil que está en crisis, y aun cuando se está
tratando de dar respuestas a esta situación, sigue presente en nuestra sociedad.
Por ello, Latinoamérica y quizá principalmente la Republica Bolivariana
de Venezuela carece de muchos elementos de su historia olvidada, de su cul-
tura perdida y, es por ello que, quizás los pueblos estén dentro esa crisis, los
latinoamericanos muchas veces de memoria, olvidando la historia, la misma
que se enseña en las aulas, solamente para magnicar a los héroes, ensalzar al
hombre y convertirlo en dios, pero la historia de nuestra América va mas allá,
Iragorry plantea en su ideario la construcción de una conciencia histórica
como elemento de nacionalidad, como acervo de valores históricos.
Insisto en decir que ya debiéramos de poseer un grupo vigoroso y uni-
forme de valores históricos, logrados como fruto de una comprensión
integral-de sentido colectivo-de nuestro pasado nacional. A cambio
de ellos, hemos aceptado pasivamente una serie de premisas de tipo
sociológico-político, aparentemente fundamentadas en una losofía
pesimista, erigida sobre una supuesta insuciencia vocacional del ve-
nezolano para ejercer la república (Briceño Iragorry, 1981:35).
Estos elementos citados en el párrafo anterior, la situación de las escue-
las, instituciones formales que no muestran la historia integral, sino que la
fragmentan, deshuesan la historia planteando en las aulas solo trozos de la
misma, dejando a nuestros jóvenes con simplemente pedazos fracturados de
la historiografía, no permitiendo construir bases sólidas sobre valores histó-
ricos, creando una crisis de identidad y fortaleciendo la cultura de afuera, que
tanto aman nuestros niños, niñas y jóvenes.