Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 4 N° 8/ Julio-Diciembre 2016, pp. 42-60
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
* Detective agregado (CICPC) / Licdo en Ciencias Policiales.
** Comisionado (CPBEZ) / Abogado.
Recibido: 20/02/2016
Aceptado: 30/03/2016
Seguridad ciudadana y participación en el
nuevo modelo policial venezolano. Caso:
CICPC
José GONLEZ*, Onio VALBUENA**
Cuerpo de Investigaciones Cientícas, Penales y Criminalísticas
Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia
jcargonzalez@hotmail.com; oniovalbuena@gmail.com
Resumen
La investigación tiene como objetivo analizar los nuevos signicados de la Seguridad Ciuda-
dana y Participación Ciudadana en el Nuevo Modelo Policial Venezolano: Caso C.I.C.P.C.
La misma es de tipo descriptiva-documental, empleando el método hermenéutico y las técni-
cas empleadas fueron el análisis de contenido, para obtener las reexiones nales centradas en
las nuevas signicaciones de seguridad de ciudadana como es la prevención y la participación
ciudadana en el combate del delito en el marco de los derechos humanos y el desarrollo de
una cultura de paz.
Palabras clave: Seguridad Ciudadana, Participación, Nuevo Modelo Policial Venezolano,
C.I.C.P.C
Citizen security and citizen participation in the new Venezuelan police
model: Case C.I.C.P.C
Abstract
e research aims to analyze the new meanings of Citizen Security and Citizen Participation in
the New Venezuelan Police Model: Case C.I.C.P.C. e research is descriptive-documentary,
using the hermeneutic method and the techniques used were content analysis, , to obtain the
nal reections focused on the new meanings of citizen security as is the prevention and citizen
participation in the ght against crime in the framework of human rights and the development
of a culture of peace.
Keywords: Citizen Security, Participation, New venezuelan police model, CICPC.
Seguridad ciudadana y participación ciudadana en el nuevo modelo policial...
José GONZÁLEZ, Onio VALBUENA
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Introducción
La participación ciudadana surge como una actividad humana subjetiva
y de la transformación de la realidad social y del fortalecimiento de un co-
lectivo determinado, es decir, la participación es una praxis ejecutada en una
dimensión especíca de la vida social; donde hay una unidad dialéctica en-
tre el aspecto subjetivo o conciencia política, y el aspecto objetivo o práctica
política, es decir una interrelación necesaria entre la constitución del sujeto
colectivo y la transformación socio-política.
Esta praxis incide en una de las áreas más neurálgica de toda sociedad como
lo es la seguridad y los derechos humanos, que actualmente es uno de los temas
y realidad más apremiante en Latinoamérica, especícamente en Venezuela
donde los índices de inseguridad se han disparado exponencialmente afectan-
do la calidad de vida de los venezolanos en estas últimas décadas.
La situación descrita ha impulsado al gobierno nacional, ejecutar un nue-
vo modelo policial, resultante de una reforma, la cual diagnosticó lo inope-
rante e inefectivo del modelo policial tradicional, que se venía desarrollando.
Claro está, el nuevo modelo policial está centrado en una base cientíco-so-
cial de carácter antropológico, sociológico e histórico, que aborda el delito a
través de dos variables sistemática como son: la prevención y el acompaña-
miento de los cuerpos de seguridad con las comunidades como fuentes de
soluciones conjunta ante los diversos problemas de inseguridad, que van más
allá de delitos y abarcan las necesidades sentidas de las comunidades (alimen-
tación, salud, viviendas entre otras).
Actualmente, en Venezuela ha comenzado el desenvolvimiento de una
nueva ciudadanía, que está siendo posible un estado de derecho centrado en
el marco del respeto a los derechos humanos que ha dignicado al ciudadano
común. Esta situación, ha permitido el diseño y la ejecución de un Nuevo
Modelo Policial, que incluye a todos los cuerpos de seguridad del Estado ve-
nezolano de orden municipal, estatal y nacional, no escapando el Cuerpo
de Investigaciones Cientícas Penales y Criminalística (C.I.C.P.C), que ha
inicio la homologación y ajuste al nuevo modelo policial en todos los sen-
tidos e incluyendo las acciones preventivas y el trabajo mancomunado con
las comunidades; incluyendo en sus labores investigativas de los diferentes
delitos a las comunidades.
Actualmente, hay un claro desafío para América Latina, especícamente
para Venezuela donde la función policial, está sometida a normas jurídicas
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claras y precisas, para evitar la arbitrariedad tendiente al desconocimiento de
los derechos y libertades de los ciudadanos. Este postulado está claramente
denido en la Constitución Nacional en el artículo N-19: “El Estado garanti-
zará a toda persona ,conforme al principio de progresividad y sin discrimina-
ción alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente
de los derechos humanos.
Por otro lado, dentro de los principios de la Ley Orgánica del Servicio de
Policía y del Cuerpo de Policía Nacional, está el respeto a los mismos dere-
chos arriba mencionados en el artículo 12 “Los cuerpos de policía actuaran
con estricto apego a los derechos humanos consagrados en la Constitución
de la República. El servicio de policía en Venezuela está constituido por un
conjunto de normas de carácter nacional, estatal y municipal que regulan,
por una parte, la función del Estado, orientada a asegurar su existencia en el
orden interno y a proteger la integridad de las personas, con el n de evitar
el abuso de la libertad en perjuicio de la colectividad y del ejercicio de los
derechos de todos.
Estas denición moderna de policía se extrae el concepto de prevención,
que envuelve el derecho del Estado venezolano; es decir el CICPC, ha inicia-
do una dinámica investigativa-preventiva y de acción bajo la óptica del nuevo
modelo policial, sin menoscabo de sus funciones especícas, por el contra-
rio ha extendido sus funciones hacia prevención en la luchas contra el delito
(Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional, Artí-
culos 3- 5). En este proceso de derechos humanos, seguridad y participación
de las comunidades ha sido la historia de la seguridad, y una de las principales
preocupaciones del Estado.
Para el efecto, el Estado venezolano ha creado leyes e instituciones que
tienen como función, mantener el orden público y asegurar la convivencia
social. En el caso de los cuerpos policiales, especícamente del CICPCtienen
su origen en la protección y garantía de la vida, la seguridad y bien.
La presenta investigación tuvo como propósito adentrarnos al proceso de
cambio y reacomodo en torno al área de la seguridad ciudadana y participa-
ción ciudadana en el nuevo modelo policial venezolano: caso C.I.C.P.C; lo
cual ha representado todo un reajuste de la concepción de seguridad que el
Estado venezolano ha ejecutado para la defensa de los derechos civiles de los
ciudadano venezolanos y una mayor efectividad ante la coyuntura de crisis e
inseguridad que vive el país.
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Seguridad ciudadana
En América Latina, la seguridad se ha convertido en la principal preocu-
pación ciudadana y en el objeto de debates políticos sobre los mecanismos e
iniciativas más adecuados para enfrentar su incremento. La seguridad actual-
mente no se relaciona sólo con los Estados ni con los aspectos militares, sino
que el concepto abarca otros aspectos a los que hay que dar respuesta, Vargas
(2010:20). En el caso venezolano, en la última década la concepción de segu-
ridad ciudadana se ha ampliado y diversicado en pro de las buenas practicas
policiales, que lleva consigo que el servicio de policía sea ecaz y eciente
en lo preventivo e investigativo, donde un nuevo elemento juega un factor
primordial e importantes como son los ciudadanos, que ahora son principio
y n de las políticas públicas desplegadas por el Estado venezolano.
Pues bien, la seguridad ciudadana queda denida como el conjunto de
accionesde protección general de los habitantes y de sus bienes; ajustadas
alderechode cada país. De hecho, el reto es armonizar el ejercicio de losde-
rechos humanosde cada uno con las distintas políticas en materia de seguri-
dad ciudadana:
…es la acción integrada que desarrolla elEstado, con la colabora-
ción de laciudadaníay de otrasorganizacionesdebien público,
destinada a asegurar su convivencia pacíca, la erradicación de la
violencia, la utilización pacíca y ordenada de vías y de espacios
públicos y, en general, evitar la comisión de delitos y faltas contra
las personas y sus bienes (Ávila 2012, 25).
Igualmente, queda establecido en la Constitución Nacional Bolivariana
en el artículo 55, el papel que debe jugar el Estado para la seguridad de los
ciudadanos antes amenazas y situaciones de vulnerabilidad:
Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado
a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley,
frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o
riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el
disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes… (Cons-
titución Nacional Bolivariana de Venezuela, 1999:Art. 55).
La nueva concepción de seguridad ciudadana en Venezuela esta centrad
en que la seguridad no es simplemente la ausencia de delitos, sino la crea-
ción de la calidad de vida por la cual cada ser humano puede desarrollar
planamente su libertad. En este sentido el CICP, ha comenzado a realizar
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ajuste para lograr estos propósitos descritos enmarcados en el nuevo mode-
lo Policial venezolano.
Participación ciudadana
En este sentido, cabe explicar que la participación ciudadana, tiene que
ver con la manera en que los seres humanos se identican y se involucran a
través de acciones individuales y colectivas con un espacio territorial, de a
la necesidad de fortalecer este vínculo para proteger la convivencia de quie-
nes habitan en un determinado lugar, por cuanto en este espacio se compar-
ten valores que se consideran propios, y las soluciones se ajustan al entorno
por formar parte de un acuerdo colectivo (Vallego,2009:01).
Mientras, que la Ley Orgánica del Servicio de Policía de Investigación, El
Cuerpo de investigaciones Cientícas, Penales y Criminalísticas y el Servicio
Nacional de Medicina y Ciencias Forenses
1
en su artículo 18, establecen que las
comunidades y colectivos sociales también están facultados para realizar apor-
tes importantes a través proyectos y recomendaciones a todo lo referente a la
seguridad ciudadana o investigaciones que el cuerpo de investigaciones cien-
ca realice (C.I.C.P.C): “Los órganos y entes con competencias en materia de
investigación penal y policial atenderán las recomendaciones de las organiza-
ciones comunitarias y sociales…”(LOSPICICPCSNMCI, 2012: 09).
Nuevo modelo policial venezolano
Representa la antítesis del modelo tradicional policial venezolano; lo cual
signica que actualmente se esté ante una transición donde se conjugan con-
tradicciones ante el nuevo modelo policial que se caracteriza por ser huma-
nista, profesional, estudioso de la criminalidad y respetuoso de los derechos
humanos:
Venezuela actualmente vive entre dos modelos policiales; un nue-
vo modelo policial establecido en la Ley Orgánica del Sistema
Nacional de Policía fundado en principios humanistas, enfocado
a la profesionalización de la labor policial y sustentado en valores
de respeto y garantía de los derechos humanos de los ciudadanos
y ciudadanas (http://www.eluniversal.com/opinion/120409/el-
modelo-policial-venezolano ).
1 De aquí en adelante, LOSPICICPCSNMCI
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Pues bien, los ciudadanos y ciudadanas que tienen el derecho de partici-
par responsablemente en la construcción colectiva de las políticas públicas
interviniendo de forma activa en la contraloría social al Modelo Policial ve-
nezolano, (Artículo 132 de nuestra Carta Magna).
Policias y policía de investigación
Los cuerpos policiales está vinculado al nacimiento de las ciudades, es de-
cir el término policía proviene de la palabra griega polis / politeia, que puede
entenderse de maneras formas; por un lado ciudad, y por el otro defensa, ter-
mina siendo en la administración de la ciudad o la defensa de la comunidad
urbana. Cuando las ciudades se fueron consolidando como los centros de po-
der político y económico, hacia nales de la Edad Media, también surgieron
las necesidades de defensa de la seguridad en las ciudades que fueron experi-
mentando un crecimiento importante en el número de personas y el aumento
de hechos que ponían en riesgo su seguridad de los habitantes. Surgiendo, la
necesidad de una institución que protegieran a las personas y sus bienes.
La policía es la más antigua institución de protección social y expresión
de autoridad. Su ámbito de acción fue la ciudad. En algunos casos hubo al-
gún tipo de legislación que buscó normar su funcionamiento y delimitar su
poder, como ocurrió en Inglaterra (De León, 2004:02). Posteriormente, los
cambios que se produjeron fundamentalmente en Europa, crearon modelos
de policía de carácter profesional, jerarquizados, con normas y disciplina que
estaban bajo el mando de una autoridad y su campo de acción se expandió
a todo el territorio, con el n de mantener el orden público e investigar el
delito, estos son los orígenes más antiquísimos del CICPC.
En Venezuela, la policía es una institución que vela por la seguridad y
tranquilidad del pueblo, sin discriminación de ningún tipo (étnico, credo,
color de piel u orientación sexual), cuyas armas no se emplean contra el pue-
blo, sino para su protección. Siendo capaz de resolver conictos por vías no
violentas y promoviendo la participación ciudadana, Baquía N-2 (2010):
En el nuevo modelo policial, la Policía es una institución encarga-
da de velar por loa seguridad y la tranquilidad de nuestro pueblo…
sin discriminación…cuyas armas no se usan en contra del pueblo
sino para su protección…no criminaliza a los pobres…capaz de
resolver los conictos por la vías no violentas, mediante la utili-
zación de mecanismos de mediación y conciliación…pero usa la
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fuerza de manera gradual y diferenciada cuando sea necesario…
promueve la participación protagónica del pueblo y genera meca-
nismos que contribuyen (p.9).
Dentro de esta concepción de seguridad ciudadana el CICPC desarrolla
procesos de esclarecimientos de delitos: “Las principales funciones del CI-
CPC son de carácter pos delictivo: investigación de delitos e identicación
de sus autores y cómplices” (Ávila, 2012:121).
El CICPC queda denido como un cuerpo policial investigativo cuya
función central está basada en la indagación sistemática y esclarecimiento de
los delitos. Así lo expresa el artículo 3 de la Ley Orgánica del Servicio de
Policía de Investigación, el Cuerpo de Investigaciones Cientícas, Penales y
Criminalísticas y el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses. , que
los rige: “…servicio de policía de investigación…penal y policial”.
Asimismo, la ley deja ver el carácter preventivo que dicho cuerpo policía
debe desarrollar al recibir recomendaciones de las comunidades como lo ex-
presa el articulo N-18 de la mencionada ley arriba mencionada.
Cambios políticos y policías en Venezuela
Los cambios que se están experimentando en las políticas públicas de
seguridad ciudadana por parte del Estado venezolano, no son producto del
azar, por el contrario responden a contextos políticos –sociales, que se vienen
dando en estas últimas décadas. Para la década de los años sesenta (1960) se
inicia una dinámica social de los sectores populares organizados en torno a
la gura de asociaciones de vecinos, que día a día exigían apertura y cambios
profundos, a los cuales se sumaron otros actores sociales.
Las Asociaciones de vecinos emergen como organizaciones de partici-
pación ciudadana que aparecen de manera más evidentes y desde donde se
expresan los ciudadanos partir de 1958 y se reglamentan en 1979 (primer
reglamento vecinal).
Transcurrieron los años de legitimidad de las asociaciones de vecinos ba-
sada en un reglamento creado en la década de los setenta (1970) que apenas
alcanzaba a operacionalizar sus acciones, y en la mayoría de los casos los líde-
res comunales desconocían y cuya postulación en su mayoría autónoma, solo
bastaba las buenas intenciones y trabajar por la comunidad para recibir de
forma directa e indirecta el apoyo de su barriada; en su mayoría no participa-
ban de las decisiones en las políticas públicas, Leal (2008):
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Nuestro sistema político desde sus inicios y en su desarrollo hasta
la década de los noventas, obstruía la participación signicativa en
los procesos decisorios, debido a su misma naturaleza, debido a
su misma naturaleza, la cual coloca su fuerza en el equilibrio de
las élites representativas , más que en la participación de diversos
sectores que el mismo devenir histórico político había generado
.Si bien el sistema permitía la existencia de…las asociaciones ,estas
son prácticamente dejadas a un lado en los procesos de tomas de
decisiones públicas (p.22).
En la década de los 80, durante el gobierno del Dr. Jaime Lusinchi, los
actores políticos perciben que hay presiones sociales y comienza la apertu-
ra de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), que
aglutinó a los intelectuales más destacados del país por regiones para realizar
un diagnóstico de las estructuras del Estado, el cual arrojó las debilidades y
amenazas que presentaba los niveles de la administración pública ante los
problemas apremiantes, se asomaban la amenazas y cambios para la continui-
dad del hilo democrático.
Lo anterior sólo quedó en mero diagnóstico, cuya premisa fundamental
reza: “Los funcionarios públicos en general están mal preparados para asumir
las tareas que le corresponden...Los criterios para designar a los administra-
dores no se inspiran en razones de mérito y la carrera administrativa carece de
continuidad” (COPRE, 1988; 189).
Antes las presiones que se venían desarrollando; incidió fuertemente en la
creación de la COPRE (1984), ya que estaba en marcha un proceso deslegiti-
mador, es decir, el rechazo por parte de la ciudadanía y sectores organizados
de un Estado incapaz de dar soluciones a gran cantidad de demandas. Este
proceso político social venezolano fue espontáneo (desconanza a los actores
político), pero no auténtico, pues para la misma década de los ochenta (80)
en Europa se dio una situación semejante, particularmente en España, donde
surgió una desconanza hacia los actores públicos, por lo cual se puede in-
ferir que en el intento de reforma del Estado venezolano incidieron fuerzas
internas y externas (Colina, 2004).
De allí se desprende la perpetuidad de muchos de esos líderes, que sin
desmeritar las condiciones descrita anteriormente; cumplían una labor de
héroes anónimo hasta hace poco tiempo. Es menester resaltar que dichas or-
ganizaciones no poseían ninguna ruta de nanciamiento y su labor era de
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autogestión en gran parte, y de esa manera lograban sus objetivos, claro está
no dejaron de ser espacios partidistas, ya sea de Acción Democrática (AD)
o COPEI, donde algunas de estas organizaciones en relación a sus líderes
eran nanciados por estos partidos tradicionales. Los actores políticos fue-
ron miopes ante la realidad apremiante y las presiones sociales de mayor par-
ticipación en la vida y destino del país, lo cual tal vez incidió en el estado de
anomia que vivió el país en el año de 1989 conocido como el Caracazo y
posterior asonada militar de 1992.
Posteriormente, siete años después, Venezuela se enrumbó a una constitu-
yente como mecanismo que buscaba fortalecer y ampliar la democracia y que
expresaba las exigencias de cambio político de los diferentes sectores del país.
Este proceso produjo una nueva constitución nacional o marco jurídico que
propicia una nueva relación entre el estado y la sociedad, considerándose a la
participación ciudadana como el principio que debe impulsar esa nueva rela-
ción, otorgándole al ciudadano la posibilidad de intervenir en las decisiones
públicas que van más allá de lo electoral.
Venezuela entró en una aceleración histórica a partir de la década de 1980,
cuando la gente comienza a desconar de los partidos políticos tradicionales,
Acción Democrática (AD) Y COPEI, ya que no llenaban las expectativas de
sus electores, así como los constantes casos de corrupción, que dieron muestra
que el sistema partidista estaba desgastado. La participación ciudadana (dere-
chos y deberes) que se le otorga a los ciudadano para intervenir en los asuntos
públicos, existe de manera reconocida pero de manera restringida. La partici-
pación en este periodo histórico democrático es restringida, no participan estas
asociaciones vecinales en la toma de decisión, en las políticas públicas.
En la década de los 80, durante el gobierno del Jaime Lusinchi, los actores
políticos perciben las presiones sociales, a lo que responden con la apertura
de la COPRE, que aglutinó a diversos sectores del país, como los intelectua-
les más destacados por regiones para realizar un diagnóstico de las estructuras
del Estado. Dicho diagnóstico arrojó un descubrimiento de las debilidades y
amenazas que presentaba los niveles de la administración pública ante los
problemas apremiantes, se asomaban la amenazas y cambios para la conti-
nuidad del hilo democrático. Lo anterior sólo quedó en mero diagnóstico,
cuya premisa fundamental reza: “Los funcionarios públicos en general es-
tán mal preparados para asumir las tareas que le corresponden...Los criterios
para designar a los administradores no se inspiran en razones de mérito y la
carrera administrativa carece de continuidad” (COPRE: 1988; 189). De allí
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se desprende la perpetuidad de muchos de esos líderes, que sin desmeritar las
condiciones descritas anteriormente; cumplían una labor de héroes anónimo
hasta hace poco tiempo, Cabral (2003: 142-143):
Es menester resaltar que dichas organizaciones no poseían ningu-
na ruta de nanciamiento y su labor era de autogestión en gran
parte, y de esa manera lograban sus objetivos, claro está no dejaron
de ser espacios partidistas, ya sea de Acción Democrática (AD) o
COPEI, donde algunas de estas organizaciones en relación a sus
líderes eran nanciados por estos partidos tradicionales. La demo-
cracia participativa, como espacio del ciudadano, tal vez ha sido
uno de los puntos más importante de este momento en que las
grandes naciones viven cambios de gobiernos y las poblaciones de
América Latina empiezan a participar con sus opiniones…para ser
ciudadano en el pleno sentido de la palabra.
Los actores políticos fueron miopes ante la realidad apremiante y las pre-
siones sociales de mayor participación en la vida y destino del país, lo cual tal
vez incidió en el estado de anomia que vivió el país en el año de 1989 conoci-
do como el Caracazo y posterior asonada militar de 1992. En Venezuela y en
América Latina hay democracias, todavía por mejorar y hacerla más abierta a
todos los sectores de la sociedad. Es un espacio conquistado y ganado por los
ciudadanos venezolanos a lo largo de estos cincuenta y un años.
El país y sus regiones están enmarcados en un proceso de participación
indetenible más allá de los partidos políticos. La gente busca profundizar una
democracia participativa, y los Consejos Comunales se han convertido en la
plataforma para participar, Fiallo (1996:75): “Democracia Participativa en-
tendemos una sociedad gestionada por el pueblo desde la base. Una sociedad
que tiene al pueblo como actor principal protagonista.
El ciudadano a través de organizaciones como los Consejos Comunales
podrá participar en la formulación, ejecución y control de las políticas públi-
cas que le permitan solucionar sus problemas de manera directa, por medio de
proyectos y programas que propongan para su realización. La historia vene-
zolana, a partir de 1999, ha sido el escenario de la construcción de una nueva
ciudadanía-democrática y organización en el marco de una nueva forma de
participación, que si bien ha presentado ciertos vicios y errores, no queda duda
que ha sido un ensayo, que ha permitió avanzar hacia otros escenarios de demo-
cratización. La noción de cultura política tiene su orientación desde los clásicos
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y se ha venido desarrollado en todo el devenir de nuestra historia occidental
hasta nuestros días donde la antropología también ha dado su aporte.
Actualmente esta noción se dene como el conjunto de signicados com-
partidos de la vida pública junto al conjunto de recursos empleado para utilizar
sobre lo político, que supone algo más que la suma de opiniones privada de los
individuos; pues es la propia denición de los individuos como actores políti-
cos. Es la forma como internamente se construye la visión y postura de lo po-
tico y dar un signicado a las situaciones y dar una guía de solución. La cultura
política tiene dos dimensiones (macro-micro) y se convierten en las reglas de
juego aceptadas por los ciudadanos en conexión entre el sistema político y los
ciudadanos que interactúan en un espacio determinado (Mattos, 2011).
Por lo tanto, la conanza entre los ciudadanos se convierte en actitud bá-
sica para la evolución y conservación de una democracia estable. En el caso
venezolano es una desconanza inter-ciudadana que dirige hacia en los lide-
razgos políticos y en las instituciones del estado, originando apatía política
llegando a tendencia de tolerar o incluso favorecer prácticas de mano dura
por parte del gobierno y por otro lado, originando un escepticismo vigilante.
La participación y el sujeto de derecho ha estado presente en todos los
contextos de la historia contemporánea de Venezuela en mayor o menor gra-
do, ya que en el ciudadano ha estado presente su deseo de formar parte de
las decisiones de forma directa o indirecta en las soluciones de su entorno y
localidad (Glendhill, 2000:219):
…los agentes sociales están predispuestos pensar y a creer de de-
terminados modos por la acción de las fuerzas sociales históricas
.son como músicos cuyas improvisaciones no se pueden predecir
por adelantado, no son el producto de un intento consciente, pero
tampoco son simplemente la realización de una estructura que ya
existía en su subconsciente. Se trata del concepto de Bourdieu de
habitus…sistema de disposiciones duraderas y transferibles.
A partir del nuevo texto constitucional, discutido y redactado en 1999, se
ha venido desarrollando en Venezuela una serie de cambios y conductas polí-
ticas del ciudadano que marcan una gran diferencia antes los acontecimientos
previos a la fecha mencionada (1999).El ciudadano no se conforma con opinar
únicamente, también quiere tomar parte de las decisiones de las políticas pú-
blicas que tiene que ver con sus necesidades sentidas y apremiantes que inciden
signicativamente en su calidad de vida. Tejera, en Leal, 2008:131, aduce:
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En el debate político actual, tanto a nivel de la teoría como de la práctica
cotidiana, los temas de la ciudadanía y participación ciudadana ocupan un
lugar central…En un contexto…la sociedad latinoamericana y la venezola-
na como forma de construirla ciudadanía se ha congurado como parte
esencial en la denición de nuevos signicados en el ámbito sociopolíti-
cos…La noción de ciudadanía está relacionada con el Estado-Nación …
pero es el ámbito local donde se construyen el sentido identitario de la ciu-
dadanía , debido a que en dicho lugar los ciudadanos se impregnan de los
principios que orientan las prácticas políticas , lo público se hace posible,
existe un acercamiento real entre política y vida cotidiana.
La cultura política en sí misma se caracteriza por ser entendida en su desa-
rrollo dualista, debido a que por un lado es integradoras y auto-identicado-
ra que permite la formación de una identidad colectiva. Por otro lado es des-
integradora, ya que al direccionarse las acciones de los actores sociales estos
pueden desembocar en conictos, Leal (2010:16): “Alcanzar diversas formas
de ciudadanía evidencia la conictividad social…entre el Estado y los grupos
organizados de la sociedad civil; entre las demandas por la incorporación de
algunos derechos y la eliminación de otros.
En el caso de América latina, en el caso de Venezuela en las últimas déca-
das la sociedad civil como la esfera regulada por el Estado, si bien en esencia
su denición es todo lo contrario; entendiéndose como el accionar de los
ciudadanos de forma colectiva fueras de las estructuras del Estado. De esta
dialéctica, que se traduce en una lucha constante de democratización a través
de transformaciones signicativas, es donde surge la autonomía que algunas
veces la sociedad civil logra ante las redes del Estado que constantemente tra-
ta y logra regular, sin caer en una relación antagónica, Leal (2010:19):
La relación de la sociedad civil con el estado sigue siendo un as-
pecto central en los esfuerzos de democratización, aunque sean
desarrollados transformaciones importantes en la naturaleza y
diversidad de esta relaciones .Las organizaciones más exitosas, en
términos de su contribución las luchas democráticas, parecen ser
aquellas que han sido capaces de establecer una autonomía signi-
cativa respecto al Estado, al mismo tiempo que continúan mante-
niendo con esta institución una relación activa y motivada.
Esto conlleva al planteamiento de un reconocimiento intersubjetivo (So-
ciedad civil-Estado) donde se establece una identidad ciudadana; producto
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de ese reconocimiento en mención pues regulado en un marco legal, que per-
mite a los ciudadanos abrir espacios de participación y al Estado establecer
lineamientos de gobernabilidad. Se puede armar, según Leal (2010:20) que
en las “relaciones entre ciudadanía y gobierno, el reconocimiento se expresa
a través de una serie de práctica dirigidas a controlarlos, buscando, además el
consenso y la gobernabilidad”.
En síntesis, la cultura política puede representar las signicaciones que las
actitudes en un momento determinado sean asumidos por los actores sociales
en una dinámica dialéctica que puede ser cambiante, esta situación depende-
rá de los intereses que se concluyen en una comunidad. Desde la antigüedad
la ciudadanía ha sido el centro de la vida de los hombres en sociedad y de esto
hablan grandes estudiosos y lósofos de ese periodo de la humanidad, por lo
que es pertinente ver estar visión de ciudadanía y su devenir histórico.
Para Aristóteles (1981) la ciudadanía es una autoridad indenida, una au-
toridad indeterminada de todos los que tienen parte en ella puede ser y son
ciudadanos. Asimismo, Locke (1997) hace una descripción de la ciudadanía
donde la persona es tan libre y dueño absoluto de su ser y de sus propiedades,
pero llega a desprenderse de esa libertad para subordinarse al gobierno y a
la autoridad de otro poder inuido por lo inestable de ese goce, que puede
ser arrebatado por otros individuos siendo tan libre como él. Por tal motivo,
cede su libertad para quedar alejado de sobresaltos y amenazas para juntarse a
otros hombres, para entrar en sociedad con la intención de proteger sus vidas,
libertades y bienes. Sin embargo, los especialistas coinciden que el concepto
de ciudadanía en su devenir histórico y reforzado o creado en la modernidad,
ya no tiene cabida en el mundo actual que se perla como cambiante.
El derecho ya no es un status, sino construcciones históricas que depen-
den del hacer dinámico humano de la sociedad, la solidaridad y la ética para
insertarse en una sociedad pluralista, que apunta hacia un nuevo mundo más
justo, basado en un esfuerzo por abrir espacios para el consenso con el otro,
sin perder su particularidad.
La participación ciudadana es un proceso social, continúo y dinámico,
donde los miembros de una comunidad a través de mecanismos establecidos
deciden aportan y participan en la realización del bien común actuando en
las actividades públicas, haciendo prevalecer intereses sociales y defendiendo
sus derechos accionando como una forma estratégica usada para activar o re-
activar las relaciones entre el gobierno.
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La participación constituye un pilar del estado democrático, ya que con-
tribuye con el desarrollo de un clima de solidaridad, responsabilidad y traba-
jo; incidiendo en la activación de la cultura de paz una que responden a las
necesidades de la población. Por lo tanto, la participación permite la integra-
ción coordinada de un grupo de individuos con el n de estimular y estable-
cer acciones que promueven su propio desarrollo en las diversas localidades
auspiciando la interrelación directa de la población en los procesos decisorios
de las organizaciones que afectan sus vidas (Cortina, 2003).
Es por ello que la participación se debe entender como un hecho político
que trasciende los procesos eleccionarios entre Estado y Sociedad, de modo
que la sociedad sea capaz de construir proyectos comunitarios desde su iden-
tidad y necesidades sentidas. Por su parte, Cunill (1991) señala que la partici-
pación ciudadana puede ser vista como medio de socialización de la política
y como forma de ampliar el campo de lo público hacia la esfera de la sociedad
civil, lo cual se traduce que la participación ciudadana signica la interven-
ción del ciudadano en la actividad pública.
Mientras Mascareño (1998) concibe la participación como una forma de
profundización de la democracia, no ya entendida como la mera posibilidad
del ciudadano de elegir a sus representantes antes los diversos niveles de go-
bierno, sino como un proceso lento y no carente de dicultades que debe ser
emprendido tanto a partir de los gobiernos locales como de la sociedad civil.
Lo anteriormente expuesto implica que la participación en la formulación
de políticas públicas y decisiones; de ese mismo orden representa un proceso
que va desde la apertura de los gobiernos locales a las demandas de la pobla-
ción a la que sirve esos gobiernos en mención, hasta la apertura a admitirlos
en las decisiones resultantes de las demandas. Esto es posible porque la propia
comunidad puede canalizar demandas ya que mejor que nadie conoce sus
problemas e incluso puede sugerir respuestas innovadoras y adecuadas a sus
problemas o escoger entre posibles escenarios o alternativitas la mejor solu-
ción o decisión.
Según Cunill (2003) la nueva tendencia de la ciudadanía hace que el in-
dividuo no tiene por qué someterse a los límites territoriales nacionales, sino
que puede traspasarlos; no solo en el campo espacial, sino hasta en el campo
jurídico, es decir ejercer su ciudadanía de un estado a otro, lo que indica que
el derecho se va tornando comunitario y cosmopolita, claro esta nueva con-
cepción política debe girar en relación a una educación que proponga y de-
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enda tales principios de mundialización o panteísmo hacia la construcción
de un nuevo ciudadano.
En el caso de Cortina (2003), deja ver en sus planteamientos que la ciu-
dadanía no sólo llega a la participación, sino que vas más allá y expresa un
compromiso donde los ciudadanos conscientes de sus derechos exigen que
se les respete en los distintos campos y asumen que no basta con reclamar es
preciso asumir responsabilidades. En la actualidad, Moreno (2004), la parti-
cipación implica un proceso mutuo de transformación donde la persona al
tiempo que trasforma, se ve transformada por la realidad o hecho en el que
participa, también en el ámbito de la comunidad la participación también
implica espacios o estructuras que van desde los encuentro informales hasta
los plenamente constituidos y legalizados.
Por otra parte, el principio de participación se encuentra desarrollado a lo
largo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).
En el caso venezolano a través de la CRBV (1999), deja ver a lo largo de su
corpus todo un desarrollo teórico en relación a la participación ciudadana, ya
sea como principio, derecho, deber; enmarcado en el proceso sociopolítico
de la nueva Constitución participativa.
Desde el mismo inicio del preámbulo de la Carta Magna, donde el n su-
premo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, par-
ticipativa, y protagónica cambia la tradicional concepción del Estado venezo-
lano señalada en la Constitución Nacional de 1961, que declaraba un sistema
de democracia representativa. Queda diáfanamente expresada la participación
como derechos irrenunciables que todo individuo: “Todos los ciudadanos y
ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos
directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas (CRBV,
1999, Art. 62). De igual forma, se deja ver la concepción de participación: toda
persona tiene el deber de cumplir con sus responsabilidades sociales y partici-
par de manera solidaria en la vida política y comunitaria. (Ibíd., Art., 132).
Ahora bien, el proceso participativos actualmente se expresa con la orga-
nización comunitaria a través de los Consejos Comunales se han convertido
en algunos casos en núcleos de reexión y acción, basados en conocimientos
y saberes populares donde los ciudadanos se esfuerzan en conformarlos, a pe-
sar de los conictos internos y la censura de ciertas instancias de poder (Uni-
versitarios) que indican que tales Consejos no tienen las competencias para
accionar. Sin embargo, hay otra tendencia y teóricos que si creen en los sabe-
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res de la gente, Foucault (1979):”los intelectuales han descubierto…es que
las masas no tienen necesidad de ellos para saber; saben claramente, perfec-
tamente, mucho mejor que ellos; y lo arman extremadamente bien” (p.79).
Indudablemente, se vive un empoderamiento de las comunidades orga-
nizada a todos los niveles y donde el estado ha considerado importantes a la
hora de elaborar políticas públicas de seguridad ciudadana, así lo demuestras
las diversas leyes sancionadas de orden orgánica.
Conclusiones
Los tiempos actuales son difíciles y llenos de cambios y el CICPC no
escapa a esta situación y desde su origen se ha ido ajustando a los cambios
así lo demuestra su historia. Con el propósito de estar a la altura de los com-
promisos que se le presente, y con la reforma policial y el nacimiento de un
nuevo modelo policial en Venezuela ha dicho presente en el proceso de ho-
mologación y ajuste al modelo que se viene ejecutando desde el 2008. Donde
se incluye un actor como participe de las funciones policiales, es decir las co-
munidades, el nuevo protagonista que acompañar a los cuerpos de seguridad
en la lucha de la inseguridad.
Así queda demostrado a lo largo de la investigación realizada y muestra
de esto es la creación de la ocina de atención a las comunidades con carácter
preventivo que desarrolla en sus competencias. Indudablemente, el Estado
venezolano a través de la ejecución de sus políticas públicas de seguridad ciu-
dadana ha planteado abrir el compás para sumar esfuerzos en la mancomu-
nidad y acompañamiento con la ciudadanía organizada, ya que la crisis de
inseguridad es problema de todo por lo que la respuesta debe ser en colectivo
en el marco del respeto a los derechos humanos. Claro es, sin perder la r-
meza y cuanticidad del trabajo policial que a lo largo de todas estas décadas
el CICPC ha venido realizado en favor de la sociedad venezolana.
Actualmente, el CICPC se adecua a las políticas públicas de seguridad, que
permite la participación de las comunidades con el propósito de optimizar sus
servicio policial, así como realizar un trabajo de acompañamiento que permita
realizar funciones de prevención que no solo sea una contención de los delitos,
sino que permita la participación de la gente en las problemáticas que los aque-
jas en los diversos espacios de la barriada y urbanizaciones del país.
En síntesis, se está ante una nueva concepción o signicaciones teóricas-
practicas, que nacieron con el nuevo modelo policial que se viene ejecutando
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desde el año 2006, cuando se inició la reforma policial con la convocatoria de
toda la sociedad venezolana y el nacimiento de la Ley Orgánica del Servicio
de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y la creación de la
Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (U.N.E.S), encargada de
formar el nuevo policía-ciudadano.
Estas nuevas signicaciones sobre seguridad representan y se enmarcan
en diferentes ejes tales como prevención, respetos a los derechos humanos,
humanismo y participación de las comunidades en sus problemáticas de
seguridad, especícamente en el área ciudadana que en Venezuela tiene un
radio de acción que abarca no solo lo policial, sino que vas más allá hasta
cubrir las necesidades sociales sentidas (vivienda, alimentación, educación
entre otras).
Por tal motivo, las comunidades comienzan a ver a los cuerpos de seguri-
dad (CICPC) más cercanos a sus necesidades, claro está hay mucho camino
por recorrer y muchas actitudes que demostrar pero el cambio está presente,
solo hay que esperar que germine en las diferentes actuaciones policiales del
día a día.
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