
La enseñanza de la geografía en su práctica escolar cotidiana y el desafío de su innovación
José Armando SANTIAGO RIVERA
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asignaturas especícas, de tal forma que el individuo puede obtener un saber
enciclopédico, con el apoyo de la memorización. Eso se pudo apreciar en la ela-
boración de los programas de las asignaturas geográcas, estructurados como un
listado de contenidos programáticos. Al respecto, Capel (1988:116), expresó:
Los programas de geografía propuestos para la enseñanza... tenían en
cuenta las ideas de Lavasseur, en el sentido de distinguir: 1) una parte
física (relieve, régimen de las aguas, el mar y las costas, y el clima); 2)
una geografía política - que se apoya en la historia y estudia al hombre
en su pasado y en su presente- y que comprendía la geografía histórica
y la geografía administrativa; y 3) una geografía económica, dentro de
la cual se deberían incluir el estudio de la población, la agricultura, la
producción mineral, la industria y las vías de comunicación.
La traducción en la práctica escolar cotidiana de lo expresado por Capel
implica que los aspectos ser enseñados son obtenidos de la fragmentación
de la realidad geográca, en tantas partes como fuese posible. Así, se eviden-
cia claramente la orientación positiva de la ciencia como el fundamento que
asegura la cienticidad de su desarrollo pedagógico y didáctico. Lo otro es
que en esa labor de desintegración de lo real, han privado las inuencias para
enfatizar en aspectos como el relieve, el clima, los suelos, la vegetación.
Eso lo conrmó Plans (1962: 209), cuando armó que “No se tratará,
pues, de una geografía general propiamente dicha, sino del conjunto de he-
chos más sobresalientes que se reeren al clima, al relieve terrestre, a los pai-
sajes vegetales y a las actividades de los hombres en la supercie terrestre”. De
esta forma, la disciplina geográca es enseñada en la práctica escolar cotidia-
na, desde la perspectiva descriptiva, tal como la denió Daus (1966:85):
La geografía descriptiva es el estudio de un espacio de la supercie te-
rrestre en la totalidad de sus caracteres físicos, biogeográcos y antro-
pogeográcos. Es la forma tradicional de la Geografía. Por su exten-
sión del espacio abarcado por el estudio descriptivo, la geografía puede
titularse universal, o con el nombre de un continente, país, provincia,
región, comarca, lugar o cualquier espacio, incluso el del mar.
Inicialmente, este paradigma geográco concentró su esfuerzo pedagógi-
co en promocionar la localización de lugares en la supercie terrestre, aunque
evitó establecer las causas de su origen, su distribución; la correlación de sus
elementos constitutivos y con otros hechos similares, parecidos o idénticos
en otras áreas del planeta. Por tanto, el conocimiento geográco ofrecido en