
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N°9/ Enero-Junio 2017 / ISSN: 2343-6271
202
En denitiva, Regulo ha y se ha construido, a partir de la pasión con la
que vive, pero en su obra esa pasión parece ltrada por la minuciosidad, la
meticulosidad, en la que, los elementos cotidianos e ignorados por todos se
transforman en objetos estéticos que nos remiten a un universo de incredu-
lidad: Figuras de San Benito en concupiscente orden enmarcando un una
imagen tecnológica, otra asomado en nichos sorprendentes, más allá el Santo
adornado por las lentejuelas, más acá dentro de una esfera, otras acompañado
por piezas de rompecabezas y en serios tableros de ajedrez.
La conjugación de estos elementos es entonces lo que recrea una obra sin-
gular, que convierte la imagen mágico-religiosa de San Benito en motivo cen-
tral de una obra desmesurada, colectiva, en a que la identidad de los pueblos
se asoma a partir de las múltiples versiones que construye mi amigo el artista.
Y ese gusto por lo religioso desborda lo meramente místico, para aden-
trarse en la ensoñación más plena; su Milagrosa parece esconderse en un ma-
jestuoso y barroco dorado, su cristo ota en espacio de guras singularmente
delineadas por un pincel de arquitecto-artista que crea una gura que parece
nadar, desplazarse en un universo onírico,
No sé si Regulito –como le decimos algunos de los muchos que lo ama-
mos– ganará un premio de renombre mundial, pero de algo estoy segura más
allá de lo que he escrito: Regulo Rincón ha logrado darle a la gura de San
Benito una presencia que será determinante a la hora de escribir la historia
del arte en la Venezuela de estos tiempos. Ese su santo. Ya no es solo la deidad
nuestra que se festeja los diciembres. Es el símbolo pictórico de muchos de
los artistas actuales, quienes lo han pintado, adornado, recreado, bajo el uni-
verso mágico de un arte que conjuga humanidad, divinidad, cotidianidad,
identidad, y se convierte en sublime bajo la mirada asombrada de quienes
contemplan su obra.