Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 5 N° 10/ Julio-Diciembre 2017, pp. 51-61
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
§ Este artículo es un homenaje y reconocimiento al profesor Jaime Chávez, docente de la
UNERMB sede Mene Grande, por su trabajo incansable en pro del rescate de la memoria
histórica de San Pedro, su pueblo natal, buena parte de esta investigación se debe a su constante
apoyo y colaboración, Paz a sus restos.
* MgS. Historia de Venezuela por la Universidad del Zulia, profesora e investigadora en el depar-
tamento de ciencias sociales de la Universidad del Zulia.
** MgS. Historia de Venezuela por la Universidad del Zulia, profesor e investigador en el depar-
tamento de ciencias sociales de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt.
Recibido: 15/03/2017
Aceptado: 15/05/2017
Impacto geohistórico del petróleo en el
municipio Baralt a través de la oralidad
§
María de los Ángeles CASTRO PIRELA*, Carlos Javier PINTO
PACHECO**
Universidad del Zulia
marielos737@hotmail.com
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
profesorcarlosjavierpinto@gmail.com
Resumen
La investigación se interesa en el poblado del municipio Baralt símbolo de la naciente
economía petrolera de Venezuela. A partir del siglo XX será parte de un hecho histórico
que cambiará no solo la localidad y sus márgenes sino que fungirá como pionera del de-
sarrollo económico nacional, sentando las bases para la incursión extranjera en nuestro
territorio en busca del preciado oro negro símbolo de riqueza, progreso, desarrollo y
conictos que hacían nuestra nación apetecible y añorada por cualquier potencia mun-
dial. El objetivo es identicar de una parte, los referentes teórico-metodológicos que nos
permitan comprender el crecimiento urbanístico e industrial del municipio y visualizar
la nueva cultura social y económica que forma parte de la cotidianidad del pueblo baral-
tense. De otra, valorar los aportes de la historia local y la oralidad como una herramienta
de análisis que nos acerca a la reconstrucción histórica-social de Mene grande y de San
Pedro.
Palabras clave: Petróleo, Historia local, Cultura, Símbolos, Comunidad.
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
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Geohistorical impact of oil in the Baralt municipality through orality
Abstract
e investigation is interested in the town of Baralt municipality, symbol of the nascent
Venezuelan oil economy. From the twentieth century will be part of a historical fact that
will change not only the locality and its margins but will serve as a pioneer of national
economic development, laying the foundations for the foreign incursion into our terri-
tory in search of the precious black gold symbol of wealth, progress, development and
conicts that made our nation appetizing and longed for by any world power. e ob-
jective is to identify on one hand, the theoretical-methodological references that allow
us to understand the urban and industrial growth of the municipality and visualize the
new social and economic culture that is part of the daily life of the Baraltese people. On
the other, assess the contributions of local history and orality as a tool of analysis that
brings us closer to the historical-social reconstruction of Mene Grande and San Pedro.
Keywords: Oil, Local history, Culture, Symbols, Community.
A manera de introducción
La historia antes de convertirse en investigación histórica o historio-
grafía es ante todo una historia vivida, sentida y sobre todo recordada por
los protagonistas de la misma que no son otros que la sociedades humanas
a través del tiempo y el espacio, en tal sentido sin necesidad de negar la
utilidad de investigaciones históricas de fuentes ociales y con cierta leja-
nía temporal, las investigaciones orales en contextos locales buscan iniciar
su investigación precisamente en la memoria de los habitantes que experi-
mentaron dicho proceso histórico para comprender por un lado las parti-
cularidades de cada localidad así como también su engranaje en mayor o
menor medida con el contexto nacional, precisamente el municipio Baralt
nos ofrece esa oportunidad de por un lado comprender el impacto de un
proceso nacional y mundial en el ámbito local, es decir, los inicios de la ex-
plotación petrolera en nuestro país y la penetración del capital extranjero;
pero también podemos comprender mediante la oralidad las particularida-
des propias del proceso histórico del municipio, poblamiento, tradiciones,
y símbolos que identican dicha localidad de la costa oriental del lago de
Maracaibo.
1. El papel de la historia oral
La investigación histórica, particularmente la realizada desde la oralidad
posee una enorme relevancia para las sociedades en todo momento, partien-
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do del hecho que toda historia es presente ya que es el verdadero tiempo en el
cual suceden los procesos, la memoria como forma de registro de dichos pro-
cesos cotidianos representa una fuente importantísima no solo como insumo
para el historiador analizar sobre la historia, sino como una herramienta me-
diante la cual las propias sociedades son constructoras de su propio proceso
histórico, tanto por vivirlo, como por recordarlo y reconstruirlo
No hay porvenir para los pueblos sin un permanente ejercicio de
la memoria. La recuperación de las huellas del pasado y su elabo-
ración desde el presente es lo que nos permite construir el futu-
ro. Para una sociedad, practicar la memoria signica preservar su
identidad, porque entender lo vivido como experiencia compar-
tida hace que cada individuo se vea a sí mismo como parte de un
todo (Barela y col, 2004:9)
De todo lo anterior se desprende que una sociedad que se plantee como
cierta la meta de ser constructores de su propio futuro para lograr un mundo
mejor, primero debe verse y reconocerse a sí misma en todo su proceso his-
tórico, pero no uno construido desde pequeños grupos políticos, militares
o económicos, sino las historias locales construida en colectivo por todos y
todas las integrantes de la sociedad.
En ese sentido la historia local partiendo de la oralidad y la memoria
como parte de sus fuentes principales, aunque no las únicas, ayudan no solo
a preservar la memoria de los habitantes sobre situaciones, procesos o pro-
blemáticas antes que el tiempo o la muerte borren dichos recuerdos, sino que
además permite comprender las particularidades especícas de las localida-
des, por ello la historia local debe proponerse evitar caer por un lado en lo-
calismos que estudien los fenómenos como únicos y descontextualizados, y
por otro lado en hacer de la historia local un mero reejo de las problemáticas
nacionales, se trata literalmente de hacer hablar a las fuentes y partiendo de
ello comprender las particularidades de cada localidad “La historia regional
no puede ser generalizada, ni menos deducida de una global. Si se quiere re-
cuperar la memoria de un pueblo hay que hacerlo con la colaboración de ese
pueblo” (Molina, 2006:152).
Esto con la utilidad de preservar la memoria de las comunidades, pero no
solo eso, sino que se pretende lograr la apropiación de las sociedades de su
propio proceso histórico, que adultos, jóvenes y niños conozcan la historia
de sus abuelos y bisabuelos que es después de todo la historia de su propia
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comunidad, y con la aprensión de su pasado sean los reproductores y trans-
misores de ese conocimiento histórico a otras comunidades y a las generacio-
nes futuras “A través de la historia regional descubrimos que todos también
tenemos historia, que podemos reconstruir la historia de aquellas personas,
villas o sociedades que nunca la han tenido. La pequeña historia es ejercicio
para rescatar el alma pueblerina” (Molina, 2006:155).
Es precisamente ese el objetivo de la presente investigación, el de ofrecer
unos aportes para el estudio y conocimiento del municipio Baralt, especíca-
mente la parroquia Libertador, ya que la misma fue escenario del cambio de
la economía venezolana de agroexportadora a petrolera.
2. Síntesis histórica del municipio
El municipio Baralt se encuentra ubicado en la parte este del estado Zu-
lia, concretamente en la zona conocida como la costa oriental del lago de
Maracaibo, su capital es San Timoteo ubicada a las orillas del lago de Mara-
caibo, está conformado por 6 parroquias San Timoteo, General Urdaneta,
Libertador, Marcelino Briceño, Pueblo Nuevo, Manuel Guanipa Matos, se-
gún el último censo realizado en nuestro país en el año 2011, el municipio
cuenta con 89.847 habitantes.
Anteriormente el municipio Baralt formaba parte del distrito Sucre, lle-
vando por nombre parroquia General Urdaneta y estando conformada por
los poblados de Motatán del lago, San Timoteo, San Lorenzo, Mene Grande,
Motatán de Tierra o de río, la Barua, Ceuta y Tomoporo, es en 1948 cuan-
do se genera la separación y esta localidad asciende a la categoría de distrito,
siendo designada San Timoteo como su capital, nalmente en 1989, con la
división territorial que sufre el Estado Zulia, el distrito pasa a llamarse Muni-
cipio Baralt. (Salazar, 1996).
Parte de la razón primordial que motivo la separación de este territorio
del distrito Sucre fue la más que evidente importancia de la explotación pe-
trolera para la económica local y sobre todo nacional e internacional. Sin em-
bargo es importante resaltar que ya desde el periodo indígena es conocido la
utilización del petróleo o mene por parte de los indígenas, tanto para medi-
camento en la cura de ciertas heridas como para la reparación de sus canoas y
en la cobertura de las cestas para hacerlas impermeables, así como para cazar
los animales al emboscarlos en las zonas cubiertas de mene donde estos que-
daban atascados (Salazar, 1996).
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Con la llegada de los europeos se le continuó dando utilidad al mene para
brear los navíos, hacer velas, y pavonear espadas y otras cosas. Para la época de
la independencia también se llegó a saber sobre el asfalto que se encontraba
entre San Timoteo y Mene Grande, hasta el punto de entregar unas conce-
siones para la explotación el asfalto a una empresa extranjera con el nombre
de South American Company, que trasladaba el asfalto solidicado hasta un
pequeño puerto establecido en San Timoteo.
El interés por el petróleo inicia desde 1878 cuando se da inicio a la
primera explotación del petróleo en Venezuela, otorgándole concesiones
a Manuel Antonio Pulido que junto a varios colaboradores formaron la
compañía Petrolia del Táchira, su capacidad de producción era mínima,
vendían el producto como combustible para iluminación, desde ese mo-
mento inicia en Venezuela la ebre por la búsqueda del oro negro que tuvo
su denitivo punto de inicio comercial estable con la explotación del Zu-
maque 1 en Mene grande en 1914 y posteriormente el barrosos 2 en 1922
en Cabimas.
Es precisamente el impacto de esta explotación petrolera en el municipio
Baralt, especícamente en las localidades de Mene Grande y San Pedro, el
objetivo principal de la presente investigación, al respecto los Sres. Ramón
Crespo, Manuel Romero el profesor Jaime Chávez y la Sra María Clarisa Za-
mora Benítez vecinos de estas localidades nos comentan que parte de la urba-
nidad de dichas zonas fue organizada y construida por las empresas petrolera
distribuida de la siguiente manera.
3. Los campos petroleros
“El campo Carorita era de obreros petroleros, y se le decía así porque la
mayoría de sus habitantes eran caroreño ubicado al lado de la escuela An-
drés Bello; campo los Andes, que es donde esta pueblo viejo, también era
de obreros petroleros, las casa eran de piso rustico, las ventanas de lata se
abrían con un palo, y tenían tela metálica, contaban con un solo baño, una
sala que servía de sala-comedor, una cocinita, un cuarto y una lavandería…
Rancho Grande, debe su nombre a que era el campo más grande, sus calles
tienen casi un kilómetro de largo…campo Buenos Aires, constituido ori-
ginalmente por tres calles, actualmente solo quedan dos de ellas” (Crespo,
2017
1
).
1 Entrevista a Ramón Crespo, Mene Grande Municipio Baralt, 23 /4/17, edad 67 años
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Asimismo, los entrevistados nos comentaron que originalmente la arqui-
tectura de la localidad así como la de la estrella obedecían al ujo natural del
viento, esto para permitir una ventilación natural en toda la zona, de hecho la
arquitectura del antiguo comisariato (actual mercado petrolero) estaba pen-
sado precisamente para dicho ujo natural, al contar en su techo con unas
rejillas o ductos que se movían según la dirección del viento así como grandes
ventanales que se abrían con cadenas.
Producto del diálogo se pudo observar como los pobladores se percataban
de la diferenciación o división social impuesta por dicho patrón urbanístico,
ello debido a que la gerencia criolla se encontraba asentada en el campo De-
licias, en estas a diferencia de las casas de los obreros “dichas casas eran más
cómodas, con dos salas sanitarias, buenas salas de recibo, cocina, cuartos con
closet, para la pareja y los hijos” (Crespo, 2017
2
).
Aunado a esto nos encontramos que la gerencia estadounidense se encon-
traba en el cerro la estrella, sus casas eran adecuadas a sus necesidades “dota-
das de aire acondicionado, vigilancia privada, piscinas, su propio comisariato,
servicio telefónico y también tenían sembradas muchas matas de mangos,
de cajuil, debido a que les llamaba mucho la atención, era una zona muy ex-
clusiva donde no podía ir el “criollo” y es que incluso existía un restaurante
exclusivo para los estadounidenses ubicado en lo que es actualmente las insta-
laciones de ugadeba, este al igual que el campo la estrella era un sitio práctica-
mente prohibido para el resto de la población. En ese restaurante trabajaban
chef internacionales, aunque algunos chef criollos aprendieron mucho allí,
por ejemplo el sr. Manuel Naranjos que en la actualidad se encuentra con
ceguera total, vive en rancho grande y ronda los 90 años.
De igual forma dicha división social se observaba a una escala mayor del campo
para con el resto de la localidad, es decir todo el sector de mene grande se encon-
traba separado de los sectores circundantes por una cerca de ciclón donde ningún
poblador ajeno a la industria petrolera podía tener acceso a dicha localidad.
Por ejemplo, sector de Niquitao era llamado pueblo aparte debido a la
cerca limítrofe que pasaba por Carorita, la última calle de Rancho Grande, y
que mantenía fuera a los que no residían dentro del campo.
Niquitao fue el primer campamento donde ubicaron a los trabajadores,
las construcciones eran de lata, zinc alemán de alta calidad, allí vivía la gente
que hacia otras actividades como agrícolas y pecuarias o del comercio, entre
2 Idem
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los grandes comerciantes se encontraban Hermito Blanco, Agustin Fuenma-
yor y Miguelito Quintero y para el caso de los ganaderos estaba Víctor Pérez
Gil, abuelo del cronista Manuel Pérez Gil.
Otra de las características especícas de Mene Grande es “lo que actual-
mente es la avenida principal, anteriormente era una calle de dos vías con un
paso de peatones protegido por unos tubos y guayas, que iba desde Niquitao
hasta la bomba, conocido como la bombacha” (Crespo, 2017
3
).
Así mismo para el caso de la asistencia médica, particularmente la de las
parturientas, las empresas petroleras traían comadronas especializadas que
se encargaban de asistir a las esposas de los trabajadores, y en los casos que
presentaban complicaciones eran trasladadas al dispensario o al hospital de la
estrella según fuera la gravedad del caso.
Otra de las características resaltantes de los campos era su modernidad
para la época, ya que contaba entre otras cosas con sistema eléctrico total-
mente subterráneo y alumbrado de las calles con faroles que se encontraban
en postes de granito, además de un muy eciente sistema de cloacas con bocas
de visita, agua potable y una ocina de campo ubicada en la casa contigua de
los que actualmente es la sede de la UNERMB, dicha ocina se encargaba de
solventar cualquier problemática que se le presentara a los trabajadores en sus
hogares, como plomería, o remplazo de bombillos entre otros.
Según los entrevistados toda la urbanidad de la localidad de Mene Grande
fue construida por la Shell, el primer hospital de la localidad con arquitectura
holandesa, la primera plaza localizada en la misma zona era mucho más pe-
queña que la actual, tenía un busto pequeño de nuestro libertador, existía un
mercado principal donde podía comprar todo el pueblo, localizado frente a
lo que es actualmente el almacén del lago, fue concebido con dos restaurantes
en cada extremo, en ese entonces no existía terminal, llegaban camionetas del
siete, beleto, el milagro, entre otros, posteriormente se construye el terminal
con la gestión de Blas Medina siendo todavía consejo municipal. También
existía el comisariato, ubicado en lo que es actualmente el petrolero, solo era
para empleados de las petroleras.
En el sector de las petroleras no funcionaban bares, esas zonas de toleran-
cia donde se encontraban los bares y “las mujeres de la vida” estaba ubicada
fuera del sector, pero la industria mantenía controlado con sanidad las mu-
jeres que ofrecían sus servicios en las casas de cita ubicadas en pueblo nuevo.
3 Idem
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4. San Pedro
Igualmente existía la zona rural, del Milagro, el Siete, Barua, Ceuta, San
Pedro fundada esta última en 1902, sus primeros habitantes penetraron en bal-
sa por el rio de San Pedro, se estacionaron a las orillas del torrente, en la boca
o cruces de los riachuelos, eran zonas muy selváticas y la madera producto de
dicha desforestación sirvió para construir casas en Miraores y San Timoteo.
El pueblo fue habitado desde el principio con pobladores prove-
nientes de la Rita, Margarita, Trujillo y El Empedrado estado Lara,
entre ellos encontramos a Isabel Valero, Liboria Sánchez, Augusto
Poopis, Juan Gutiérrez, Querales Aldana, Lorenzo Salazar, Santo
Materán, Laureano Zapata, Rafael Zamora, Malavé, Elizabeth
Gutiérrez, Carlos Valero, en poco tiempo llegaron a construir 20
viviendas cada uno con su propietario. Ahora bien, unos de los
principales atractivos que encontraron para residir en esta are área
geográca es la riqueza productiva del suelo, por lo selvático se en-
contraban muchos animales o carne de monte, chiguire, piropiro,
lapa, cachicamo, higuana, puerco de monte (Romero, 2015
4
).
Durante los primeros años de fundación de la localidad de San Pedro se
observó a través de las entrevistas realizadas un espíritu comunitario bien de-
nido para controlar un espacio geográco bastante inhóspito, en tal sentido
el apoyo entre los pobladores nos demuestra o ratica dicha organización a
lo interno de la comunidad “La actividad económica giraba entorna al pro-
ducto de la tierra, el trabajo se realizaba por parcelas en diferentes sectores
y le llamaban mano vuelta es decir se trabajaba de forma compartida unos a
otros cuatro 4 días por cuatro 4 días, es decir, tú me trabajas cuatro días y yo
te trabajado cuatro días y quedaba resuelto la labor” (Romero, 2015
5
).
Los primeros modelos de vivienda eran de barro y bahareque rodeadas de
sabanas y del río negro y el río San Pedro.
Como parte del andamiaje simbólico e identitario que fue deniendo la comu-
nidad encontramos que su nombre obedece al apóstol San Pedro por lo tanto es
una comunidad sumamente religiosa que en sus inicios veneraban al patrono con
gran júbilo y entusiasmo adornando toda la iglesia con ores, canticos, incluyendo
la procesión y adornos en las calles con bambalinas para celebrar dichas festividades.
4 Entrevista a Manuel Romero, San Pedro Municipio Baralt, 30 /10/15, edad 90 años, Hijo de
los primeros fundadores de la comunidad de San Pedro.
5 Idem
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En las celebraciones carnestolendas se disfrazaban hasta los ancianos para
celebrar en la pista del pueblo donde toda la comunidad conuía para ha-
cer de las estas momentos de alegría y regocijo para todos los involucrados.
Asimismo, durante la navidad realizaban un encuentro de todas las personas
de la comunidad en la pista para compartir y disfrutar entre los locales y los
viajeros de las estas decembrinas; un referente identitario de la comunidad
que pervive en la actualidad a pesar de pertenecer la pista a un club privado,
todavía conuyen los vecinos en n de año (Zamora Benítez, 2016
6
).
Con la llegada de las compañías petroleras se observaron varias trans-
formaciones en el sector, se construye el primer aeropuerto, además de unas
torres de transporte para la compañía que servía como camino a los habitan-
tes del sector que las llamaban catalinas. Mas sin embargo estas localidades
vivían de la pesca del rio, la siembra de yuca, plátano, topocho, maíz, sorgo,
igualmente la cría de chivos, cerdo y vacas (Romero, 2015
7
).
5. Educación
En este apartado la escuela Andrés Bello era la piloto y pionera del muni-
cipio inaugurada en 1939, sufrió dos incendios, en la década de los 90 y en el
2011, funcionaron también dos instituciones privadas, la parroquial pertene-
ciente a la diócesis de Cabimas inaugurada en 1951, y el liceo ABC, (asocia-
ción de bienestar y cultura) este último funcionando aproximadamente desde
nales de los años 50, esta institución en 1970 durante el primer gobierno de
Rafael Caldera fue nacionalizado y renombrado Liceo nacional Mene Gran-
de, miembros de la comunidad hicieron gestiones ante la Ocina Regional de
Educación para cambiar el nombre de la institución al del liceo Dr. Jaime Ruiz,
pero nalmente se decidió por el de Liceo Nacional Dr. Jesús María Portillo,
antes de los años 70 los estudiantes llegaban hasta el tercer año y de allí debían
emigrar a otros estados o al liceo público más cercano, que sería el Raúl Cuenca
en Ciudad Ojeda, a Cabimas en el Hermágoras Chávez o la técnica industrial,
(Granadillo, 2007) para poder trasladarse debían esperar las camionetas de Va-
lera que llegaban a lagunillas y de allí a estas localidades.
Para el caso de San Pedro tenemos que los inicios de la educación fue promo-
vido por sus mismos habitantes, siendo que la primera escuela funciono en la casa
6 Entrevista a María Clarisa Zamora Benítez, San Pedro Municipio Baralt, 22 /4/17, edad 68
años. Hija de los primeros pobladores de la comunidad de San Pedro.
7 Entrevista a Manuel Romero, San Pedro Municipio Baralt, 30 /10/15, edad 90 años, Hijo de
los primeros fundadores de la comunidad de San Pedro.
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o más especícamente debajo de un árbol de guácimo en la casa del señor Ángel
Romero, la que luego se mudó, a otro sitio mejor, una casa que estaba ubicada
en la calle 2 de un señor llamado Pablo Peña y la maestra fue la Señorita Alicia
Chirinos Brifor quien vivió en Campo los Andes, para esa época se consiguieron
unos banquitos para que los 20 niños que asistían se sentaran y pudieran recibir
conocimientos, entre ellos estaba Manuel Romero (Romero 2015
8
).
Con la nacionalización de la industria petrolera en 1976 terminan suce-
diendo una serie de transformaciones en la localidad, como la construcción de
la estructura actual del liceo Jesús María Portillo, la CANTV, la remodelación
del Zumaque así como la integración de las casas de los campos a la municipa-
lidad. Para los pobladores de la localidad el Cerro la Estrella y el Monumento
al Zumaque representan su sentir y orgullo como baraltenses, su tierra fue la
que cambió el rumbo económico de nuestro país ante el mundo, representa el
progreso, cambio de vida y mentalidad de una nación que para inicios de siglo
XX continuaba sumida en la ruralidad. Sin embargo Mene Grande ha dado
tanto y le falta tanto que todos los que tenemos la oportunidad de conocer y
estudiar dicho espacio nos percatamos que dada su importancia es muy poco
lo que los ejecutivos regionales y nacionales han invertido en desarrollo urba-
nístico, cultural, educativo y hasta tecnológico a una tierra que lo merece todo
por ser el Símbolo emblemático del siglo XX Venezolano.
Conclusiones
El municipio Baralt es sinónimo de cambio y progreso para la economía y
la historia de Venezuela a partir del siglo XX, son pocos los aportes teóricos e
históricos que se han hecho al respecto, buena parte de la memoria histórica
sigue sin ser rescatada.
A través de este proyecto que nació en el seno del centro de estudios histó-
ricos de la UNERMB, abordamos la reconstrucción de la comunidad de Mene
Grande y San Pedro en gran medida a partir de la explotación petrolera con la
intensión de crear en dichas comunidades un sentido de arraigo y apropiación
de su propia historia y de lo que dicho municipio signicó y signica para Vene-
zuela. Es decir, pasar de un país agroexportador a constituirnos en uno minero.
Valorar el papel desempeñado por las comunidades organizadas de la localidad
dando paso a la primera huelga de los obreros petroleros del país en 1936 en
busca de reivindicaciones laborales todo ello en Mene Grande. Grande y prós-
8 Idem
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pera generadora de cambios, de nuevas culturas mezcladas con la auctona,
diferentes formas de pensar y actuar que dieron pie a un andamiaje cultural y
simbólico que se vio desplegado en su quehacer cotidiano, gastronomía, reli-
gión, estas, arquitectura que fueron perviviendo en el tiempo y que hicieron
de este espacio inhóspito, un lugar de estancia, permanencia y apropiación.
Nuestra intención es seguir luchando como zulianos y allegados a dichas
localidades de rescatar y profundizar en el sentir identitario y regionalista de
las comunidades con su espacio y crear ese sentido de pertenencia y perma-
nencia en pro de conocerse y reconocerse en busca de procurar el bienestar
común y el crecimiento de dichas localidades.
Referencias
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Orales
Manuel Romero, realizada el 30 de octubre de 2015 en San Pedro, municipio
Baralt.
María Clarisa Zamora Benítez, realizada el 22 de abril de 2017, en San Pedro,
municipio Baralt.
Jaime Chávez, realizada el 22 y 23 de abril de 2017, en San Pedro, municipio
Baralt.
Ramón Crespo, realizada el 23 de abril de 2017 en Mene Grande, municipio
Baralt. Entrevista a Ramón Crespo, Mene Grande Municipio Baralt.