
La Casa Añú emerge como metáfora del ecosistema manglar
Ángel OROÑO GARCÍA
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Al ver, imaginar y nombrar las cosas por los nombres que le damos,
manifestamos una perspectiva determinada de enfocar, captar, re-
presentar, explicar y analizar la realidad de parte de nosotros, los
hablantes. De este modo las lenguas son puertas de entrada a las
cosmovisiones en cuanto perspectivas o enfoque sociales, de perci-
bir el mundo… (Lenkersdorf, 1998:14).
Inevitablemente es esa perspectiva particular de enfocar y entender el cos-
mos, lo que incide en el entendimiento de la cultura y la lengua añú, puesto
que tal como lo propone el mismo autor: “así como se enfoca el mundo, así
también los hombres lo ordenan en todos los aspectos: político, ideológico,
cultural, entre otros” (Lenkersdorf, 1998:17).
En una cultura donde se interpreta el cosmos como otro organismo vi-
viente, capaz de escuchar y comprender
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, se puede inferir que las ideas que
se surgen desde éste, así como también la relacionada con la identidad de
sus habitantes, no pueden ser explicadas como efectos aislados o separados
de dicho contexto. Dan Sperber escribe que existen signos que: “se hacen
simbólicos no en tanto que signican, sino en tanto que esta signicación es
motivada” (Sperber, 1978:29). En este sentido se crea un tipo de relación cós-
mica, donde tal y como se señalaba al comienzo de este trabajo, es el espacio
quien ejerce la fuerza de motivación para la creación de símbolos y partir de
allí organizar cognitivamente la experiencia vital.
En síntesis, el espacio es quien impulsa a crear sus propios nombres. Desig-
nados en la lengua materna de la cultura, que establecen una relación horizontal
signada como: naturaleza-ser humano-nombre motivado. En esta relación, la
vida, en su compleja e incierta extensión, puede interpretarse como una pro-
yección biológica multi-direccional en cuanto a que todo vive, todo se mueve y
todo se integra como seres naturalmente iguales entre sí (uintero Weir, 2007).
La casa es la representación colectiva del árbol, trasladada como metáfora,
cuyos inicios se originan en virtud de la analogía que los añú hacen entre el árbol
y la “cumbrera del mundo”. La casa es parte de una “reproducción analógica” de
la imagen que perciben los añú del manglar. Es su representación, como vivien-
da, lugar íntimo, cerrado y espacio para la convivencia cultural. Sin embargo,
no se trató de una analogía simple, ya que ese mismo mangle, antes fue semilla o
9 El “Animismo” es denido comúnmente como la creencia mediante la cual todos los objetos
en el mundo poseen vida propia. Todas las cosas poseen un alma, un espíritu que las impulsa
a moverse y existir. Se trata pues de la creencia de la animación de los objetos mediante una
fuerza sobrenatural e impersonal.