
Historia consular del Zulia: consideraciones para su estudio
Juan Carlos MORALES MANZUR
73
Maracaibo, en las últimas décadas del siglo XIX, prácticamente actuaba
aisladamente, sin ninguna relación con el resto del país. Este fenómeno se
debía a que las provincias coloniales que luego integraron el país no fueron
concebidas como una nación; por ello no se les comunicó entre sí y cada
una realizaba sus operaciones fundamentales de espaldas a las otras. Así se
las mantuvo en un alto grado de dependencia primario-exportadora que, al
iniciarse la República, no motivaba en mucho a la integración nacional.
4. Maracaibo, siglos XIX y XX: De la importancia de la ciudad-
puerto, a la explotación petrolera
Venezuela, a nales del siglo XIX y principios del XX, no tenía vías de
comunicación internas, dividiéndose el país en cuatro regiones: centro oc-
cidental, (antigua provincia de Caracas), occidental (Zulia, Andes y Bari-
nas); oriental (Sucre, Monagas, Anzoátegui, Nueva Esparta) y guayanesa.
La inexistencia de carreteras aislaba a ciudades y pueblos. Para principios del
siglo XX, Maracaibo, sin embargo, seguía teniendo una intensa actividad
económica que giraba en torno al intercambio comercial.
Para esta época, las casas comerciales extranjeras eran muy numerosas. La
norteamericana era la más prolíca (Enero-Junio 1910); la inglesa había casi
desparecido, quedaba la Botica Inglesa de los Cook y alguno que otro comer-
cio; los españoles trabajaban en negocios de menor importancia y los nego-
cios de tela al detal y quincallas estaban en manos de libaneses, sirios, hebreos
y marroquíes a quienes el pueblo llamaba “turcos”. Los curazoleños habían
decaído bastante en su situación comercial y existía para esa época una sola
casa comercial de origen curazoleño “La Casa Azul” de H. Da Costa Gómez,
una ferretería de mayor y detal (Lucas, 1998).
En cambio, los italianos guraron cualitativa y cuantitativamente; las casas
Fossi & Compañía y Oliva Riboli & Cía., desempeñaban un papel importante
en el comercio del café. Sin embargo, quienes dominaron por mucho tiempo
la economía de Maracaibo fueron las casas de comercio alemanas, como las
ya señaladas: Breuer Möller & Co., y Blohm & Co., a la cabeza; Beckman &
Co., van Diessel Rode & Co., y Gustavo Zinng. Esas casas comprendían desde
ferreterías, importadoras de alimentos y mercancías secas, hasta curtiembres,
cueros y pieles, telas, etc., pero todas compraban y vendían café. Además de las
casas de comercio extranjeras, existían comercios mayoristas en manos de crio-
llos ubicados en “La Marina”; entre ellos podemos mencionar a: Pérez Conde,
Juan E. París, Numa P. León, Molina & Co., y otros (Lucas, 1998).