Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 6 N° 11 / Enero-Junio 2018, pp. 158-182
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
* MSc. en Geografía mención Docencia. Lcdo. en Educación mención Geografía LUZ. Estu-
diante del Doctorado en Educación UNERMB. Docente-Investigador de la Universidad de
Zulia – Núcleo Costa Oriental del Lago (LUZ-COL). Coordinador de Control de Estudios
en Educación Media General MPPPE. Adscrito al Centro de Estudios Geográcos. Auxiliar y
Asistente de Investigación en programas y proyectos CONDES-LUZ. Formador de recursos
humanos, tutor y jurado de tesis en pre y postgrado LUZ.
** MSc. Geografía mención Docencia. Lcda. Educación mención Ciencias Sociales LUZ. Docente
Jubilada e Investigada de la Universidad del Zulia (LUZ). Adscrita al Centro de Estudios Geo-
grácos. Responsable y co-investigadora de programas y proyectos CONDES-LUZ. Formadora
de recursos humanos, tutora y jurado de tesis en pre y postgrado LUZ. Miembro: Asociación
Venezolana para el Avance de la Ciencia (Capítulo Zulia) y Asociación de Profesores de LUZ.
Recibido: 20/09/2017
Aceptado: 10/11/2017
Relación teoría y práctica en la generación de
conocimiento y aprendizaje de la geografía:
una aproximación epistemológica
Eric ANCIANIS*, Aura SAYAGO**, Kati MONTIEL*** y María
ÁVILA****
Universidad del Zulia
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
eric.ancianis@hotmail.com
Resumen
El presente artículo plantea una revisión bibliográca enfocada en analizar la relación teo-
ría y práctica en la generación de conocimiento geográco socio-espacial, en el contexto
universitario. El mismo, se estructuró en tres nociones: teórica, práctica y geográca - epis-
témica. Del análisis realizado se destaca que, para la geografía, la teoría es un pensamiento
abstracto, desprendido de la realidad e interés de la sociedad en relación a los problemas a
resolver y, la práctica, es un sistema de acciones a través del cual se altera el curso de los acon-
tecimientos de la realidad, en función del deseo de proponer soluciones a problemas socio-
espaciales. Finalmente, se concluye que la geografía tiene como objeto el reconocimiento
del espacio, por tanto, es una ciencia social de relaciones, análisis, síntesis e interpretación,
desde la geohistoria. Por ello, el aprendizaje debe apoyarse en la generación de constructos
contextualizados que permitan reexionar y explicar la vinculación sociedad-naturaleza.
Palabras clave: Teoría, Práctica, Geografía.
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Eric ANCIANIS, Aura SAYAGO, Kati MONTIEL, María ÁVILA
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eory and practice relation in the generation of knowledge And learning
om geography: an epistemological approach
Abstract
is article presents a bibliographic review focused on analyzing the theory and practice
relationship in the generation of socio-spatial geographic knowledge, in the college con-
text. e article was structured in three notions: theoretical, practical and geographical
- epistemic. From the analysis carried out, it is emphasized that, for geography, the theory
is an abstract thought, detached from the reality and interest of society in relation to the
problems to be solved and, the practice, is a system of actions through which it is altered
the course of events of reality, based on the desire to propose solutions to socio-spatial pro-
blems. Finally, it is concluded that geography has as object the recognition of space; the-
refore, it is a social science of relations, analysis, synthesis and interpretation, from geohis-
tory. erefore, learning must be based on the generation of contextualized constructs that
allow reection and explanation of the relationship between society and nature.
Keywords:eory, Practice, Geography.
Introducción
En este estudio se maniesta la importancia que adquiere la relación teo-
ría y práctica, en la generación de conocimiento y el aprendizaje de la geogra-
fía socio-espacial, especícamente, en la educación universitaria venezolana.
En lo que respecta, a este ámbito educativo, la nombrada relación constituye
dos realidades autónomas que permiten transmitir conocimientos signica-
tivos que podrían complementarse mutuamente. Sin embargo, el autor Ál-
varez (2012), plantea que la teoría y la práctica con frecuencia se ignoran,
siendo este uno de los problemas latentes en el proceso de aprendizaje, el cual
requiere de esta relación para comprender la realidad en sus múltiples facetas.
Para la geografía, por ejemplo, esta multiplicidad de facetas es propia del vín-
culo sociedad-naturaleza, el cual presenta interacciones y una heterogeneidad en-
tre los elementos físicos y actores que intervienes en colectividad. Por ello, la disci-
*** Dra. en Ciencias Geográcas, UH. MSc. en Geología, LUZ. Licda. en Educación, Área Geo-
grafía, LUZ. Docente-investigadora Titular de la Universidad de Zulia (LUZ) - Centro de
Estudios Geográcos (CEG). Investigadora y coordinadora responsable de la línea de investi-
gación Geodinámica Ambiental y Riesgos Naturales, CEG-LUZ. Investigadora responsable y
co-investigadora de diversos programas y proyectos de investigación CONDES-LUZ. Forma-
dora de recursos humanos (tutorías de tesis de pre, posgrado y prácticas profesionales).
****Economista. Lcda. Educación mención Ciencias Sociales, área Geografía. Estudiante del post-
grado en Educación Superior UNERMB. Docente adscrita al programa Educación Proyecto
Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt (UNERMB) y
de Educación Media por horas para el MPPPE, área Geografía, Historia y Ciudadanía. Vocero
Institucional Araguaney del magisterio del MPPPE. Jefe de la Unidad de Gestión Académica y
Acreditables de los Programas Nacionales de Formación UNERMB.
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plina geográca es una ciencia de síntesis que busca explicar cómo las sociedades,
pueblos o civilizaciones, han alterado el espacio natural ocupándolo para su pro-
vecho, necesaria conservación y reproducción en condiciones históricas dadas.
Desde esta perspectiva, en opinión de la Universidad Pedagógica Experimen-
tal Libertador (UPEL, 2011), el abordaje del contexto geográco evidencia en los
procesos de aprendizaje un conjunto de elementos naturales, sociales y culturales
necesarios para generar los saberes de cada aprendiz; esto se debe a que cada uno
de los elementos propicia el desarrollo individual o colectivo, en la reconstrucción
del medio que lo rodea, para la resolución de sus problemas a nivel local, regional,
nacional e incluso global, en sus variados y múltiples aspectos socio-espaciales.
Ante un aspecto tan complejo, como es el estudio del contexto socio-es-
pacial, su análisis demanda dar respuesta a las interrogantes, a saber: ¿Cómo
conocer la realidad desde la teoría?; ¿Serán las generalizaciones teóricas útiles
para la práctica o será la práctica generadora de generalizaciones teóricas?
Al respecto, Klimovsky (1997:170) y Clemente (2007:28) respectivamente,
exponen la diferencia entre teoría y práctica:
La teoría sería un pensamiento abstracto, desgajado de la realidad
y de los intereses inmediatos que tiene la sociedad en relación con
los problemas que debe resolver. La práctica, en cambio, sería un
sistema de acciones mediante las cueles se altera el curso de los
acontecimientos o la estructura de la realidad, en función de inte-
reses y del deseo, de resolver los problemas inmediatos. “La teoría
constituye un conjunto de leyes, enunciados e hipótesis que con-
guran un corpus de conocimiento cientíco, sistematizado y or-
ganizado, que permite derivar a partir de estos fundamentos reglas
de actuación… se puede entender la práctica como una praxis que
implica conocimiento para determinados nes.
Con estos planteamientos, se puede demostrar que tan nocivo resulta el
aprendizaje basado en conocimientos eminentemente teóricos como predo-
minantemente prácticos, puesto que ambas nociones tienes igual signicati-
vidad a la hora de generar conocimiento y lograr el aprendizaje. Por lo tanto,
uno de los desafíos es concretar esa relación, a n de obtener la vinculación
entre el conocimiento conceptual y procedimental apoyado en la ciencia geo-
gráca. Ante este desafío, profesores y estudiantes universitarios deben capa-
citarse para la acción, abordando y comprendiendo la realidad que los rodea,
mediante la representación de fenómenos reales, para identicar niveles de
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explicación de nociones y conceptos del hecho geográco, asumiendo postu-
ras críticas que conduzcan a expresar ideas claras y concretas en la solución de
los problemas del entorno socio-espacial.
Sin embargo, alcanzar esta idea es una tarea algo ardua que, en muchos ca-
sos, sólo se consigue de manera parcial. De hecho, según Rugarcía (1996), uno
de los cuestionamientos que, con frecuencia y desde distintos ámbitos, recibe la
educación universitaria es que los egresados tienes una fuerte formación teórica,
como consecuencia del afán por alcanzar la excelencia y desarrollo conceptual-
cientíco, aunque presentan dicultades al momento de llevarlos a la práctica.
En dicha situación, es signicativo producir cambios en el aprendizaje de
la geografía. Por ello, este artículo muestra aquellos aspectos teórico y prácti-
cos que orientan la adquisición y generación de conocimiento, en función de
las necesidades y el desempeño de los roles personales, sociales y laborales, a
los que aboca la sociedad. Asimismo, propone insumos válidos para el apren-
dizaje abstracto, en situaciones concretas; es decir, manejando enfoques y
métodos que faciliten la articulación de la teoría con la práctica.
Lo planteado, conlleva a que en los sucesivos apartados los autores pro-
fundicen su análisis sobre la relación teoría y práctica en la generación de
conocimiento y el aprendizaje de la geografía socio-espacial en el contexto
de la educación universitaria; para ello, se enfoca en tres acciones especícas:
i) indagar el concepto, función y valor de la teoría y la práctica, ii) denir la
concepción geográca y el carácter epistemológico para la acción, y iii) des-
cribir el aspecto operativo conducente a la vinculación teoría y práctica, en la
generación del conocimiento y el aprendizaje de la geografía.
Estas acciones, se centran, metodológicamente, en la técnica de la revi-
sión bibliográca descriptiva, con intenciones explicativas y operacionales.
La cual les proporciona a los autores una revisión sobre conceptos, nociones
y principios útiles en el área objeto de estudio. Este tipo de revisión biblio-
gráca, según Merino (2011), es de gran utilidad en la enseñanza y de interés
para los investigadores de las áreas de conocimiento anes, sobre todo por-
que permite estar al día con aspectos generales de interés.
Se precisa que esta revisión bibliográca adopta intensiones explicativas,
dado que a partir de los planteamientos que se exponen, los autores presentan
aclaratorias que van más allá de decir cómo son las cosas, pues su análisis ofre-
ce explicaciones descriptivas de los datos obtenidos de la consulta de fuentes
documentales primarias y secundarias, de libros, revistas cientícas, compi-
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laciones y resúmenes, relacionados al tema objeto de estudio. Por otra parte,
se considera operativa ya que se trata de generar o adoptar parámetros que
conduzcan al descubrimiento y vinculación entre teoría y práctica.
Aunado a lo anterior, para el desarrollo de este artículo se plantean tres
nociones conceptuales, a saber: teórica, práctica y geográca-epistémica; las
cuales se despliegan a través de una secuencia de citas y enunciados descripti-
vos, explicativos y operativos, dando forma a un cuerpo sistetico de prin-
cipios que fundamentan y operacionalizan lo que se propone.
1. Noción teoría, práctica y geográca – epistémica que fundamen-
tan la generación de conocimiento y el aprendizaje de la geografía
Tal y como se ha planteado en la parte introductoria del artículo, este pri-
mer apartado presenta la revisión bibliográca y el respectivo análisis de las
nociones conceptuales: teórica, práctica y geográca-epistémica, las cuales
no son más que categorías de análisis que los autores presentan haciendo uso
de una secuencia de citas y enunciados descriptivos, explicativos y operativos.
1.1. Noción Teórica
Esta primera noción, tiene como preámbulo describir el término teoría
desde las diversas dimensiones de análisis que contemporáneamente se han
generado. En este sentido, se presentan dos deniciones del Diccionario En-
ciclopédico Ilustrado de la Lengua Española: Larousse, en diferentes fechas
de edición: 1. Teoría, “conocimiento especulativo puramente racional, inde-
pendiente de toda aplicación. Serie de leyes que sirven para relacionar un or-
den de fenómenos. Hipótesis cuya consecuencia se aplica a toda una ciencia
(1954:614); y 2. Teoría, “conocimiento especulativo, idea, independiente de
toda aplicación. Conjunto de teoremas y leyes organizados sistemáticamen-
te, sometido a una vericación experimental, y encaminados a establecer la
veracidad de un sistema cientíco” (2009:973).
Atendiendo a estos conceptos, se observa que las interpretaciones están
referidas, por una parte, al “conocimiento teórico” como contenido de un
determinado tema, que incluye un conjunto de ideas, conceptos, clasicación
o principios y, por la otra, a una “teoría” como un cuerpo relacionado de co-
nocimientos y leyes que explican el comportamiento de fenómenos de cierta
naturaleza. Al respecto, Bunge (1983:419) sostiene que “las teorías cientí-
cas tratan de modelos ideales que se suponen representan, de modo más o
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menos simbólico y con alguna aproximación, ciertos aspectos de los sistemas
reales, y jamás todos sus aspectos.
Del mismo modo, Kerlinger (1975:09) toma la acepción de teoría como
un conjunto de constructos, deniciones y proposiciones relacionadas entre
sí que presentan un punto de vista sistemático de fenómenos especicando
relaciones entre variables, con el objeto de explicar y predecir los fenóme-
nos. Dentro de las diferentes interpretaciones del término teoría Klimovsky
(1997:157) la describe como “un conjunto de hipótesis mantenidas simultá-
neamente”. Sin embargo, procura dos acepciones: conjunto de hipótesis en
apertura de una investigación y “conjunto de todas las hipótesis formadas por
las hipótesis de partida y las que se puedan deducir de ellas.
En resumen, se puede aseverar que entre los componentes de una teoría se
encuentran términos teóricos observacionales, hipótesis, leyes y hechos abs-
tractos-concretos. Para la construcción de teorías intervienen aspectos intrín-
secos y extrínsecos. En el primero, está el sistema de problemas que se desean
resolver, el tipo de explicación que se espera alcanzar y el dominio de validez y,
en el segundo, la postura, el enfoque y la formación en herramientas, métodos
y técnicas, así como el conocimiento en el marco de la ciencia correspondiente.
En geografía, y luego de la gran euforia neopositivista surgida en la década
de los setenta y ochenta, la construcción de teorías, parte de los intereses en
función de las necesidades conceptuales y de teorías elaboradas en distintas
ramas de la Ciencia. En este sentido, también se produce un cambio, en es-
pecial desde el advenimiento de la teoría crítica que toma en cuenta lo histó-
rico/social y se opone a la teoría tradicional. En relación a esta, Horkheimer
(1990) citado por Ferrater (1994:3477) formula que:
la teoría critica presupone que los enunciados-elaborados por derivación
lógica de enunciados - deben ser comprobados por los hechos y aspi-
raciones, asimismo, al conocimiento abstracto y objetivo. Comprende
varios tipos de teorías que abarcan el empirismo, el racionalismo, entre
otras extendidas de las ciencias naturales a las sociales. En el espíritu de la
teoría critica no hay sólo un cambio de objetos, sino también de sujetos.
Estos sujetos son individuos reales que están relacionados entre sí, sien-
do miembros de una clase y en conicto con otras. Sin embargo, Ferrater
(1994:3478), plantea que “no es propiamente, teoría, pero ello equivaldría, a
olvidar dos cosas: una es que la teoría critica no es arbitraría y azarosa; otra que
la teoría crítica es constructiva. El mencionado autor explica el por qué es más
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racional que la teoría tradicional, ya que, se muestra como simplemente especu-
lativa y hasta subjetiva; indica al mismo tiempo que este pensamiento construc-
tivo no consiste en la formulación de hipótesis oportunamente vericables. En
denitiva, señala que, en lo que toca a la estructura lógica, la teoría crítica no es
distinta de la tradicional. Todo ello, parece dar a entender que la teoría crítica se
constituye justamente en una vinculación dialéctica con la tradicional.
Esta teoría, presenta anidad en el campo geográco, en especial con la
llamada geografía radical, corriente de la Geografía Humana, la cual, para
el análisis geográco se apoya en la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt.
Esta teoría crítica, surgió en respuesta a la tendencia neopositivista dentro
de la geografía y suele situar su origen junto a otras corrientes, tales como:
Geografía Cultural, Geografía de la Percepción y Geografía Social, Geogra-
fía Geohistórica. Esta última, se centra en estudios que relacionan la sociedad
y el territorio, interesándose en: ¿Cómo la sociedad afecta a los factores geo-
grácos? y ¿Cómo estos interactúan con la sociedad?
Aunado a lo anterior, se tiene la perspectiva dialéctica de la realidad que
de acuerdo con Urrutia (1988:66) alude al proceso de abstracción y con-
creción como condición precedente para la construcción de teorías. Cabe
destacar que el proceso radica en descomponer el objeto de estudio en los
componentes contextuales del hecho social. Es por ello que en mencionado
autor plantea que “el conocimiento cientíco es siempre una reconstrucción
de la realidad en nuestra mente, que supone una concreción o integración de
los elementos abstraídos o separados analíticamente”.
Al respecto, Padrón (2013a) arma la existencia de esta dualidad concep-
tual entrañada en la noción de epistemología: quien estudia el conocimiento,
o sea, presuponiendo un determinado objeto para la epistemología, y que el
tipo de conocimiento que estudia es aquel llamado cientíco, es decir, pre-
suponiendo uno entre varios tipos posibles de conocimiento. Dentro de este
marco, siguiendo las líneas del citado autor, el conocimiento de tipo cientí-
co ubicado dentro de las ciencias cognitivas, es entendido como un sistema
reticular mental y representacional, que describe y explica el mundo percep-
tible en términos abstractos y generalizadores que pueden tener otros grados
y sentidos de adecuación al mundo real al cual personalizan.
En este contexto argumental y con apoyo de Padrón (2013a), se asume la
conjetura que el conocimiento del tipo cientíco, es el mismo conocimiento
del tipo ordinario o común, puesto que el primero es evolución perfecciona-
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da del segundo y, ambos se diferencian por ciertos tipos de conocimientos
particulares, conables y dotados de altos niveles de abarque, socialización,
sistematización y fundamentación teórica.
Estos niveles, son de gran valor para que el conocimiento sea de carácter
práctico y de tipo cientíco, ya que cumple con esos criterios que permiten
escapar de las consciencias individuales, ubicando el conocimiento en las es-
feras compartidas de amplia colectividad, puesto que mientras más grande
sea el impacto de un sistema de conocimiento sobre colectividades, más so-
cializado será dicho sistema y si éste cumple con las condiciones de sistema-
tización y fundamentación teórica, entonces más cientíco será el sistema.
En lo referente a las corrientes conductistas, críticas y humanísticas, éstas des-
confían de especulaciones teórica rígida, si bien se valen de teorías que existen en
campos especícos del saber y que se basan en su propia existencia, tales como
las inherentes a posturas fenomenológicas. El empleo de estas se realiza con el
objeto de fundamentar aseveraciones o conducir la búsqueda de datos. Por con-
siguiente, la noción teórica cumple una función dentro del estudio de los hechos
geográcos. Entre las destacadas por Santarelli y Campos (2000) están:
1. Es útil para sistematizar los conocimientos sobre aspectos del espacio
geográco y los principales problemas que lo afectan.
2. Su trabajo es unicar y organizar las idas y elementos conceptuales
mediante relaciones lógicas.
3. Permite descubrir las relaciones y procesos que no es posible observar
sin un marco referencial.
4. Facilita explicar y contrastar los hechos geográcos, haciendo refe-
rencia a las causas y efectos de cómo ocurren los fenómenos y su ex-
tensión desde el punto de vista espacial y conceptual.
5. Ofrece el modelo ideal de situaciones concretas puesto que es una
representación simbólica de ciertos aspectos del sistema real.
6. Incrementa el conocimiento cientíco que permite construir el mar-
co para comprender la multiplicidad y diversidad de circunstancias
que rodean el hecho geográco objeto de estudio.
Partiendo de estos supuestos, se podría armar que la teoría como función:
orienta la búsqueda y organización de datos o hechos geográcos, para descu-
brir las relaciones de un problema con las teorías ya existentes; evita abordar
temáticas que, dado el estado del conocimiento, ya han sido investigadas o ca-
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recen de importancia cientíca; guía la selección de los factores y variables que
serán estudiadas en una investigación y previene posibles factores de confusión
o variables extrañas que potencialmente podrían generar sesgos no deseados.
El análisis expuesto, demuestra el signicado, aporte y valor que adquiere la
noción teórica para identicar, interpretar y resolver conictos socio-espaciales,
cada vez más numerosos, cuya complejidad se acrecienta como consecuencia del
vínculo hombre-medio, bajo una organización y diferenciación de las formas
económicas, políticas, culturales, sociales, ideológicas, entre otras formas que sólo
se complementan mediante la práctica, la cual conduce a la reexión, explicación
y contrastación de las relaciones de los hombres entre sí, y de éstos con el espacio
geográco donde residen en sociedad. Por ello, a continuación, se expone la na-
ción práctica, a n de reforzar los planteamientos indicados hasta el momento.
1.2. Noción Práctica
El término práctica, es interpretado desde distintas ópticas, siendo oportu-
no denir el alcance y relevancia que tiene en la generación de conocimiento
y el aprendizaje de la geografía social, considerando las numerosas funciones
que pueda desempeñar dentro de su campo de acción. En este sentido, Ferrater
(1994:2867), sostiene que desde los griegos se reconoce la existencia de dife-
rentes saberes: “según Aristóteles el saber teórico y el saber práctico…el primero
tiene por objeto el conocimiento, el segundo tiene por objeto la acción.
Asimismo, el Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Españo-
la: Larousse (2009:820), describe el término “Práctica (lat. Tardío practicare,
del gr. praktiké, ciencia práctica). Realización de una actividad de forma con-
tinuada, siguiendo unas pautas o reglas. Aplicación de los conocimientos ad-
quiridos, especialmente la que hacen los estudiantes bajo la dirección de un
profesor”. También, la práctica es un concepto con varios usos y signicados,
es decir, la acción que se desarrolla con la aplicación de ciertos conocimien-
tos. Por ejemplo: “tengo los conocimientos teóricos necesarios, pero aún no
he logrado llevarlos a la práctica con éxito.
Por otra parte, Pérez y Gardey (2010), argumenta que cuando la práctica
se aplica a una cosa, este adjetivo hace alusión a una gran utilidad. En este
caso, existe una mayor subjetividad, dado que la practicidad de un objeto está
ligada a las necesidades del usuario. Es así como en algunos casos la práctica
suele permitir que se resuelva un problema con facilidad; además, puede ser
el ejercicio que se realiza de acuerdo a reglas y sujeto a una dirección, para que
los practicantes mejoren el desempeño.
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Dentro de este marco, siguiendo Pérez y Gardey (2010), es signicativo
armar que toda disciplina creada por el hombre se beneciada por la prácti-
ca. Puesto que no se trata de la constante repetición de un ejercicio sin rum-
bo alguno, sino de un entrenamiento desarrollado a consciencia, con cierto
grado de organización y perseverancia para no dejarse vencer por los fracasos.
Por lo tanto, mediante la práctica, se refuerza lo aprendido y se descubren
nuevas nociones, conceptos o principios, algunos de los cuales pueden resul-
tar reveladores, imposibles de hallar a través del estudio de la teoría.
En el proceso de aprendizaje el término en palabras de Santarelli y Campos
(2002:88), “puede entenderse como lo contrario a la teoría, es decir lo estrecha-
mente vinculado a la realidad. Es como la aplicación de contenidos teóricos en
situaciones concretas, que se materializan en el terreno mediante la resolución
de ejercitaciones. La práctica suele usarse para denominar el proceso, por el
cual una teoría pasa a formar parte de la experiencia vivida, apareciendo como
una etapa en la construcción de conocimientos válidos. A diferencia de la teo-
ría, que es desarrollada en las aulas y se focaliza en la abstracción intelectual,
la práctica se hace presente cuando las ideas son experimentadas en el mundo
físico, para continuar con una contemplación reexiva de sus resultados.
Asimismo, la práctica es un proceso clave en la generación de conocimien-
to y el aprendizaje de la geografía, orientada hacia la acción. Esta forma de
entender la práctica requiere inmersión reexiva en la situación problema y
la realización de un plan que contemple etapas de abordaje; así la habilidad
lleva implícita la condición: formar para saber hacer. La puesta en marcha del
saber hacer por medio de la práctica, no es tarea fácil pues las condiciones
de realización exigen: 1). Dominio de un enfoque o basamento teórico-me-
todológico; 2). Presencia de un propósito a n de alcanzarlo; 3). Uso de he-
rramientas, métodos y técnicas; 4). Diseño de instrumentos; 5). Desarrollo
de plan operativo vinculante; 6). Capacidad para la aplicación, explicación y
reexión de situaciones dadas; entre otros.
En denitiva, los argumentos expuesto hasta ahora, demuestran el valor
de la práctica, ya que a partir de los resultados se puede estimar el logro e in-
ternalización de los aspectos teóricos involucrados en el tema, así como tam-
bién, los cambios de actitudes, aptitudes, destrezas, habilidades y capacidades
que la experiencia compartida les complementa para accionar el saber en el
campo investigativo, mediante el aporte de la noción geográca-epistémica
que se presenta en el siguiente apartado.
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1.3. Noción Geográca – Epistémica
Para denir este término es conveniente remitirse a su origen en la Edad
Antigua, cuando los griegos realizaron sus primeros aportes, en especial la
invención del vocablo geografía cuyo signicado etimológico deriva de Geo
(tierra) y Graphos (describir); personajes como ales de Mileto, Heródoto,
Hiparco de Nicea, Eratóstenes, Estabón y Ptolomeo, contribuyeron notable-
mente al inicio de este saber ya que realizaron un cálculo casi exacto de la
circunferencia terrestre, describiendo la mecánica de los eclipses, inventando
las coordenadas geográcas, entre otros estudios. Desde entonces y hasta la
edad moderna la geografía fue meramente descriptiva considerando varios
aportes, a partir de los viajes de exploración en el Siglo XV.
Fue durante la edad contemporánea cuando la geografía adquiere un nuevo pa-
pel, sin dejar de ser descriptiva se interesa por el análisis y explicación de las causas,
procesos y efectos de los fenómenos naturales y las consecuencias con los seres hu-
manos. Es así como esta disciplina ha evolucionado a través del tiempo, convirtién-
dose hoy en una ciencia de índole social permitiendo que su conceptualización haya
cambiado, es decir, ella explica las relaciones del hombre con su medio y como éste
inuye o es inuido por los agentes que integran el espacio geográco.
Al respecto, Santos (1984:700), reere que “el espacio geográco no es,
pues como en las deniciones clásicas de la geografía, el resultado de la in-
teracción entre el hombre y la naturaleza bruta, ni tampoco una amalgama
formada por la sociedad actual y el medio ambiente”. Este espacio geográco,
al que reere el autor ha sido el punto de encuentro y observación de estudio-
sos, quienes han creado a partir de las actuales clasicaciones de la geografía,
una disciplina que utiliza principios metodológicos para la transformación
de la sociedad, a n de creando alternativas de cambio social.
Es allí donde se origina la geografía social, como la interrelación de los factores
geográcos que atañen directamente a grupos humanos y a los principios geográ-
cos, tomando en consideración la escala como punto de referencia. Es por esto
que, la geografía se expresa como una disciplina que busca la descripción, análisis,
síntesis e interpretación de los elementos del contexto socio-espacial.
Dicho entorno social y espacial es denido por García, et al. (2009),
como “un laboratorio donde se pueden estudiar los procesos geoespaciales
e históricos y de este modo, estar en condiciones de comprenderlo más fácil-
mente cuando se enfrente con ellos en un contexto más amplio o más com-
plejo. Estos autores enuncian que se trata de hacer una geografía social que
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tenga signicado sobre la base de una concepción que parta del aprendizaje
integral, holístico y de proceso, conducente al desarrollo de destrezas para la
observación directa, cuya práctica se concreta mediante trabajos de campo,
asumiendo el contexto como producto social, partiendo de la relación hom-
bre-medio, favoreciendo la generación de conocimiento, dando prioridad a la
realidad geográca consolidando los aprendizajes que, inducen a la reexión
del espacio, dejando atrás conceptos abstractos que no permiten construir
teorías propias del medio, donde se desenvuelve el hombre en sociedad.
En la búsqueda de una geografía socio-espacial vista desde esta perspecti-
va, se originó la geohistoria, siendo ejercida en Venezuela por el investigador
Tovar (1996), que, en busca de una teoría propia capaz de explicar la realidad
espacial, establece el carácter de la geografía como ciencia encargada de explica
la organización diferenciada del espacio estructurado por los hombres dentro
de condiciones históricas dadas. Por lo tanto, un análisis geohistórico exige la
combinación de resultados que en un momento determinado devienen de las
opciones humanas y determinaciones reales de la naturaleza y detecta en cada
época histórica el juego peculiar de opciones humanas y azares naturales.
Este autor le endosa a la geografía un papel de vanguardia en el estudio
de los fenómenos sociales que se presenta en el contexto especial, haciendo
de esta una ciencia de síntesis, análisis y relaciones de esos acontecimientos,
atendiendo a la inuencia que genera el estilo de vida del grupo humano. Se
trata entonces de concebir el espacio desde un punto de vista social, donde lo
geohistórico conduce al análisis objetivo, teniendo en cuenta que la realidad
es compleja, heterogénea y multivariable, pero que necesita de la contribu-
ción de un contingente humano con sentido de pertenencia.
Por lo tanto, en los estudios geográcos, la geohistoria, siguiendo las lí-
neas de Tovar (1996) es una ciencia que se encarga de diagnosticar pero que
supone compromiso, es el a la condición de la sociedad como la solidaridad
del grupo humano con su territorio, así como la nación una comunidad sóli-
da, históricamente formada con lengua, territorio, vida económica, reejada
en la comunidad, en su cultura. Esta concepción geográca, se apoya básica-
mente en tres herramientas metodológicas esenciales como son: el diagnósti-
co de comunidad, el método de conjuntos y la cartografía conceptual.
En cuanto al carácter epistemológico, tanto la geografía como la geohistoria
se apoyan en la tesis neopositivista del empirismo, donde todo conocimiento se
genera a partir del contacto de los sentidos con la realidad. Al respecto, Padrón
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(2013c) arma que un punto clave para el empirismo es que el contacto prin-
cipal del subsistema sensorial con el entorno físico es el mecanismo que genera
el dato con mayor valor para la producción del conocimiento y es ese el que
resulta más creíble, conable y legitimo a la hora de entender el entorno físico.
Se puede armar entonces, que el método que utiliza el empirismo para la ge-
neración de conocimiento es la inducción, es decir, extraer a partir de determina-
das observaciones o experiencias particulares el principio general que en ellas está
implícito. Para el empirista los objetos de investigación deben ser perceptibles
bien sea por la vía del subsistema de la captación de sus sentidos o por la vía del
subsistema afectivo, empatía, sexto sentido, entre otros, utilizando instrumentos
de investigación de carácter material, tangible, incluyendo las historias de vida,
diarios y bitácoras, guías de entrevista y los cuestionarios no estructurados.
En base a lo expuesto, se identican dos tipos de empirismo: el realista y el
idealista. El primero, abarca un lenguaje de frecuencias: aritmético, probabilís-
tico, capaz de expresar regularidades (leyes) y segundo, contempla el lenguaje
de frecuencias: repeticiones de eventos y de cosas (bitácoras, diarios, apuntes,
biografías, relatos, historias de vida). Por lo tanto, el estudio espacial se puede
orientar con ambas tendencias puesto que toma en cuenta historias y vivencias
de un contexto determinado bajo un espacio y tiempo dado, pero también, a
través de la aplicación de instrumentos que se valen de un lenguaje matetico,
para expresar, evaluar y generar conocimiento cientíco desde el aprendizaje.
Ahora bien, para la generación de este conocimiento geográco, el inves-
tigador transita en el marco de un estilo de pensamiento. Al respecto, Padrón
(2013d), propone tres estilos principales: el sensorial (inductivo-concreto),
basado en los sentidos y la evidencia directa, el intuitivo (introspectivo-vi-
vencial), apoyado en sus intuiciones e introspecciones subjetivas y el racional
(deductivo-abstracto), el cual se basa en el razonamiento encadenado para
contrastar con la realidad. En este caso particular, el estilo de pensamiento
que rige a los empiristas es el inductivo concreto, donde el factor cognitivo
predominante es la percepción sensorial, así como los mecanismos de consta-
tación fáctica y donde todas sus acciones se orientan al mundo circundante,
construyendo mediante generalizaciones los casos concretos, se caracterizan
por ser prácticos y observadores acuciosos y tienden a la ejecución técnica.
Con estas armaciones, se puede aseverar que el enfoque epistemológico
propicio para abordar el espacio en función de sus relaciones e intereses es el
empirista-inductivo, el cual concibe como producto del conocimiento cien-
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co patrones de regularidad, a partir de los cuales, se explican las interdepen-
dencias entre clases de eventos fácticos, tanto la vía de acceso al conocimiento
como los mecanismos para su producción-validación. Es por esto que, no pue-
den ser otros que los sentidos, principios de la geografía (observación, localiza-
ción, distribución, comparación, análisis y síntesis) y la geohistoria (desde sus
herramientas), quienes se valen de la inducción para la búsqueda del conoci-
miento, mediante la instrumentación, tratamiento y representación.
En conclusión, la noción teórica y práctica, apoyadas en la concepción geográ-
ca, tienen un valor intrínseco, cuando se pone énfasis sólo en el desarrollo de una de
estas nociones y no en la vinculación de ambas donde los resultados son distintos a
los esperados. Una inquietud constante es, entonces, ¿Cómo crear esta simbiosis en
la generación de conocimiento y el aprendizaje de la geografía social? Ahora bien,
para dar cumplimiento a esta interrogante, se presenta el siguiente apartado.
2. Relación teoría y práctica en la generación de conocimiento y
aprendizaje de la geografía
En la actualidad, el aprendizaje de la geografía, busca garantizar un estu-
diante capacitado para enfrentar los problemas del entorno donde se desarro-
llan los hechos geográcos, a n de producir los conocimientos pertinentes
y las posibles alternativas de solución a los acontecimientos que se presentan
en el contexto socio-natural, donde este se desenvuelve en sociedad. Por con-
siguiente, una de las vías para hacer efectiva esta aspiración, es concretar el
nexo teoría y práctica, por su fuerte potencial como medio para formar un
ciudadano capaz de aplicar los conocimientos geográcos aprendidos, con
la intensión de transformar la realidad espacial y mejorar su calidad de vida.
Uno de los caminos para conseguir dicha intención está signado por vacila-
ciones, marchas, contramarchas y debates sobre los mecanismos adecuados para
instrumentarlo. Es por ello que, una de las maneras de alcanzar la relación teoría
y práctica, es con la selección de enfoques o corrientes epistémicas que conduzca
a la acción. Al respecto, es interesante la reexión que hace Rugarcía (1996:131),
donde plantea que: “La manera más ecaz de conectar la teoría con la práctica, o
bien de conectar la formación universitaria con la profesión es por medio de las
habilidades de razonamiento. El desarrollo de habilidades de razonamiento es el
eslabón perdido en el proceso de aprendizaje de cualquier disciplina; por consi-
guiente, la acción curricular en las universidades debe poner los ojos más en los
procedimientos que conducen a tal n, que en los contenidos teticos.
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Actualmente, el carácter paradigmático de las ciencias geográcas y la noción
tiempo-espacio derivada de los avances técnicos, incidiendo en los procesos me-
todológicos, inuenciados por las corrientes o tendencias de pensamiento que
coexisten. Cada una de ella proporcionan conceptos, herramientas, métodos y
técnicas, con características determinantes para reconocer la realidad espacial,
desde diversas perspectivas: social, económica, política, cultural e ideológica, de
allí la importancia que tiene la geohistoria, como una de las proposiciones válidas
para lograr la relación teoría y práctica, en la generación de conocimiento y el
aprendizaje de la geografía social en el contexto universitario.
En los estudios geográcos, la concepción geohistoria brinda las acciones
para denir el medio como producto social, he allí el preámbulo para el estudio
de la geografía. No hay sociedad sin espacio, pero, a la vez, la sociedad se proyec-
ta sobre el espacio. Son principios que reejan la relación sociedad-naturaleza.
En este sentido, la geografía propone abordar la investigación y el aprendizaje
geográco desde este enfoque geohistórico, el cual, responde a las exigencias
de la realidad y la necesidad de transformación de acuerdo a la dinámica social.
Asimismo, si bien es cierto que existen varios enfoques, corrientes y es-
tilos de pensamiento que interpretan las ciencias geográcas, es importante
resaltar que de una manera u otra todos han nutrido el conocimiento a partir
de un objetivo social. Tomando en cuenta que la complejidad del presente,
en el contexto de un mundo globalizado, exige del saber geográco, puesto
que a partir del diagnóstico, explicación y reexión se puede lograr la trans-
formación y el restablecimiento del equilibrio de la sociedad-naturaleza. Para
internalizar parte de los rasgos distintivos de lo geohistórico y reconocer
desde qué óptica se aborda la realidad socio-espacial, es oportuno apoyarse,
epistemológicamente, en el enfoque empirista-inductivo. Este hace énfasis en
la realidad inmediata captada por los sentidos y basando el inicio del conoci-
miento en los hechos fácticos, en los datos primarios.
La concepción geohistórica y enfoques epistemológicos orientan parte
del estudio cientíco y expresan el compromiso de dilucidar entre los cami-
nos del tratamiento de la teoría y su relación con la práctica. Igualmente,
marcan las directrices de actuación, con la intensión de reconocer el espacio,
evaluarlo y luego hacer recomendaciones pertinentes para la intervención,
reconstrucción y producción de conocimiento geográco. Este alcance, po-
dría lograse con la utilización de procedimientos que conlleven a indagar,
organizar, procesar, analizar e interpretar la realidad del espacio intervenido
por los grupos humanos en sociedad y, bajo condiciones geohistóricas esta-
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blecidas. De esta manera, de la amplia gama de acciones para relacionar teoría
y práctica, desde la ciencia geográca, se proponer una modalidad de trabajo
que permite llevar a cabo lo esperado, entre las acciones están:
2.1. ¿Cómo ver, conocer y aprender de un contexto socio-espacial? en este
caso, el espacio, es un ámbito propicio para llevar a cabo experiencias signi-
cativas conducentes a la generación de conocimiento y aprendizaje de la
geografía en el contexto de la educación universitaria. Para ello, se destacan
aspectos de cada corriente, enfoque, tema y problema de interés, según el sig-
nicado atribuido a las teorías, herramientas, métodos, técnicas, entre otros
procedimientos en el abordaje espacial. En el desarrollar de este aspecto se
prioriza la aplicación de lo descritos en el cuadro 1.
Cuadro 1. Elementos Operativos
Procedimientos
Descripción
Herramientas geohistóricas:
*Diagnóstico de comunidad.
*Método de los conjuntos.
*Cartografía conceptual.
Permiten reconstruir desde la perspectiva socio-espacial la realidad que
conforma el área seleccionada, tomando en cuenta la escala temporo/
espacial.
Métodos:
*Geográco.
*Histórico.
*Cartográco.
Conducen a denir el sustento de los planteamientos teórico –
metodológicos de las ciencias sociales de forma especíca, ya que son
un conjunto de operaciones ordenadas que conllevan a obtener los
resultados deseados en procesos de investigación.
Principios metodológicos:
*Observación, localización,
extensión, comparación,
análisis, síntesis.
Permiten a la geografía estructurar el conocimiento de su objeto, es decir,
explicar el espacio estructurado por los grupos humanos.
Técnicas:
*La observación directa.
*El trabajo en el terreno.
Favorecen la visión de objetos espaciales y acercamiento o conexión
entre el participante con el contexto inmediato, dando como resultado
un contacto directo con el aprendizaje y valor que se expresa durante la
experiencia.
Instrumentos:
*Encuestas
*Entrevistas.
Permiten recoger datos y se convierten en recursos idóneos para obtener
información del contexto. Estos instrumentales, pueden presentar
características que guían una exploración e indagación.
Guías geográcas:
*Viaje, Contexto espacial,
informantes claves, entre otras
Facilitan la búsqueda y organización de la información desde una
perspectiva geohistórica del contexto socio – espacial.
Materiales:
*Libros, revistas cientícas,
compilaciones, resúmenes,
conferencias, entre otros.
Enriquecen y apoyan los procesos de construcción de conocimiento.
Constituyen, en denitiva, un universo documental: teórico, simbólico
y experiencial de referencia, en el cual se reconocen e identican los
aspectos relacionados al ámbito disciplinar del estudio.
Fuente: Ceballos (2008) y Tovar (1996), con adaptaciones de los autores (2018).
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2.2. Situación del contexto socio-espacial, constituyéndose en un recurso
motivador que distingue lo importante de lo aleatorio, contextualizando la
ocurrencia de un objeto espacial, fenómeno o hecho temporo-espacial deter-
minado, incrementando además la curiosidad, creatividad y actitud crítica.
2.3. Descomposición analítica de los componentes del contexto socio-espacial, per-
mite establecer categorías de análisis e interpretaciones, con la nalidad de alcan-
zar niveles de operatividad. Este proceso acrecienta la capacidad para transitar la
intención intelectual que supone ir desde los conceptos más abstractos y comple-
jos, hasta los concretos y simples, mediante un estilos de pensamiento que inclu-
yan operaciones, tales como: identicar, describir, comparar, contradecir, clasicar,
denir, relacionar, representar, entre otros elementos que guían la aplicación, ex-
plicación y reexión, como plataforma en la solución o control de los problemas
socio-naturales para cambiar, mejorar o transformar la sociedad. En resumen, la
operacionalización del trabajo, favorece el estudio del contexto espacial, donde se
contrasta la teoría desde la práctica e interpreta la realidad mediante la teoría.
3. “El contexto socio - espacial”: lugar conveniente para inter-
nalización teórica desde la práctica e interpretar su realidad me-
diante la teoría
El contexto socio-espacial constituye un recurso pertinente para realizar ex-
periencias tanto de aprendizaje como de investigación y se convierten en fuente
para la identicación de problemas en los cuales todos somos participes. Tam-
bién, se constituye en la morada del hombre que da vida a la organización de
los grupos humanos en colectivo y que a su vez determinan las características
de la sociedad; al respecto Santos (1984:707), plantea que el contexto espacial:
Debe considerarse como un conjunto indisoluble en el que participan,
por un lado, cierta combinación de objetos naturales y objetos sociales
y, por el otro, la vida que colma y anima, es decir, la sociedad en movi-
miento. El contenido (la sociedad) es independiente, en la forma (los
objetos geográcos) y cada forma encierra una fracción del contenido.
De esta manera, se concibe al espacio como un conjunto de formas,
de las cuales contienen fracciones de la sociedad en movimiento. Las
formas cumplen una función en la realización social.
Esta consideración vislumbra conceptos implícitos en la concepción geohistó-
rica, guiando hacia la concreción de la relación sociedad-naturaleza y contradic-
ciones presentes en el espacio geográco. Siendo éste no solamente soporte físico,
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sino también, producto social, su organización y estructura depende del conjun-
to de relaciones entre el hombre-medio que se interrelacionan sobre el espacio y
que el hombre plasma en un momento dado. Para los estudios socio-espaciales la
geohistoria, como metodología de análisis surge desde una teoría que parte de la
dimensión temporo-espacial, que se soporta en la categoría de proceso; lo geográ-
co se identica con lo espacial como resultado social y está estrechamente relacio-
nado con lo histórico como producto de la organización en el tiempo.
Del mismo modo, los estudios espaciales deben ser contextualizados den-
tro de un marco de referencia que explique las relaciones económicas, políticas,
sociales, culturales e ideológicas, con los niveles en los cuales se inserta el hecho
geográco: objeto de estudio, a escala local, regional, nacional e incluso interna-
cional, así como los procesos que lo generan y explican su existencia o proyección
de futuro, pues como expresa Camillione (1995:32), el incremento de horizon-
tes espaciales y temporales “es un requisito de altísima importancia cultural para
cientícos, profesores y estudiantes, ya que superar el antropocentrismo, el etno-
centrismo y el localismo, requisito en la construcción del conocimiento cientíco
y la construcción de una sociedad igualitaria, justa y solidaria.
De allí lo importante de reconocer el valor de la escala temporal-espacial en
la reconstrucción de los hechos. En la disciplina geográca, los cambios de escala
son indispensables en la comprensión de los sistemas de relaciones que explican
las causas de la situación en estudio. En la actualidad, los cambios de escala obtie-
nen mayor vigencia en el análisis, síntesis e interpretación de los escenarios porque,
como resultado de los procesos de globalización, los lugares participan en sistemas
de redes locales y heterogenias. Al respecto, Santos (1996a:147) arma que las
redes son “unos de los aspectos esenciales de la constitución del espacio. Pero tam-
bién son local, ya que cada lugar, a través de su estructura técnica y de su estructura
informacional, acoge una fracción mayor o menor de las redes globales.
Ahora bien, ¿Cómo y de qué manera interpretar la realidad espacial desde
la teoría? Si desde el punto de vista geográco se propone diagnósticas los
hechos socio-espaciales de una realidad, éstos, en un principio, se presentan
desplegando toda su complejidad y sus elementos aparecen en una intrinca-
da trama de relaciones, con un aparente desorden. Ante esta situación cabe
pregustarse; ¿qué ve un profesor y estudiante cuando observa la realidad?,
¿cómo se auxilia de la teoría para comprender esa realidad compleja? En este
contexto es pertinente exponer la reexión de Dallera (1994:40), sobre el
problema de la realidad como objeto de conocimiento, dentro de un marco
semiótico donde lo social desempeña un papel activo e importante:
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…realidad es toda materialidad portadora de sentido; y ese sentido
le viene impuesto por los sistemas de signicación que la expresan.
Cuando decimos portador de sentido, estamos reconociendo dos
aspectos de esa realidad: primero, que está sostenida en o por algún
soporte material y cuando decimos material, queremos decir per-
ceptible en segundo lugar esa materialidad tiene un determinado
tipo de organización que es la que justamente le da sentido. La rea-
lidad semióticamente entendida, termina siendo una construcción
social en la que los objetos funcionan como signos o los fenóme-
nos sociales como discurso y éstos a su vez operan en la praxis de
los sujetos miembros de esa sociedad como representaciones que
en sus mutuas relaciones terminan congurando el mundo objeto.
Una manera de sumergirse en la esencia del hecho es descomponiendo ana-
líticamente, los conceptos, las nociones y categorías de análisis que integran o
denen el espacio geográco. Es decir, explorar o descubrir las formas, las estruc-
turas, las relaciones, los procesos y las funciones que lo conforman. Asimismo, los
actores o las grandes colectividades que, en interacción continua, lo constituyen.
Para ampliar y reforzar este argumento se presentan las Figuras 1 y 2 con algunos
conceptos básicos y nociones teóricas para denir un hecho geográco.
Figura 1. Conceptos básicos en el análisis del contexto socio – espacial.
Fuente: Planteamientos de Santos (2000), con adaptaciones de los autores (2018).
Figura 2. Nociones teóricas de un hecho geográco.
Fuente: Planteamientos de Santos (2000), con adaptaciones de los autores (2018).
Para estudiar un contexto espacial no es necesario contemplar las dimen-
siones teóricas presentadas en las Figuras 1 y 2, solo seleccionar aquellas que
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adquieran vinculación con la naturaleza de la realidad como objeto del conoci-
miento. Dado que el espacio geográco en palabras de Romero, et al (2004:34)
es un fenómeno complejo en el que se expresa la materialidad de las relaciones
sociales en un determinado momento histórico, en unas determinadas condi-
ciones sociales y en una ubicación geográca. Esta ubicación, tiene que ver con
la escala geográca donde se desenvuelven las relaciones. Por lo que el espacio
se concibe en: recurso, herramienta, instrumento o marco teórico.
Del mismo modo, el espacio geográco puede adquirir distinta signicación
dependiendo del paradigma con el cual se examine la realidad, donde cada uno
de ellos prioriza algunas categorías de análisis centrales, consideradas por Santos
(2000:20), “categorías analíticas internas”, en una primera instancia, las nocio-
nes de espacio absoluto, relativo y relacional. Acá es vital contextualizar la no-
ción relacional, la cual es desarrollada por Mabogunje (1980), citada por Santos
(1996b:27), quien sostiene que este tipo de espacio “es percibido como conteni-
do, y representa en el interior de sí mismo otros tipos de relaciones que existen
entre objetos. Santos enriquece este concepto: “El espacio no es ni una cosa ni un
sistema de cosas, sino una realidad relacional: cosas y relaciones juntas.
Dicha noción presenta las categorías de análisis para los estudios geog-
cos y, se enmarca en las corrientes de pensamiento contemporáneo, por lo
que es posible asociarla con las corrientes críticas, humanistas y conductistas,
ésta última “no es más que una manifestación del empirismo-inductivista
(Padrón, 2013b). A continuación, se sintetizan en el Cuadro 2, las posibles
categorías de análisis que pueden ser abordadas en una investigación geo-
gráca. Este cuadro se elaboró sobre la base de autores, como: Santos (1990,
1996b y 2000), García (1992), Castells (1995 y 1998) y Ortega (2000).
En una fase posterior y tomando en cuenta categorías internas del espacio,
ejes estructurales de todo contexto espacial, el proceso investigativo requiere
identicar categorías concernientes a los conceptos del hecho a investigar.
Esta tarea supone la construcción de un marco referencial, para reconocer los
aspectos que integran cada una de ellas, con la nalidad de transformar los
conceptos abstractos en indicadores concretos y operacionales, estableciendo
nexos para interpretar la realidad desde la teoría y luego identicar y enrique-
cer dicha teoría en el marco de acción con la realidad espacial.
Ante lo descrito, surge la interrogante ¿Cómo y de qué manera identicar
y enriquecer la teoría desde la realidad espacial? Una dicultad que se presenta
en el proceso de aprendizaje e investigación geográca, es como identicar en la
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realidad conceptos, nociones y categorías teóricas que constituyen el hecho es-
pacial a estudiar y, como ubicar estos conocimientos dentro del contexto epis-
temológico o corrientes del pensamiento. Un modo de superar esta situación
es sumergirse en los escenarios de la vida cotidiana en sociedad, como ámbito
para comprender el comportamiento de los actores con respecto a: el espacio
que construyen, sus niveles socio-económicos y culturales, sus costumbres, re-
presentaciones, así como la valoración del medio que habitan. En este senti-
do, recurrir a la práctica sobre el terreno, es objetivo principal tanto, para el
abordaje de la realidad, como para la producción de conocimiento geográco y
aprendizaje de la geografía social desde la educación universitaria.
Cuadro 2. Categorías del espacio geográco según la noción relacional
Espacio Relacional
Espacio
Percibido
Espacio Producto
Social
Espacio Lugar
Vivido
Propósito de
la Ciencia
Geográca
Estudiar la imagen
mental del espacio real
mediatizado por ltros
sicológicos y socio
culturales. Medición de la
percepción espacial.
Conocer como las
prácticas sociales
intervienen en la
construcción del espacio
local.
Interés por los valores, la
identidad y el sentido de
pertenencia al lugar como
centro de signicado y
vinculación emocional
para el hombre.
Formas
De los elementos y su
distribución en el espacio
valorado por el individuo
y traducidas en su
representación mental.
Representativas de las
relaciones sociales del
pasado y del presente.
Insucientes para ofrecer
una explicación.
Formas como símbolos
y con signicado para el
individuo.
Funciones
Interés en la percepción
que cada individuo posee
de la funcionalidad del
entorno local.
Estrechamente
vinculadas a las formas y
a las actividades sociales y
de producción.
Funciones inherentes a la
vida cotidiana: trabajar,
estudiar, relaciones
sociales, esparcimiento.
Relaciones
Relaciones subjetivas con
el lugar.
Entre grupos sociales de
producción.
Interesan las relaciones
particulares, individuales,
entre lugar y sujeto.
Estructuras
Estructuras perceptuales
del espacio geográco.
Como totalidad que
prevalece sobre las partes.
Resultante de la acción
humana. Predomina
la estructura socio-
económica.
Interesan las estructuras de
vínculos y lazos afectivos
entre grupos sociales y con
el lugar.
Fuente: Ancianis, Sayago, Montiel, Ávila (2018).
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Cabe destacar el esfuerzo que este tipo de experiencia lleva implícita ya que
requiere: constancia, seguimiento y sistematización del contexto de aprendiza-
je. Desde este punto de vista, se consideran las temáticas y lo temporo-espacial,
puesto que, acceden a una programación dinámica con reajustes constantes y
formas de revisión permanente, centradas en el trabajo individual o colectivo.
Asimismo, esta práctica amerita tiempo para la salida de campo ya que es una
tarea que no admite improvisación y, por el contrario, exige establecer propósi-
tos previos de cada viaje al terreno, de acuerdo al manejo de conocimiento t-
rico que se desea poner en práctica e internalizar sobre la situación en estudio.
Si bien es cierto, que existen diferentes concepciones y métodos sobre el
modo de abordar la realidad desde el terreno, de las corrientes conductistas,
críticas y humanísticas hasta un hacer programado de los enfoques epistemoló-
gicos, es de gran importancia complementar este abordaje con la salida de cam-
po, el cual lleva implícito fases que pueden implicarse con cierto grado de e-
xibilidad. De esta manera, se proponen las fases: 1. La preparación del estudio,
2. El trabajo de campo, 3. El tratamiento de la información y 4. La Producción
geográco. Este proceso accede a la operacionalizar los conocimientos teóricos,
llegando así a la generación de nociones, conceptos, enunciados y replicas car-
tográcas que explican la dinámica de un contexto socio-espacial.
En base a lo anteriormente planteado, en el cuerpo del extenso y funda-
mentado en la revisión bibliográca, se llegó al planteamiento de conside-
raciones nales, enmarcadas en una secuencia de enunciados referidos: al
concepto, función y valor de la teoría y la práctica; la concepción geográca,
enfoques, corrientes, estilos de pensamiento y, el hacer operativo la relación
teoría y práctica en la producción de conocimiento y aprendizaje de la geo-
grafía, en el marco de la educación universitaria.
Consideraciones nales
La geografía tiene como objeto el reconocimiento del medio socio-espacial,
el cual está en constante reconstrucción ya que se encuentra orientado por seres
humanos, que van desde una visión espacial a una ecuménica, dicho de otra
manera, la perspectiva del espacio se amplia y se hace compleja, éste se mantiene
en transformación, cualidades que son objeto de análisis e interpretación para
ocupar el espacio geográco de manera ecaz y con nes colectivos.
La geografía es una ciencia social de relaciones, análisis, síntesis e interpre-
tación, desde la geohistoria como vía que conduce al estudio del contexto en
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condiciones temporo-espaciales, vinculando la teoría y práctica, por tanto,
su aprendizaje debe apoyarse en la construcción de un constructo particular
y contextualizado.
La teoría no debe verse como un elemento abstracto de la realidad, sino
como la organización sistemática que conlleva al conocimiento de esa reali-
dad, siempre encausada a una actividad experimental, que la sustenta.
La práctica es el contraste experimental de la teoría y la pertinencia de una
interdependencia entre ella permite un basamento epistemológico capaz de
generar un conocimiento cientíco, integral y organizado.
La relación epistémica entre teoría, práctica y geográca socio-espacial,
está dada bajo la concepción de un enfoque empirista-inductivista, el cual,
conduce a la formulación de leyes que revelan el comportamiento de una
categoría en función de la otra: Causa- efecto.
En el ámbito de la educación universitaria, el aprendizaje apoyado en la
vinculación teoría y práctica origina la construcción de conocimiento geo-
gráco, mediante nociones, conceptos y enunciados que explican e interpre-
tan la dinámica del espacio como producto social.
Referencias
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