
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 6 N° 11/ Enero-Junioe 2018 / ISSN: 2343-6271
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como representantes e interlocutores validos de las ansias, muy legítimas por
cierto, de promoción social. Los pardos, negros e indios, actores anónimos,
silenciosos e invisibles de una historia como drama y tragedia, mascullaban
el rencor de una sociedad que les negó ser reconocidos como iguales. Las
leyes hispanas les otorgaron algunos derechos, e incluso, en la época de los
borbones a través del Rey Carlos III (1716-1788), estos alentaron algún tipo
de reformismo social
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para con ello restarles poder a los amos blancos, sobre-
todo, a los mantuanos criollos.
En una sociedad esclavista como la venezolana de ese entonces y cuya ló-
gica política de funcionamiento era la explotación de una minoría ilustrada
y pudiente sobre una mayoría analfabeta y pobre, la Independencia, aunque
sería más preciso, señalar, la Autonomía, a la cual los cabildantes caraqueños
en un primer momento aspiraron, no fue otra cosa que un acto de sobre-
vivencia social, política y económica de acuerdo al resguardo de intereses y
privilegios
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.
De tanto repetir un supuesto, como el hecho de que la Independencia
nacional se libró en contra de España, que terminamos por asumirlo a raja-
tabla, sin matices, sin apreciar el verdadero contexto histórico y las distintas
uctuaciones que ese momento tuvo. No me cabe la menor duda que a la
Independencia se iba a llegar tarde o temprano. Que la actuación de Espa-
ña apoyando a los colonos en la América del Norte (1776) en su lucha in-
dependentista fue algo suicida, teniendo ella misma sus propias colonias al
Sur a resguardo. Que el declive de España como potencia europea quedó en
evidencia luego del desastre de Trafalgar (1805) donde pierde toda su ota,
y en consecuencia, les deja el dominio del Atlántico a los ingleses. Ya en ese
6 RODULFO CORTES, S.: “Las Gracias al sacar” en Venezuela durante el periodo hispánico,
Caracas, 1978
7 En esto el Maniesto Comunista (1848) escrito por Carlos Marx y Federico Engels es inapelable:
Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos,
la clase que ejerce el podermaterialdominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiri-
tualdominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone
con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al
propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir
espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones mate-
riales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las
relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación.
Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y
piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito
de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras
cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución
de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época.