
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 6 N° 11/ Enero-Junioe 2018 / ISSN: 2343-6271
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cos con india y negra (mestizo, mulatos, cuarterones), obligatoriamente
tendrían que construir sus viviendas en la periferia (Barroeta ,2011:27).
Por otra parte, para que un negro pudiera gozar de su libertad debía de
pagar a su amo el precio que el considerara como el valor justo como indem-
nización por concederle este benecio, Briceño (ob,cit:108) hace alusión a
un caso “ Doña María Jacinta Moreno, viuda de don Simón Valladares, otor-
ga la libertad al mulato Juan Manuel, esclavo, de 17 años, por haber recibido
de la madre de este la negra Margarita , 50 pesos, el precio justo”. Con esto se
puede observar que los negros como clase social estaban desamparados, por
no poseer leyes que les brindaran protección y apoyo, porque no eran consi-
derados seres humanos sino simples bestias laborales.
En cuanto a la educación en sus comienzos estaba dirigida a la implanta-
ción de la cultura española sobre la base de los pueblos aborígenes pertene-
cientes a la nación Cuicas, esta se aplicó a en los sitios de encomiendas o en
los pueblos de doctrina , una era implementada por el español encargado de
la encomienda quien debía enseñar a los indios que estaban bajo su tutela a
leer , escribir el castellano , al igual que las oraciones y ritos pertenecientes a
la iglesia católica , y otro sistema de enseñanza basado en los mismo preceptos
pero llevado a cabo por miembros de alguna orden religiosa.
Contreras (1998), expresa que en la ciudad de Trujillo la enseñanza que
se le impartía a la alta aristocracia se dictaba en los tres conventos con los que
contaba como: el convento san Francisco, el convento de Santo Domingo
de Guzmán y el convento Regina Angelorum, en estos se impartían, clases
de lectura, escritura, gramática y oratoria. Pero en esta época solo podían
acceder al conocimiento los hijos de las familias más ricas de la ciudad, las
personas de pertenecientes a los grupos de escasos recursos económicos y sta-
tus social estaban condenadas a vivir en la ignorancia logrando con esto la
manipulación de estas grandes masas humanas. En el caso de las mujeres re-
cibían un tipo de educación distinto al de los hombres, se les enseñaba a leer
escribir, música, etiqueta y labores domésticas, ya que su participación era de
complemento del hombre en el entorno social.
Además, el terremoto de 1674 y la invasión de la ciudad por el pirata Gram-
mont en 1678, causaron un grave desequilibrio en la balanza económica que
sustentaba, los lujos y calidad de vida de los grandes terratenientes trujillanos
que al ver sus haciendas destrozadas por los embates de la naturaleza y los sa-
queos de los ruines paritas deciden emigrar de la ciudad, trayendo consigo una