Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 6 N° 11 / Enero-Junio 2018, pp. 249-256
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
Recibido: 15/03/2017
Aceptado: 20/04/2017
§ Entrevista realizada a Alexis Fernández con motivo de la presentación y reseña de su libro La
Casa de la Bahía, publicado en Maracaibo, Venezuela por la Editorial Kurivinda, en 2012.
* Periodista y activista política venezolana. Destacada en el periodismo de investigación, conduc-
tora del programa televisivo Contragolpe, hasta 2014. Fue editora del períodico El Correo del
Orinoco entre 2009 y 2016.
** Lcdo. en Filosofía y MSc. en Antropología (Universidad del Zulia). Escritor y cultor popular
zuliano. Director del Acervo Histórico del Zulia desde 2017. Autor de obras como Días de
gracia (narrativa), Anotaciones para una Antología de Poesía Falconiana, Turbio Fontanero
(Novela), Costa Lejana (prosa poética), entre otras.
Manuel Trujillo Durán y La casa de la bahía
§
Vanessa DAVIES*, Alexis FERNÁNDEZ**
Vanessa Davis (en adelan-
te, VD): ¿Por qué le llama
tanto la atención la gura
de Manuel Trujillo Durán?
¿Qué lo hace tan especial para
la historia de Venezuela?
Alexis Ferndez (en ade-
lante, AF): Más que un pro-
poner un panegírico sobre
Manuel Trujillo Durán, tes-
tigo de excepción de su épo-
ca, con todas las grandezas y
miserias, de cualquier mor-
tal, la intención en La casa
de la bahía, fue recuperar un
tanto la sonomía de esa ciu-
dad-puerto que era el epicen-
tro del comercio cafetalero y
cacaotero donde este inquie-
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to fotógrafo y apasionado de la astronomía convivía con toda una legión de
poetas, impresores, periodistas, estudiosos de la ciencia que conformaban la
intelectualidad de la época. Sin proponer un recetario al uso, la amistad, la
solidaridad, el humor como valores que nos identican y unican en un ideal
societario marcan la pauta de este insigne pionero. Maracaibo, al igual que
Cartagena de Indias, Santo Domingo, Veracruz, La Habana, conformaba ese
circuito agroexportador que a la par de vertebra económica degustaba la pa-
sión por los inventos, el cultivo de la poesía parnasiana, el gusto por las facha-
das multicolores y la asunción de una familiaridad sin treguas. Valores que
estarán presentes en esa relación que este pionero estableció como leitmotiv
de su cotidianidad y su vinculación con la ciudad.
El interés sobre la gura de Manuel Trujillo Durán (MTD) indudable-
mente que se incrementó en cuanto fui obteniendo rastros, datos, anécdotas,
referencias que lo fueron convirtiendo en un fabuloso personaje nisecular
y de principios del siglo XX. En principio me llamó poderosamente la aten-
ción aquel personaje que algunos medios impresos daban como “el creador
del cine en América del Sur”. Luego, sobrevino la época cuando estudiosos de
la historia del cine en el país, echaban por tierra toda esa pretendida idealiza-
ción del personaje en cuestión para asumirlo como un simple operario de un
ingenioso aparato para proyectar “vistas animadas.
Uno de los estudios más completos sobre MTD, lo realiza en la década
del 70, Jaime Sandoval, quien además aclara: “Ahondar en aquel proceso que
rodeó el espectáculo que llegaba a Venezuela en julio de 1896, es vital si quere-
mos entender la signicación y alcance que tuvieron las fotografías animadas
en esa fase primigenia de nuestra historia cinematográca que comprende los
últimos años del siglo XIX, y a la que el Vitascopio le correspondió introdu-
cirnos como invención precursora… ---que, de paso vale decir, por las caren-
cias documentales dejan mucho a la imaginación---“, esto constituyó, Vanessa,
un acicate mayor. Fue un reto reconstruir montado en el oleaje ccional, aque-
lla vida que se deshacía en argumentos que bien estructurados, escapaban de
ese toque de magia que envuelve a cualquier mortal enamorado como pasio-
nario de los inventos a nes del siglo XIX y principios del XX. Un personaje
lúdico, teatral, envolvente recorría aquellas calles mientras se carteaba con José
Comás y Solá, el relevante astrónomo barcelonés y “escribía esquelas a Edison
para mejorar el Vitascopio” como armaba Régulo Diaz, Kuruvinda.
VD: ¿En qué documentos se basó para escribir sobre Trujillo Durán? ¿Dón-
de los encont? ¿Cuánto tiempo investigó?
Manuel Trujillo Durán y La casa de la bahía
Vanessa DAVIES, Alexis FERNÁNDEZ**
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AF: A mediados del 2002, indagando sobre los tranvías en la ciudad, me
encontré con una página web, dedicada a los tranvías en América del Sur, de
Alex Morrison, en Nueva York, donde ubiqué unas excelentes fotografías de
los tranvías en Maracaibo. Inmediatamente le escribí inquiriéndole sobre la
posible vinculación de MTD y omas Alva Edison, como unos años antes
me lo había referido Kuruvinda, nuestro estimado Kuruvinda. Inmediata-
mente me respondió, indicándome desconocer tal relación, pero si me ha-
bló de una referencia que había encontrado en el Reino Unido, en Whos
Who of Victorian Cinema de Luke McKernan, donde se hablaba de MTD.
Inmediatamente le escribí y en segundos me contestó que las referencias a
nuestro personaje las había ubicado en el texto Hennebelle and Alfonso Gu-
mucio-Dagrons Les Cinémas de l’Amérique Latine: Pays Par Pays, l’Historie,
l’Economie, les Structures, les Auteurs, les Oeuvres (Paris: Lherminier, 1981).
Le escribí a Alfonso Gumucio Dagron en Bolivia, al enterarme que Guy Hen-
nebelle había para la fecha, ya fallecido. Gumucio Dagron, igualmente me
respondió con asombro, “¡Alexis te has metido con los fantasmas del pasado,
ese libro está en tu país, debe tenerlo Rodolfo Izaguirre, ya que fue quien
escribió sobre MTD…!”. Efectivamente llamé a Rodolfo Izaguirre quien me
conrmó que sí, que él tenía el libro en referencia y que los datos propor-
cionados eran el resultado de las investigaciones del profesor Ignacio de la
Cruz. Ya para entonces, las investigaciones del estimado profesor Ignacio de
la Cruz, habían sido rebatidas por su discípulo Jaime Sandoval: MTD no ad-
quirió el Vitascopio, no lmó las dos primeras películas que se le habían ad-
judicado, es un mero operador del ingenioso aparato patentado por Edison.
¡Aquello aguijoneó mi inquietud! Las referencias sobre MTD, no estaban
en la web, no estaban en los interesantes y rigurosos ensayos sobre la Historia
de la Cinematografía en el país. Estaban en los viejos y apolillados periódicos
y los maltratados libros impresos de la época. De modo que me dedique por
10 años a armar aquel tinglado de datos, referencias, anuncios publicitarios,
envejecidas y desvaídas fotografías, rutas seguidas como empresario trashu-
mante, montado siempre en el oleaje ccional (la noción es de Luis Rafael
Sánchez) para adelantar esta narrativa que aún no concluye. Literalmente me
volqué sobre los cronistas, historiadores, periodistas, memoriosos de la ciu-
dad. Releí cuidadosamente a Juan Besson, Fernando Guerrero Matheus, Ani-
ceto Ramírez y Astier, Ciro Nava, Ciro Urdaneta Bravo, Régulo Díaz, Kuru-
vinda, Vinicio Nava Urribarrí, Luis Villalobos Villasmil, el Teacher Arrieta,
César Chirinos. Me incliné en los periódicos de la época, Ecos del Zulia, El
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Avisador, El Fonógrafo, El Zulia Ilustrado, El Cojo Ilustrado, La República,
El Tiempo, El Derecho, El Escudo; me hice habitual de la Biblioteca Na-
cional y su Hemeroteca y Sección de Libros Raros; de la Biblioteca Pública
María Calcaño, del Acervo Histórico y su Fototeca Arturo Lares Baralt; de
las bibliotecas personales de los poetas Camilo Balza Donatti y Alberto Añez
Medina; de la biblioteca de Temas Zulianos de Luis Guillermo Hernández
y Jesús Ángel Parra; de la biblioteca Tulio Febres Cordero en Mérida; de la
biblioteca Pública de San Cristóbal, en Táchira; de los Archivos Personales
de Manuel Trujillo Durán, afortunadamente resguardados por su nieta, la
Señora Iraida Trujillo Ortíz, en Catia La Mar, un tesoro de fotografías, álbu-
mes, muebles confeccionados por el mismo MTD, recuerdos y ediciones de
las primeras obras editadas en su imprenta. Del Instituto Lumiere, en Lyon,
Francia, donde la estimada Brigitte Bernard, logró maravillas.
Ciertamente no se ha podido comprobar la autoría de las dos primeras
películas, Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo y Un especialista
sacando muelas en el Gran Hotel Europa. Por toda su trayectoria como pro-
motor de las vistas y luego propiamente películas, sus fotografías relativas a
los sitios de “locación, su contrato con el teatro Baralt, su actividad previa
con el Vitascopio, es previsible su vinculación con estos eventos. Desde ese
año de 1896 hasta el año 1933, no hizo sino incrementar su pasión por la
promoción cinematográca y los avances de los sucesivos aparatos Lumiere,
Gumond, Pathé que progresivamente fue exhibiendo…a la par del periodis-
mo, la impresión, la ebanistería, la construcción…
VD: ¿Cómo describiría a Trujillo Durán? ¿Qué impacto tuvo para la histo-
ria de Maracaibo?
Periodista, fotógrafo, linotipista, ebanista, amante de la astronomía, pro-
motor del cinematógrafo, constructor de inmuebles como maestro de obra,
construyó su propio circo-teatro Variedades, en el centro de la ciudad. Obre-
ro del arte, de la ciencia, del periodismo, como lo caracteriza uno de sus innu-
merables amigos, Manuel Trujillo Durán, es aún un personaje por descubrir,
por encontrar, un personaje por caracterizar, en el contexto de una época que
logró transcender sin proponérselo…mirar con los ojos de MTD la ciudad
en su contexto, proporcionaría una gran posibilidad, tal vez de mirar la ciu-
dad por dentro…de inquirir desde sus raíces, desde el afecto, desde al amor
humildemente he adelantado algunas líneas que quizás recuperen algunos
rasgos de ese extraordinario personaje…
Manuel Trujillo Durán y La casa de la bahía
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VD ¿Qué quiso contar sobre Trujillo Durán que no se conociera? ¿Cuáles son
las anécdotas más interesantes que encont?
AF: Su condición de hombre lúdico, Cortázar mediante, Si yo fuera
cineasta me dedicaría a cazar crepúsculos. Su condición polifacética,
no obstante concebirse como un obrero, un obrero en las más diversas
lides.
Una anécdota: el día 20 de julio expone M.T.D. y Julio Arraga, retratos
al pastel, en el establecimiento “La India, en la Plaza Baralt. Rubrican la
rma Trujillo y Arraga para hacer retratos de todas clases al óleo, pastel,
acuarela, sepia y creyón y en consonancia, publicitan la siguiente nota de
prensa: “Para prevenir los estragos de la viruela en el rostro, es conveniente
retratarse en el Salón Fotográco y encomendar á la empresa artística de
Trujillo y Arraga un cuadro al pastel o creyón de los magnícos que ahora
está haciendo. ¡Se trataba de los retratos iluminados, la fotografía la tomaba
MTD y era intervenida por Julio Arraga como pintor, retrato para preservar
la lozanía y evitar los estragos de la viruela…! Según cuenta, El Tipógrafo del
23 de agosto de 1998. Amante de las técnicas cinematográcas, añadía lin-
ternas mágicas para mejorar la visión de los aparatos de la época. Adquirió
en 1917, los tablones del circo El Trébol con su gran amigo Régulo March,
con los cuales, trabando la madera para no clavetearla y herir la madera,
construyó el circo teatro Variedades, que llegó a ser el más importante cen-
tro artístico, después del teatro Baralt, referida por el mismo Régulo Díaz,
quien era “…su maestrico de obra, ya que él era el Maestro” Como ebanis-
ta construía los muebles de la casa, escaparates, escritorios, alacenas, a los
cuales le añadía un compartimiento secreto, quizás bajo el recuerdo de la
ciudad saqueada por los piratas que asolaron nuestras costas…lugares donde
resguardaba bajo llave, fotografías, postales, cartas, etc. En 1913, en plena
actividad del periódico Gutenberg, entabló amistad con Otto Grinberg, un
siluetista o caricaturista que dejo una galería de los periodistas, fotógrafos
y redactores del periódico. Un trabajo gráco de una gran calidad y aporte
en el campo de la impresión. Y tantas otras más Vanessa, que arruinaría el
espacio de tu periódico.
VD: ¿Cómo era la Maracaibo de esa época? ¿Qué cosas cambiaron en Mara-
caibo con el correr de los años?
AF: Vanessa,, si me permites te responderé con un fragmento de La casa
de la Bahía.
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“Sólo unas seis décadas nos distancian de los eventos libertarios que
enrumbaron la independencia del país. Sólo unas pocas centurias
atrás esa ribera lacustre fue recorrida por toda laya de piratas y cor-
sarios que defenestraban a su cruel antojo las principales ciudades
costeras. Esta ciudad fundada no sé cuántas veces, se rehace ante mis
ojos desorbitados. Una ranchería de cañabrava y techos de enea se
apertrecha en las riberas. A un muelle de balzo (ciudad otante en
las tempestades de la bahía), le sucede una escollera de tablones, a
un ancladero de horconadura le sobrevive un puerto de embarque.
Un gran puerto de embarque y desembarque con gruesas vigas de
madera, hierro galvanizado y techumbre de teja acanalada, alberga
ya unas mil y no sé cuantas embarcaciones de la mayor variedad.
Buques de ultramar, vapores nacionales, barcos, piraguas, chalanas,
bongos, remolcadores, cayucos, alternan ante las pizarras de entrada
y salida del puerto. En pocos años la ciudad arma sus tinglados, sus
edicios de horconadura y mampostería, sus tiendas de ultramar,
sus techados de tejas, sus balcones con vista al lago, sus residencias
con fachadas multicolores y zaguanes y traspatio y puertas falsas, sus
esquinas asoleadas y sus aceras reforzadas, descorren un lienzo que
he tratado vanamente de armar. La fotografía no es sólo un alicien-
te, es un ocio entrañable, es un documento escrito le ha confesado a
Stevenson, entendido de la vieja imprenta heredada de su abuelo,
un viejo trinitario quien lo había formado en el noble ocio de las
galeras de plomo. (pág. 45).
En efecto, las casas mostraron un nuevo rostro. Los edicios se multipli-
caron en las cercanías del Puerto. Se levantó la Casa de Benecencia, se alzó
por segunda vez el teatro Baralt, el Hospital Urquinaona mostró una nueva
fachada, se instaló el Primer Acueducto Colectivo, la Primera Planta Eléctri-
ca, el primer Banco, los primeros seguros aduanales, el primer tranvía a sangre
y luego el tranvía a vapor, el primer ferrocarril, la presentación del Vitasco-
pio…continuaría así una serie de acontecimientos en las aéreas del avance
tecnológico, cientíco, cultural, en la edición de impresos, en el correaje u-
vial, lacustre, marítimo que hacen de Maracaibo, una referencia en El Caribe.
Maracaibo es referida como “la otra Atenas de Venezuela, Maracaibo ciudad
culta, ciudad de poetas y pensadores.
Un poco esa es la ciudad esplendorosa que trajinó MTD y, luego en los
años veinte y treinta del siglo pasado, la continuidad de la economía petrolera
Manuel Trujillo Durán y La casa de la bahía
Vanessa DAVIES, Alexis FERNÁNDEZ**
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con todas sus secuelas de explotación y devastación, las variables sociales y
ambientales que propició, las contradicciones de clases que generó, empieza
ese ideal de ciudad a decaer.
VD: ¿Encontró Trujillo Durán en Maracaibo el estímulo que necesitaba
para todo lo que hizo?
AF: En cuanto fotógrafo fue un afamado profesional, una insoslayable re-
ferencia para los jóvenes en la inquietud por conocer los avances de la técnica,
el desarrollo del cinematógrafo, las particularidades de la impresión gráca,
las bondades como las pesadillas del periodismo. Al nal y ya enfermo, en-
deudado, muertos sus amigos de siempre, la ciudad se le vino encima en su
demoledora maquinaria. Terminará suicidándose, actuación que nada la jus-
tica, sólo su desasosiego compensa el esfuerzo de Aniceto Serrano, muerto
unos cuantos años, en desviar el disparo que cegó su vida… Régulo March,
conservó en su Caja Fuerte, no los recursos para apoyar los tantos proyectos,
sino los libros, cartas, fotografías de quien fuera su entrañable amigo.
VD: ¿En qué está trabajando ahora?
Ultimo detalles del Atlas del Sur del Lago/Municipio Colón, una obra de
la cual soy el compilador, prologuista y curador. Una hermosa obra cuyo gran
valor reside en la diversidad de trabajos de sus colaboradores, en la intención
de recuperar su memoria histórica, geográca, étnica, sus grandes potenciali-
dades socioeconómicas y su potencial humano, que pronto presentaremos al
país. Adelanto un guión sobre la Batalla Naval del Lago, La Batalla de Oro,
como tituló un niño su representación artística de la Batalla que selló nuestra
denitiva independencia y, ya trabajo en el El aprendiz de alarife, una novela
sobre Kuruvinda, Régulo Díaz, nuestro memorioso mayor e insigne pasiona-
rio de la ciudad.
VD: Cualquier comentario que desee añadir
AF: Hoy el casco histórico ha sido nombrado Zona de Interés Turístico,
esto contribuiría a recuperar de una buena vez nuestra ciudad-puerto. Amén
de los esfuerzos del gobierno regional por rescatar el casco central, sus plazas
y edicios, sus calles y parques, sus sitios de recreación y esparcimiento, esto
aumentará innegablemente las posibilidades de recuperar nuestra memoria
histórica. Necesitamos remantizar nuestros iconos raigales y creo que es un
buen momento. Hace exactamente 14 años, con un grupo de amigos pro-
pusimos la realización del I Congreso Cultural del Caribe, donde acuñé la
expresión, El Caribe vive en Maracaibo.
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Hoy en el proceso inclusivo, participativo, democrático y de gesta boliva-
riana que vive el país, es propicia la ocasión para replantearnos en toda su pro-
fundidad como diversidad nuestro sentido de pertenencia caribeño, nuestra
manera de ser Caribe.
Un gran abrazo Vanessa desde esta entrañable como calurosa costa
Alexis Ferndez