Biología de lo social y del conocer, aportes teóricos para la comprensión...
Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
26
Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
27
Los seres humanos tenemos una predisposición natural hacia la empatía, la
cooperación y el altruismo y por lo tanto necesitamos desarrollar la inteligencia
social. El trato cotidiano con nuestros padres, parejas, jefes, amigos, e incluso con
extraños, conforma nuestro cerebro y afecta a todas las células de nuestro cuerpo
hasta el nivel de los genes. Todos estamos diseñados para ser sociables, participamos
constantemente en una especie de “ballet neuronal” que nos conecta de cerebro
a cerebro con las personas que nos rodean. Las relaciones interpersonales poseen
un impacto biológico de largo alcance porque afectan a las hormonas que regulan
tanto nuestro corazón como nuestro sistema inmunológico, de modo que las buenas
relaciones interpersonales actúan como las vitaminas y las malas relaciones como
el veneno (2007: 39)
Es decir que el proceso de interacciones humanas surgen inevitablemente
las divergencias incompatibles, entenderlo implica ser empáticos, sentir lo
que siente el otro, responder compasivamente a los problemas que aquejan al
otro, los seres humanos tiene tendencias a sentir: ira, celos, egoísmo, envidia
y a ser: duros, agresivos o violentos. Pero las tendencias más fuertes son: a
sentir: bondad, compasión, cooperación, amor y cuidado a los demás, que es
el verdadero sentido de educar, y de lo humano, permitir que cada individuo
que se forme, pueda habilitar conscientemente la construccionalidad de su ser,
desde la posibilidad de potenciar dicho ser en lo afectivo, hacia conductas y
comportamientos que inciten a valorarse y valorar a los otros, desde el sentirse
apreciados, capaces, queridos, respetados y apreciados.
De tal manera que, ayudar a conocer o relacionar el conocimiento, conlleva
a comprender la implicación que tiene el funcionamiento del sistema nervioso,
especialmente porque involucra la manera de relacionar los aprendizajes con
éste, el cual es evidentemente emocional, si algo no entra en un relacionar
de respeto, armonía, justicia, amor, el cerebro límbico no lo permitirá, o lo
permitirá a medias, es decir que no seguirán al siguiente nivel de procesamiento
del cerebro; la neocorteza, por lo cual no se procesara en el pensar, razonar,
reexionar, como consecuencia no hay aprendizaje del ser que se está formando.
Ello representa e involucra lo humano en su relacionar, de la manera como
aprende, de la misma manera se produce o reproduce en el relacionar e interactuar,
por lo cual educar desde el principio del amor como emoción y eje fundamental
para el relacionar entre humanos permitirá valorar, conseguir el resto de
comportamientos como: responsabilidad, autonomía, cooperación, legitimidad,
armonía, autoestima, empatía, tan necesarios para conductas interculturales.
Lo que envuelve, que las dimensiones del ser y del hacer se van
moldeando mutuamente, junto con el emocionar y, a cada momento, inuyen
en las acciones, los comportamientos y las conductas de los aprendices. Son