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Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 7 13 / Enero-Junio / 2019, pp: 125-128.
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
Recibido: Octubre de 2018
Aceptado: Noviembre de 2018
*Docente en Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente, Magister en Historia de Venezuela.
¿Para qué sirve la historia?
Conversación entre historiadores
Carlos ATAGUA*
Universidad de Oriente
atagua@gmail.com
Esta pregunta se ha repetido innidades de veces en los salones de clases
de todo el mundo, no solo a nivel de primaria o bachillerato sino también a
nivel de las aulas universitarias de pre y post grado. Para muchos la historia no
pasa de ser una acumulación de relatos y anécdotas de personajes más o me-
nos trascendentales para una nación o localidad. De hecho muchas personas
no tienen ni idea de la concepción de la historia como expresión de la memoria
social, colectiva de un pueblo y mucho menos de su carácter de ciencia.
Por el contrario quienes están muy claros del valor, la importancia, la
utilidad y el peligro que encierra la historia son las clases dominantes en los
diversos tiempos y espacios, ya sean de izquierda o de derecha, democráticas
o totalitarias. La manipulación de las verdades históricas ha sido un arma
utilizada frecuentemente por los grupos de poder para su benecio con el n
de perpetuarse.
En este sentido los artículos de los maestros Eco y Caballero abordan des-
de perspectivas muy cercanas la utilidad y utilización de la historia, de hecho
ambos lo hacen de forma sencilla en cuanto al discurso pero muy profundas
en cuanto sus planteamientos. Y en gran medida se compaginan con los
hechos por Marc Bloch sobre historia como ciencia de los hombres en
el tiempo, esto signica que son de interés de la historia todos los aconteci-
mientos de los seres humanos desde los más próximos e íntimos hasta los más
complejos procesos sociales.”
Ésta es la memoria colectiva de la humanidad; y es por otra parte el estu-
dio del desarrollo de los hombres en sociedad” Caballero (2007).
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El maestro Bloch plantea en la introducción de su obra “Apología para la
Historia o el Ocio de historiador” como elemento para iniciar sus plantea-
mientos la siguiente anécdota “Papá, explícame para qué sirve la historia." A
interrogaba, hace algunos años, un muchachito allegado mío a su padre que
era historiador. Me gustaría poder decir que este libro es mi respuesta” Bloch
(2001), pregunta que casi ochenta años después repercute una y otra vez en
la mente de muchos, tanto de profesionales de la historia, docentes del área ,
pero sobre todo en la de los jóvenes que se forman en escuelas y universidades.
En el caso del maestro Eco toma como base para su análisis la armación
hecha por una adolecente italiana sobre la inutilidad de la historia para no
reproducir los errores del pasado, a lo que el maestro con un ejemplo sencillo
respecto a su casa y los problemas de infraestructura que en ella se presentan
va explicando como la historia no es un ejercicio de futurología que permite
predecir el futuro y evitar los posibles conictos y problemas. Por eso plantea
Comprender esto no ayuda a resolver nuestros problemas, pero sí a entender
por qué existen y, en consecuencia, como mínimo, a entender también que las
cosas no se pueden cambiar con pequeñas operaciones superciales” y además
agrega “que la Historia sirve para entender no cómo las cosas podrían andar
mejor, sino por qué andan como andan” Eco (1991).
Y esta es una de las grandes virtudes de la historia el develar la verdad,
como se da el proceso de desarrollo histórico y así entender el porqué, el cómo
y el cuándo de las realidades sociales. La conciencia de nuestra historia nos
permite consolidar nuestra identidad, ya sea individual o colectiva y en con-
secuencia nos hace menos proclives a la manipulación de quienes detentan el
poder.
El maestro Caballero nos llama la atención sobre la peligrosidad que re-
presenta la historia para estos grupos dominantes, de manera particular los
regímenes totalitarios sin importar su orientación ideológica, para ello toma
como ejemplo el régimen fascista alemán y su política de adecuar la historia
a los requerimientos del nacional socialismo. Cimentando esta premisa en un
nacionalismo enraizado en los mitos y héroes alemanes, proyectándose así en
la gura de un líder carismático e indispensable.
Por otro lado enfatiza la condición gregaria de las personas y la existencia
de intersubjetividades que constituyen la sociedad, en consecuencia según el
maestro Caballero (2007) “nunca ha existido un hombre aislado en su indivi-
dualidad; el hombre es un ente colectivo en su procedencia, en su relación, en
su descendencia. Esta condición ha sido un factor fundamental en la supervi-
vencia de nuestra especie, de allí la importancia del clan, la gen, la tribu. Desde
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esta mirada los grandes logros y avances de la humanidad son el resultado del
esfuerzo colectivo y no de la acción individual.
En consecuencia insiste en el intencionado desmontaje de la memoria his-
tórica con el objeto de justicar y consolidar en el poder a un individuo. En
el caso venezolano presenta a la gura de Bolívar como ejemplo de ello. Así
observamos a personajes como Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, Pérez
Jiménez o Hugo Chávez se autoproclaman herederos de las glorias bolivaria-
nas. A tal punto que a principios del siglo XX la dictadura Gómez busca jus-
ticación ideológica en la doctrina del “gendarme necesario” que a su vez se
presenta como interpretación de las ideas bolivarianas sobre el Estado, con
Laureano Vallenilla Lanz como el principal impulsor de esta concepción en su
obra “Cesarismo Democrática, donde justica la necesidad de un individuo
que rija autocráticamente la sociedad.
Según esta doctrina la sociedad no está en capacidad de autorregularse, de
allí la necesidad de un hombre fuerte y autoritario que tenga el control de la
sociedad y que sin su presencia todo sería un caos y todo el ente social tendría
una dependencia absoluta de él y de su entorno. Por esto la eliminación de la
conciencia histórica es fundamental para el logro de este objetivo. “La historia
no existe, o mejor, ha dejado de existir cuando cesa la acción del personaje
mítico: la historia venezolana termina en Carabobo. Porque sólo las acciones
guerreras merecen el bronce, sólo la guerra es historia” Caballero (2007)
Esto permite entender mejor el conicto civilismo-militarismo existente
en el país desde el siglo XIX, donde el fenómeno del caudillismo se presenta
como una expresión de esta realidad. La gura del héroe independentista es
enarbolada y casi por osmosis se convierte el estamento militar en los here-
deros de esta gloriosa gesta y la historia ocial es la historia de las acciones
bélicas de la independencia, arrinconando en la periferia la acción de los hé-
roes civiles que participaron en la emancipación y construcción de la nación.
Y más recientemente, en los últimos 20 años, hemos sido testigos de cómo
el grupo hegemónico ha hecho alarde del culto a la personalidad, acompa-
ñado de populismo y demagogia, usando y abusado de la gura de Bolívar,
promoviendo una ideología que es un galimatías conceptual donde se ha des-
virtuado y manipulado nuestra historia para el benecio de unos pocos en
detrimento de nuestra nación.
A su vez explica la dicultad para la formación de una ciudadanía real-
mente participativa y comprometida con la acción política, pues la política es
remplazada por el hecho militar, el ciudadano está a merced de estos líderes
encumbrados como rectores de los destinos de la república por los presuntos
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sacricios hechos en nombre de la libertad e independencia de la nación.
Retomando la idea de la pertinencia de la historia, la misma esta imbricada
con la esencia de los seres humanos, desde que las primeras comunidades
iniciaron el proceso de socialización la transmisión de las experiencias, las
técnicas de cacería, los valores grupales y los demás aspectos de la vida
comunitaria se traducen en la construcción de la conciencia histórica, olvidar
es condenar a un pueblo a la extinción. “la Historia no sirve para saber hacia
dónde se va, sino de dónde se viene” Eco (1997) y sabiendo esto se sabe
quién es, se tiene identidad y conciencia.“La Historia debe servir para com-
prender críticamente la propia identidad y poder contextualizarla en un mun-
do amplio” Cuevas (2007) y desde esa identidad poder interactuar con otras
identidades, es decir, con el otro y sus diversas perspectivas de la realidad,
incluyendo la diversidad de miradas de los procesos históricos.
En el capítulo nal de Juego de Tronos TyrionLannister pronuncia un dis-
curso que nos señala lo trascendente de la historia para un pueblo. Señala lo
siguiente: “¿que une a la gente? ¿Ejércitos? ¿Oro? ¿Banderas? No, Historia.
No hay nada más poderoso en el mundo que una buena historia. Nada puede
pararla. Ningún enemigo puede derrotarla, Es nuestra memoria” (2019). Los
historiadores somos los garantes de la identidad de los pueblos, llamados a
formar una conciencia crítica y liberadora, somos los custodios de lo que nos
hace únicos dentro de la diversidad y diversos dentro de la unidad.
Referencias Bibliográcas
BLOCH, Marc, (2001). Apología para la Historia o el Ocio de historia-
dor. Fondo de la Cultura Económica. México.
CARRERA, Damas, G. (1961). Historia de la historiografía venezolana.
Textos para su estudio. Caracas, Venezuela: Universidad Central de Vene-
zuela: Ediciones de La Biblioteca.
CUEVAS, Joaquín Prats «La Historia es cada vez más necesaria para for-
mar personas con criterio». En Revista Escuela Núm. 3.753, 21 de junio
de 2007. Barcelona España.
CABALLERO, Manuel. Contra la abolición de la Historia, (Discurso de
incorporación como individuo de numero de la Academia Nacional de la
Historia), Caracas, A. N. H., 28 de julio de 2007, Págs.40-44
ECO, Umberto. Y la Historia, ¿para qué sirve?, El Nacional, Caracas, 19
de abril de 1998, Cuerpo G, Pág. 2.
LANZ, Vallenilla. (1991) Cesarismo Democrático. Biblioteca Ayacucho. 8va edi-
ción Caracas