Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
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Perspectivas: Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura
Año 7 14 / Julio-Diciembre/ 2019, pp: 33-46.
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt
ISSN: 2343-6271
El fenómeno partidista, organización, proyecto y su aplica-
ción a la realidad venezolana
José PARRA*
Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Fundación Misión Cultura
parrajfrancisco@gmail.com
Resumen
La historia de los partidos es fundamental en la ciencia política contemporánea, aún más en Ve-
nezuela, donde se ha discutido si el MVR (Movimiento Quinta República) o partido de gobierno,
fue una organización que cumplía con los componentes necesarios para ser un partido bien estruc-
turado. Para ello, es necesario indagar en la evolución histórica, mayormente en la organización
medieval de gobierno, hasta llegar a la modernidad con los tipos de partidos, su organización,
proyecto y funciones para luego mediante un proceso hermenéutico, hacer una comparación con
la realidad venezolana actual, liderizada por el entonces presidente Hugo Rafael Chávez Frías,
fundador del partido de gobierno y máxima expresión de la revolución izquierdista en Venezuela.
Palabras clave: Partidos políticos, democracia, ideologías, Estado, sociedad.
The partisan phenomenon, organization, project and its application to the
Venezuelan reality
Abstract
The story of the parties is fundamental in the contemporaneous political science, even more in Ve-
nezuela, where has it been discussed if the MVR (Fifth Republic Movement) or governors party,
was an organization which accomplished with the necessary components to be a structured party.
For this reason, it is necessary to inquire the historical evolution, highly in the medieval organi-
zation of the government, until arriving to the modernity with the types of parties, their organiza-
tion, project
and functions for later, through a hermeneutic process, make a comparison
*Licenciado en Historia, Universidad de Los Andes (ULA-VE, 2012) con Estudios Interdiscipli-
narios (PAI) en Educación, Mención Historia y Geografía, Universidad de Los Andes (ULA-VE,
2013). Cursante de la Maestría en Diseño de Políticas. Universidad Central de Venezuela. Jefe (E)
Unidad Socio-Educativa, Fundación Misión Cultura. Ministerio del Poder Popular para la Cultura,
Caracas.
Recibido: Abril de 2019 Aceptado: Mayo de 2019
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José, PARRA
with the current Venezuelan reality, leaded by the president Hugo Chavez Frias, foun-
der of the governor party, and maximum expression of the left revolution in Venezuela.
Keywords: political parties, democracy, right or left, state – society.
Introducción
La organización y el proyecto de los partidos es un tema que lleva naturalmente
a un estudio comparativo, sin dejar de lado el fundamento histórico y por supuesto
la aplicación en la sociedad. En este tema, el texto del profesor Alfredo Ramos
1
,
muestra un estudio lógico y existencial; es por ello que el libro base de la presente
investigación es: “Los Partidos Políticos Latinoamericanos”, basado en este y
recurriendo a otros textos, el contenido de este trabajo comienza haciendo un estudio
histórico, donde se muestra a grosso modo las dimensiones de derecha e izquierda
en los partidos, así como se muestra también desde un punto de vista histórico el
fenómeno partidista, todo esto con la nalidad de mostrar que el texto base no es ajeno
a la realidad histórica. Seguidamente, toman primacía la organización y el proyecto,
los cuales buscan estudiar el texto del profesor Alfredo Ramos y llevarlo a la realidad
venezolana.
Finalmente las conclusiones muestran una opinión personal del caso venezolano,
especícamente en el partido de gobierno, mostrando lo que debe ser un partido y lo
que actualmente tenemos como ello. Es importante aclarar que el presente trabajo,
no abarca en su totalidad todo el tema, pues el mismo es de una importancia tal que
requiere una mayor profundización y un estudio mucho más prolongado.
El fenómeno partidista
Es importante notar primeramente que las obras de la ciencia política desde el siglo
XX se han ocupado sobre manera al estudio del fenómeno partidista pues el mismo se
considera clave para el funcionamiento de la democracia, según Alfredo Ramos: Los
estudios de los partidos políticos van a la par con el desarrollo de la ciencia política
2
.
Esta frase suele ser de una insustituible importancia en el estudio de lo que podríamos
llamar el origen del fenómeno partidista, pues cuando el autor dice que hay una unidad
1El profesor Alfredo Ramos Jiménez es un catedrático de la Universidad de los Andes en Mérida,
Venezuela. Este profesor ha dedicado gran parte de su vida intelectual al estudio de los partidos políticos,
es además autor de varias obras entre ellas: “Los Partidos Políticos Latinoamericanos”, “Formas
Modernas de la Política”, “Introducción a la Ciencia Política”, entre otros.
2RAMOS JIMÉNEZ, A. “Los Partidos Políticos Latinoamericanos”. Mérida, Ediciones de la Universidad
de Los Andes, 2001, p. 51.
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El fenómeno partidista, organización, proyecto y su...
en el hacerse de los partidos políticos y la ciencia política, apunta precisamente no a
algo nuevo a nivel existencial, pero sí circunstancial, digámoslo a nivel existencial
porque la ciencia política como tal encuentra sus raíces quizá mucho antes de la Edad
Media, en la antigua Mesopotamia, en la organización política faraónica de Egipto
cuando se comenzó a estudiar las mejores formas de imperar, esto naturalmente
llevaba a una inmensa diversidad de carácter y forma de pensamiento, apuntadas cada
una de ellas hacia una creencia politeísta, a estas agrupaciones organizadas era a lo que
en aquellos remotos tiempos se podría llamar partidos; esto último refuerza la frase
de Ramos: Ciencia política como disciplina autónoma en el conjunto de las Ciencias
Sociales
3
.
En las épocas remotas se ve lo peculiar del nacimiento de grupos; la diversidad de
asentimientos, esto lleva a grupos organizados que a su vez llevaron a los estudiosos,
especialmente a los griegos a encontrar fundamentos losócos, es a esto a lo que se
llama ciencia política griega, siendo esta la razón por la cual la política no se puede
desvincular del surgimiento de grupos organizados o partidos. Actualmente no se
puede hablar de novedades en cuanto a la naturaleza de este fenómeno unicador, pero
si cabe hablar desdela hermenéutica de las formas de gobierno que enumera Aristóteles
en su magna obra La República: Realeza, aristocracia, república, tiranía, oligarquía,
democracia. En Latinoamérica siempre ha existido una gran divergencia sobre el
asentimiento o no a uno de estos tipos de gobierno, inclinándonos generalmente
por la democracia, especícamente a principios de siglo, por tanto, la unión entre
surgimiento de partidos y ciencia política desemboca en el estudio sobre el surgimiento
de democracias occidentales.
Otra frase que menciona Alfredo Ramos y que es fundamental en el estudio del
fenómeno partidista es la siguiente: El fenómeno partidista en cada País no debe
detenerse en la observación de los partidos en sí mismos, sino en los efectos y
consecuencias que derivan de su acción en los diversos escenarios políticos
4
; esto
porque los fenómenos partidistas como factum son siempre allí, pero las circunstancias
e ideologías que llevan a ello pueden ser innumerables, por tanto, tratemos de
conocerlo desde la perspectiva losóca que, seguro nos llevará a comprender mejor
la frase del autor.
Aquí juega un papel fundamental la sociología cultural, pues cada sociedad
posee un ipsum esse o proprium esse, lo cual es fundamental porque lleva consigo
una dimensión de colectividad que se puede traducir en acuerdos que luego ejercen
inuencia sobre los representantes o la representatividad; un ejemplo claro y actual lo
3Idem.
4Ibíd., p 54.
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encontramos con la diferencia que existe entre la monarquía británica y los gobiernos
democráticos; ésta tiene un fundamento cultural que es su inevitable unión a la religión
anglicana, está arraigada en asuntos de tipo deístico, más no sucede así con las
democracias, estas se fundamentan en una comunión de pensamientos, de donde surge
un representante, aquí la religión juega un papel poco importante, aunque existen
partidos social cristianos, pero la delidad del representante es esencial, lo cual no
sucede con lo monárquico, donde el desenvolvimiento político se ve desde lo que ellos
consideran como asuntos inspirados o de fe.
Es así, como comprendemos la no remoción de los monarcas y su carácter sucesivo
– familiar; cosa ajena a los sistemas de partidos, pues en estos reina la libre elección
bajo el consentimiento de cualidades y propuestas gubernamentales, centrándose la
observancia en los efectos y consecuencias de su actuar, lo cual se resume claramente
en la siguiente frase de Ramos: el fenómeno partidista comprende por consiguiente
todo el conjunto de prácticas y acciones colectivas emprendidas por fuerzas políticas
que poseen una vocación de poder y que está organizada sobre la base de los intereses
de los diversos grupos sociales
5
; aunado a esto, los partidos siempre deben tener una
autonomía con programas propios con miras al bienestar del Estado; es esto lo que
le da una identidad propia; existen pues partidos con propuestas revolucionarias,
partidos socialistas, comunistas, socialcristianos, entre otros. A nuestro propio parecer,
y después de haber estudiado brevemente bajo una fundamentación losóca el
surgimiento de partidos, es importante nombrar dos procesos fundamentales en éstos:
1. Proceso sincrónico; consiste en el revisarse de cada partido, volviendo
a sus orígenes con miras a una renovación o reformación si se considera
conveniente con miras a ofrecer a los adeptos mejores lineamientos; ejemplo
claro lo encontramos actualmente en Acción Democrática (AD) y Comité de
Organización Política Electoral Independiente (COPEI), partidos que buscan
hacer notar sus intenciones nacientes para lograr retomar primacía.
2. Proceso diacrónico; tiene más que ver con lo comparativo, se reere a
la capacidad de apertura que tienen los partidos para revisarse en base a la
observancia de otros sistemas en sociedades de cultura semejante y que por
su similitud es recomendable para responder de esta manera a la solicitud
que hace el Estado de los partidos como institución que permita gobernar
al mayor número de hombres, pero teniendo en cuenta que: si los partidos
dedicaran su acción solo a la defensa de determinados intereses, entonces
no se diferenciarían sustancialmente de otras formas de organización de
5Idem.
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El fenómeno partidista, organización, proyecto y su...
tales intereses
6
, más la defensa de intereses por parte de los partidos, no debe
oponerse a las identidades colectivas; esto llevaría a su declive, pues sería
ajena al pensamiento común; pero desde la edad antigua hasta nuestros días,
siempre se ha dado un fenómeno que rompe esta condición, nos referimos a
la aparición de líderes que han contado con el asentimiento popular no por
adherirse estructuralmente a lo que es un partido en sí, sino por otros factores.
Entre los que se puede nombrar: el uso de una dialéctica de convencimiento con
palabras que proponen soluciones; el hecho de ser miembro de alguna institución de
renombre; por ejemplo, el ejército; con este fenómeno se da lo que con toda claridad
podríamos llamar la desvirtuación de la recta concepción partidista, fenómeno este que
se vio en Venezuela; como fue el Movimiento V República (MVR) siendo un grupo
que para muchos no es un partido bien organizado, pues el mismo puede asimilarse
claramente con las comunas de la alta edad media que eran vistas como grupos sin
consentimiento teórico, sino basados en prácticas convencionales o como se diría: “un
monologio (personal) y un proslogion (asentimiento a las disposiciones del líder)”
7
.
3. Funciones de los partidos
1. Antes de enumerarlas, veamos algunos elementos de identidad que ocupan
lugar relevante:
2. El elemento cultural propio y autónomo de cada país, el cual debe ser abordado
como punto clave en el funcionamiento de todo partido.
3. La autonomía propia, la cual debe ser en su revisión, tanto sincrónica como
diacrónica.
Max Weber dice: Los partidos políticos no tienen otro objetivo que el de procurar
a sus jefes el poder en el seno de un grupo y, a sus militantes activos las posibilidades
ideales o materiales de perseguir nes objetivos, de obtener ventajas personales, o
de realizarlas conjuntamente
8
. Los partidos procuran a sus jefes el poder en tanto
su proprium esse o máximas de poder a aplicar, las cuales exigen a sus jefes y
representantes, ser tenidos en cuenta, dichas máximas no pueden ser ajenas al entorno
histórico-cultural; esto lleva a los militantes a dar su asentimiento en tanto creen lograr
sus propios nes y ventajas. Alfredo Ramos Jiménez en el citado texto enumera tres
6Ibíd. p 59.
7CAPELLETTI, A.J. “Textos y Estudios de Filosofía Medieval”. Mérida, Ediciones de la Universidad de
Los Andes, 1998, p.146
8WEBER, M. “Economía y Sociedad”. Madrid, Editorial Alianza, 1991, p. 288, 2v.
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funciones que resumidas dicen: La constitución del “campo político”; esta función
convierte a los partidos en agentes o instrumentos privilegiados en la negociación que
se establece con miras a la resolución de conictos.
1. La integración nacional y construcción del Estado; en la medida en que los
partidos agregan y condensan los diversos intereses, contribuyen con ello
a la incorporación de los ciudadanos al esfuerzo conjunto dirigido hacia la
integración nacional.
2. Legitimación del sistema político democrático; en la medida en que
intervienen en la construcción del campo político, los partidos se encargan
de asegurar para todo el sistema las condiciones de su legitimación, es decir,
todo el conjunto de condiciones que les permitan ser reconocidos y aceptados
por los diversos actores políticos: los individuos en cuantos ciudadanos, los
grupos en cuantos actores colectivos portadores de intereses.
Veamos ahora estas tres premisas bajo una crítica losóca: en la primera, los
partidos juegan un papel instrumental en los bosquejos seguidos para lograr la solución
de problemas que es tarea fundamental de la política, es por ello, que se dice que los
partidos constituyen los campos políticos porque son los receptores de ideas colectivas
con miras a la superación de deciencias sociales; la segunda, se inclina más hacia la
homologación de pensamientos que lleva a los militantes a formar parte de un esfuerzo
común, a una ideología o pedagogía de gobierno que debe tener como punto de vista la
integración a la nación, integración que se logra solo mediante la concienciación de la
situación política que atraviesa el país, proponiendo soluciones técnicas a los problemas
que sería lo ideal. La tercera, es un señalamiento de la incorporación de los partidos
políticos ante las exigencias de los políticos, muestra cómo el origen de un partido, su
existencia y desenvolvimiento no deben ser ajenos a la realidad de los intereses. Estas
tres funciones responden al campo de los partidos políticos en la actualidad, pero las
mismas quedarían desconocidas si no hacemos una crítica desde nuestro país Venezuela.
Si ubicamos el partido de gobierno en la función, fácilmente nos damos cuenta que
hay un fenómeno de inconformidad, pues el mismo en campañas y formas dialécticas
presentaba estructuras que lograron el convencimiento y sucesivamente el apoyo, esto
tiene luego como resultado la inconformidad ad intra y ad extra. Ad intra en tanto
en las mismas instancias del MVR hay división por los desacuerdos de pareceres,
no hay unicación de criterios, el ejemplo claro lo vemos en el cambio de cuatro
vice presidentes en el período gubernamental que transcurre; también se nota en los
repentinos cambios de ministros, entre otros. Ad extra, porque el partido de gobierno,
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aunque propone una revolución con miras a solucionar conictos, actualmente solo se
perciben más conictos, de los cuales el más grande son las relaciones hostiles con
los Estados Unidos, esto también tiene una causa que es la siguiente: Los últimos dos
presidentes de Venezuela han arribado al poder teniendo como plataforma básica no a
un partido solidamente constituido, sino organizaciones de emergencia hechas a imagen
y semejanza del candidato
9
.
Si pretendemos ubicar nuestro gobierno actual en la función que propone el
Dr. Alfredo Ramos, tendríamos que ver que la función principal de un partido es la
integración del Estado, integración que se maniesta claramente en la conformidad de
los ciudadanos con las propuestas partidistas, trayendo como fruto el alienamiento al
factum o desenvolvimiento de los discursos partidistas en el gobierno en cuanto tal. Si
es cierto que el MVR en un principio conquistó el asentimiento de la mayoría y tuvo una
integración, pero una vez logrado el poder, aquélla integración no se lleva al acto debido
a la discordancia entre lo antes dicho y prometido y lo ahora realizado, viéndose la
oposición básicamente en tres núcleos: los partidos políticos, las organizaciones civiles
y los militares; estos tres representó el obstáculo durante el gobierno de Hugo Rafael
Chávez Frías; la desintegración se nota en que ya la calle dejó de ser el coto privado de
Chávez y de los bolivarianos, por lo que no se halla fundamento integrador.
La última de las funciones queda ajena al partido de gobierno en tanto el MVR como
institución no mostro senderos de actualización y adhesión a la realidad partidista actual,
no aseguro condiciones de legitimación en tanto pareciera no tener un proprium esse o
ideología, por ello, no es actualmente visto por muchos como un partido en cuanto tal sino
como una gran masa intersubjetiva de intereses variados que tienen como denominador
común la aceptación de un líder: Chávez o como sucedió con Convergencia y Rafael
Caldera.
Proyecto y organización de partidos
El proyecto de un partido se presenta siempre vinculado con los objetivos;
mientras que la organización se relaciona con los medios que permiten
asegurar al proyecto. Surgen así, la dimensión derecha – izquierda como
identicación ideológica en tanto esta división proviene de la simpatía o
antipatía ante lo gubernamental, llamándose entonces derecha a quienes están
en homologación con el gobierno e izquierda a quienes proponen modelos
paralelos a las políticas actuales, a lo ocial. K. Von Beyme dice que:
9HERNÁNDEZ, T. “El Desequilibrio” en: El Nacional, Caracas, 26 de mayo de 2002, pp. 12-13.
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La distinción conceptual entre derecha e izquierda
proviene de la asamblea de 1789 en la que la nobleza
se sentaba a la derecha del Rey y el Tercer Estado a
su izquierda. Esta terminología fue popularizada
primeramente en gran Bretaña en 1837 por la obra de
Carlyle “La Revolución Francesa”, pero la dualidad
expresada por la oposición entre izquierda y derecha
no se armó en este país hasta después de la guerra
mundial, cuando el partido laborista se convirtió en
uno de los principales partidos
10
Lo anterior nos lleva a pensar que la dimensión derecha-izquierda, tal
como se ven, no son perspectivas contemporáneas, ya desde la edad media se
veía este fenómeno que era concebido así:
Rey
Derecha
Izquierda
Est in proprio imperat Non est in se
Asentiré promissim Revolutionis
Dominus Omni Revolutionis
Monoligium Proslogium.
Ejemplo de esto lo vemos en 1525 en las guerras campesinas en Alemania,
donde juegan un papel insustituible Lutero y Thomas Münzler, el primero
se debe considerar como de la derecha en tanto defendía las posesiones y
constituciones del rey, el segundo, izquierdista, pues se ponía de parte de
los principados. Tanto en esta época como en la actual, incide lo histórico
en tanto muestra lo negativo del pasado, los errores de grupos y partidos,
lo que fortalece la izquierda, también cuenta lo natural, pues la dicotomía
derecha-izquierda procede de la capacidad del libre albedrío y libre elección
que posee el ser humano. En el caso de Venezuela, durante la campaña y
elección del gobierno actual, se dio lo que podemos llamar una dialéctica de
convencimiento que llevó a los ciudadanos a engrosar la izquierda de Chávez,
conados en que el candidato respondía a una superación del pasado, esto
llevó al triunfo; pero la realidad en la praxis no mostró la satisfacción deseada,
por lo que es fácil decir que el gobierno actual como tantos otros será un factor
adicional a la concepción natural del hombre sobre la negatividad del pasado.
10VON BEIME, K. “Los Partidos Políticos en las Democracias Occidentales”. Madrid, Centro de
Investigaciones Sociológicas, 1986, p.322.
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El fenómeno partidista, organización, proyecto y su...
El nivel del proyecto
El proyecto no se reduce ni a un programa aun fundamental, ni a un catálogo
de promesas e
lectorales, pero sustenta todos estos fenómenos que lo traducen
11
. Un
partido debe proponer proyectos que no sean ajenos a la voluntad de los ciudadanos o
como dice Ramos: Reunirse en torno de un proyecto es otra forma de armar que se
adhiere a un determinado partido. De este modo, los individuos toman partido junto a
otros que deenden la misma causa o que poseen o arman poseer intereses comunes.
Es necesario tener en cuenta que los partidos formulan su poder generalmente en
forma de proyecto, un proyecto que responda a los conictos y necesidades. Se busca
generalmente que estos proyectos obedezcan a los intereses de los ciudadanos y a su
vez, a los intereses de los mismos partidos que proponen proyectos.
De estos intereses surgen las oposiciones entre partidos por la diversidad de
intereses, por ello, quien acepta un proyecto se adhiere a un partido en tanto se hace
simpatizante de lo que éste propone, el proyecto de todo partido, por consiguiente
servirá siempre para integrar la defensa de los intereses de la comunidad de personas
dentro de una concepción global del interés general
12
. El texto del Dr. Alfredo Ramos
enumera cinco alternativas que según él, se inscriben dentro de las líneas generadoras
y dinamizadoras del proyecto.
Partidos que asignan la primacía a la doctrina;ello se maniesta con la adhesión
principista a los postulados o líneas de acción general que van conformando todo un
cuerpo doctrinario que se presenta libre de las presiones del tiempo
13
. La primacía
de la doctrina o los partidos ideológicos tienen proyectos que buscan abarcar todos los
aspectos de la vida social: desde una concepción general del mundo y la sociedad, hasta
la determinación del rol y función de los ciudadanos frente a las tareas de la dirección
y control (gobierno) del aparato estatal. Este doctrinarismo parece más evidente en
los primeros partidos socialistas que se fueron formando en las tres primeras décadas
del siglo XX y que parece mantenerse en muy pocos partidos de la extrema izquierda
integrista.
Partidos que asignan la primacía al largo plazo;cuando en la elaboración de
proyectos, las cuestiones inmediatas aparecen supeditadas por los objetivos más
importantes ubicadas a largo plazo
14
. Hacia esta posición se desplazaron los primeros
partidos socialistas de Chile y Ecuador en los frentes populares de los años 30; estos
11SELLER., L. “De le Comparación des Partis Politiques”. Paris,Editorial Económica, 1986, p. 105.
12Ibíd, p 110.
13Ibíd, p 111.
14Ídem.
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partidos se denominan estratégicos.
Partidos que asignan la primacía al mediano plazo;ello ocurre cuando dentro
del proyecto se han ido delineando expectativas que incluyen la determinación de
periodos (elecciones generales, políticas de coalición de gobierno o de oposición)
15
.
Estos partidos se llaman tácticos, y en ellos es importante recalcar que los proyectos
partidistas resultan más concretos que los de largo plazo, cuando los objetivos se
presentan mediante fórmulas movilizadoras más determinadas en el tiempo. Según
Ramos, los partidos tácticos se fueron conformando ya en la etapa democrática, cuando
las movilizaciones electorales iban constituyéndose en la actividad prioritaria de los
partidos. Poco a poco, este tipo de partido fue cediendo ante el requerimiento social de
las respuestas o soluciones pragmáticas, reñidas con los planteamientos ideológicos de
los orígenes, el mismo parece haberse impuesto en un momento debido a la resistencia
de los miembros al abandono de los principios y líneas de acción fundadora de los
mismos. Los partidos de la familia socialista, en las últimas décadas son los que
más se acercaron al tipo táctico, particularmente allí donde contaron con posibilidades
de conformar coaliciones triunfadoras, como ocurrió en los 80 con el retorno a la
democracia en Uruguay, Perú, Bolivia y Chile.
Partidos que asignan la primacía al corto plazo;cuando los intereses del partido
solo encuentran su lugar en la coyuntura particular inmediata (ganar una elección,
participar en una coalición gubernamental, etc)
16
; estos se denominan partidos
pragmáticos, por ejemplo, los partidos que en su hora serían considerados “fenómenos
electorales”, en la medida en que parecían no contar con posibilidades de compartir
exitosamente; por ejemplo: el partido Cambio-90 de Alberto Fujimori y el Partido de
la Reconstrucción Nacional (PRN) de Collor de Mello en Brasil, partidos que debían
ser tomados como el modelo de otras experiencias menos exitosas en un buen número
de países.
Partidos que asignan la primacía al mantenimiento del statu quo; cuando el
proyecto se va adaptando a las diversas situaciones del sistemapolítico bajo control
con el n de defender y salvaguardar las posiciones de poder adquiridas. En estos,
la acción gubernamental se confunde con el proyecto partidista, sin consideraciones
de tipo doctrinal o ideológico, que responde a los imperativos de la misma”
17
; estos
partidos se denominan “partidos ociales”. En estos, sus orientaciones básicas varían
de acuerdo con las diversas coyunturas políticas. Todo ello dentro de una concepción
del proyecto partidista que se constituye en el órgano clave de la acción estatal. Es el
15Idem.
16Idem.
17Idem.
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caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México; a partir de la década
de los 40 hasta los años recientes; un ejemplo cercano lo tenemos en el Partido
Justicialista (PJ) que accede al poder en Argentina con Carlos Saúl Menem en 1989.
El nivel de organización
La intervención de los partidos en la vida política solo se hace efectiva mediante
la organización.
Los diversos tipos de organización en la vida partidista obedecen por una parte, a
la naturaleza de la relación Estado-Sociedad, que se expresa en una primera instancia
como la relación entre el poder centralizado e institucionalizado y la reivindicación
que de éste harán. De aquí que las formas que adopte históricamente la organización
partidista se encuentren siempre ligadas a determinadas épocas: Épocas de crisis,
épocas de movilización o de transición, las cuales van a favorecen unos tipos de
organización frente a otros posibles.
Según Daniel-L Séller: la función esencial de la organización no es otra que la
de movilizar el máximo posible los recursos humanos materiales, a n de acceder a
las funciones de gobierno y de conservarlas el mayor tiempo posible
18
. Entonces, la
organización obedecerá principalmente a la estrategia adoptada por el partido frente
a sus adversarios y competidores en la lucha por acceder a los puestos de dirección
política. En tal sentido, los partidos latinoamericanos han mantenido regularmente
la tendencia a organizarse a partir del nivel de las élites. Así como con el proyecto,
también con la organización, el profesor Alfredo Ramos, presenta en su texto cinco
principales alternativas, caracterizando tanto la estructura como el funcionamiento de
cada partido especíco:
Partidos que asignan la primacía a la élite dirigente: Ello se maniesta
principalmente en la designación de sus candidatos sin consultar a los miembros. Los
equipos dirigentes intervienen en esa designación sin recurrir a la base partidista. A
estos partidos también se les llama partido de notables.
Partidos que asignan la primacía a la base; cuando los cuadros dirigentes, que
incluyen a los miembros, intervienen conjuntamente con los jefes principales en
la designación de sus candidatos y en las decisiones que afectan la marcha de la
organización. A este tipo de partidos los podemos llamar partidos de militantes.
18SÉILER, L. Op.cit., p. 168.
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Partidos que asignan la primacía a la movilización: Más allá de sus militantes,
estos partidos buscan un mayor acceso al círculo de simpatizantes, y a partir de allí
establecen sus principales líneas de acción, por ello se llaman partidos de masas.
Partidos que asignan la primacía al marketing electoral: Estos partidos extienden
la acción al electorado. Lo importante para estos es ganar las elecciones. Su fuerza
organizativa debe traducirse en éxitos electorales, por lo que sus candidatos serán
escogidos siempre en función de sus posibilidades electorales. A este tipo de partidos
se les llama partido de electores.
Partidos que asignan la primacía al aparato: Tratase de organizaciones políticas
que intervienen en todos sus recursos en la imposición de su proyecto y para ello la
movilización y los éxitos electorales cuentan pero no resultan tan decisivos para su
permanencia, por ello se les puede denominar partidos de cuadros.
Según el autor, la distinción de estas cinco alternativas, que en la vida partidista no
necesariamente se excluyen, nos dan cinco principales opciones organizacionales, que
corresponden a otros tantos tipos de partido. Si bien es cierto que ningún partido cae
dentro de cada uno de estos tipos en estado puro, es imposible ubicar a cada uno de
tales partidos en la combinación de algunos de los mismos.
Conclusiones
Sería absurdo hacer conclusión alguna sin mencionar que toda conclusión
respecto al cuerpo del presente trabajo solo se da mediante el valioso
aporte que da el profesor Alfredo Ramos en su obra Los partidos políticos
latinoamericanos, este escrito logra un estudio de los partidos basado en
una exigencia muy actual por parte de los lósofos analistas: la necesidad
de estudiar los partidos desde una losofía existencial. Esto lo podemos
notar claramente en su estudio sobre la organización y el proyecto de los
partidos, pues nunca desvincula de la realidad actual, de las necesidades, y
es precisamente desde la perspectiva existencial-partidista, que se requiere
un estudio actual, pues desligar los partidos, y por ende su organización y
proyecto de la realidad existencial lleva a los mismos al desconocimiento de
la realidad que se vive, lo que conlleva a posteriori al descontento.
Después de notar esta realidad solo queda hacer una hermenéutica con respecto
a nuestra realidad: pareciere que el chavismo fuese esa respuesta a la unión de lo
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partidista a lo existencial, todo parecía ser así, esto llevo a muchas personas, incluso
de renombre al asentimiento y apoyo ante el fenómeno; más la realidad era otra, fue
un valerse de los errores de otros partidos que habían estado en el gobierno para,
mediante una dialéctica que proponía el desenvolvimiento de la crisis, lograr subir
al poder; sin embargo, la realidad se vio en la praxis, pues el chavismo no dio lo que
de ello se esperaba. A mi propio parecer, creo que no puede existir un partido
existencialista, cuando se trata de aunar la situación de Venezuela a culturas totalmente
ajenas a la nuestra, por ejemplo, el deseo de copiar los modelos cubanos que han
logrado perdurar porque tienen como base fundamental una ideología: el Marxismo;
Venezuela no es marxista, por ello, la ayuda a solucionar sus asuntos existenciales, no
se da en entremezclar su cultura que es propia.
Para concluir, creo que es difícil ver al MVR como un partido que se pueda ubicar
entre los tipos que menciona el profesor Ramos, pues un partido debe tener bases
teóricas, fundamentadas en soluciones posibles en tanto se conozca la realidad, y
precisamente el presidente actual, que es el fundador del chavismo, en sus discursos
siempre mostró una solución inmediata a todo, soluciones prontas; esto no era tan
sencillo, pero ante el desconocimiento de la realidad, y abarrotado por atraer más
simpatizantes, mostró posibilidades que no estaban a su alcance. Sin embargo, me
atrevo a decir que el MVR fue un movimiento que colocó su primacía a lo electoral,
pues su deseo fue ganar las elecciones, pero ¿podrá considerarse un partido cuando
no posee bases teóricas?, ¿podrá considerarse partido cuando desconocía la realidad
económica del país?, y más aún ¿podrá considerarse partido cuando llegó al poder
mediante una dialéctica de convencimiento, donde se proponía soluciones inmediatas
sin conocer la posibilidad o no de las mismas? Es por esto muy factible notar que el
MVR buscó la unión de lo existencial con lo partidista, el cual hizo partícipes a todos.
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