Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
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Identidad de la imagen, voces del afuera...
Lluvia, somos dos extranjeros. Mi nombre -como el tuyo-
es una travesía, un deambular por puertas cerradas para
siempre. La gente entra en mi sueño como por otra casa y
tus breves colores se deshacen contra el olvido, pero ya lo
sabemos; no hay nada que tratar con sus navajas Nada que
preguntar en sus regiones. Lluvia, somos dos extranjeros
Nos separa una herida. (2009: 101)
Las imágenes sinestesias de Boccanera están llenas de la melancolía, propia de los
arrabales bonaerenses y son exhibidas en el discurso poético, con cierta distancia de
perspectiva, como lo haría un refugiado, mirando por la ventana la lluvia, desde otra
nación; esto es vitalmente cierto en este libro y es parte del trauma de los argentinos o
de todo aquel que se vea forzado a salir, debido a una persecución.
Por otra parte, los poemas de amor o los textos: Diario de un Motociclista, Tango
de la Contorsionista y La Domadora de Leones, presentan un estilo desenfadado y
trasgresor, que nos hacen recordar al poeta: Oliverio Girondo; pero con el trasfondo
metafórico y doloroso de un Juan Gelman. Así vemos como Bocanera trastoca
nuevamente la sintaxis y se burla del imaginario moderno, introduciendo a un
Motociclista diferente, en un insólito contexto:
Porque el motociclista se ha marchado, porque el
motociclista se ha lanzado contra el Bufón del Rey y
ha tomado el camino de la carretera aquella de la que
solamente se regresa, con un beso en la espalda y una
bala en los labios. (Diario de un motociclista: 91-93)
La comparación con el mercado, que puede ser este de nuestra ciudad, o
tal vez alguno de Buenos Aires o Nueva Delhi, personicado en los atributos
de la mujer amada; hacen que Boccanera no se aleje de la realidad; pero el
autor lanza destellos luminosos a la cara del lector, que se vuelven enigmas
y hacen que su lenguaje: “retumbe” y lo saque a uno de la zona de confort.
Observamos en sus anécdotas, cierta referencialidad a las “pebetas del tango”,
a las “femme fatale” o mujeres del amor utópico; incluso existe la presencia
del celaje de estas mujeres, en textos como:
MUÑECA LÍQUIDA (230): Fui al mercado encontré
todas las estaciones de tu boca, las sedas de mirar, las
manos que se agitan dentro de los besos, encajes de tu
risa, tintas de muchas lenguas y legumbres, frutas: tu
corazón de malabares. Todo cuesta la vida.