Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
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Migración en la frontera colombo-venezolana...
La situación de los migrantes se caracteriza por tener condiciones socioeconómicas
complejas, sobre todo en el caso de los irregulares, en virtud de que esta población
migrante, tiene dos veces mayor probabilidad de estar desempleada en relación a la
población de las áreas receptoras, sobre todo, cuando las mismas se encierran en un
cerco de ausencia de comprensión y solidaridad con las circunstancias que marcaron
la necesidad de buscar oportunidades de mejoramiento en la calidad de vida, además;
de las situaciones inherentes a la pobreza, vulneración de los derechos, persecución
política, y condicionantes humanas derivadas de haber dejado todo lo que poseían en
su país para comenzar de nuevo.
Es cuanto, al sector salud, la población venezolana enfrenta una creciente
desprotección en la atención médica, afectando en gran medida a los migrantes
irregulares, quienes están casi en su totalidad fuera del sistema de salud. De igual
manera, en materia de educación, la migración impacta el acceso y permanencia en el
sistema escolar de niños y jóvenes, con un nivel de inasistencia escolar aproximado
al 40% entre todos los migrantes, más del doble que la tasa de la población en áreas
receptoras; en este sentido, la inasistencia escolar entre los inmigrantes irregulares es
casi el doble al resto de la población migrante, estas características determinan en gran
medida, la forma en que se produce la migración, es decir, cuando se decide hacia
dónde, cómo y cuándo se hace.
De acuerdo con lo planteado, se revela que no existe capacidad migratoria en
el contingente humano afectado, según, Ortiz (2018), la misma se entiende como
el conjunto de condiciones económicas, sociales e intelectuales que permiten a una
persona efectivamente migrar de su lugar de origen, pudiendo con ello sobrevivir, en
opinión del investigador, adecuadamente en su nueva residencia.
Siguiendo a Ortiz (2018), en los últimos cinco años, la migración desde Venezuela
a Colombia, se ha concentrado principalmente en las zonas fronterizas tales como
el Norte de Santander, Arauca y La Guajira, además de Bogotá y la Costa Atlántica.
Cerca del 80% de los migrantes se concentran en siete departamentos. Encontrándose,
Bogotá, como la ciudad con mayor número de migrantes (estimado entre 88 mil y 112
mil), que representa el 9,8% del total de personas provenientes de Venezuela.
Sin embargo, las zonas fronterizas son las más afectadas por su alta incidencia
relativa, puesto, el número de migrantes (regulares e irregulares) como porcentaje de
la población total del departamento (incidencia relativa) en las zonas fronterizas, es el
más alto del país. La mayor incidencia es en La Guajira, que habría recibido en 2017
entre 40 mil y 56 mil personas, lo que representa un 4,5% de la población total de este
departamento. Siguiendo, Norte de Santander (4,3%), Atlántico (3,1%), Sucre (2,6%),
César (2,3%) y Magdalena (2,2%), en estos departamentos fronterizos, más del 5% de
la población son migrantes irregulares.