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Educación en tiempos de pandemia: La narrativa como 

estrategia de aprendizaje 

ARANDA, Amparo  *                                                                                          

Universidad del Zulia

 arandaamparo@gmail.com

Resumen

El presente ensayo tiene por objetivo estudiar la narrativa como estrategia de aprendizaje 

en el contexto de una educación en tiempos de pandemia. Se realizó mediante una 

investigación documental, soportada en el análisis de contenido como técnica. Se 

apoyó en los aportes de Aguirre (2012), Avillar (2020), Merma y Peiró (2013), Morín 

(1999), Álvarez (2020), Passeggi  (2015), Ramírez  (2012), Rivas (2010), Guilar 

(2009) y Siciliani (2014), entre otros. Los resultados indican que la labor educativa 

debe generar los cambios que exige la pandemia mundial. La narrativa representa 

una estrategia de aprendizaje que posibilita desde cada relato combinar conocimiento, 

experiencia  y  significados  para  arribar  comprensiones  objetivas  e  intersubjetivas 

de la realidad. Hoy más que nunca la educación debe vincular conocimiento y 

contexto, colocando en el centro a cada persona, a cada estudiante como centro de 

su acción, con la esperanza y el compromiso de forjar desde ahora un mundo mejor. 
Palabras clave: Educación, tiempos de pandemia, narrativa, estrategia de aprendizaje.

Education in times of pandemic: Narrative as a learning strategy

Abstract

This essay aims to study the narrative as a learning strategy in the context of education 

in pandemic times. It was conducted through a documentary investigation, supported in 

the analysis of content as a technique. Its relied on contributions from Aguirre (2012), 

Avillar (2020), Merma and Peiró (2013), Morín (1999), Alvarez (20 20), Passeggi 

(2015), Ramirez (2012), Rivas (2010), Guilar (2009) and Siciliani (2014), among 

Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura.

Año 8 N° 15/ Enero-Junio / 2020, pp. 159-170.

Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt

ISSN: 978-980-12-6373-9

Recibido: Septiembre  de 2019

Aceptado: Octubre de 2019

*Lic. en Trabajo Social (UCV), Magister en Gerencia Pública (LUZ) y en Dirección y Gestión Pú-

blica Local (Universidad Carlos III Madrid). Diplomada en Asuntos Internacionales, en Coaching 

Integral y en Programación Neurolingüística. Locutora profesional. Docente de Post Grado, Uni-

versidad Rafael Belloso Chacín, Universidad del Zulia y Campus virtual de la Unión Iberoame-

ricana de Municipalistas, Doctorante en Educación, Universidad Nacional Experimental Rafael 

María Baralt.


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others. The results indicate that educational work must lead to the changes required 

by the global pandemic. The narrative represents a learning strategy that enables each 

story to combine knowledge, experience and meanings to arrive at objective and 

intersubjective understandings of reality. Today more than ever education must link 

knowledge and context, placing each person at the center, each student as the center 

of their action, with the hope and commitment to forge a better world from now on.
Keywords: Education, pandemic times, narrative, learning strategy.

Introducción

 

La realidad mundial se ha transformado rotundamente, son evidentes los 

cambios en la sociedad, en la interacción social, en las relaciones políticas, en los 

estamentos económicos, en la geopolítica mundial, en la ciencia, en la salud y en la 

educación, cuyos movimientos están signados a su vez de  una gran incertidumbre. 

Ello obliga a repensar el mundo y la manera de hacer, a recobrar lo humano y lo 

sensible en la construcción de nuevas formas de transitar hacia lo necesario y deseado. 

Los cambios a los que se hace mención, producto de la cuarentena social 

implementada ante la pandemia mundial por el CONVID 19, ha tenido importantes 

impactos en la educación que se ve hoy trastocada en su modo genuino de hacer 

mediante la enseñanza presencial, obligándola a recrear sus procesos pedagógicos 

a distancia, en un escenario cargado de sorpresas e incertidumbre para lo cual no 

se estaba preparado. De esta manera, se da continuidad al cronograma educativo 

haciendo uso de herramientas tecnológicas, de las redes sociales y de otras formas de 

comunicación entre docentes, estudiantes y familia, para facilitar el desarrollo de los 

contenidos en cada hogar.   

En estas prácticas educativas guiadas por la emergencia, prevalece en mayor medida 

la lectura, escritura, reproducción de textos de manera lineal y estrictamente apegados 

a los contenidos, bajo esquemas de control, sin cotejar su valor y pertinencia con la 

nueva cotidianidad familiar, social y cultural, para encontrar desde allí el camino a la 

comprensión de lo que ocurre y el nuevo significado que hoy se otorga a la vida. Opina 

Aguirre (2012) que centrarse en el uso de la lectura  y escritura  para extraer datos, 

construir conceptos y memorizar contenidos sin verificar su comprensión,  ha desviado 

la esencia de la actividad educativa, como es movilizar al estudiante a procesos de 

comprensión que contribuyan al desarrollo del pensamiento. 

Asevera en esta misma línea Avillar (2020), que no basta formar seres críticos 

capaces de apropiarse de conocimientos a través de categorías y conceptos, si se deja 

fuera el fundamento construccional de la visión humana. Es preciso entonces desde 

el proceso educativo no perder de vista “la construccionalidad que opera, dinamiza 

y configura al ser que aprende desde su experiencia”. (pág. 28). Por ello, el entorno 


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familiar, social y cultural que acompaña hoy a cada estudiante, debe hacerse visible en 

el proceso de construcción de saberes para que cada contenido recobre su pertinencia 

con una formación más humana y reflexiva en sintonía con las exigencias actuales.    

En este sentido, es necesario recobrar desde el escenario actual, por encima de todo 

y como oportunidad inigualable, la conexión del hecho educativo con la experiencia 

vivida por cada estudiante, como fuente de enseñanza para la vida. Para este fin, deben 

desarrollarse los contenidos curriculares con estrategias más amables que permitan 

a estudiantes representar la realidad en conexión con sus emociones, su sentir, sus 

conflictos, su reflexión, sus deseos y acciones. De esta manera cobra sentido y valor la 

narrativa como estrategia de aprendizaje.

La narrativa ha sido en el desarrollo de la humanidad la mediación original entre 

conocimiento y formación. La historia del hombre, su manera de relacionarse con el 

mundo natural y socio cultural, la transmisión de sus usos y costumbres desde tiempos 

ancestrales, han sido transferidos a través del relato y la historia contada.  Desde ella es 

posible desarrollar procesos de aprendizaje a partir de las interpretaciones individuales 

y particulares que intentan comprender la realidad y sus sucesos desde la vivencia y 

espacio cotidiano de cada sujeto. 

En atención a ello, el presente estudio tiene por objetivo estudiar la narrativa como 

estrategia de aprendizaje en el contexto de una educación en tiempos de pandemia. 

El mismo se efectuó mediante una investigación documental, con apoyo del análisis 

de contenido como técnica. Se estructura en dos partes, la primera desarrolla algunas 

ideas y posturas en torno a una educación en tiempos de pandemia, mientras que la 

segunda aborda la pertinencia de la narrativa como estrategia de aprendizaje en el 

contexto actual.

Educar en tiempos de pandemia.  

La pandemia mundial por el coronavirus, declarada por la Organización Mundial 

de la Salud en el mes de marzo del 2020, ha desatado un conjunto de restricciones que 

han afectado notoriamente el desenvolvimiento de las personas en todas las esferas que 

dinamizan la sociedad. Para resguardar la vida, como elemento central en la emergencia, 

se han establecido “regulaciones, privaciones,  límites, cambios en las formas de vivir 

de cada uno, tanto como de los grupos sociales, controles socioculturales. El peligro es 

el contagio en escala geométrica; el riesgo, la muerte”. (Schor 2020:1)   

Para la educación esta pandemia obligó, como es lógico, a la suspensión de las 

actividades académicas presenciales, transformando de plano la interacción física 

entre  docentes  y  estudiantes.  Ahora  bajo  la  medida  de  cuarentena  indefinida,  es 

imperativo dar continuidad a las actividades formativas desde cada uno de los hogares, 


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la mayoría de ellas bajo la modalidad virtual y otras con apoyo de las redes sociales, 

donde prevalece a toda costa el distanciamiento social. 

En este panorama cargado de incertidumbre, es recurrente sentir que todo se ha 

trastocado, pues se han fracturado los esquemas,  las relaciones sociales, la política, la 

economía, las costumbres, la cultura, entre otros, generando un ambiente de angustia 

y miedo por lo que vendrá. No se sabe cuándo podrá recuperarse la vida, el encuentro 

físico con otros, los espacios laborales, el esparcimiento y el regreso a las aulas. 

Para abordar esta emergencia y educar en tiempos de pandemia, se han doblegado 

esfuerzos a fin garantizar la continuidad educativa, con el intercambio de actividades 

para dar cumplimiento a  los contenidos curriculares dentro de los calendarios 

previamente establecidos. Ahora estudiantes y familias, en medio del reto por sobrevivir 

deben asumir compromisos formativos que en ocasiones redoblan sus contenidos y 

se hacen más exigentes con los tiempos. El objetivo es incuestionable, garantizar el 

derecho educativo de niños, niñas y jóvenes, sin embargo, como es natural, ha sumado 

para las mayorías crecientes niveles de estrés y a veces, descontento. 

Bajo esta dinámica educativa en tiempos de pandemia, en tiempos de crisis, se 

requiere  reflexionar  y  recrear  en  torno  a  las  prácticas  educativas,  a  fin  de  asumir 

formatos y estrategias que trasciendan la cronología de tareas y sitúen de forma 

significativa contenidos y conocimiento para arribar a una nueva lectura del mundo en 

toda su complejidad actual. Es preciso vincular cada emoción y cada experiencia en la 

comprensión de lo que pasa, visualizando a su vez el futuro posible desde la actuación 

responsable y comprometida de cada estudiante.  

Bajo esta óptica plantean Merma y Peiró (2013), que educar en tiempos de crisis es 

preparar en valores humanos, integrando lo cognitivo, los sentimientos, los afectos y 

las acciones o comportamientos. Desde esta mirada, la crisis obliga al hecho educativo 

a conducirse con mayor énfasis, a la aprehensión de valores para ayudar a cada 

estudiante a dar sentido a su presente y futuro, involucrando en ello conocimiento-

sentimiento y emoción. Se asume entonces la crisis como escenario para inspirar y 

recobrar lo humano, con posturas que trasciendan lo estrictamente pedagógico

 En opinión de Gelbery y Poblete  (2020:3), educar en tiempos de pandemia es 

“hacer de los procesos educativos a distancia una oportunidad para poner a los y 

las estudiantes al centro del aprendizaje, integrando saberes, campos disciplinares y 

los distintos ámbitos de la labor docente”.  Bajo este mismo contexto agrega Rivas 

(2020)  la urgencia de asumir como propuesta lo que él denomina “una pedagogía 

de la excepción”. Es algo no visto ni teorizado, pero que obliga sobre la marcha a la 

construcción de propuestas que hagan sentir a los estudiantes que realmente vale la 

pena aprender. 


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 Educación en tiempos de pandemia: La narrativa...

Será necesario para ello priorizar y vincular contenidos con destrezas digitales y 

habilidades personales  como la paciencia, la empatía y la resiliencia que ayuden a los 

estudiantes a  pensar, transferir conocimiento y comprender.  Apunta Rivas (2020)  en 

este mismo sentido, la necesidad de asumir una pedagogía que apunte al equilibrio 

entre  lo psicológico, lo afectivo y lo social, donde se contemplen además facultades 

de expresión, la comunicación, la invención, la creatividad, el pensamiento crítico, la 

sociabilidad y la vivencia de una espiritualidad madura. Gelbery y Poblete, (2020:3)

Señala por su parte Álvarez (2020), que en esta coyuntura la educación debe hacer 

de ella el centro del conocimiento como vía para comprender y actuar sobre lo que 

actualmente ocurre.  Es necesario entonces emprender hacia una pedagogía solidaria 

o de la emergencia, revalorizando enfoques como educación a lo largo de la vida, a fin 

de preparar a los estudiantes en la vida actual y futura.  Por ello, la pandemia es una 

oportunidad para el cambio, para reflexionar sobre las mejores prácticas para alcanzar 

una formación integral con énfasis en la persona y en conocimientos posicionados y 

vinculados con la realidad actual

Desde las ideas de Svampa (2020), se invita en medio de esta pandemia a asumir 

como modelo de vida un paradigma relacional que parta del reconocimiento y respeto 

por el otro y de una conciencia que haga de la  supervivencia un problema de orden 

colectivo. Ello obliga a dar otra mirada a los vínculos humanos y a aquellos establecidos 

con la naturaleza, colocando en el centro la interdependencia, la reciprocidad y 

complementariedad, como nociones para la comprensión de la nueva realidad. Agrega 

la autora que lo cotidiano, la vida, y la visión del todo representan la vía para las 

nuevas acciones. 

Desde las ideas de Morín (1999), en su publicación Los siete saberes necesarios 

para la educación del futuro consideradas significativas para la realidad actual, se 

asume la comprensión, como una de las finalidades que debe proyectar la educación. 

Plantea el autor como realidad inspiradora de ese gran reto que: (Morín, 1999: 41)

“La situación sobre nuestra Tierra es paradójica. Las 

interdependencias se han multiplicado. La conciencia 

de ser solidarios con su vida y con su muerte liga 

desde ahora a los humanos. La comunicación triunfa; 

el planeta está atravesado por redes, faxes, teléfonos 

celulares, modems, Internet. Y sin embargo, la 

incomprensión sigue siendo general. Sin duda, hay 

grandes y múltiples progresos de la comprensión, pero 

los progresos de la incomprensión parecen aún más 

grandes. El problema de la comprensión se ha vuelto 

crucial para los humanos. Y por esta razón debe ser 

una de las finalidades de la educación para el futuro”.


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Desde esta reflexión luce innegable el desafío de generar los cambios necesarios 

para educar, pero en tiempos de pandemia. Se enfatiza la necesidad de forjar un 

aprendizaje significativo hacia la reflexión y comprensión, una intelectual u objetiva 

y otra humana intersubjetiva. La primera busca explicaciones intelectuales desde 

la inteligibilidad con la aplicación del conocimiento, mientras que la segunda, la 

humana, se basa en la interacción sujeto a sujeto, mediante un proceso de empatía, de 

identificación con los otros, consigo mismo y de proyección. Morín (1999). Agrega 

además este autor: Morín, (1999: 41)

“Recordemos que ninguna técnica de comunicación, 

del teléfono a Internet, aporta por sí misma la 

comprensión. La comprensión no puede digitarse. 

Educar para comprender las matemáticas o cualquier 

disciplina es una cosa, educar para la comprensión 

humana es otra; ahí se encuentra justamente la misión 

espiritual de la educación: enseñar la comprensión 

entre las personas como condición y garantía de la 

solidaridad intelectual y moral de la humanidad”. 

Estas ideas, en medio del cambiante y turbulento mundo que hoy asiste a la 

humanidad, inspiran a protagonizar desde la educación, más allá del discurso,  los 

cambios requeridos para la formación de ciudadanos críticos, con conocimiento, 

responsables, respetuosos del ambiente, humanos y capaces, desde la comprensión 

intelectual y humana, de hacer del mundo un lugar para vivir.  En consecuencia, es 

impostergable en medio de esta pandemia, tal como se señala en el documento  Educar 

en tiempos de pandemia. Parte 2: Recomendaciones pedagógicas para la educación 

socioemocional de la Fundación Educa 2020, humanizar la educación  y establecer 

como valor una pedagogía de las emociones, vinculando además ejercicio ciudadano 

y educación socioemocional, en vinculación con cada contexto.  

Debe contarse para ello con estrategias de aprendizaje que faciliten la comprensión 

de la realidad, como un todo integrado de conocimientos y significados, incorporando 

la información, la experiencia, la emoción y el sentimiento. De una vez por todas, 

es inaplazable el reto de empoderar a los estudiantes para que puedan “reconocer 

problemas,  superar  dificultades,  asumir  responsabilidades  y  confrontar  el  cambio” 

(Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano, 2007)

Cobra  sentido  para  el  logro  de  estos  fines,  la  narrativa  como  estrategia  de 

aprendizaje, que aún desde la educación no presencial, puede sostener de una manera 

flexible, amable y sensible, el desarrollo de los procesos de aprendizaje. Se trata de 

construir y contextualizar conocimiento buscando sus relaciones e implicaciones 

Camargo y Hederich (2010), como camino para formar ciudadanos capaces de producir 

los cambios que hoy requiere el futuro de la humanidad. Tal como señala Schor (2020: 


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 Educación en tiempos de pandemia: La narrativa...

3), es necesario hoy, de ser posible, “reinventarse construcciones sociales y nuevas 

narrativas aplicables a un mejor vivir “.

Narrativa como estrategia de aprendizaje para educar en tiempos 

de pandemia

El recorrido epistemológico de la educación en cuanto a los aprendizajes, ha venido 

complementándose desde distintas miradas que  han posibilitado una comprensión 

sobre cómo construir conocimiento, alrededor de elementos que dan cuenta de aspectos 

biológicos y naturales dentro de la evolución del hombre, del  ambiente y de los espacios 

socio.  Según Rivas (2009) que algunos de estos enfoques han dado explicaciones a la 

educación desde relaciones causales, de aspectos psíquicos, cognitivos, del contexto, 

las estructuras sociales, la cultura y los significados. Cada uno con sus aportes, ha 

contribuido a la comprensión del proceso educativo.

Esta evolución, que ha pretendido incorporar nuevas ideas al debate mundial 

sobre cómo el hombre aprende, cómo construye conocimiento y cómo es capaz de 

comprender y transformar su realidad, se ha visto influenciada,  como es lógico, por 

los cambios paradigmáticos que en el devenir de la historia le han servido de base 

teórica y metodológica. Se ha transitado, en líneas generales, de una visión lineal, 

rígida y mecanicista que busca el orden y la construcción de leyes para comprender el 

mundo, hacia otras que con una mirada distinta incorporan lo intersubjetivo, la duda, 

la incertidumbre, el sentir y la flexibilidad para contextualizar el conocimiento según 

cada realidad.

Desde este escenario de cambios se sitúa la narrativa, siendo acuñada por 

primera vez para el campo educativo por Jerome Bruner

1

. Según Passeggi  (2015),  

Bruner, inspirado en la psicología cultural de orientación vygotskyana, legitimó el 

programa narrativo en su obra Realidad mental, mundos posibles. Donde confrontó 

dos modalidades de funcionamiento cognitivo o de pensamiento: pensamiento 

paradigmático o lógico científico y pensamiento narrativo. 

El primero se basa en el razonamiento lógico deductivo, apunta a la explicación de 

la realidad, apoyando el aprendizaje en causas generales, principios, categorizaciones 

e hipótesis, con un lenguaje lógico y coherente que no admite contradicciones, sino que 

busca comprobar el orden basado en reglas, fundamentado además en los hechos, es 

decir, verificable.  Passeggi  (2015), Aguirre (2012). Este modelo que ha tenido y aun 

posee gran peso en la direccionalidad de los aprendizajes, forma parte igualmente de 

la manera en la que tradicionalmente se da lectura y resolución a los acontecimientos y 

sucesos que forman parte de la realidad, tanto en un plazo científico-académico como 

en los espacios cotidianos, sociales, culturales donde se mueven las personas.

1  Jerome Seymour Bruner; Nueva York, (1915 - 2016) Psicólogo y pedagogo estadounidense.


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ARANDA, Amparo *

El pensamiento narrativo por su parte, otorga sentido a las experiencias 

vividas  mediante  la  narración,  lo  cual  involucra  desde  un  enfoque  flexible 

y personal, las intenciones y acciones humanas para la construcción de 

conocimiento. Consiste en contar historias acerca del devenir personal 

involucrando  a    otros,  para  otorgar  significado  a  la  experiencia  e  historia 

individual en un contexto socio cultural.  Ramírez  (2012); Rivas (2010); 

Guilar (2009) 

Esta forma de construir realidad desde el conocimiento que se teje en torno 

a ella. Arribar a  conocimientos desde la narración es “contarse historias de 

uno a uno mismo y a los otros, al narrar estas historias vamos construyendo 

un significado con el cual nuestras experiencias adquieren sentido”. (Aguirre, 

2012:3), logrando conformar así la formación y aprendizaje integral de cada 

persona, de cada individuo desde su propia praxis socio cultural, inspirando 

al mismo tiempo futuras acciones. Al valorar el significado de la experiencia 

como aspecto fundamental en la construcción de conocimiento, opina Kushner 

(2009) desde la pedagogía crítica, que la ciencia pedagógica  es praxis y se 

constituye desde la acción humana no centrada en la individualidad, sino como 

un conocimiento que pretende comprender la realidad para mejorarla

Para el propio Bruner (1990:53), citado por Uribe y Martínez (2010) la 

narrativa consiste en  “…un conjunto de descripciones, más o menos normativas 

y más o menos conexas sobre cómo “funcionan” los seres humanos, cómo 

son nuestra propia mente y las mentes de los demás…”. De acuerdo a esta 

postura, el ser humano organiza su experiencia y conocimiento del mundo, 

que se alimenta además por las creencias y la cultura, estableciendo en ello 

jerarquías y prioridades para la acción e interacción con los otros, desde una 

lógica propia para la comprensión del mundo.

 Es así como narrar representa una modalidad de funcionamiento cognitivo 

o un modo de pensamiento que ordena la experiencia en vinculación con el 

conocimiento, posibilitando una comprensión  desde el significado que a éste 

se le otorga para cada realidad.  Al interactuar conocimiento y experiencia se 

hace posible desde la narrativa avanzar, tal como señala Morín (1999)  hacia 

una comprensión intelectual u objetiva y humana intersubjetiva. Por ello, 

al resaltar la narrativa como estrategia de aprendizaje en tiempos de crisis, 

en tiempos de pandemia, no se busca como objetivo contraponer de manera 

excluyente e irreconciliable pensamiento racional deductivo y pensamiento 

narrativo.

Se trata más bien de vislumbrar dos formas complementarias para conocer 

y pensar, útiles y pertinentes de acuerdo a la realidad que se aborda, a los 


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 Educación en tiempos de pandemia: La narrativa...

propósitos académicos y la forma de conseguirlos.   Aseveran en este sentido 

Domingo y Fernández (2001), citados por  Aguirre (2012) que  ambos modos 

de conocimiento, científicos y legítimos, se complementan en el estudio de la 

acción humana y en la educación. 

 De esta manera la narrativa se convierte es un aspecto clave para la 

educación, pues ayuda a cada estudiante desde su propio relato, a comprender, 

explicar y predecir su comportamiento, intenciones y deseos. Guilar (2009). Es 

así como desde las historias, los relatos y las narraciones, con sus elementos 

como son los personajes, el conflicto o desestabilización al que hacen mención, 

la acción y los resultados, es posible construir un espacio reflexivo de identidad 

individual y colectiva en torno a la realidad actual. 

Agrega Siciliani (2014), siguiendo a Bruner (2003), que los relatos contienen 

los siguientes componentes: los personajes, quienes se caracterizan por poseer 

expectativas; la infracción o nudo que otorga el hilo conductor a la historia; 

la acción o lo que se hace para solucionar la situación insatisfactoria generada 

por la infracción, resaltando en ello no lo logrado sino la manera de alcanzarlo; 

el  resultado o nudo como efecto o solución alcanzada al desequilibrio que 

motivó la acción;  el narrador, quien cuenta la historia desde su punto de vista 

y conocimiento y, la coda, que representa la valoración otorgada a  la historia 

desde su inicio, situándola finalmente en el aquí y el ahora  

Vista la narrativa desde el desarrollo de sus componentes, es posible 

valorarla como estrategia de aprendizaje desde el poder de su contenido. Cada 

estudiante, sin importar su nivel educativo, podrá recrear su propia historia 

en su sentir y emoción, con un relato contado de sí mismo y sus personajes 

sobre el devenir de los sucesos y acontecimientos imprevistos que en todos 

sus contextos hoy le arropan,  haciendo visible desviaciones, contradicciones, 

incertidumbre y miedos, pero también la necesidad de actuar para alcanzar 

resultados deseados, colocando en el centro valores centrados en la persona, 

pero también el conocimiento como valor indiscutible de la humanidad. 

Ese devenir durante el curso del relato, es un proceso constante de reflexión 

e  imaginación  que  interpreta  y  da  significado  al  presente,  pero  también 

proyecta el futuro. Ayuda a problematizar, proyecta el futuro, incita a la acción 

individual y sitúa a cada persona en un contexto social y cultural, que lo obliga 

no solo a explicar sino a mirarse en un entramado de acciones colectivas. En 

suma, permite dibujar a cada estudiante, a cada personaje en esa realidad, 

desde un diálogo consigo mismo y con los otros, recreando el camino para 

gestar las transformaciones necesarias y deseadas para el mundo actual, tal 

como se ilustra en la figura siguiente:


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ARANDA, Amparo *

Figura 1

Componentes del Relato

Fuente: Aranda (2020)
Es importante precisar, en palabras de  Blanco y Cubero (2011), que por ser 

la educación una praxis que expresa contextos y situaciones, las experiencias, 

historias y sucesos vividos por cada estudiante y también por cada docente, 

constituyen un material significativo para el aprendizaje. Los estudiantes con su 

historia narrada entran en un paisaje descriptivo y emocional que intercambia 

pensamientos y acciones, convirtiéndola en fuente de conocimiento. 

Es necesario incitar desde cada relato, conocimiento, comprensión, 

emociones y acción, representando la vivencia, el sentir, la sorpresa, la 

incertidumbre, el miedo, la desesperanza, la esperanza,  como elementos 

generalmente presentes en este momento de crisis, pero también como 

escenario que estimule el pensamiento, las ideas y el actuar con conciencia. 

De allí su importancia, pertinencia y utilidad como estrategia de aprendizaje 

para acompañar los procesos pedagógicos en medio de la crisis actual que 

azota a la humanidad

Conclusiones

 

La pandemia mundial decretada por el Coronavirus, ha trastocado 

de manera abrupta  la vida de las personas, sus relaciones, sus medios de 

subsistencia, el acercamiento con otros, y en general, su manera de vivir en 

sociedad. La educación en este escenario está obligada a abandonar su forma 

genuina de hacer para enrumbar su labor hacia una praxis que trascienda el 

desarrollo de actividades educativas con grandes contenidos y plazos, y se 

acompañe de estrategias de aprendizajes para la formación de ciudadanos e 


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Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB

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 Educación en tiempos de pandemia: La narrativa...

individuos  capaces  de  reflexionar,  de  comprender  y  de  actuar  desde  cada 

contexto.

La narrativa representa para la educación de hoy una estrategia de 

aprendizaje que posibilita desde cada relato combinar conocimiento, experiencia 

y  significados  para  arribar  comprensiones  objetivas  e  intersubjetivas  de 

la realidad. Hoy más que nunca la educación debe vincular conocimiento y 

contexto, colocando en el centro a cada persona, a cada estudiante como centro 

de su acción. 

Desde la narrativa como estrategia, con relatos pensados, sentidos y 

construidos por cada estudiante como protagonista, se posibilitará de forma 

más flexible, amable  y sensible, visibilizar experiencias, recrear personajes, 

problematizar la realidad actual e imaginar un futuro deseado mediante acciones 

individuales y colectivas, creando al mismo tiempo una nueva identidad. 

El mundo cambio para siempre y también la educación debe cambiar. Es 

necesario formar personas preparadas y aptas para contribuir al desarrollo 

científico,  pero  tan  importante  como  ello,  es  empoderar  a  ciudadanos  y 

ciudadanas para la vida, autónomos, responsables, con ética, con identidad, con 

valor por la naturaleza y la vida, con sensibilidad y solidaridad hacia el mundo 

que le rodea. Educar en tiempos de pandemia, con apoyo de la narrativa como 

estrategia de aprendizaje, es asumir el compromiso de forjar desde ahora un 

mundo mejor.

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