
Perspectivas. Revista de historia, geografía, arte y cultura de la UNERMB
121
Aportes para una enseñanza multilíneal, intercultural...
convocar a un abordaje crítico de las gramáticas historiográcas, desde
indagaciones reveladoras de la invisibilidad del Discurso del subalternizado
en la creación de nuestra Identidad Nacional.
En ésta subalternización estructural (o silenciamiento estructural del
subalternizado dentro de la narrativa histórica), el sujeto histórico/colectivo
es encubierto bajo los seudónimos de “anonimatos” históricos, “héroes
desconocidos”, etc. Hemos de subvertir éste encasillamiento, sin recaer en la
negación del sujeto(a) histórico ni “personicarlo” monolíticamente al estilo
de la historiografía dominante sino interpretándolo en su momento histórico
concreto, con las contradicciones de los sujetos (en sí y entre sí) y del contexto,
las asimetrías de poder que los atraviesan y que los constituyen, etc. (lo cual
es útil para comprender y/o explicar las del presente). Para hacer justicia a la
Memoria de los Pueblos, que colectivamente han resguardado su acervo, es
necesario superar -como nos emplaza Boaventura Santos- la Epistemología
de la ceguera que padecemos, no tanto (o no sólo) derribando estatuas -como
últimamente está ocurriendo en los territorios “imperiales”- sino derribando
paradigmas largamente consagrados acerca de nuestras identidades, culturas
e historias; a n de lograr la Justicia cognitiva, fundamento necesario de las
justicias sociales que éstos tiempos requieren.
Así, como señala Rivas-Rivas, la Interculturalidad -como desafío
histórico y político- comienza armando lo más negado y excluido de
nuestra realidad social. Su proceso de construcción es endógeno, desde una
pedagogía de la vida, multilíneal, multidimensional e intercultural, en una
intergestación cultural, incorporando las diversidades intercivilizatorias -en
un dialogo intergeneracional-, como parte de la resistencia cultural y política
de los pueblos. Para ello es perentorio construir con nuestros pueblos las
herramientas teóricas y metodológicas de la interculturalidad, partiendo de la
cultura propia: de nosotras y nosotros mismos.
IV. Reconstruyendo las Historiografías desde nuestras raíces.
Para superar la Colonialidad del Saber hegemónica -subyacente a
nuestras narrativas históricas- será necesario entonces, pensarnos desde
nosotras y nosotros mismos, desde nuestras propias cosmovisiones, desde
nuestras historias, desde la realidad que somos, desde la realidad que hemos
heredado, para construir nuevas teorías sólidas, que impugnen paradigmas
o esquemas preestablecidos, en donde la narrativa histórica dominante sea
apenas una manera más de ver el mundo; ampliando de éste modo el campo
de visión histórica desde otras perspectivas y lógicas culturales, multilíneales
y multidimensionales. Esto implica edicar Teorías Históricas Decoloniales.