Perspectivas

Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura

ISSN: 2343-6271 / ISSN-E: 2739-0004

Licencia Creative Commons (BY-NC-SA)

Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt-Venezuela

Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos en

Transformaciones Políticas y Sociales (CELAT)-Venezuela

 

http://perspectivas.unermb.web.ve/index.php/Perspectivas/index

Vol. 12, No. 23, enero-junio 2024, 94-104

Recibido: 28/08/2023 | Aceptado: 25/09/23

 

 

Pronunciar Mundos: Hacia la transformación de la educación universitaria

 

Pronuncing worlds: towards the transformation of university educación

 

García Aular Nandy José*

Correo: nandyjgarciaa@gmail.com

Orcid: https://orcid.org/0000-0002-9130-3888

Universidad Nacional Experimental Rafael Mará Baralt

(UNERMB) – Venezuela

 

DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.10557664

 

Resumen

 

Este texto es un ejercicio crítico-reflexivo que transita hacia la consolidación de una propuesta teórico-metodológica que tribute a reflexionar desde una perspectiva crítica decolonial los sustentos teóricos y prácticos que pudiesen darle fuerza y corporeidad al conjunto de ideas que convergen y fluyen en el planteamiento de Pronunciar mundos. La intención de este ensayo es establecer amplios criterios de apertura epistémica que sirvan para discernir los elementos coloniales de la educación universitaria, con la finalidad generar un análisis concienzudo que permita  disponer de miramientos  hacia  una nueva perspectiva de la educación; que disponga de elementos claves para asumir la decolonialidad como un proceso que requiere de una  amplia reflexión sociopolítica; que nos plantea una máxima proyección de  racionalidad transmoderna y postoccidental,  apuestas que permiten redimensionar los conocimientos; y nos aproximan con pertinencia y arraigo sociocultural a prácticas saberes, haceres comunes. Es una propuesta decolonial que busca superar los cánones de la colonialidad en la modernidad, dentro del ámbito de la educación latinoamericana y caribeña. Pronunciar mundos es reinventar de manera crítica los lenguajes que nos permitan transformar la educación universitaria.

Palabras Clave: Pronunciar mundos, decolonialidad, transmodernidad, educación universitaria.

 

Abstract

 

This text is a critical-reflective exercise that moves towards the consolidation of a theoretical-methodological proposal that contributes to reflecting from a critical decolonial perspective on the theoretical and practical underpinnings that could give strength and corporeality to the set of ideas that converge and flow in the approach. from Pronounce worlds. The intention of this essay is to establish broad criteria of epistemic openness that serve to discern the colonial elements of university education, with the aim of generating a conscientious analysis that allows for considerations towards a new perspective of education; that has key elements to assume decoloniality as a process that requires broad sociopolitical reflection; that presents us with a maximum projection of transmodern and post-Western rationality, bets that allow knowledge to be resized; and they bring us closer to common knowledge and practices with relevance and sociocultural roots. It is a decolonial proposal that seeks to overcome the canons of coloniality in modernity, within the scope of Latin American and Caribbean education. To pronounce worlds is to critically reinvent the languages that allow us to transform university education.

 

Keywords: Pronouncing worlds, decoloniality, transmodernity, University education.

 

Introducción

 

Cuando transcurre la tercera década del siglo XXI, lo que valoramos como humanidad recién comienza a tomar ritmo, luego de volver de una crisis sanitaria a escala mundial producto de la pandemia Covid-19 (Virus SARS-CoV-2), se suele evidenciar un clima de cambio que ha venido apaciguando la incertidumbre en donde estuvimos sumergidos, no obstante, la sensación que existe, es que nada, absolutamente nada será como antes; como una especie de punto de inflexión para la humanidad toda. Dicha situación, conlleva a una revisión profunda y seria en todos los órdenes (político, económico, social, educativo y cultural) de la vida en sociedad, por lo tanto, se hace necesario pensar (nos) críticamente con la intención de poner en tensión lo que llamamos humanidad dentro de la modernidad, de lo que se trata, es de replantearse un número importante de preguntas  generadoras, problematizadoras, que pongan en aprietos toda clase de hegemonía producto del colonialismo, especialmente la colonialidad del saber. 

Desde esta perspectiva se hace imperante pensar el país, entendiendo que ésta es una responsabilidad impostergable para todos y cada uno de los docentes vinculados al arte de educar. La educación es el espacio sociocultural por excelencia desde el cual se consolidan maneras de ver, comprender y valorar el mundo, claro está, dichas formas están estrechamente emparentadas al lugar de enunciación, que no es más que poseer claridad de todo lo que lleva consigo dicho proceso, es vislumbrar el pensar geográfico, histórico, cultural, ideológico, que conforma nuestra realidad, es decir, ser consciente desde dónde y bajo qué perspectivas y principios se está razonando y argumentado.

Educar es construir humanidad, sentar bases que perfilen otras maneras de fraguar conocimientos que nazcan desde los diálogos fraternos entre docentes, en la cual, sus experiencias, lecturas, narrativas, puedan transitar en disponer siempre de la apertura de elevar constructos teóricos que develen formas, maneras, haceres, pedagogías, que estén realmente acordes con la realidad de las comunidades y el país. La educación es por su naturaleza el espacio propicio para la revisión de lo que somos como humanidad.

En los actuales momentos, se hace pertinente pensar la educación, valorar sus aportes, contribuciones; así como develar sus debilidades, es decir, sus incongruencias y desaciertos con la realidad. Creo que más bien, sería repensarla, pero teniendo claro, desde dónde y desde qué perspectiva se repiensa. Revisar de manera críticas, conocer las posturas, referentes teóricos de nuestros docentes y desde allí reflexionar con el firme propósito de esbozar ideas que se perfilen construcciones teóricas que emerjan de la praxis de los sujetos docentes para la transformación de la educación universitaria

El presente ejercicio crítico-reflexivo tiene como propósito realizar algunas reflexiones, desde una perspectiva crítica fundamentada en los planteamientos configurados de la teoría decolonial, con la finalidad de darle fuerza y corporeidad al conjunto de ideas que convergen y fluyen en el planteamiento de Pronunciar mundos. Cabe destacar, que dichas reflexiones devienen y dialogan con unos textos que le preceden de manera inédita, que se han escrito de forma simultánea, titulados:

·      Tomar la palabra: Recuperar la humanidad despojada. Hacia las pedagogías decoloniales

·      Hacer(se) de las palabras: hacia la descolonialiadad del pensamiento.

La intención, es develar de manera crítica los elementos coloniales en la educación universitaria, con la finalidad de repensar, resemantizar y proponer una educación que transite hacia su decolonialidad y desde allí, engendrar conocimientos, saberes, prácticas con pertinencia y arraigo sociocultural, es decir, desde nuestras realidades específicas, para que éstas formen parte de los horizontes y del sentir-pensante que contribuya a transformarla desde la reconfiguración. Para lo cual, necesitamos tener herramientas que permitan realizar una lectura crítica transformadora del mundo.

Teorías que sustentan el pensar para la transformación universitaria desde la idea de Pronunciar Mundos

El siglo XXI existe una vaga presunción de un establecido cúmulo de conceptos, categorías, mitos que configuran la manera de valorar, comprender y estudiar el mundo. Sin lugar a duda, los mismos son productos del carácter hegemónico constituido por la modernidad; ella, se ha valido de un conjunto de artificios para consolidarse y desdibujar otras posibilidades, incluso estableciéndose como patrón o paradigma incuestionable, vale decir, como verdad absoluta e irrefutable.  Esto se debe entre otras cosas, a la idea de superioridad establecida desde su proyecto cultural y civilizatorio en la que nos han hecho creer.  En contraposición a dicha idea, Bautista (2018) nos llena de esperanza y nos invita a producir categorías y conceptos propios, que devengan de nuestras realidades y contribuyan a desarrollar pensamientos, conocimientos que configuren esa otra idea de vida. Para Bautista, (2018:10-11);

En América Latina nos encontramos en una coyuntura histórica sin igual en la cual estamos empezando a producir no solo otra idea de economía, política y sociedad, sino también el conocimiento con el que esta otra idea de vida, distinta de la forma de vida que los modernos nos han impuesto durante quinientos años, sea posible.

De manera que, para contribuir al desarrollo de esa otra vida debemos deslastrarnos de todo lo contraproducente que nos ha heredado la modernidad. Es a partir de esta premisa, que se busca la manera de contribuir en otras formas de posibilidades de desarrollo a través de la generación de alternativas que permitan superar la racionalidad moderna occidental y transitar a una transmoderna y postoccidental de la que nos habla Bautista. La invitación es a pensar colectivamente desde nuestros espacios, reflexionar sobre nuestro hacer docente, así como poner a dialogar los referentes teóricos de manera consciente, sabiendo, desde que perspectiva ideológica y política transversalizan nuestra construcción de conocimientos.

Solemos pensar o tener la idea que el colonialismo es algo superado, dejado atrás. Que nada tiene que ver con nuestro presente y por lo tanto mucho menos con el futuro. Hasta parece anacrónico referirse a él, sin embargo, de manera solapada, éste ha configurado múltiples maneras de hacerse siempre presente, de horadar nuestra cultura hasta hacernos sentir vergüenza de lo que somos. Para ello, se ha valido de la colonialidad. Por lo tanto, deberíamos partir por conocer detalladamente cómo funciona el colonialismo desde la colonialidad, cómo éstos coexisten y tienen una presencia irrefutable entre nosotros, a tal punto, que nos parece natural su influencia en el desarrollo del estado de las cosas.

En este orden de ideas recurrimos al filósofo antes mencionado, para comprender los alcances del colonialismo y su presencia en la configuración del conocimiento enmarcado dentro de la modernidad, lo cual refiere; Bautista (2008-79);

…el colonialismo produjo durante la colonia un fenómeno llamado <<colonialidad>>, el cual consistiría básicamente en la colonización del ámbito de la subjetividad de las relaciones humanas, de la sociedad, de la cultura, del conocimiento, del saber, y del poder, o sea, en un sometimiento, sojuzgamiento, dominio o colonización del ámbito de las visiones, las percepciones, las cosmovisiones y la autocomprensión del mundo que tenían los dominados. De tal modo que el fenómeno de la colonización pasó a formar parte ya no solo de la subjetividad de los colonizadores, sino también de la subjetividad y la interioridad de los sujetos colonizados.

 

Teniendo en consideración los planteamientos desarrollados por este autor,  se emprende la tarea compleja de transitar hacia la reflexión minuciosa de la realidad que se pretende transformar, de lo que se trata es de pensarla con el firme propósito de incidir en ella desde una perspectiva otra, que implica ubicarse y centrarse desde un lugar de enunciación distinto del que nos hemos movido siempre, es decir, salir del confort académico mediante el cuestionamiento sobre todo lo que nos han establecido como natural y universal, en otras palabras, interrogarse constantemente para reflexionar y concebir nuevas posibilidades. Es por ello, que debemos abrir todos los sentidos para desde el contraste sistemático y dialógico estar dispuesto a poner en tensión, algunas verdades que se han mantenido como absolutas, para desaprender y volver a aprender, estableciendo puntos de encuentro y desencuentro entre prácticas, reflexiones y apuestas teóricas.

 

El sujeto docente desde una perspectiva contrahegemónica

La educación es el espacio por excelencia en donde se preconfigura, configura y reconfigura el comportamiento sociocultural del sujeto en la vida en comunidad. Las universidades deberían, tener mayor conciencia sobre dicha responsabilidad, resalto esta apreciación, debido a que, por momentos, la comunidad universitaria no se siente corresponsable de la realidad real que es el país. Es por ello, que considero pertinente trazar un perfil del sujeto docente como categoría para contextualizar una episteme de enunciación situada desde el arraigo como construcción intercultural.

En el orden de lo planteado, se hace pertinente valorar la construcción del sujeto dentro de la filosofía latinoamericana. Cabe resaltar, que pensar nuestra filosofía es ahondar en la categoría de la liberación, ya que dicho concepto es fundamental para el despliegue de las construcciones teóricas posteriores. Para pensar el sujeto docente desde una perspectiva contrahegemónica, estableceré diálogo con los siguientes autores: Dussel, Acosta, Márquez-Fernández. En cada uno de ellos, hay una apuesta para pensar desde el sujeto la transformación social de nuestras comunidades, hablo de comunidades y no sociedades, para distanciarme de la razón occidental y darles cabida a otros imaginarios desde nuestros pueblos.

El sujeto docente es aquel que participa de manera crítica y por ende, reflexiva en la construcción colectiva de saberes, conocimientos, prácticas, valores, que le permiten reconfigurar su praxis desde la decolonialidad, repensando sus estrategias y herramientas con la finalidad de fraguar pedagogías y didácticas críticas, realmente transformadoras de la realidad. De allí, que el sujeto docente es una construcción que transita desde lo contrahegemónico hasta otra idea de humanidad transmoderna y esta debe ser pensada desde la ética y la alteridad para realmente configurar un diálogo intercultural que les dé cabida a otras maneras, modos, haceres, prácticas, conocimientos que puedan contribuir a los cambios de la educación universitaria nacional.

En este orden de ideas, el sujeto docente es una proyección del nosotros desde los sujetos de la praxis transformadora, es decir, es sujeto colectivo. Cuando hago referencia a él estoy pensando en una construcción que tiene como punto de partida la idea de mediación del sujeto de la liberación. Ya que en palabras de Acosta (2005), “La constitución de un sujeto de la liberación latinoamericana, se produce como a través de diversas mediaciones entre el sujeto (colectivo) de la praxis y el sujeto (individual) del discurso” p. (69).

Ahora bien, en la construcción teórica de Dussel encontramos que sus aportes trazan cimientos para pensar desde una perspectiva otra; ya que él subraya que una de las tareas imperantes de nuestra filosofía es construir un sujeto que se afirme desde la ética y la alteridad, que no es más que alcanzar la conciencia sobre su proceso de construcción ética, es decir, que ésta no es universal, sino que deviene del conjunto de alteridades presentes en su contexto socio-histórico y cultural.  No obstante, a simple vista pudiésemos interpretar que al sujeto al cual hace referencia Dussel, es un sujeto excluido y oprimido por el sistema hegemónico y universal, debido a que se encuentra al margen de las estructuras de poder en el sistema-mundo.  Perfectamente, lo ubicaríamos dentro de la colonialidad del saber establecida desde la modernidad. Es por ello, que la educación universitaria debe poner en tensión la idea de sujeto, con la finalidad de que este se consolide a partir del “disenso social” para que tome cuerpo y acción; un verdadero y auténtico sujeto crítico e intercultural latinoamericano.

En ese orden de ideas, el filósofo zuliano Márquez, (1952-2018) dejó una obra interesante, que amerita total atención, dado que su propuesta desde el diálogo intercultural es fundamental para comprender y transitar a un verdadero y auténtico sujeto latinoamericano. En los planteamientos que  esbozó en el año 2011,  establece que para poder hacerle frente a la racionalidad moderna se hace necesario, urgente, convocar y fundar el espacio de encuentro crítico-reflexivo que germine la construcción de una permanente  dialogicidad de las dimensiones simbólicas y materiales que conforman al sujeto, para que desde el diálogo intercultural, cobre vida la presencia del Otro y la capacidad de escucharlo fundará una relación donde el respeto por la cultura de ese Otro predomine y constituya un espacio de “libertad convivida”.

Cuando pensamos en un sujeto docente, estamos haciendo referencia a una persona involucrada en la acción de educar que por medio de la concientización ha logrado revestirse de sujeto, es decir, un ser capaz de valorar y reflexionar sobre cada uno de los respectivos actos educativos que han configurado su hacer docente. La vida de todo educador está indisolublemente construida desde y en los actos educativos. Es desde esa necesidad recurrente producto del autoreconocimiento alcanzado, que se esboza un conjunto de ideas sobre el arte de pronunciar mundos como una manera de transformar la educación universitaria.

Dichas ideas, me llevan a algunas preguntas básicas: ¿Por qué lo hacemos de esta forma y no de otra? ¿Existen la posibilidad de otras maneras de valorar la vida fuera de la modernidad? ¿La modernidad ha cumplido con las necesidades esenciales para el desarrollo de nuestros pueblos? ¿El sistema educativo actual nacido desde los intereses de la modernidad está ideado para la preservación de la vida, y por ende, de la humanidad?

De manera que, dichas interpelaciones asoman caminos, incertidumbres, curiosidades que deben ser llenadas de sentido y significación a través de respuestas creativas, contextualizadas, arraigadas desde y para la liberación, que permitan transitar hacia una humanidad realmente humana, es decir, pensar la humanidad que necesitamos, para tal fin, requerimos valorar críticamente la que tenemos y trazar líneas que brinden la posibilidad de mejorar, revolucionar y transformar la misma. Para dicha transformación hay que tener la capacidad d involucramiento para abrir las posibilidades de pensar y repensar la educación, poner en tensión los mitos de la racionalidad moderna y generar desafíos epistémicos sobre la base de aportes al pensamiento latinoamericano.

No obstante, conocemos que la educación en el continente americano deviene de una tradición, supuestos de un cúmulo de verdades que solamente han sido vistas desde una óptica, una de ellas, es justamente el menosprecio y vulnerabilidad sobre la creencia de los saberes. De allí, que Fernández (2014) sostiene que “Desde su constitución, el sistema educativo latinoamericano exhibe fuertes demarcaciones entre el saber académico, científico, filosófico y el saber cotidiano” p. (5). Toda su historia solapa intereses que fundamentan el dominio. Ella, desde su génesis ha marcado distancia de los saberes ancestrales y de toda manifestación que no pudiese controlar; de forma sigilosa y cautelosa ha venido configurando nuestra forma de estar, de ser, de conocer y comprender el mundo.

Somos de alguna manera sujetos sujetados al poder colonial de la modernidad. La modernidad como único proyecto civilizatorio ha conformado y delineado desde la razón occidental su verdad, estableciéndola como única, para ello ha tenido que menospreciar, desvalorizar y hasta negar, desde la mayor de las arrogancias otras posibilidades de mundos, creando formas problematizadoras de ejercer criterios sobre los mundos.

La configuración de nuestro pensamiento debe partir desde lo más hondo de nuestro ser y racionalidad, es decir, desde el lugar que habita el aliento que ha sido menospreciado y solapado por la modernidad, negando así una parte de nuestra existencia. La idea es poder transitar los senderos que otorgan realidades de conocimientos, que no existan puntos ciegos; dando apertura a las alteridades de saberes, que tengan como fundamento otras formas, maneras, prácticas que dialoguen interculturalmente con culturas milenarias, originarias, que puedan recrear las narrativas de lo que realmente somos. Que nuestra articulación se deslastre del pensamiento hegemónico eurocéntrico; que medula la racionalidad crítica latinoamericana y caribeña, haciendo un esfuerzo para superar la racionalidad occidental, que profiera toda nuestra idiosincrasia, que se eleve nuestras formas de ser y ejercer nuestro quehacer, que hable todas las lenguas posibles, es decir, comenzar a pronunciar nuestros auténticos y verdaderos mundos.

Conocer realmente una realidad implica sumergirse en ella, hacerse parte.  Desaprendernos para aprender desde y con ellos. Estar atentos a escuchar abiertamente e interiorizar cada una de sus palabras, acciones, haceres, prácticas, lecturas de los sujetos que la configuran. En ellos está presente todo el bagaje cultural cundido de esperanzas, inquietudes, interrogantes, preocupaciones; son todas estas cosas las que permiten la posibilidad de repensarnos como docentes, maestros o facilitadores de un conocimiento específico. La realidad está allí abrazando un tiempo-espacio cultural dinámico, que es lo usualmente denominamos contexto; pero toda realidad está poblada de sujetos colmados de experiencias y lecturas que contribuyen al desarrollo y movimiento que le da vida.

Desde esa preocupación incesante, ha nacido en mí la necesidad y urgencia de pensar, es decir, organizar las ideas, sentimientos y acciones que busquen respuestas desde lo que somos, con la intención que las mismas contribuyan a transformar los espacios donde hacemos vida. La pandemia cambió radical y abruptamente todo. Entiendo que, desde ahora, nada, absolutamente nada, será igual.

El tiempo que estuvimos aislados incidió en mayor o en menor grado en todos los órdenes de la vida social, podemos percatarnos de los cambios, de que existen variaciones, todo ello, debido a que hemos sido trastocados por la crisis sanitaria antes mencionada, la misma desnudó la vulnerabilidad a la que fuimos sometidos como especie.

Debido a esto, creo en la exigencia de preguntarnos y cuestionar. El interrogarnos debe convertirse en un oficio recurrente para debatir el estado de cosas en todos los órdenes, desde la política, la educación o la cultura; trazar bosquejos de posibles respuestas, teorías y prácticas cónsonas con nuestra realidad. Este tiempo, es un tiempo favorable para que la educación universitaria recupere su esencia y responsabilidad para y con el país; que no es más que forjar hombres y mujeres críticos con sentido de pertenencia y con capacidades para contribuir al impulso del mismo.

En este orden de ideas, se hace urgente, necesario y pertinente que nos pensemos, que repensemos el hacer docente  para perfilar que nuestras didácticas y pedagogías brinden herramientas a todos los sujetos participantes en ella,  transitando hacia  la concientización y desde allí a la reconfiguración de todas las posibilidades de una humanidad realmente humana, tomando como punto de partida la educación liberadora, con la pretensión de consolidar alternativas contrahegemónicas, interculturales y decoloniales.

El pensar requiere sacrificios, no es fácil pensarse desalienado, es decir, configurar un pensamiento crítico, autónomo, situado, que nazca de las necesidades reales y no impuestas por el Sistema-mundo. Es el pensar desde la posibilidad de reconfigurar un ser humano que camine hacia una nueva etapa de la humanidad, enmarcada en esta idea existen pensadores latinoamericanos, tales como: Enrique Dussell (1934), Bautista (1958-2021), que han forjado la categoría transmodernidad, que, por supuesto, supera la idea de ir más allá de la modernidad, de lo que se trata es de perfeccionar un nuevo proyecto de liberación.

El pensar regularmente se manifiesta o se concreta desde el lenguaje, ya que es la herramienta fundamental para poner a andar nuestras concepciones de mundos. Todos, absolutamente todos, estamos trastocados, imbuidos, cundidos por él, es por ello, que la idea camina, en un primer momento, a la reconfiguración de nuestras realidades, utilizando todas las herramientas con las que contamos, desde una perspectiva realmente intercultural, dejando de lado todas las arrogancias que el poder del conocimiento nos hizo creer que nos dio. En este sentido, cabe preguntarse, aunque parezca un tanto extraño, ¿El conocimiento que recorre nuestras universidades es realmente pertinente para el progreso de nuestras comunidades? Para posibles respuestas, se hace necesario tender puentes de comunicación.

Esto implica convocar a las palabras, ya que mediante ellas es que nos hacemos realmente humanos.

Las palabras son horizontes que despliegan la presencia del pensamiento, le dan cuerpo, aspecto, figura, voz. Estas acumulan y aguardan la existencia. Las palabras dibujan la esencia de las cosas, las llenan de sentidos, significados. Son ellas, las que nos permiten configurar y fraguar parte esencial de nuestro ser. Las palabras nos hacen seres sociables, ellas cargadas de sentidos nos hacen humanos. Las palabras son ecos de las historias que nos han configurado, pero también negado al mismo tiempo. De lo que se trata, es de buscar las palabras que realmente abracen todo nuestro ser y puedan transreconfigurar nuestra esencia y presencia en este tiempo que nos ha tocado vivir.

De allí, que el ejercicio de mi praxis es sistemáticamente sometido a cuestionamiento de manera constante, es decir, tengo como costumbre reflexionar sobre mi hacer y el impacto generado por la construcción colectiva de conocimientos con mis estudiantes; así como el diálogo fraterno entre colegas y los referentes teóricos. Dado que, a lo largo de los años, ese proceso me ha permitido perfilar algunas ideas que intentan configurar mi hacer docente, desde la interacción con los imaginarios socioeducativos presentes en las narrativas de algunos pensadores latinoamericanos. Dicha configuración ha sido transcendida desde un pensar situado para superar o por lo menos intentar hacerlo, es decir, repensar las inquietudes para alcanzar una posible reconfiguración y por qué no hasta una transreconfiguración de la realidad desde una perspectiva contrahegemónica que transite hacia la transmodernidad.

Por lo planteado en el párrafo anterior, lo que busco es encontrar eco, voces que puedan contrarrestar mis inquietudes, preocupaciones; además conocer cómo y desde dónde se construyen los conocimientos, vale decir, indagar a partir de la teoría formal así como de la sustantiva, algunos elementos que permitan configurar conocimientos pertinentes para la transformación de nuestras realidades, así mismo, encontrar respuestas mediante el diálogo sostenido con los planteamientos teóricos de algunos pensadores latinoamericanos y de colegas en ejercicio sobre su praxis como sujetos docentes a través del contraste y el diálogo crítico permanente que tribute a consolidar una teoría sobre la transformación de la educación universitaria desde la noción de Pronunciar mundos.

Pronunciar mundos es la idea que abraza la urgencia y necesidad de superar la dominación imperial del conocimiento. Es una propuesta descolonial que busca las maneras, las formas de construir conocimientos, saberes, prácticas, haceres que superen los cánones de la colonialidad en la modernidad, es decir, que se ubiquen desde la perspectiva transmoderna y postoccidental de la educación latinoamericana y caribeña. Es una invitación a repensar el estado de cosas de lo que hasta el momento habíamos asumido como única verdad.

De lo que se trata es de contrarrestar todos los horizontes y espectros del control hegemónico en el cual hemos estado sumergidos. Es una propuesta que intenta reconfigurar y abrir espacio para el diálogo intercultural de los saberes. Es una apuesta para darles respuesta a algunas de las interrogantes esenciales desde una perspectiva otra, es decir, contrahegemónica. Es la convocatoria a establecer una presencia que consolide la recuperación de la voz desde el hacer, para desde allí, sublevarnos con el firme propósito de aportar a la transconfiguración de un mundo mejor.

Pronunciar mundos es reinventar de manera crítica los lenguajes que nos permitan crear nuevas posibilidades de realización. Es el decir transformando nuevas versiones de narrativas que ayuden perfilar desde la reconstrucción histórica de los espacios de indeterminación que existen en la historia oficial, así, como escribir las historias negadas, que se han dejado de lado alegando que no son transcendentales, que éstas nos sumergen en el atraso, que las mismas, no nos permitirán alcanzar el desarrollo tan anhelado desarrollo.

Pronunciar mundos es sumergirse en el ejercicio permanente de intentar compilar diálogos interculturales y decoloniales desde una visión latinoamericana pensada desde la racionalidad transmoderna y postoccidental. Es una apuesta horizontal dialógica que intenta poner en tensión la educación tradicional, es decir, colonial abordando las dimensiones culturales, políticas y éticas. Pronunciar mundos es recuperar la voz en medio de tanto ruido para perfilar y configurar alternativas más cónsonas con nuestras realidades y fraguar nuevos conocimientos cundidos de arraigos e identidad.

 Referencias

Acosta, Y. (2005) Sujeto y democratización en el contexto de la globalización. Montevideo: Perspectivas críticas desde América Latina, Nordan- Comunidad.

Bautista, J. (2018). ¿Qué significa pensar desde América Latina? Hacia una racionalidad transmoderna y postoccidental. Caracas: Monte Ávila Editores latinoamericana C.A.

Dussel, E. (2010). 20 tesis de política. Caracas: Fundación Editorial El perro y la Rana.

Fernández, I. (2014). Miradas descoloniales de la educación. Argentina: Revista Intersticios de la política y la cultura. Intervenciones latinoamericanas, Volumen 3. Número 6, pp. 5-19.

Márquez, A. (2011) La crisis hegemónica: revolucionar la política a través de los poderes populares. Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 16. No. 53, pp. 107.117.

 

 

 

 

[*]



*MSc. En literatura mención Literatura Venezolana. Esp. Metodología de la investigación. Docente e investigador adscrito al Programa de Educación de la Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt”. Cabimas, Estado Zulia. Venezuela.