la salud física y mental de las víctimas. Para dar una respuesta efectiva, debe haber, por una parte,
sistemas de información creíble; por otra parte, políticas públicas construidas a partir de datos válidos y,
por último, debe existir una participación activa de la sociedad civil, los entes gubernamentales y los
medios de comunicación en un proceso de transformación cultural y de promoción de estrategias para la
resolución de conflictos a través de la tolerancia.
1.1. El impacto de la pandemia en la violencia intrafamiliar en Colombia
La emergencia sanitaria provocada por la pandemia Covid-19 impactó de manera profunda las
costumbres sociales, económicas y familiares de la población mundial, siendo Colombia un país que no
estuvo exento de esta realidad. Las acciones llevadas a cabo para reducir la exposición del virus, como
el confinamiento forzoso, las escuelas cerradas y la restricción de movimientos, propiciaron el
crecimiento de escenarios de violencia dentro del hogar. Esta situación se presentó de manera especial
en mujeres, niñas, niños y adolescentes en la medida que se encontraban expuestos a la coexistencia con
sus victimarios de forma permanente, incapaces de contar con ayudas externas, lo que incrementó la
probabilidad de ser sometidos a maltrato físico, psicológico o sexual.
De acuerdo con el Informe Epidemiológico Semanal del Instituto Nacional de Salud (INS), para el
primer año de pandemia (2020), se produjeron 29.957 notificaciones de casos de violencia intrafamiliar,
de los cuales el 78,7% correspondían a mujeres y el 39,6% a niñas y adolescentes de 0 a 17 años de edad
(Instituto Nacional de Salud, 2021, p. 3). Aunque estas cifras pueden parecer menores que las de años
anteriores, distintas entidades han puesto de manifiesto que la reducción de las denuncias no significa
una disminución real del fenómeno; se trataría más bien de la imposibilidad de poner en conocimiento
de la justicia los hechos de violencia intrafamiliar por no poder acceder a comisarías ni centros de
denuncia o por el colapso de los servicios institucionales en los peores meses de la pandemia.
Ahora bien, el Observatorio de Asuntos de Género de la Vicepresidencia de la República alertó
sobre un incremento abrumador de llamadas a líneas de atención de violencia intrafamiliar. La línea 155,
dedicada a la atención de mujeres en situación de violencia, recibió 23.000 llamadas de marzo a julio del
2020, con un aumento del 130 % con relación al mismo periodo del año 2019 (Observatorio de Asuntos
de Género, 2020, p. 5). Esto demuestra que, si bien el uso de los mecanismos formales de denuncia pudo