como señala Hidalgo (2024), el vacío deviene un ente que propicia la emergencia de lo otro del espacio,
rompiendo con las convenciones preexistentes y generando nuevos sentidos y significados. Influido por
la filosofía oriental como el taoísmo y el budismo zen, este enfoque contempla el silencio y la ausencia
como medios para la reflexión y la transformación de los valores estéticos, sociales y artísticos.
El filósofo y teórico de la música John Cage, se erige como una de las figuras más representativas
de estética en el ámbito musical. Una de sus obras más conocidas es 4′33, un ejemplo de integración
radical del vacío en la composición. Dividida en tres movimientos de total silencio, esta pieza anima a
los oyentes a recordar la importancia del sonido ambiente y basarse en la percepción auditiva en sí misma.
Cage insistió en que su obra no era un caso de sin sonido sino de sonidos que no solían hacerse
inmediatamente evidentes, apareciendo cuando el intérprete resistía hacer sonidos intencionales.
4′33″ desafiaba la concepción convencional de la música, y aunque los críticos a menudo se burlaban de
la idea de que la pieza hubiera mostrado significado o talento, presentaba algo del mensaje que Cage
deseaba transmitir: música no es la creación de sonidos, sino un ejercicio en percepción, y el silencio
también puede ser significativo.
Además, Cage también empleó su arte para transformar la manera en que entendemos el silencio
en la música; de hecho, propuso que el silencio en sí mismo podría considerarse una “composición”.
Aquí se hace un esfuerzo consciente por desafiar los enfoques tradicionales de la creación musical, donde
el sonido siempre ha sido el protagonista indiscutible. 4′33″ nos invita a ver el vacío no solo como la
falta de sonido, sino como un elemento activo que afecta cómo percibimos la música, creando una nueva
conexión entre el oyente, el espacio sonoro y el tiempo musical.
Por lo tanto, con ayuda de esta perspectiva, la idea de vacío en la música de Cage rompe los límites
de la creación del sonido y se convierte en una amenaza conceptual, lo que significa que el silencio se
convierte en una acción activa de la audición. En otras palabras, el vacío es una herramienta, con base en
filosofía y estética, que nos permite recorrer no solo sobre las convenciones musicales tradicionales, sino
también acerca del espacio más amplio que cada ser humano crea a través de la melancolía.
La importancia de esta estética en la música contemporánea ha motivado un escrutinio profundo
por parte de diversos compositores y artistas sonoros. Estos creadores han investigado a fondo el silencio