ISSN: 2343-6271
ISSN-E: 2739-0004
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Recibido: 2025/03/04 Aceptado: 2025/05/01
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Mirada Sumergida: patrimonios palafíticos en relación a la cultura petrolera
en la región del Lago de Maracaibo. Una aproximación
Submerged view: Stilt house heritage in relation to oil culture
in the Lake Maracaibo region. An approach
DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.16462026
Pérez-Suárez, Evaristo
1
Correo: evaristoarte@gmail.com
Orcid: https://orcid.org/0009-0009-3110-4252
Universidad Bolivariana de Venezuela. Caracas, Venezuela.
Resumen
A partir de la investigación artística experiencial, se propone una aproximación a la valoración
patrimonial y cultural del hábitat palafítico, basándose en líneas de investigación constitutivas de la
cultura petrolera en el contexto del Lago de Maracaibo. Se indaga desde los vínculos de las identidades
metamórficas señaladas, en relación con el futuro petrolero y la conformación de las especificidades
contextuales del lugar y el mundo. Se utiliza una investigación iconográfica relevante, permeada por las
experiencias recopiladas y la fotografía como documento fundamental de investigación e interpretación
que establece fuentes para posibles versiones de dicha realidad.
Palabras clave: cultura petrolera, Lago de Maracaibo, investigación iconográfica, hábitat palafítico.
Abstract
From experiential artistic research, an approach to the heritage and cultural assessment of the palafitic
habitat is proposed, based on lines of research constitutive of the oil culture in the context of Lake
Maracaibo. Inquiry from the links of metamorphic identities indicated, in relation to the oil future and
the conformation of contextual specificities of place and world. Relevant iconographic research
permeated by collected experiences and photography as a fundamental research document and
interpretation that establishes sources for potential versions in said reality.
Keywords: oil culture, Lake Maracaibo, iconogrephic research, stilt house habitat.
1
Licenciado en Artes-Educación. Universidad Católica Cecilio Acosta, Estudios Avanzados y Suficiencia en Investigación.
Prospectiva Cultural y Pensamiento Artístico, Programa Doctorado. Universidad de la Laguna de Tenerife. Islas Canarias
España, Orden de la Zulianidad. Gobernación del Zulia, Profesor Invitado de la Maestría en Seguridad y Defensa Integral e
Integración. Profesor Universidad Bolivariana de Venezuela.
Sección: Artículo científico 2025, julio-diciembre, Vol. 13, No. 26, 122-147
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Paraute: Lagunillas de Agua. Lago de Maracaibo. Años 20 del S. XX. Fuente: Archivo del autor.
Introducción
Desde El Lago de Óleo de Maracaibo
La Memoria es el Hogar del tiempo.
El tiempo, es la casa del amor
-EPS-
En la carta de Américo Vespucio a Lorenzo di Pier Francesco de Medici, su mecenas, del 18 de
julio de 1500, encontramos la referencia más completa a un espacio aborigen habitado en la región del
Lago de Maracaibo, los palafitos: versa sobre los primeros hallazgos realizados y evidencia con cinismo
la violencia ejercida por la expedición de Alonso de Ojeda. Decía Vespucci (1500), citado por Amodio
(1997): “…Desde esta isla fuimos a otra isla vecina de aquella a diez leguas, y encontramos una
grandísima población que tenía sus casas construidas en el mar como Venecia, con mucho arte; y
maravillados de tal cosa acordamos ir a verlas…”. (p. 5)
Pero esta crónica funde la descripción insólita del primer contacto, en una estructura construida
como vivienda y grupos de ellas, contenedoras de artes textiles y de una cosmovisión originaria de la
región del Lago de Maracaibo y son a su vez, el espacio donde se dan las primeras evidencias auto-
declaradas de agresión a los nativos: “…y al llegar a sus casas, quisieron impedir que entrásemos en
ellas. Probaron como cortaban las espadas, y se conformaron con dejarnos entrar…” (p. 5)
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Y añade este irruptor, que dejaba una relativa descripción del lugar y, además, constancia explícita
del despojo: “…y encontramos que tenían colmadas las casas con finísimo algodón, y las vigas de sus
casas eran también de brasil, y les quitamos mucho algodón y brasil, volviendo luego a nuestros
navíos...”. (p. 5)
Pero existe, una segunda versión del primer contacto en el mismo entorno, rescatada de los
maceradísimos archivos sevillanos. Y allí será evidente que la identidad de Venezuela está conferida en
la mixtura entre el nombre y la materialidad de un hábitat construido y ambos conjugados, devenidos de
un espacio acuífero habitado, de sus construcciones en el Lago de Maracaibo que hemos referido en
previos artículos con énfasis intencional. (Pérez, 2019)
Así lo precisó el Hno. Nectario María (1959) hurgando los archivos de Indias, en donde recupera
la versión del cronista Martín Fernández de Enciso, que difiere de la referida por Américo Vespucci.
Recordemos:
En 1518, Martín Fernández de Enciso publicó “Suma de Geografía”, privilegio real de Zaragoza
del 5 de septiembre de 1518, donde inscribe esta noción, que insistimos en rememorar en varios espacios,
respecto a la población lacustre que aún persiste precariamente, se trata de los pobladores y constructores
de los pueblos “palafítcos”, los añú, es decir: hombres del agua, de origen arauac:
…Desde el cabo de Sant Román al cabo de Coquibacoa hay tres isleos en triángulo. Entre
estos dos cabos se hace un golfo de mar en figura cuadrada; y al cabo l, acerca de la
tierra, esta una peña grande que es llana encima della. Y encima della está un lugar de casas
de indios que se llama Venecivela; está en diez grados. Entre este golfo de Venecivela y el
cabo de Coquibacoa… (p. 125).
Y añade el Hno. N. María: “Vespucio no da nombre a este pueblo indígena; lo dice que estaba
en el agua y que les recordó a Venecia. Enciso explica que la población se hallaba en el agua, cerca de
la tierra, pero sobre una peña llana, y se llamaba Venecivela”. (p. 125)
De ser así, estaríamos en presencia de un nombre oriundo, de una semántica propia de una
definición que además nace en un espacio habitado entre viviendas y siguiendo al Hno. N. María (1959):
“Esto parecería indicar que el nombre de Venecivela, que Juan de La Cosa, escribió como “Venecivela”
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en su famoso mapa, sería designación netamente indígena de la población que encontraron en el lago;
poco más o menos a la entrada de la barra” (p. 127)
Se corrobora además porque ese “golfo de mar en figura cuadrada” indicado, sería el Golfo de
Venezuela y aún luego está, con tal forma la bahía del Tablazo, actual municipio Miranda del Estado
Zulia. Se prefigura allí la forma que habrá de verterse en la noción de país-paisaje como macro hábitat:
“La noción de país-paisaje allí nace y logra un nombre bautismalel Lago de Maracaibo actúa como
gran matriz fundacional, como piedra angular motivadora, definitoria y veraz para el colectivo que
tensamente se dispone alrededor de este cuerpo de aguas”. (Pérez, 1999, p. 8)
1. El gran contexto: patrimonio natural y cultural fundidos
Aquella intrepidez de la palabra que nombra y significa, funde lo inmaterial y la fisicidad de la
materia con el paisaje natural envolvente: Veneciuela…palabra que se extendió a nuestra futura identidad
espacial como nación, proyecto de la expansión geoeconómica del proceso de acumulación originaria de
capital, desde que De la Cosa “caligrafiara” el originario mapa de nuestra historia cartográfica, rudimento
custodiado en el Museo Hidrográfico de la Marina Española en Madrid, el Museo Naval y que
verificamos en 2023. (Pérez, 2019. p. 19)
Este Mapa del Mundo, el conocido como Planisferio de Juan de la Cosa, fue un hallazgo que
Alejandro Humboldt sacó del ostracismo y lo publicó en 1832. (López, 2000, p. 44)
Es así como, nos indica Amodio (1997) que: “El lago los deslumbra, entre una exagerada península
de la Guajira y una reducida Paraguaná. Fray Pedro Simón, relatará más tarde el origen del nombre”:
Cuando los españoles dieron vista por primera vez a esta laguna, hallaron en toda ella (en
especial a la banda del L’este) grandes pueblos de indios, fundados dentro del agua por
las orillas y partes más fondables(…) donde tenían sus casas sobre grandes maderos
hincados dentro del agua, sirviéndose para todas sus necesidades de canoas, y como a
este modo está fundada la ciudad de Venecia, les preció poner a esta laguna con sus
poblaciones, Venezuela, el cual nombre se ha extendido y domina toda la Gobernación de
Caracas, que comienza desde esta laguna y su pueblo, y corre por la costa y pueblos de la
tierra adentro, hasta más delante de la ciudad de Santiago de León, dicha Caracas, porque
los naturales de aquella tierra se llaman así, de donde también tomó el nombre la
gobernación. (Simón, 1987: 104)
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Retrato de Juan de la Cosa. 1500. Planisferio. Mapa de Juan de la Cosa. 1500.
Fotografías: Evaristo Pérez-Suárez. Museo Naval. Madrid, 2023
Crónica de Fernández de Oviedo donde aparece la referencia de Martín Fernández de Enciso al nombre Veneciuela, 1518.
Tomado del libro del Hno. N. María. 1959. Universidad del Zulia.
Magma profundo
Aquella banda de L’este referida, es la Costa Oriental del Lago de Maracaibo y allí hacia el sur se
erigía como flotando en espejismos encendidos del “pneuma” planetario Paraute, entre ventiscas
caprichosas de humedades cambiantes sobre basamentos del maderamen petrificado, maderas duras que
podían ser vera, zapatero, curarire y hoy mangle del tronco grueso. Paraute, uno de esos asentamientos
avistados sobre el agua en tiempo de invasión colonial, sería conocido luego también con el nombre
criollizado de Lagunillas de Agua, porque la ha habido “de Tierra” y al devenir la era petrolera ha
supuesto uno de los yacimientos petroleros más fecundos del mundo al punto de que, como consecuencia
de su ofrenda silenciada, luego de casi un siglo de explotación, ha sido prejuiciada con el fenómeno de
la subsidencia: un extenso hundimiento tras el muro de contención. Al respecto el ing. Pérez (2012),
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quien tuvo importantes responsabilidades mientras ejercía allí su profesión, señala: “La subsidencia es
un proceso silencioso, casi misterioso, no hace ruido, pero sus consecuencias pueden ser aterradoras (…)
en el caso de la COL. (Costa Oriental del Lago), es el hundimiento que ocurre al terreno como
consecuencia de la extracción durante décadas de volúmenes importantes de petróleo, agua, gas y
sedimentos”.
Y añade que esto ha sucedido: “…desde que comenzó la extracción masiva de crudo (…) en el
campo Lagunillas en la década de 1920. Luego se repitió el fenómeno en Tía Juana y más tarde en
Bachaquero (…) En la zona más crítica el hundimiento llega hoy a 9 metros bajo el nivel del lago. Ocurre
en Lagunillas” (p. 143).
Justamente detrás del muro, están los campos construidos por las trasnacionales y pueden
observarse las casas unos diez a quince metros más abajo desde lo alto del muro, donde en su
promontorio, hay una vía de acceso sólo limitado para la industria petrolera venezolana.
La particular condición de pueblo palafítitco y petrolero de Lagunillas de Agua, sería finalmente
de imposible convivencia, pero la arquitectura originaria de allí y otros poblados lacustres similares de
origen etno-cultural Añú (arauac), debió influir en la petrolera, con las soluciones que varias de sus
características constructivas y formales pudieron ejercer en las determinantes del diseño constructivo que
se desarrollaría en las cuantiosas estructuras de la era petrolera, por las trasnacionales. El profesor Andrés
García, caracterizaba la analogía entre el mangle y el palafito como una adaptación del diseño al medio
propia del principio de analogía, definido en Rossi y Broadbent (1987).
M
Cual casas de mangle
Todos los pueblos palafíticos del lago, de la cultura añu, los llamados paraujanos,
(autodenominados seres del agua u hombres de agua) eran ictiófagos y estaban relacionados mediante
sus canoas y caminos de estacas que luego serían llamados planchadas, con embarcaciones alrededor
del lago, ríos, ensenadas, entre ellos Sinamaica, El Moján (en la zona de Nazareth actual), Santa Rosa de
Agua, Lagunillas de Agua, San Timoteo, que junto a San Lorenzo es la salida al lago del campo petrolero
Mene Grande, Moporo, Tomoporo, Ceuta, Congo Mirador, otros poblados.
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Las investigaciones diversas y los vestigios arqueológicos del ser humano en lo que es hoy el
territorio de Venezuela, siguiendo a Sanoja y Vargas (2003), estiman que: “La historia de Venezuela
comenzó hace unos 12.000 años, cuando podemos datar la presencia de seres humanos y vida social
organizada”. (p. 16).
La pesca, como fuente primordial de este ecosistema, en el lago, en los ríos y en las próximas zonas
del golfo garantizaron el establecimiento de los pueblos de agua. Era, a decir del investigador Sanoja, el
comienzo “entre 3.000 y 6.000 años a.C. determinada por la consolidación de una nueva Formación
Social Tribal”. (p. 16)
Y añade el arqueólogo: “El proceso de tribalización en el occidente de Venezuela, parece iniciarse
alrededor de 600 años antes de Cristo en el sur del Lago de Maracaibo”. (p. 32)
La antigüedad del modelo palafítico añú, es pues vetusta.
Al respecto, Romero (1997) nos refiere:
El modelo palafítico es una forma ancestral de adaptación arquitectónica a las particulares
condiciones ambientales de la región, climáticas, bióticas, etc. El ecosistema del manglar,
característico de la costa del Lago, constituyó el lugar y la fuente de recursos para la
implantación palafítica. En un proceso de adaptación absoluta al ambiente, la arquitectura
palafítica se posa sobre las aguas, siguiendo la estructura misma del manglar, principal
recurso maderable del ecosistema costero del lago. (p. 22)
Así, la solución de la estructura palafítica originaria se basa en el mangle: “…de acuerdo a la
sección de la madera utilizada, vara, tallo, etc. La distancia entre los apoyos, modulación de los elementos
estructurales y de cerramiento, alturas, son constantes en el modelo”. (p. 22)
La utilización de la enea, como pajilla para techos y paredes en ceñida trama, ha sido, y aún y
hoy, muy común, en zonas como Sinamaica.
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1) Nelson Sánchez. Los eneales. Fibra usada en los palafitos.
2) Casa de Campo Hollywood, Cabimas, Lago Petroleum Co. en proceso de construcción. 1944.
Archivo electrónico compartido con prof. J. Fernández. (2003)
Los desarrollos del inicio de la era petrolera se realizaron en entornos con poblados palafíticos: en
Cabimas también, más al sur Lagunillas y siguiendo el descenso hacia el sur del lago hasta San Timoteo
y San Lorenzo, estos dos últimos: pueblos palafíticos en la orilla oriental, ubicados a unos 13 kilómetros
del Campo Mene Grande, y destacando la fundacional San Lorenzo donde se construyó en 1917, la
primera refinería de la Shell, con sus antecedentes en estas áreas: la V.O.C, Venezuelan Oil Concessions
y la Caribbean Petroleum Company.
3) Archivo digital del autor compartido con prof. J. Fernández. 2003 (*)
(*) Obsérvense las primeras estructuras de gran envergadura sobre columnas. En la Cabimas de los años treinta, siglo XX. Con importantes
analogías a los palafitos para dar respuesta a las características climáticas indicadas. Las características de las zonas de extracción en la
Costa Oriental del Lago de Maracaibo, eran cenagosas, de abundantes reptiles y caimanes, lo cual hizo concluir en tierra a los arquitectos,
diseñadores e ingenieros de las trasnacionales lo mismo que los pueblos palafíticos, elevar las residencias, en este caso sobre especies de
pilotes, al igual que el basamento originario sólo que aplicando nuevas técnicas constructivas.
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Lagunillas. Campos petroleros. Uso de bases elevadas, techo
inclinado y elementos de luz ventilación
La era petrolera llegaba cuando aún los palafitos eran vistosos y permanecían artesanales: “…en el
ámbito histórico de Cabimas, y específicamente en el sitio conocido como Punta Gorda (…) existió al
momento de la llegada de los españoles una aldea aborigen palafítica, es decir, que tenía como centro
unas viviendas construidas sobre las aguas del lago, conectadas entre sí a través de un sistema de puentes
o planchadas” (Fernández, 2013. p. 23).
Debe considerarse que la sustitución de materiales, la degradación del hábitat, el relegamiento
respecto a lo urbano, han ido distorsionando aquel palafito original. Respecto a las derivaciones
constructivas son premisas válidas en toda creación, y pudiésemos incluso estimar la adopción de
principios del mismo en las construcciones petroleras, entendiendo la presencia solar intensa, el
aprovechamiento del viento ante el cálido clima, el cuidado ante animales rastreros, los techos a dos o
cuatro aguas por las intensas lluvias y la advertencia de las zonas inundables. Son apreciables en el uso
de la arquitectura petrolera los amplios ventanales, techos inclinados, uso de maderas y aislantes y por
supuesto las bases de principios palafíticos que dejan la planta baja libre:
La trascendencia y validez de esta manifestación arquitectónica, queda demostrada por su
existencia milenaria en distintos ambientes tropicales de América, África, Asia…y por su
dilatada permanencia en el tiempo, Los procesos coloniales de transculturación…no han
podido borrar de la memoria colectiva esta herencia prehispánica. Encontramos aún hoy
poblaciones en condiciones y ambientes naturales con un grado moderado de intervención.
(Romero, 1997. p. 24)
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Lagunillas de Agua. Archivo JPS-EPS
Lagunillas: Aguas del Mene
Del dolor de Paraute, nombre añú originario que se “criollizó” como Lagunillas de Agua, surgió
Ciudad Ojeda en 1939. El 13 de noviembre de 1939 ocurrió la última gran tragedia de Lagunillas.
Operaba allí la Gulf, Mene Grande Oil Co., fundamentalmente sobre aguas del lago. En 1928 se inició
allí el historial petrolífero de incendios diversos, en la afirmación de Prieto (1997): “…cuando los
“musiúes” se apoderaron de las tierras en contubernio con jefes civiles autócratas ignorantes, Lagunillas
se convirtió en un infierno, por las múltiples penalidades que empezaron a sucederse”. (p. 65)
Siguiendo a Prieto (1997), Vincencio Pérez Soto, general y terrateniente, fue a partir del 7 de junio
de 1926 Presidente del Zulia y desde antes de los primeros incendios de 1928 había planteado el peligro
de los pozos en Lagunillas de Agua y propuso las indemnizaciones y reubicación.
Aunque la construcción de una población naciente estaba decretada desde 1937 por el gobierno
presidido por López Contreras, fue el desenlace fatal de un nuevo, definitivo y último incendio en
Lagunillas de Agua el 13 de noviembre de 1939, lo que forzó la medida.
En torno a esto, Prieto (1997), nos ha revelado: “El general Eleazar López Contreras decretó el 19
de enero de 1937 la construcción de Ciudad Ojeda. Veintidós casitas se levantaron en montañal situado
entre Las Morochas y Tasajeras, las dos poblaciones infiernos de la explotación petrolera extranjera. Allí,
en ese paraje escondido, se refugiaron los damnificados del incendio de Lagunillas de Agua...”. (p. 223)
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Antiguo muro Lagunillas de Agua. El caos del incendio. Rescatistas voluntarios. Enterrados de la tragedia.
Archivos EPS.
La codicia petrolera
El enorme mar endógeno de Maracaibo fue incursionado para la perforación, primero en Cabimas
a partir del 5 de julio de 1913 cuando se comenzó a perforar en La Rosa Nro. 1 a través de la British
Equatorial Company subsidiaria de The Tankers Limited and Co.
Los antiguos paraujanos, ya criollizados, fueron imposibilitados de sus faenas de pesca en la
medida en que la Lago Petroleum Co., obtuvo las concesiones en un “lugar” que entonces era inédito: el
lago. ¿Quién podría aludir su propiedad? Pero igualmente Juan Vicente Gómez, desde el control
omnímodo de la nación, benefició con casi todo el fondo del lago a Lago Petroleum Corp., a la
Venezuelan Gulf Oil Co. y a la British Oil Controlled. Las compañías eran tragadas por los grandes trust
en el exterior y de pronto aparecían con otro nombre o afiliadas. También se ubicaba luego, la
mencionada Mene Grande Oil Co.
Allí, de la memoria casi olvidada derivó su economía laboral y simbiosis ribereña y fue desviada
forzosamente desde la pesca hacia el aluvión de la extracción petrolera en las orillas del lago.
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Ofrenda conmemorativa a la tragedia de Lagunillas de Agua de noviembre 1939. Diversas iniciativas hemos convergido en
varias oportunidades para mantener esta memoria de la era petrolera en el Lago de Maracaibo. Escuelas, Organizadores
artísticos, danzas, (2015) entre ellos se observa el decimista de amplia trayectoria Ramón Herrera (+). Archivos EPS.
El hábitat crítico envolvente visualizado. Del palafito a la arquitectura petrolera
Lagunillas de Agua, años 1920s. Investigación iconográfica
del autor. Archivos EPS.
Cabimas. Primera mitad S. XX. Palafitos. Archivos EPS
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Mene Grande Oil Co. Arch. JPS Antigua Mene Grande Oil Co. (De 1927). Maracaibo.
Foto de años 1970-75. Colegio Gonzaga S.J.
El Milagro. Archivo personal
Experiencia personal del autor (segundo sentado de camisa gris)
en la antigua Mene Grande Oil Co., sede Maracaibo
Colegio Gonzaga. S.J. Los grados y secciones
donde estudiamos funcionaban en las antiguas casas de la Mene Grande, (1927)
levantadas sobre bases que aluden la lógica palafítica, pero con materiales de
la industria constructiva. Inigualable entorno fresco y acogedor integrando lo cultural
y natural y lamentablemente destruido en casi su totalidad. Archivo fotográfico EPS
Algunas analogías del palafito y las arquitecturas petroleras. El súbito entorno hostil
La arquitectura petrolera nacida en los campos cerrados de las trasnacionales, en las diversas
construcciones de servicio laboral y social (salud, educación) e industriales, supuso un poco después de
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la contingencia, una eficiente y agradable solución funcional y estética a los factores climáticos de los
lugares de explotación, transporte, refinación, almacenamiento y administración de la naciente industria
petrolera.
Enclavados además en un conjunto de hábitats integrados, pudiera indicarse que estudiaron
asimismo algunas características de los palafitos originarios, adaptando, mejorando y llevándolos por
supuesto a materiales de construcción actuales para la época, duraderos y con una estética destacable, a
saber: techos inclinados a dos o cuatro aguas, construcción basamental sobre estacas, pilotes o columnas
de maderas duras y tratadas, y también su versión en concreto y materiales de cabillas, hormigón y afines,
amplios ventanales que supusieron el uso de persianas para el aprovechamiento y control gradual de
iluminación y ventilación, cielos rasos de cartón piedra y otros, uso de maderas y aislantes para
neutralizar el intenso calor.
Lo anterior, disponía características, como orificios diversos o celosías para la circulación de aire,
pero también adaptando ventiladores y aires acondicionados, entre otros recursos del desarrollo en
electro-domésticos. Recuérdese y obsérvese el uso de palmas, eneas y otras pajillas naturales en los
palafitos, artesanías textiles a modo de cortinas, y otros recursos similares. Por supuesto, reitero y es su
fundamento y razón primordial, el construirse en áreas anegadizas, inundables y para controlar el posible
ingreso de animales rastreros, mamíferos y otros. De hecho, en diversas ocasiones, considerables
inundaciones anegaron completamente zonas cabimeras como Tierra Negra y desarrollos como el Campo
Hollywood en el área de La Salina, Cabimas, en 1959 o 1965 por sólo mencionar dos ejemplos.
En materia de hábitat, el ordenamiento interno de los desarrollos de los campos implicaba una
solución eficaz y de factura, vialidad, señalética y servicios. El proceso de implantación de los campos
petroleros de las trasnacionales supuso por otra parte, una abrupta posesión a partir del otorgamiento de
las concesiones que llevaría prolongado tiempo estudiar. Pero el mismo implicó una situación
inmisericorde de despojos de tierras, apropiaciones, irregularidades de complejos procesos legales y
demás que implicó homicidios y martirios del despotismo gomecista y el gobierno de López C. También,
de acuerdo con Bermúdez y Arrieta (2011):
La segunda etapa del proceso de ocupación estaba prevista en los contratos que firmaban las
compañías con el Ejecutivo nacional(…)se le concedía(…)el derecho de acondicionar las
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áreas(…)para construir acueductos, depósitos, muelles, vías de comunicación, establecer
teléfonos y fuerza eléctrica, factorías, almacenes, tanques, bodegas, torres de vigilancia,
hoteles, clubs, restaurantes, posadas, baños, lugares para el culto, lugares de diversión y
juego, entre otros edificios(…)se le exoneraba de derechos arancelarios para(…)máquinas,
embarcaciones, instrumentos, herramientas, útiles, materiales, maderas, tuberías y enseres
destinados(…)a la exploración, explotación, refinación o exportación de los productos de las
minas(…)potestad que se les otorgaba(…)y “el poder urbanizador, el cual al insertarse en el
proceso histórico local ha de transformar un establecimiento rural-campesino (“pueblo”) en
una ciudad moderna”.(56), (p. 16)
Campo Hollywood inundado. Archivo del autor.
En el entorno de la primera época, el bosque de torres en el lago creció desmesuradamente, los
balancines sin descanso extraían la entraña ambicionada por el mundo industrial y el caos ecológico
enseguida acabó con las lavanderas de orilla, impidió la potabilización y llovieron desde allí los reclamos
sin fin por el agua petrolizada en Cabimas, en toda la costa e incluso la mancha fue atravesando la ribera:
Los derrames y las consecuencias ocasionadas en el lago constituyeron una de las primeras
manifestaciones concretas de lo que significó la instalación en el Zulia de la explotación
petrolera a escala comercial, hecho éste que se expresó con mayor fuerza para mediados -de
la segunda década del siglo veinte, entre 1924 y 1927, pues este período coincidió con una
alta competitividad entre las compañías petroleras lo que condujo a una sobreexplotación de
toda la costa oriental y el fondo del lago de Maracaibo1 hasta principios de 1927. (Bermúdez,
2002, p. 2)
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La profesora Nilda Bermúdez (2006) en varias versiones ha recuperado el clamor pionero en la
escritura del autor de Mene, Ramón Díaz Sánchez, exaltado ante aquel entorno lacustre palafítico (de
casitas pintorescas) que se degradaba:
“A las nueve y media de la mañana comenzó aquel éxodo lacustre que había de durar dos
horas largas. De repente una costa verde, ondulante, maciza de cocoteros hasta el propio
borde lacustre y un laberinto de torres negras, un enmarañado huerto de árboles de petróleo
en plena primavera. Vamos bordeando aquella costa punteada de casitas pintorescas y
nos extrañábamos de no ver uno de esos pájaros acuáticos, chillones y parabólicos que hacen
escolta a los navíos...Miré, en efecto, sobre la turbia superficie, estriada apenas por una
bienhumorada brisa mañanera, la gran capa oleaginosa, tornasol. Dentro del agua quieta hay
torres, de en medio de los cocoteros surgen las torres negras; a lo lejos, al final de la
perspectiva, las torres rayan el humo del horizonte. Es una fantástica vegetación de torres...”
(p. 7)
Aquel contraste repentino, produjo el lamento en la pluma del poeta Ismael Urdaneta (1928)
inaugurando en el país los antecedentes del reclamo por la naturaleza: en “La Agonía del Alcatraz”
buchón en el Lago de Maracaibo revelaba…
El alcatraz vivía feliz en nuestras ribas
Este buzo con alas retozaba entre dos turquesas: lago y cielo…
…Pero el alcatraz no contaba con el petróleo…
Las Standards Oil del planeta se los sirven ahora
Con una matizada mayonesa homicida
en aguas de Tofana petrolera!
…En Lagunillas, en La Rita, en Cabimas,
Sus cadáveres van a la deriva en una balsa de aceite…
Imagen de S. Sleightholme. Lagunillas. Archivos EPS
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Luego de más de una década de incendios parciales, acerquémonos a la narrativa de Díaz Sánchez
ante el caos infernal que arrasó en definitiva Lagunillas de Agua el 13 de noviembre de 1939:
“A ambos lados de la planchada, apretadas como en una almáciga de ostras, las casas iban
hacia el lago, atestadas de aquella gentuza escandalosa. Muestras comerciales exhibían su
vanidad en las fachadas: Restaurant, Barber Shop, Laundry, Cine. Y botiquines,
innumerables botiquines. Debajo del hacinamiento humano, el agua se cuajaba inmóvil,
cubierta por espesa capa oleaginosa y negra (…) Fue al atardecer cuando las luces eléctricas
brillaban en una niebla oscura que subía del lago, y Lagunillas de Agua era una visión de
pesadilla cuando pisó la planchada”. (Ramón Díaz Sánchez, Mene. pp. 82-83)
Aquella Lagunillas petrolizada, sumida en el vicio fue descrita por el verso popular de Narciso
Perozo, canoero, pescador, cantor y decimista popular y “guachimán” del pozo La Rosa fundador del
Reventón en 1922:
Ah! pueblo lagunillero
¡Quien te ha visto
Y quien te ve!
¡Lleno de tan mala fé
Tan corrompido y grosero!
Las crónicas, entrevistas e historiaciones vividas con los protagonistas del terrible último incendio
del 13 de noviembre de 1939 y su tragedia, plenaron las crónicas luego sumidas en olvido, y recuperadas
por Prieto (1997):
“He llegado a Lagunillas al anochecer -recoge de Enrique Bernardo Núñez- ()la orilla
del lago aparece a lo lejos erizada de torres tan finas…son los taladros de La Lago-
Petroleum-, después los de la V.O.C.-Venezuelan Oil Concessions- y los de la Mene
Grande Oil Co (…)viéndose sin salida se arrojaban al agua o asaltaban las piraguas (…)con
el balanceo y el peso excesivo se viraban y muchos caían al fondo. Mujeres desnudas
corrían por entre la muchedumbre (…)las casas construidas con zinc y madera de cajones
sobre horquetas o estacas se hundieron de pronto y sepultaron a los que se hallaban
dentro…cuando sacan un cadáver es enseguida reemplazada por otra (…)algunas tablas
flotan sobre aquellas aguas aceitosas, de muerte(…)un poco al noroeste se levanta el
taladro No. 1 de la Mene Grande Oil Co.” (p.p. 71-72)
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Y añadía el director para entonces de El Universal: “Una gabarra remueve los
escombros…lo cual hace decir al pueblo que están destruyendo los cadáveres para evitar
reclamaciones. Pero en su mayor parte están sepultados bajo láminas de zinc. Y no se sabrá nunca
cuántos fueron…”. (p. 72)
En otra versión aseveró el primer Presidente del SOEP- Sindicato De Obreros y Empleados
Petroleros de Cabimas Hermes Coello León: “Más de 5 mil personas entre mujeres, hombres y niños
murieron en el incendio el cual fue provocado por las compañías petroleras…en lagunillas había grandes
yacimientos…y ellas querían obtenerlo a toda costa…”. (p.70)
Los cables de la época de A.P. señalaban una cifra de mil fallecidos en el caos infernal. En todo
caso cientos o miles, modelaron la tragedia de Lagunillas, que como nos confesara el obrero Rafael
Salcedo, en 2015, salvador de vidas en la “planchada” de tablas de aquella Lagunillas sobreviviente a 97
años, fueron enterrados en fosas comunes en lo que empezaba a ser Ciudad Ojeda.
Metido en el escondrijo del olvido, o cómplice por la voracidad histórica de la riqueza petrolera,
hechos como éste, ubicados en el centro de los patrimonios construidos e inmateriales, exigen también
ese rescate y justicia de la memoria histórica.
Algunas edificaciones fundamentales de la arquitectura petrolera en el Zulia
Edificio Mene Grande (1927), Edificio Las Laras (1928), Club Bella Vista (1930), Casa N° 8 - 61
(1930), Casa N° 9 53 (1930), Centro Médico de Occidente (1930), Hospital Coromoto (1930), Casa La
Lago (1930), Urb. Richmond (1931), Colegio Claret (1935), Quinta Luisiana (1940), Edificio Enelven
(1956). Romero (1997). Catálogo del Patrimonio Cultura Venezolano (2004-2010). Adaptado por
Fernández (2012)
A continuación, considero un ejemplo de interés menos conocido por cuanto corresponde a los
campos gerenciales administrativos en Maracaibo fuera de la región de yacimientos.
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Resonancia de la arquitectura petrolera fuera de la zona de producción. Campamento Residencial
Bella Vista o Campo Caribbean- Shell
Hacia 1926-28. Campo Caribbean Shell. Maracaibo.
Antecedentes y contextualización histórico-cultural
Los desarrollos habitacionales y la arquitectura petrolera comienzan a partir de 1916 en Mene
Grande que requería asentamientos estables con el inicio de la explotación de ese inmenso yacimiento a
partir del Pozo Zumaque desde 1914.
Allí fueron pioneros en 1916 el campamento Mene Grande, y en 1917 La Estrella, Rancho Grande
y Niquitao, todos de la angloholandesa Caribbean-Shell. De ese mismo año (1917) datan los desarrollos
de campamentos en Palmarejo de Mara y Casigua en Tarra, al sur del lago por la Colon Development
Corporation-Shell. Así mismo, en oriente Campo Norte, en San Tomé, Anzoátegui, por la Mene Grande
Oil Company. También en 1918 San Lorenzo de la Shell y Siberia en Mene Grande también de la
Caribbean-Shell. (Romero, 1997), (Prieto, 1997)
El auge petrolero
En 1929-30 ya Venezuela producía casi 400 mil barriles diarios de petróleo, y la mayoría en el
Zulia, por lo cual se explican estos desarrollos de campamentos urbanos o rurales. Venezuela significaba
más del 70% del petróleo importado por E.U. El desarrollo inicial a gran escala de la industria petrolera
venezolana comenzó en el Zulia a mediados de los años veinte.
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El Instituto de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura de LUZ indicaba lo siguiente sobre
el campo Bella Vista, hasta los censos registrados desde 2004: “Levantado en 1927, esta “colonia” estaba
reservada para el staff gerencial de la Caribbean Petroleum Company y contaba con 60 casas. Las
“colonias” petroleras Bella Vista y Las Delicias de la Shell, junto a la “colonia” Lago, de la Lago
Petroleum Co. y la “colonia” Mene Grande de la Gulf Oil Co. Contribuyeron al desarrollo de la ciudad
hacia el norte del núcleo tradicional de Maracaibo y sectores la llamaron “Otra Ciudad””.
1) Proceso de construcción de la “Colonia” Bella Vista. 2) Plano General de la “Colonia” Bella Vista, levantado en 1927.
Incluía servicios como el club y residencias notables como la del gerente de la compañía, hoy sede del Colegio Mater
Salvatoris. (Registro Patrimonial personal Profesora Iraida Celli (+), LUZ.). 3) Club Bella Vista (1930) en el catálogo del
Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2010.
Las construcciones del Campo Caribbean- Shell objeto de este acercamiento en Maracaibo, es
también llamado Campamento Residencial Bella Vista, desarrollado por la Royal Dutch Shell para
gerentes administrativos y data ya concluido de 1930 cuando ya durante más de una década se habían
ido estableciendo los distintos equipos laborales estratificados de las transnacionales que plenaron lo que
en ese momento era el primer país productor del mundo. Estudios de Bryan Mc Beath (2011) han
indicado que: “Un terreno en Bella Vista, lugar donde se estableció la mayoría de las compañías
petroleras, que previamente costaba Bs. 400 la hectárea, en 1926 se cotizaba entre Bs. 15.000 y Bs.
25.000 la hectárea. Sin embargo, las compañías petroleras construyeron aproximadamente unas 100 casas
en este lugar”. (p. 221)
La testigo Lady Mills señaló en esa época que: “En el suburbio periférico de Bella Vista en
Maracaibo, cada compañía construyó su propio campamento, cada uno encerrado en su cercada, cada
uno un pequeño mundo en sí, con amplias avenidas, atractivas y modernas casas del tipo chalet situadas
en bellos jardines y super-lujosos clubes, con salones de lectura, canchas de tenis asfaltadas y piscinas
con agua filtrada y tratada con cloro”. (Pérez, 2014)
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Estos desarrollos que significaban el privilegio del staff extranjero se dieron en el marco de un auge
de la cultura petrolera modernista anglosajona. En Bella Vista realizaron dos desarrollos hacia ese año
de 1930, uno de la Shell y otro de la Caribbean-Shell. Uno de ellos fue luego vendido en 1955. El otro
pasó a Maraven y hacia fines de siglo pasado se mantenía así. Hay que apuntar que el magnífico edificio
Las Laras, actual PDVSA La Estancia, también de R.D.Shell, data de 1928. Asimismo, en la “Colonia”
se encuentra el Club Bella Vista, del año 1930.
Abandono patrimonial Campamento Petrolero Residencial Bella Vista
Visualización de una construcción en abandono del estado en dicho entorno. Propiedad del ejecutivo
del Zulia. Imágenes del 9 de marzo de 2015. Fotos E. Canaán
Patrimonios Culturales Industriales: El edificio Caribbean Shell o Las Laras, antigua Colonia
Delicias
Este patrimonio arquitectónico petrolero que data de 1928-30, había sido declarado Monumento
Nacional en 1991, fue deteriorado por un incendio en 1994, sede original de la Caribbean Petroleum Co.,
Shell de Venezuela.
El autor de este artículo en el edificio Las Laras en 1998.
Fotografía Alvaro Silva
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Hemos indicado la necesidad de una memoria sustancial y esencial, sin la cual no es posible pertenecer
a identidades vinculantes. El devenir hace transformaciones en la identidad, pero ello no impide precisar
su tejido dinámico. Aunque las nociones patrimoniales se clasifican fragmentariamente, en realidad esas
herencias y vivencias son indivisibles y anuncian en cada quien una procedencia material e inmaterial,
cultural y natural fusionadas.
Algunas de estas valiosas estructuras sobrevivientes han sido agredidas, invadidas, abandonadas o
subutilizadas. En el caso que identificamos de la cultura petrolera, se observa nuestra presencia en el
edificio Las Laras, 1998, actual PDVSA La Estancia. Aquel incendio que supuso una destrucción
patrimonial en la arquitectura petrolera por la inconsciencia o por intereses comerciales inmobiliarios,
debía ser cuestionado, afortunadamente fue rescatado como respuesta patrimonial en la década del
noventa, en cuya línea previa alegórica participamos. Álvaro Silva decidió esta locación para el catálogo
de mi exposición Lago de Óleo, efectuada en 1998 en la abandonada e invadida sede de la Sociedad
Dramática de Maracaibo. El árbol frondoso sobreviviente tras ventanal al fondo en la fotografía alegoriza
los textiles artísticos presentados en esa ocasión.
En base a lo anterior, y a los deteriorados o abandonados patrimonios petroleros en el Zulia,
extensivos a cualquier espacio es de interés lo siguiente. La Carta de Nizny Taguil, Moscú, 2003, sobre
Patrimonios industriales, fue presentada por el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio
Industrial (TICCIH) al ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), asociada con la
UNESCO, es un documento emitido creando el concepto de “Culturas del Trabajo”. Indica en su
argumentación que el patrimonio industrial posee un “valor social como parte del registro de vidas de
hombres y mujeres corrientes y como tal proporciona un importante sentimiento de identidad”. Asimismo
“poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico…consisten en edificios,
maquinaria, talleres…fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares
donde se genera, se transmite, y se usa energía, medios de transporte, y toda su infraestructura, así como
los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria tales como la
vivienda… la educación”. Sostiene además que “todo territorio debe catalogar, registrar y proteger los
restos industriales que quiera preservar para generaciones futuras”. http://ticcih.org
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Es de indicar, la necesidad de ser coherentes con los avances en el ordenamiento jurídico que
supusieron estos instrumentos: Ley de Patrimonio Cultural 1993, Ley Orgánica de Turismo 2014, Ley
de Fomento de Turismo Sustentable y Social 2014, Ley Orgánica de Cultura 2013, Ley de Salvaguarda
del Patrimonio Cultural 2021. Su propósito ha supuesto colocarse en correspondencia por lo suscrito por
la nación que entre centenares de instrumentos puede priorizar la Convención sobre la Protección del
Patrimonio Mundial Cultural y Natural. UNESCO. Aprobada en París el 16 de noviembre de 1972.
Conclusiones y recomendaciones
Nosotros seremos respetados por los demás pueblos y naciones
en la medida en que nos respetemos y valoricemos nuestro patrimonio,
nuestro acervo cultural y artístico, nuestra historia.
Paul Coremans (Espinoza, 1997, p. 61)
La palabra “dice” y la imagen visual revela. Cesare Ripa escribió el libro Iconología (1593), con
el siguiente argumento que Martín (1989), recupera: En el proemio explica Ripa las razones en que
apoya su sistema, empezando por declarar que "las imágenes están hechas para significar cosas
distintas a lo que se ve con el ojo". (p. 5)
Es decir, vamos a la comprensión profunda del arte, la cultura, los patrimonios. Un sentido
alegórico sustanciado en la metáfora en pugna con la captación reveladora, fenómeno vinculante de
inmanencia/trascendencia. Sólo en el entorno del Lago de Óleo se ha producido entre 41.000 a 43.000
millones de barriles de petróleo, Más del 60 % de la producción histórica de Venezuela. (Pérez, 2012)
En la nación petrolera productora más importante de América, con cinco décadas primera en el
mundo y promotora fundadora de la OPEP es nuestro sentido priorizar estas propuestas mediante
iniciativas relativas que hemos sostenido al menos continuamente por más de 25 años, como por ejemplo
el Circuito Patrimonial Museístico del Petróleo.
Es entonces de interés la postura original de Elliot Eisner (1993), docente e investigador artístico:
En su estado más fundamental este entorno (artístico) es cualitativo y se compone de
imágenes y sonidos, de sabores y oloresLas artes ofrecen imágenes tan poderosas que nos
permiten ver o prever lo que no podríamos haber observado sin ellas… La investigación no
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tiene porqué ser científica para que cuente como investigación. La investigación se puede
basar en las artes tanto como en la ciencia. La investigación basada en las artes parte del
reconocimiento de que las artes, al igual que las ciencias, pueden ayudarnos a comprender el
mundo en el que vivimos (pp. 241-242).
El fenómeno artístico, cultural, patrimonial, sus expresiones de profundidad, es extroversión
resultante, emanación creativa/re-creativa con sentido de totalidad (relacional) ante lo real: “La expresión
artística como resultado y proceso, forma parte de totalidades y sistemas unificados del arte, la cultura,
el conocimiento, la naturaleza humana, la sociedad, el mundo natural. Su vida y funciones no sólo se
circunscriben al ámbito artístico…trascienden esas fronteras específicas”. (Espinoza, 1997, p. 2)
El arte articula materiales, fecunda en patrimonios culturales diversos, interrelaciona sentidos que
conducen a nuevas percepciones fecundas, hallazgos, denota o connota aspectos inadvertidos por vías
tradicionales del conocimiento.
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Declaración de conflicto de interés y originalidad
Conforme a lo estipulado en el Código de ética y buenas prácticas publicado en Perspectivas. Revista
de Historia, Geografía, Arte y Cultura, el autor: Pérez Suárez, Evaristo declara al Comité Editorial que
no tiene situaciones que representen conflicto de interés real, potencial o evidente, de carácter académico,
financiero, intelectual o con derechos de propiedad intelectual relacionados con el contenido del
manuscrito del artículo: Mirada Sumergida: patrimonios palafíticos en relación a la cultura petrolera
en la región del Lago de Maracaibo. Una aproximación, en relación con su publicación. De igual
manera, declara que, este trabajo es original, no ha sido publicado parcial ni totalmente en otro medio de
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