Amado Bonpland haría que el Libertador redactara una carta al gobernante de Paraguay que no deja duda
de este hilo conductor: Ciencia e Independencia son un solo concepto.
Al Excmo. Señor Gaspar Rodríguez de Francia,
Excmo. señor:
Desde los primeros años de mi juventud tuve la honra de cultivar la amistad del señor
Bonpland y del barón de Humboldt, cuyo saber ha hecho más bien a la América que todos
los conquistadores.
Yo me encuentro ahora con el sentimiento de saber que mi adorado amigo, el señor Bonpland,
está retenido en Paraguay por causas que ignoro. Sospecho que algunos falsos informes hayan
podido calumniar a este virtuoso sabio y que el gobierno que V.E. preside se haya dejado
sorprender con respecto a este caballero. Dos circunstancias me impelen a rogar a V.E.
encarecidamente la libertad del señor Bonpland. La primera es que yo soy la causa de su
venida a América, porque yo fui quien le invité a que se trasladase a Colombia, y ya
decidido a ejecutar su viaje, las circunstancias de la guerra lo dirigieron imperiosamente hacia
Buenos Aires; la segunda es que este sabio puede ilustrar mi patria con sus luces, luego
que Vd. tenga la bondad de dejarle venir a Colombia, cuyo gobierno presido por la
voluntad del pueblo.
Sin duda V.E. no conocerá mi nombre ni mis servicios a la causa americana, pero si me fuese
permitido interponer todo lo que valgo por la libertad del señor Bonpland, me atrevería a
dirigir a V.E. este ruego. ¡Dígnese V.E. oír el clamor de cuatro millones de americanos
libertados por el ejército de mi mando, que todos conmigo imploran la clemencia de V.E. en
obsequio de la humanidad, de la sabiduría y la justicia, en obsequio del señor Bonpland!
El señor Bonpland puede jurar a V.E. antes de salir del territorio de su mando que abandonará
las provincias del Río de la Plata, para que de ningún modo le sea posible causar perjuicio a
la provincia del Paraguay, que yo, mientras tanto, le espero con la ansia de un amigo y con
el respeto de un discípulo, pues sería capaz de marchar hasta el Paraguay sólo para libertar
al mejor de los hombres y al más célebre de los viajeros.
Excmo. señor: yo espero que V.E. no dejará sin efecto mi ardiente ruego, y también
espero que V.E. me cuente en el número de sus más fieles y agradecidos amigos siempre
que el inocente que amo no sea víctima de la injusticia.
Tengo el honor de ser de V.E. atento obediente servidor.
BOLÍVAR.