
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura. 2026/enero-junio, Vol. 14, Núm. 27, 136-154 - Venezuela
Gutiérrez García, Erick
Francisco de Miranda: pensador y actor de la
descolonización y la emancipación
opresiva que tiránica y a formarse para sí un gobierno libre, santo y equitable, con la
forma que sea más adecuada al país, clima e índole de sus habitantes. (Gabaldón, 2023, p.
324)
Empieza aquí, como señala Edgar Gabaldón, a elaborar un pródigo “vocabulario del anti-
colonialismo”, con afirmaciones donde posteriormente la historia terminó dándole la razón. De hecho,
en su praxis emancipatoria Francisco de Miranda se sirvió de un arma selecta: la palabra, haciendo
gala de su ilustración, promueve su la causa de la emancipación americana, mediante sus escritos en la
prensa anglosajona a partir de 1785; mediante sus proclamas y proyectos de Gobierno formulados a
partir de 1790; mediante las circulares y los agentes enviados a América a partir de 1798; o más aún, en
1810, haciéndole llegar a los sudamericanos, mediante el periódico El Colombiano, haciendo circular
continuamente en Europa y en América todos sus materiales desde su primera edición.
Fue el primero en plantear la necesidad de la emancipación de las colonias hispano-lusitanas o en
emprenderla, señalamiento que él mismo expresó cuando afirma que: “la emancipación de Sur
América ha sido un asunto que fui el primero en proponer, y recibido por los Ministros ingleses”. Este
énfasis es reiterado en una carta dirigida a Alexander Hamilton del 6 de abril de 1798, donde dice que:
“parece que el momento de nuestra Emancipación se acerca y que la instauración de la Libertad en
todo el Continente del Nuevo Mundo nos está confiada por la providencia”. Es en el norte de América
que la ideología mirandina se forma y fortalece tomando el proyecto actual de la Independencia y
Libertad de todo el Continente Hispano-Americano, al parecer las trece colonias emancipadas le
pueden haber enseñado lo que es una colonia, y dicho aprendizaje político lo completa en Londres.
Con una meridiana claridad, Miranda parece aprovechar los conflictos inter-imperialistas,
animando a Inglaterra a que auxilie sus planes, “vengándose de París y de Madrid”, en un juego entre
las zarpas del tigre tratando de mover las brasas hacia su objetivo (porque lo que Inglaterra ansiaba era
conquistar neocolonialmente la América del Sur). De este modo, escribe:
La emancipación de la América Latina ha sido reclamada durante más de 18 años por casi
todos los habitantes del país; Esa liberación es una tarea política que… nunca podrá
emprenderse con más probabilidades de éxito que en las actuales Circunstancias… [y
mantiene] el deseo de los hispanoamericanos de lograr una emancipación que los hiciera
totalmente independientes de la Madre Patria; es seguro que el pueblo que reside en ellas
está por lo menos tan maduro para la emancipación. (Gabaldón, 2023, p, 326)