La propuesta de Edgar Morín
Para lograr la decolonialidad del saber sobre la ecología, Morín (2000) propone romper con el
paradigma de la disyunción entre sujeto y objeto, a través del pensamiento complejo; que tiene su origen
en la palabra latina “complexus”, y significa “lo que está tejido bien junto”; el conocimiento se va
entretejiendo desde lo más básico, superando “las entidades aisladas, los objetos aislados, las ideas claras
y distintas, aunque tampoco debe dejarse encerrar en la confusión, lo vago, la ambigüedad, la
contradicción” (Morín, 2002, p. 447).
Desde el pensamiento complejo, se busca comprender la realidad de manera integral lo
multidimensional, evitando simplificaciones y reduccionismos, porque los procesos simplificadores son
integrados y acogidos (Morín, 2002, p. 451). Lo complejo pretende unir lo que está disjunto y
compartimentado, respeta lo diverso a la vez que reconoce la unidad, para así discernir las
interdependencias (Morín, 2010, p. 66). Al reconocer la diversidad de saberes, fortalecemos nuestra
capacidad para pensar por nosotros mismos y formar juicios más completos.
En este horizonte salta a la vista que el mundo como un sistema complejo esta interconectado y en
constante cambio, donde los fenómenos no pueden ser comprendidos de forma aislada, sino a través de
un pensamiento ecologizado que “es la introducción de la visión ecológica y de la dimensión ecológica
en la descripción y explicación de todo lo que vive, incluida la sociedad, el hombre, el espíritu, las ideas,
el conocimiento” (Morín, 2002, p. 111). Incluye las interacciones entre los organismos, la vida humana,
que está intrínsecamente ligada a su entorno.
A este respecto, es importante destacar que el pensamiento complejo en lugar de privilegiar un solo
tipo de saber, como el científico occidental, se aboga por un diálogo entre todos los saberes culturales,
reconociendo su validez y potencial para enriquecer la visión del mundo, no solo como seres de una
cultura, que tiene virtudes, sabidurías, sino también carencias e ignorancias.
En vista de que las ideas abstractas están aparentemente desprovistas de vida, “la ecología de las
ideas” consiste en dar más autonomía a las teorías, ideologías, mitos, dioses y considerarlos como seres
neológicos que disponen de ciertas propiedades de la existencia viviente. En otras palabras, dejan de ser
productos fabricados por el espíritu humano y la cultura, para convertirse en entidades nutridas de vida