
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura. 2026/enero-junio, Vol. 14, Núm. 27, 87-107 - Venezuela
Mendoza Delgado, Edgar Alexander
Novoa Reyes, Ikram de los Ángeles
De lo análogo a lo digital: la textura y la ilustración
contemporánea para una estética de la zulianidad
El desafío de la ilustración digital es lograr que la rugosidad simulada se sienta tan auténtica como
la rugosidad palpable. La clave está en no buscar la perfección técnica, sino en capturar la esencia
orgánica de la erosión, honrando la historia implícita en la materia.
La representación visual de la identidad: textura y el poder emotivo del color
La identidad zuliana, más allá de sus íconos monumentales (Lago, China y Puente), se comunica
con una fuerza especial a través de la sinergia entre la rugosidad de la materia y la explosión cromática
de su sol abrazador, por ello, la ilustración digital que procure representar la zulianidad debe, por
necesidad, integrar este léxico textural para evocar la memoria colectiva. Ahora bien, somos conscientes
de que esta es una tarea exigente, incluso teniendo como soporte activo la vanguardia digital, puesto que
se debe partir, principalmente por respeto a la voz de la historia. Sobre lo expuesto, Boscán (2008)
articula dicho imperativo cultural con gran lucidez al manifestar que “abiertos al mundo y a todas las
vanguardias, no se puede, sin embargo, dejar de oír el llamado de la memoria, no se puede prescindir de
los aportes culturales de una larga tradición histórica que nos identifica como pueblo” (p. 157).
En ese sentido, la textura simulada que replica el desgaste crudo y honesto de la región es la forma
en que el ilustrador digital oye activamente ese llamado, desde la cultura y la historia, el simulacro
textural se convierte en un instrumento de validación, afirmando la conciencia de pertenencia que define
al zuliano. “Es un esfuerzo por reivindicar lo auténticamente propio, las tradiciones y lo popular, frente
a las estéticas globalizadas” (Boscán, 2008, p. 153). A la gramática de la rugosidad se añade la dimensión
emocional del color perceptibles en las fachadas zulianas; estas con sus colores saturados y elementales,
son portadoras de una gran carga emotiva que subsiste incluso bajo el efecto del sol y el desgaste. Aquí
podemos observar cómo se enfatiza la conexión psicológica del color, puesto que: “Dado que la
percepción del color es la parte simple más emotiva del proceso visual, tiene una gran fuerza y puede
emplearse para expresar y reforzar la información visual” (Dondis, 2010, p. 69).
Alcanzar coincidencias entre la fusión de la textura áspera y desgastada con el color vibrante, es lo
que confiere la fuerza expresiva definitiva a la ilustración digital. La textura evita que la saturación se
sienta plana o artificial; la aspereza del píxel contra el color en la realidad física, permitiendo que la
imagen se sienta auténticamente arraigada en un imaginario que, como señala Boscán, (2008) “es el