
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura. 2026/julio-diciembre, Vol. 14, Núm. 28, 32-48 - Venezuela
Mascherin Carrión, Emely Patricia
El Arte como agente de transformación
social: muestras expositivas en
Ciudad Ojeda (2023-2025)
dentro de la identidad industrial de la ciudad, un acto de resistencia que, según García Canclini (1995),
es el primer paso para construir una identidad cultural propia frente a lo ajeno.
La búsqueda de nuevos lenguajes continuó con la 5ta. Galería: "Trazos Unidos", la cual exploró
la familiaridad de espacios cotidianos como el cine para acercar el arte al ciudadano. Aunque la
arquitectura del lugar indujo a una observación pasiva, el gesto de transformar la obra en un "bien de
intercambio afectivo" al regalarla a figuras de la comunidad marcó un intento temprano de dotar al arte
de una utilidad emocional. Este esfuerzo se profundizó en la 6ta. Galería, donde la pintura de
bodegones en vivo y la inclusión de referentes locales como SamArt buscaron generar una "presencia
total" del hecho artístico. A pesar de que el público mantuvo una distancia de respeto que rozaba la
apatía, estas experiencias fueron fundamentales para identificar que la transformación social requiere
no solo de la presencia del artista, sino de la construcción de un lenguaje común que permita al vecino
sentirse parte del proceso creativo y no un simple intruso en una clase magistral.
El punto de mayor impacto en este proceso de cambio se alcanzó con la 7ma. Galería: "Rapsodia
Creativa", la cual logró trascender la contemplación para convertirse en una acción plástica
comunitaria. Al colaborar en la creación de un mural para la asociación Prolaguardia, el arte alcanzó su
verdadera función social pues, según la visión de Juan Acha (2012): dejar de ser un objeto de lujo para
ser una herramienta de beneficio colectivo. El ciudadano, al intervenir en la obra, dejó de ser un
espectador pasivo para convertirse en coautor de su entorno urbano. Esta galería demostró que la
solución al descuido del patrimonio no es la vigilancia, sino el sentido de pertenencia que surge cuando
la comunidad aprende haciendo, integrando el arte a su propia identidad y cuidado cotidiano.
Posteriormente, muestras como la 8va. Galería: "Boulevar de Pinceladas" y la 9na. Galería:
"Surrealidades" continuaron experimentando con la visibilización de los procesos. Mientras que en el
"Boulevar" se apostó por la frescura de la producción en tiempo real para generar cercanía, en
"Surrealidades" se introdujo una museografía dinámica que eliminó sillas y exhibió bocetos de meses
de práctica. Este último esfuerzo atacó la idea del arte como un "milagro" aburrido, humanizando la
obra frente al espectador. No obstante, estas etapas también revelaron los desafíos económicos de la
transformación social; el modelo de acceso pago, aunque necesario para la subsistencia del artista, puso