
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura. 2026/julio-diciembre, Vol. 14, Núm. 28, 62-71 - Venezuela
Urdaneta de Rodríguez, Luisa Egleny
Danza “La Ribazón de la Sardina” como
expresión pedagógica y baluarte cultural del
municipio Tinaco-Cojedes
como un medio de participación ciudadana que promueve la creación de redes de apoyo para reforzar el
sentido de pertenencia a una comunidad y reajustar los sistemas de relaciones vitales a nivel familiar,
grupal y social. La función contemporánea de la cultura es básicamente integradora y relacional, ya que
pretende conectar con todos los sustratos de la realidad que compartimos, y no solo como una
manifestación superior del espíritu humano. Asimismo, el término subcultura nos señala desde lo
cotidiano, a un grupo de personas con un conjunto distintivo de comportamientos y creencias que les
diferencia de la cultura dominante, Hedbige (2002), señala que:
La subcultura, para los estudios culturales, es aquel grupo de jóvenes en desacuerdo con las
ideas hegemónicas de la época en que vive, en un estilo que busca diferenciarse de la cultura
parental y dominante, pero sin dejar de estar relacionados (p. 262).
En concordancia con lo antes citado, la subcultura puede estar determinada a partir de la edad,
grupos étnicos o miembros, en este sentido, las condiciones que determinan que una subcultura aparezca
en un entorno social pueden ser de índole estética, política, económica, sexual o combinación de ellas, la
subcultura es netamente antológica y se caracteriza por la oposición radical a los valores culturales.
Por otra parte, en este constructo emerge la identidad nacional, la cual se define como la integración
de valores, materiales e inmaterial, cuyo conocimiento y amor por dichos valores unen y solidarizan a
los habitantes de una determinada localidad. El sentimiento de identidad nacional está estrechamente
relacionado con el sentido de pertenencia, cuando el individuo se siente parte de algo, esto sucede al
sentirse miembro de un país, de una región, de una localidad, de una familia y de una manifestación
cultural. Actualmente, se está en la era del conocimiento y la tecnología, en un mundo globalizado, por
lo que conviene el fortalecimiento de la identidad nacional, regional y local, desde la familia, la escuela
y la comunidad. Sequera (2004), afirma que:
La identidad de un país está contenida en los elementos que constituyen su patrimonio
cultural, por lo que allí se reflejan los usos y costumbres del grupo que lo conformó y por eso
es importante su cuidado y mantenimiento. De allí, la necesidad de que los docentes estén
debidamente formados en cuanto a lo que, a Identidad Nacional, Regional y Local; se refiere
y de esta manera transferir el entusiasmo y el interés de los niños, niñas y jóvenes hacia
aquellos elementos que los identifican como venezolanos. (p. 65)