
Perspectivas. Revista de Historia, Geografía, Arte y Cultura. 2026/julio-diciembre, Vol. 14, Núm. 28, 190-195 - Venezuela
Carvajal Centeno, Efraín
Maracaibo: Onírica y real en unos trazos
Si es verdad que los lenguajes
simbólicos, como lenguaje al fin y al
cabo, nos permiten crecer en
comprensión valorativa, es decir,
conocer de cerca la sustancia de la que
estamos hechos para comunicarnos
atados a las vivencias del otro, tanto en
el pasado como en el presente, las
fluidas y lacustres casas del saladillo y
del empedrao de Rafael, se nos
presentan como formas expresivas, en
su clave poética, como referenciadoras de los problemas humanos universales, pero con asidero en la
cotidianidad y la singularidad de nuestra cultura. Es hablarnos de una Maracaibo en crisis, una crisis que
es transición, olvido y proyección, pero al mismo tiempo es resiliencia, restitución y reencuentro. Una
Maracaibo que sobre el dolor y la ruina de los tiempos, debe y se reinventa con la misma fuerza que tiene
un avioncito de papel para levantar la ciudad hacia una inédita realización que espera por ser construida.
Por eso la obra de Rafael se nos presenta con una perspectiva ambigua, cambiante constantemente,
burlando a cada momento nuestro mirar, sin respeto alguno de las proporciones, salvo aquellas que sirven
como anclaje discursivo, donde las texturas y las materias se nos antojan en la ruina y derrumbe de la
dureza como sustrato histórico, pero al mismo tiempo con transiciones suaves, entre las luces y las
sombras, de las casas que dan sentido de identidad, en la narrativa cultural oficial de la Maracaibo de
ahora, acompañadas por el cuatro, la tambora y el furro de la gaita, así como el cuero sambenitero del
chimbangalero.